AUTORES
- Gemma Gonzalo Hernández. Médico de Atención Primaria. Centro de Salud Muñoz-Fernández, Zaragoza, España.
La vejiga neurogénica (VN) es una condición urológica compleja resultante de diversas patologías neurológicas que afectan el control vesical. Este artículo presenta un caso clínico de un paciente con VN secundaria a lesión medular traumática, manejado mediante un enfoque integral que incluyó neuromodulación sacra, farmacoterapia y rehabilitación. Además, se revisan los avances recientes en biomarcadores urinarios, terapias regenerativas y neuromodulación. La evidencia actual respalda el uso combinado de estrategias terapéuticas para mejorar los resultados funcionales y la calidad de vida en estos pacientes. Se concluye que la VN debe abordarse de forma multidisciplinaria, considerando las innovaciones emergentes en diagnóstico y tratamiento.
PALABRAS CLAVE
Vejiga neurogénica, neuromodulación sacra, lesión medular, biomarcadores urinarios, terapias regenerativas.
Neurogenic bladder (NB) is a complex urological condition resulting from various neurological pathologies that affect bladder control. This article presents a clinical case of a patient with NB secondary to traumatic spinal cord injury, managed with a comprehensive approach that included sacral neuromodulation, pharmacotherapy, and rehabilitation. Recent advances in urinary biomarkers, regenerative therapies, and neuromodulation are also reviewed. Current evidence supports the combined use of therapeutic strategies to improve functional outcomes and quality of life in these patients. It is concluded that NB should be addressed in a multidisciplinary manner, considering emerging innovations in diagnosis and treatment.
KEY WORDS
Neurogenic bladder, sacral neuromodulation, spinal cord injury, urinary biomarkers, regenerative therapies.
La vejiga neurogénica (VN) se define como una disfunción del tracto urinario inferior causada por alteraciones en el sistema nervioso central o periférico. Esta condición es prevalente en pacientes con enfermedades como esclerosis múltiple, lesiones medulares, enfermedad de Parkinson o accidentes cerebrovasculares 1. Las manifestaciones clínicas incluyen incontinencia urinaria, urgencia, vaciamiento incompleto, infecciones urinarias de repetición (ITU) y deterioro renal progresivo si no se trata adecuadamente.
La VN representa un reto clínico por la diversidad de etiologías, severidad de los síntomas y riesgos de complicaciones. El abordaje diagnóstico incluye estudios urodinámicos, resonancia magnética y biomarcadores urinarios. El tratamiento varía desde medidas conservadoras hasta intervenciones farmacológicas, neuromodulación y cirugías reconstructivas.
En esta revisión se presenta un caso clínico representativo y se analizan los avances más relevantes de los últimos años en el manejo de la VN, especialmente en biomarcadores, neuromodulación sacra y terapias celulares.
Varón de 35 años que acude a consulta por incontinencia urinaria y episodios repetidos de infección urinaria. Como antecedente de importancia, hace seis meses sufrió una lesión medular traumática a nivel T6 secundaria a accidente vehicular, que requirió estabilización quirúrgica y posterior rehabilitación. Tras la fase inicial de shock medular, comenzó a presentar cambios progresivos en el patrón miccional.
Refiere urgencia urinaria súbita, con escapes involuntarios antes de llegar al baño, así como pérdidas asociadas a esfuerzos mínimos como tos o transferencias desde la silla de ruedas. Describe además sensación intermitente de vaciamiento incompleto y distensión suprapúbica ocasional. En los últimos tres meses ha presentado tres episodios de infección urinaria confirmados por urocultivo con crecimiento de Escherichia coli, tratados con antibióticos, con mejoría parcial de los síntomas.
En la exploración física se constata paraplejia espástica, hiperreflexia en miembros inferiores y reflejo bulbocavernoso presente, sin sensibilidad por debajo del nivel T6. El abdomen muestra leve globo vesical a la palpación profunda. El examen general de orina evidencia leucocituria y nitritos positivos; la función renal se mantiene dentro de parámetros normales. La ecografía renal y vesical muestra riñones de tamaño conservado, sin hidronefrosis, y un residuo postmiccional aproximado de 180 ml. El estudio urodinámico revela hiperactividad del detrusor con elevación de presiones intravesicales y disinergia detrusor-esfínter.
El cuadro clínico es compatible con vejiga neurógena secundaria a lesión medular suprasacra, que condiciona incontinencia de urgencia predominante, retención urinaria intermitente e infecciones recurrentes asociadas a vaciamiento incompleto y aumento de presiones vesicales.
La vejiga neurógena (VN), particularmente en el contexto de lesión medular suprasacra, se asocia con hiperactividad del detrusor, disinergia detrusor-esfínter y cambios estructurales progresivos de la pared vesical. En los últimos años, la investigación traslacional ha identificado biomarcadores urinarios con potencial valor diagnóstico y pronóstico. Diversos estudios han demostrado concentraciones elevadas de factor de crecimiento nervioso (NGF) y factor neurotrófico derivado del cerebro (BDNF) en pacientes con hiperactividad del detrusor de origen neurogénico, en comparación con controles sanos. Además, sus niveles urinarios se correlacionan con la severidad urodinámica y tienden a disminuir tras intervenciones eficaces como antimuscarínicos o inyecciones intradetrusor de toxina botulínica tipo A, lo que sugiere utilidad para monitorización terapéutica1-3.
Paralelamente, se ha descrito el papel de mediadores inflamatorios como interleucina-6 (IL-6) y factor de necrosis tumoral alfa (TNF-α) en la inflamación vesical crónica y en la remodelación tisular con progresión a fibrosis. La sobreexpresión de estas citocinas se ha asociado con aumento de colágeno y pérdida de complacencia vesical, planteando su posible uso como marcadores de seguimiento y estratificación de riesgo⁴˒⁵.
En cuanto a terapias avanzadas, la neuromodulación sacra (NS), mediante estimulación eléctrica del nervio S3, ha demostrado eficacia en pacientes con VN refractaria al tratamiento farmacológico. Estudios prospectivos y metaanálisis reportan mejoría significativa en frecuencia miccional, capacidad vesical máxima y reducción del residuo postmiccional, además de impacto positivo en calidad de vida y menor incidencia de infecciones urinarias⁶˒⁷.
La medicina regenerativa constituye un campo emergente. Modelos preclínicos con células madre mesenquimatosas derivadas de médula ósea han mostrado regeneración neural parcial, mejoría de contractilidad vesical y disminución de fibrosis. Ensayos clínicos iniciales en humanos sugieren seguridad y potencial beneficio funcional, aunque aún se requieren estudios controlados de mayor escala⁸˒⁹.
Desde una perspectiva más amplia, revisiones recientes enfatizan que el abordaje de la vejiga neurógena debe orientarse no solo al control sintomático, sino principalmente a la protección del tracto urinario superior y a la preservación de la función renal a largo plazo. En este sentido, las guías clínicas internacionales subrayan la importancia de la estratificación del riesgo basada en hallazgos urodinámicos, niveles de presión intravesical y presencia de reflujo vesicoureteral¹⁰. La identificación precoz de pacientes con altas presiones de almacenamiento permite instaurar terapias más agresivas (como la toxina botulínica o neuromodulación) antes de que se desarrollen cambios irreversibles como fibrosis y pérdida de complacencia vesical.
Asimismo, revisiones en neurología funcional destacan que la disfunción del tracto urinario inferior tras lesión medular es un proceso dinámico, influenciado por plasticidad neuronal, inflamación crónica y remodelación estructural progresiva¹¹. Esto refuerza la necesidad de seguimiento periódico con estudios urodinámicos y biomarcadores emergentes, integrando datos clínicos, funcionales y moleculares en un modelo de medicina personalizada.
En conclusión, la evidencia actual sugiere que el futuro del manejo de la vejiga neurógena radica en la combinación de herramientas diagnósticas no invasivas, terapias de neuromodulación y estrategias regenerativas. Este enfoque multimodal permite no solo mejorar la continencia y la calidad de vida, sino también modificar la historia natural de la enfermedad, reduciendo complicaciones renales y estructurales a largo plazo.
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