Beneficios de la cura plana de herida quirúrgica frente a otro tipo de curas por primera intención, en la prevención de infecciones postquirúrgicas

28 diciembre 2025

 

AUTORES

  1. Sara Nasser Sarto. Diplomada en Enfermería. Servicio de Cirugía Coloproctológica del Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza, España.
  2. Miriam Carmena del Visi. Enfermera Familiar y Comunitaria. Centro de Salud de Valderrobres. Teruel España.
  3. Umayma Beni Abdellah El Mohammadi. Enfermera Familiar y Comunitaria. Centro de Salud de Caspe. Zaragoza, España.
  4. Carla Cantero Lumbreras. Graduada en Enfermería. Unidad de Cuidados Intensivos. Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza, España.
  5. Erick Enrique Murillo Valdez. Licenciado en Enfermería Homologado a Graduado. Procesos Quirúrgicos. Hospital General de la Defensa. Zaragoza. España.
  6. Alba Blasco Celma. Enfermera Familiar y Comunitaria. Centro de Salud de Fuentes de Ebro. Zaragoza. España.

 

RESUMEN

Este estudio revisa la evidencia más reciente sobre las curas por primera intención en heridas quirúrgicas, comparando el enfoque tradicional de «cura plana» con alternativas más innovadoras. Se realizó una revisión bibliográfica en bases de datos como PubMed, Elsevier y Cochrane entre 2022 y 2024. La infección del lecho quirúrgico (ILQ) representa una complicación frecuente y evitable, con un impacto económico considerable. Se analizó el uso de apósitos con propiedades antimicrobianas, absorbentes y oclusivas, así como la terapia de presión negativa. Los hallazgos indican que, aunque la cura plana sigue siendo válida, existen apósitos más eficaces y seguros en la prevención de infecciones, manejo del exudado y comodidad del paciente. La terapia por presión negativa no mostró una relación coste-beneficio favorable en heridas que cierran por primera intención.

PALABRAS CLAVE

Incisión quirúrgica, infección de herida quirúrgica, apósitos quirúrgicos, terapia de presión negativa para heridas, prevención primaria, técnicas de cierre de heridas, cierre primario.

ABSTRACT

This study reviews the latest evidence regarding primary intention wound care in surgical wounds, comparing the traditional “flat dressing” method with more advanced alternatives. A literature review was conducted using PubMed, Elsevier, and Cochrane databases between 2022 and 2024. Surgical site infection (SSI) remains a common and often preventable complication, with significant economic impact. The review analyzes the use of antimicrobial, absorbent, and occlusive dressings, as well as negative pressure wound therapy (NPWT). Findings suggest that while traditional methods remain valid, certain dressings offer improved efficacy in infection prevention, exudate management, and patient comfort. NPWT did not demonstrate a favorable cost-benefit ratio for wounds healing by primary intention.

KEY WORDS

Surgical wound, surgical wound infection, negative pressure wound therapy, primary prevention, wound closure techniques, primary closure.

INTRODUCCIÓN

El alcance de este estudio, acerca del tipo de cura por primera intención más conveniente para heridas quirúrgicas, es muy amplio. En todo el mundo, se estima que se realizan unas 4511 operaciones por cada 100.000 habitantes anualmente, lo que equivale a que 1 de cada 22 personas se realiza un procedimiento quirúrgico por año1.

Las heridas quirúrgicas que cicatrizan por cierre primario son incisiones creadas mediante cirugía donde los bordes se unen, generalmente con puntos de sutura o grapas.Una de las posibles complicaciones postquirúrgicas es la Infección del lecho quirúrgico (ILQ)2.

La Infección del lecho quirúrgico es la infección relacionada con la asistencia sanitaria más prevalente en Europa (19,6%), superandola España (21,6%). Representando una importante carga económica para el sistema sanitario, con incremento del consumo de antibióticos y de la estancia media.3 Cerca del 50% de estas se consideran evitables, por lo que su prevención debe ser una prioridad3.

MATERIAL Y MÉTODO

Para este trabajo se ha realizado una revisión bibliográfica consultando mediante palabras clave las bases de datos de PubMed, Elsevier y Cochrane. Se incluyeron Programas de Reducción de infección quirúrgica y de evidencias de prevención publicados entre 2022 y 2024 en inglés y español. Se priorizo literatura científica relacionada directamente con las variantes de cura de heridas quirúrgicas por primera intención. Con especial atención a la comparativa con la cura plana habitualmente utilizada. Sus posibles beneficios añadidos o riesgos atribuidos tanto para el paciente como de forma económica para el sistema sanitario.

RESULTADOS

Para comenzar la comparativa, primero debemos aclarar que se considera una cura plana. La cura plana consiste en comenzar con lavado de manos, informar al paciente del procedimiento, proceder con la retirada del apósito previo con guantes no estériles, limpieza mediante suero fisiológico al 0.9% de forma estéril con gasas estériles de la herida quirúrgica. Retirando por arrastre restos de sangre o detritus acumulada en esta. Posteriormente es importante secar bien con una nueva gasa estéril a toques para prevenir infecciones debido a la humedad. Se aplica con otra gasa estéril el antiséptico; pudiendo este ser betadine o clorhexidina (obteniendo la clorhexidina alcohólica mayor nivel de calidad de evidencia compartida por diversos estudios y recomendada por Cochrane, NICE, NHSS, CPSI4,5). Finalmente se vuelve a colocar un apósito simple.

La OMS, con una calidad de evidencia baja y un nivel de recomendación condicional, indica que la herida quirúrgica debe protegerse con apósitos estériles durante 24-48 h tras el postoperatorio. Esta recomendación se repite tanto por el Consenso Internacional de Infecciones Musculoesqueléticas (ICM) como por el NICE3.

Por otro lado, la OMS con similar calidad de evidencia recomienda el lavado higiénico de manos antes y después de cualquier contacto con la herida quirúrgica o con el cambio de apósito y no utilizar pegamentos en las heridas tras la cirugía3.

NICE recomienda utilizar solución salina estéril para el lavado de la herida quirúrgica y utilizar agua corriente a partir de las 48h3. En diversos estudios se ha debatido el momento en el que reintroducir la ducha. La calidad de evidencia es baja y el nivel de recomendación débil. Sin embargo, se considera que las heridas quirúrgicas cerradas presentan una resistencia fisiológica a la contaminación e infección. Esta resistencia se inicia a partir de las 6 h tras la cirugía y se va incrementando durante las primeras 48h3.  Se van creando puentes conectivo-epiteliales entre los bordes de la herida, que sustituyen a la inicial capa de fibrina y células inflamatorias. De esa manera, aunque las heridas se contaminen en su superficie, dejan de ser susceptibles a desarrollar infección de forma progresiva a partir de las 48 h.  Por ello cambia el tipo de cura tras las primeras 48h pasando directamente al secado estéril y colocación de antiséptico cubriendo o no posteriormente la herida quirúrgica con un apósito.

Acerca del tipo de apósito tiene alta recomendación el colocar un apósito para cubrir las heridas limpias y secas4, suelen cubrirse con un apósito de película permeable al vapor, que se considera superior a los apósitos no tejidos y permite la visualización del lugar de la incisión para detectar complicaciones6.

El Consenso Internacional de Infecciones Musculoesqueléticas (ICM) recomendó apósitos oclusivos y/o impregnados con antisépticos3.

El uso de apósitos postquirúrgicos con acción antimicrobiana en particular aquellos que no contienen un componente activo, sino que tienen un modo de acción físico para reducir la carga bacteriana se ha destacado por su eficacia en la prevención de infecciones del sitio quirúrgico (ISQ) tras diversos procedimientos quirúrgicos, entre ellos: cesárea; trasplante renal; esternotomía; cirugía vascular; cirugía ginecológica; y cirugía colorrectal7.

La comodidad, adaptabilidad y flexibilidad de los apósitos son atributos importantes ya que pueden prevenir el cizallamiento, las ampollas y los desgarros de la piel que contribuyen al desarrollo de infección7. A su vez un requisito clave de un apósito postquirúrgico de una herida que cierra por primera intención es el manejo eficaz de los fluidos para limitar la fuga de sangre o exudado serohemático. Si el exudado no se maneja bien, puede ocurrir maceración de la herida y el tejido circundante. A su vez el exudado aumenta si la cura se realiza por segunda intención. Es importante la actuación temprana. La maceración puede romper las barreras de la piel y permitir la entrada de bacterias patógenas que luego pueden proliferar en el ambiente húmedo y cálido.

Teniendo en cuenta todas estas características se llega a la conclusión de que los apósitos idóneos para la absorción son espumas, hidrocoloides y apósitos para heridas de polímeros superabsorbentes. Se ha demostrado que los apósitos de hidrofibra e hidrocoloides tienen una alta capacidad de absorción y permeabilidad que puede hacer frente a la producción de exudado. Estos apósitos se pueden cambiar con menos frecuencia y tienen bajas tasas de formación de ampollas.

Sin embargo, podemos ir más allá utilizando apósitos quirúrgicos hemostáticos como apósitos para heridas a base de alginato. También se ha demostrado que el quitosano es un antimicrobiano y procoagulante efectivo, y promueve la cicatrización de heridas7.

Finalmente se ha encontrado bibliografía acerca del posible uso de terapia de presión negativa para la cicatrización de heridas quirúrgicas mediante cierre primario. Probablemente reduce la tasa de ISQ en comparación con los apósitos estándar para heridas, pero no cambia la incidencia de dehiscencia de la herida. Sin embargo, las personas tratadas con esta terapia pueden experimentar más casos de ampollas en la piel en comparación con el tratamiento con apósitos estándar. A su vez se debe considerar el impacto económico del uso de estos dispositivos2.

CONCLUSIONES

Respecto a la cura plana tradicional, se recomienda el lavado de manos previo, mantener el apósito las primeras 48h. Tras estas podría darse la limpieza mediante ducha con su consecuente secado. No se deberían aplicar pegamentos en la herida y hay diversas opciones de apósitos. Comparativamente con el apósito tradicional existen apósitos más cómodos, que se adaptan mejor a la piel evitando complicaciones como las ampollas que promueven la ISQ. A su vez podrían introducirse apósitos con efectos físicos antimicrobianos, apósitos para el manejo eficaz de fluidos o apósitos antieméticos. Finalmente se estudió la opción de la terapia por presión negativa para la cura de heridas quirúrgicas por primera intención, pero sus resultados no mejoran de forma efectiva otras complicaciones relacionadas con la ISQ como la dehiscencia o la formación de ampollas. Finalmente se determinó que para este tipo de heridas no hay un beneficio suficiente como para considerar adecuada su relación calidad-precio.

BIBLIOGRAFÍA

  1. Gillespie BM, Walker RM, McInnes E, Moore Z, Eskes AM, O’Connor T, et al. Preoperative and postoperative recommendations to surgical wound care interventions: a systematic meta-review of Cochrane reviews. Int J Nurs Stud. 2020; 102:2-13. doi: 10.2019/103486.
  2. Norman G, Shi C, Goh EL, Murphy EM, Reid A, Chiverton L, et al. Negative pressure wound therapy for surgical wounds healing by primary closure. Cochrane Database Syst Rev. 2022;4(4):CD009261. doi: 10.1002/14651858.CD009261.pub7. PMID: 35471497.
  3. Badia JM, del Toro López MD, Navarro Gracia JF, Balibrea JM, Herruzo R, González Sánchez C, et al. Programa de reducción de la infección quirúrgica. Observatorio de Infección Quirúrgica. 2022; 1:81-89. ISBN: 978-84-09-48551-2.
  4. Gómez Romero FJ. Evidencias en la prevención de las infecciones quirúrgicas. 2025:1-23.
  5. Dumville JC, McFarlane E, Edwards P, Lipp A, Holmes A, Liu Z. Preoperative skin antiseptics for preventing surgical wound infections after clean surgery. Cochrane Database Syst Rev. 2015; Issue 4:CD003949. doi: 10.1002/14651858.CD003949.pub4.
  6. Sinha S. Management of post-surgical wounds in general practice. Aust J Gen Pract. 2019;48(9):596-9. doi: 10.31128/AJGP-04-19-4921. PMID: 31476832.
  7. Ousey K, Rippon MG, Rogers AA, Totty JP. Considerations for an ideal post-surgical wound dressing aligned with antimicrobial stewardship objectives: a scoping review. J Wound Care. 2023;32(6):334-47. doi: 10.12968/jowc.2023.32.6.334. PMID: 37300859.

 

Publique con nosotros

Indexación de la revista

ID:3540

Últimos artículos