Burnout en matronas. Prevalencia, causas y estrategias preventivas

2 marzo 2026

AUTORES

  1. María Salinas Bariain. Hospital Universitario de Navarra (HUN), Pamplona (Navarra), España.

 

RESUMEN

Introducción: El burnout o síndrome de desgaste profesional es un problema creciente entre las matronas debido a la alta demanda emocional y física que implica su labor, así como a las condiciones laborales frecuentemente estresantes. Este síndrome afecta la calidad del cuidado ofrecido, la salud mental de las profesionales y la eficiencia del sistema sanitario, por lo que su identificación y prevención son prioritarias en el ámbito de la matronería.

Objetivo: Realizar una revisión sistemática que explore la prevalencia del burnout en matronas, las principales causas que lo desencadenan y las estrategias preventivas implementadas para su manejo dentro del entorno laboral.

Metodología: Se efectuó una búsqueda en bases de datos como PubMed, Scielo, CINAHL y PsycINFO, seleccionando estudios publicados entre 2010 y 2025 que investigan el burnout en matronas.

Resultados: Los estudios revisados muestran que la prevalencia de burnout en matronas varía entre el 30% y el 60%, con factores desencadenantes comunes como la sobrecarga laboral, falta de recursos, conflictos interprofesionales, presión emocional por la atención al parto y la responsabilidad constante. También se identifican causas organizacionales como turnos prolongados, baja autonomía y escaso apoyo institucional

Conclusiones: El burnout es un problema prevalente y multifactorial en matronas, que requiere intervenciones integrales para su prevención y manejo. Fortalecer el apoyo institucional, mejorar las condiciones laborales y promover la salud mental profesional son pasos esenciales para garantizar la calidad del cuidado y el bienestar de las matronas.

PALABRAS CLAVE

Burnout, matronas, desgaste profesional, salud mental, prevención, condiciones laborales.

ABSTRACT

Introduction: Burnout, or professional exhaustion syndrome, is a growing problem among midwives due to the high emotional and physical demands of their work, as well as frequently stressful working conditions. This syndrome affects the quality of care provided, the mental health of professionals, and the efficiency of the healthcare system, making its identification and prevention a priority within midwifery.

Objective: To conduct a systematic review exploring the prevalence of burnout among midwives, the main causes that trigger it, and the preventive strategies implemented to manage it within the work environment.

Methodology: A search was performed in databases such as PubMed, Scielo, CINAHL, and PsycINFO, selecting studies published between 2010 and 2025 that investigated burnout in midwives.

Results: The reviewed studies show that the prevalence of burnout among midwives ranges from 30% to 60%, with common triggering factors such as work overload, lack of resources, interprofessional conflicts, emotional pressure associated with childbirth care, and constant responsibility. Organizational factors were also identified, including long shifts, low autonomy, and limited institutional support.

Conclusions: Burnout is a prevalent and multifactorial problem among midwives, requiring comprehensive interventions for its prevention and management. Strengthening institutional support, improving working conditions, and promoting professional mental health are essential steps to ensure the quality of care and the well-being of midwives.

KEY WORDS

Burnout, midwives, professional exhaustion, mental health, prevention, working conditions.

INTRODUCCIÓN

El síndrome de burnout, también conocido como síndrome de desgaste profesional, representa un fenómeno psicosocial de creciente preocupación en las profesiones sanitarias, especialmente en aquellas que conllevan una relación directa, prolongada e intensamente emocional con los pacientes¹. En este contexto, la matronería constituye una de las profesiones más vulnerables al desarrollo de esta condición debido a las múltiples exigencias físicas, psicológicas y emocionales que caracterizan su práctica clínica. Las matronas, como profesionales especializadas en la atención integral de la salud sexual, reproductiva y materna, desempeñan un papel central durante momentos cruciales del ciclo vital de las mujeres, como el embarazo, el parto, el puerperio y otras etapas con alta carga emocional². Este acompañamiento continuo, a menudo en condiciones laborales adversas, puede desencadenar un desgaste progresivo que impacta tanto en la salud de las profesionales como en la calidad del servicio que prestan.

El burnout se manifiesta típicamente a través de tres dimensiones principales: el agotamiento emocional, que implica una sensación constante de fatiga mental y física; la despersonalización, entendida como una actitud distante, cínica o negativa hacia los usuarios del servicio; y la reducción de la realización personal, que se expresa como una percepción de ineficacia, baja autoestima profesional y pérdida de motivación³. Estos síntomas, cuando no se detectan ni se abordan a tiempo, pueden deteriorar gravemente la salud mental y física de las matronas, aumentar el ausentismo laboral, generar rotación frecuente del personal, elevar los índices de errores clínicos y disminuir la calidad del cuidado centrado en la mujer.

Además de las demandas inherentes al rol, existen factores estructurales y organizativos que incrementan la vulnerabilidad al burnout en esta profesión. Entre ellos se encuentran la sobrecarga laboral, la falta de reconocimiento institucional, los turnos prolongados o rotativos, la escasez de recursos humanos y materiales, el trabajo bajo presión constante, la exposición a situaciones de violencia obstétrica o conflictos éticos, y la falta de espacios adecuados para la formación, el autocuidado o el apoyo emocional. La combinación de estos factores sitúa a las matronas en un contexto de riesgo permanente, especialmente en sistemas de salud que no priorizan la salud mental del personal ni implementan estrategias preventivas sostenidas.

El impacto del burnout no se limita a la esfera individual. Cuando una matrona experimenta agotamiento emocional o despersonalización, su capacidad de establecer una relación terapéutica empática, respetuosa y segura con la mujer atendida se ve comprometida. Esto afecta directamente la calidad del cuidado proporcionado, especialmente en contextos de alta vulnerabilidad como el parto o el acompañamiento en duelos perinatales. Asimismo, el deterioro del bienestar psicológico de las matronas puede generar un efecto cascada sobre los equipos interdisciplinarios, dificultar la coordinación de cuidados y mermar la eficacia global del sistema de atención.

En este contexto, el estudio del burnout en matronería adquiere una relevancia estratégica, no solo para preservar la salud de las profesionales, sino también para garantizar una atención segura, humanizada y sostenible en el tiempo. La identificación temprana de los factores de riesgo, la medición de la prevalencia del síndrome en distintos contextos laborales y la implementación de intervenciones efectivas para su prevención y manejo son acciones prioritarias que deben ser incorporadas dentro de las políticas de salud laboral y calidad asistencial. La literatura internacional ha comenzado a prestar creciente atención a esta problemática, documentando tanto las causas como las respuestas institucionales y personales que se han ensayado para mitigar sus efectos, aunque persisten importantes vacíos de conocimiento y experiencias diversas según los entornos culturales, organizativos y geográficos.

En este marco, se considera urgente y pertinente la realización de una revisión sistemática que reúna la evidencia existente sobre el burnout en matronería, con el fin de identificar tendencias, evaluar la magnitud del problema y aportar elementos que orienten la construcción de entornos laborales más saludables, seguros y sostenibles para estas profesionales fundamentales en la atención a la salud de las mujeres.

OBJETIVO

El objetivo general de esta revisión sistemática es explorar en profundidad la prevalencia del síndrome de burnout en matronas, identificando tanto la magnitud del problema como sus principales desencadenantes en diversos contextos clínicos, geográficos y organizacionales. Asimismo, se pretende analizar las estrategias preventivas y de intervención que han sido implementadas a nivel individual, institucional y sistémico para abordar este fenómeno, con el fin de valorar su efectividad, replicabilidad y pertinencia para el fortalecimiento del bienestar laboral en matronería.

En particular, se busca responder a las siguientes preguntas: ¿qué porcentaje de matronas se ve afectado por burnout en diferentes países y sistemas de salud?, ¿cuáles son los factores personales, profesionales y organizativos más frecuentemente asociados al desarrollo del síndrome?, ¿qué programas, políticas o prácticas se han desarrollado para prevenir o reducir el burnout entre matronas?, ¿y cuáles han demostrado resultados positivos en la mejora del bienestar emocional, la satisfacción laboral y la calidad asistencial?

A través de esta revisión, se espera aportar una base de conocimiento actualizada y rigurosa que sirva de insumo para el diseño de intervenciones efectivas, culturalmente contextualizadas y sostenibles en el tiempo, que promuevan el cuidado de quienes cuidan y aseguren entornos laborales más justos, saludables y resilientes para las matronas.

METODOLOGÍA

Para la realización de esta revisión sistemática, se llevó a cabo una búsqueda exhaustiva y estructurada en diversas bases de datos científicas y académicas reconocidas internacionalmente por su cobertura en el ámbito de las ciencias de la salud y las ciencias sociales. Las bases de datos seleccionadas para este estudio fueron PubMed, Scielo, CINAHL y PsycINFO, debido a su relevancia en la publicación de investigaciones relacionadas con la salud mental, la salud ocupacional, la psicología clínica y organizacional, y la práctica profesional de la matronería. La búsqueda se limitó a estudios publicados entre los años 2010 y 2025, con el objetivo de recopilar evidencia actualizada y representativa del fenómeno del burnout en el contexto contemporáneo de la atención sanitaria.

La estrategia de búsqueda empleó términos clave en inglés y en español, combinados mediante operadores booleanos para ampliar la cobertura de resultados relevantes. Se utilizaron términos como “burnout”, “syndrome of professional exhaustion”, “midwives”, “maternity care providers”, “occupational stress”, “mental health in midwifery”, “desgaste profesional”, “matronas”, “síndrome de agotamiento emocional” y “estrés laboral en profesionales de salud reproductiva”. Se aplicaron filtros por tipo de publicación (artículos originales, estudios observacionales, estudios cualitativos y revisiones evaluativas), idioma (español e inglés), acceso a texto completo y pertinencia temática.

Fueron incluidos en la revisión todos aquellos estudios que abordarán específicamente la prevalencia, las causas o las estrategias preventivas del síndrome de burnout en matronas, considerando diversas metodologías. Se contemplaron investigaciones cuantitativas que utilizaran instrumentos validados para medir niveles de burnout (como el Maslach Burnout Inventory u otros cuestionarios estandarizados), estudios cualitativos que explorarán en profundidad los factores subjetivos, emocionales, organizativos o culturales asociados al desgaste profesional, y evaluaciones de programas o intervenciones diseñadas para prevenir o mitigar el burnout en entornos clínicos, comunitarios o educativos donde trabajan matronas.

Se excluyeron todos aquellos trabajos que no diferenciaban claramente a las matronas de otros profesionales de la salud, como enfermeras generales, obstetras o ginecólogos, así como aquellos que abordaban el estrés laboral sin centrarse específicamente en el síndrome de burnout como fenómeno clínico definido. También se descartaron artículos de opinión, editoriales, reseñas narrativas no sistemáticas y publicaciones que no cumplían con los criterios metodológicos mínimos de calidad.

Los estudios seleccionados fueron sometidos a un proceso riguroso de análisis y síntesis. Se utilizó una matriz de extracción de datos para organizar la información relevante de cada artículo, incluyendo autores, año de publicación, país o región de estudio, tipo de diseño metodológico, tamaño de la muestra, herramientas de medición utilizadas, principales hallazgos sobre la prevalencia del burnout, factores de riesgo identificados, estrategias de intervención propuestas y resultados obtenidos. La información fue categorizada temáticamente para facilitar la comparación entre estudios y detectar patrones comunes, variaciones contextuales y tendencias emergentes.

El proceso de revisión siguió los lineamientos propuestos por la metodología PRISMA (Preferred Reporting Items for Systematic Reviews and Meta-Analyses), con el fin de asegurar la transparencia, replicabilidad y rigor del proceso investigativo. La calidad metodológica de los estudios incluidos fue valorada mediante criterios estandarizados de evaluación crítica, considerando aspectos como la validez interna, la representatividad de las muestras, la claridad en los objetivos, la adecuación de los instrumentos y la relevancia de las conclusiones.

 

RESULTADOS

La revisión sistemática de la literatura permitió identificar una amplia variedad de estudios que abordan la problemática del síndrome de burnout en matronas, tanto desde una perspectiva cuantitativa como cualitativa. En términos generales, los estudios revisados reportan que la prevalencia de burnout en matronas oscila entre el 30 % y el 60 %, dependiendo del país, el tipo de institución sanitaria, las condiciones laborales específicas y los instrumentos utilizados para su medición⁴⁻⁶. Esta variabilidad refleja no solo la diversidad de contextos en los que se desempeñan las matronas, sino también las diferencias metodológicas entre investigaciones, incluyendo escalas diagnósticas utilizadas (como el Maslach Burnout Inventory u otras adaptaciones), tamaño muestral y criterios de inclusión⁷.

A pesar de las diferencias en la magnitud del problema, existe un consenso amplio respecto a los principales factores que contribuyen al desarrollo del síndrome en esta población profesional. Entre los desencadenantes más comúnmente mencionados se encuentra la sobrecarga laboral sostenida, producto del aumento en la demanda de atención, la escasez de personal, la prolongación de los turnos laborales y la realización simultánea de múltiples tareas clínicas y administrativas⁵,⁸. Esta sobrecarga se ve intensificada por la necesidad constante de mantener altos niveles de concentración, precisión técnica y respuesta emocional adecuada en escenarios clínicos altamente exigentes, como lo son la atención al parto, la gestión de urgencias obstétricas y el acompañamiento en situaciones de pérdida perinatal o complicaciones graves⁴,⁹.

La falta de recursos materiales y humanos constituye otro factor crítico señalado de manera recurrente10,11. La escasez de insumos básicos, la dotación insuficiente de personal en turnos nocturnos o festivos y la carencia de estructuras físicas adecuadas para garantizar la privacidad y la seguridad durante los procedimientos, generan condiciones laborales precarias que incrementan la tensión emocional, la frustración y la sensación de impotencia entre las matronas¹²,¹³. En este contexto, también se destacan los conflictos interprofesionales como una fuente importante de desgaste, especialmente en entornos donde no existe una clara delimitación de funciones, hay relaciones jerárquicas rígidas o falta de reconocimiento por parte de otros profesionales sanitarios hacia el rol y la autonomía de la matrona.

La presión emocional vinculada a la atención directa del parto y al acompañamiento de procesos altamente sensibles también aparece como una dimensión clave del burnout¹⁴. Las matronas no solo enfrentan la responsabilidad de tomar decisiones clínicas en tiempo real bajo presión, sino que además deben gestionar las emociones de las mujeres y sus familias en situaciones de vulnerabilidad, todo ello en un entorno donde la exposición al sufrimiento humano es constante⁴. Este nivel de implicación emocional sostenida puede conducir a un agotamiento progresivo, especialmente cuando no existen mecanismos institucionales que ofrezcan contención, supervisión o espacios para la elaboración emocional de estas experiencias.

Asimismo, los estudios identifican causas organizacionales estructurales que agravan el síndrome, tales como los turnos prolongados, la escasa autonomía para tomar decisiones clínicas, la burocratización excesiva de los procedimientos, la falta de reconocimiento profesional, la ambigüedad de roles, y la percepción de escaso apoyo institucional¹¹,¹⁵. Las matronas que reportan bajos niveles de participación en la toma de decisiones, relaciones tensas con la dirección, ausencia de incentivos y limitada posibilidad de desarrollo profesional son más propensas a experimentar los síntomas de burnout en mayor intensidad y duración¹⁶.

Respecto a las estrategias preventivas documentadas en la literatura, se observa una creciente implementación de intervenciones tanto a nivel individual como organizacional. A nivel personal, destacan los programas orientados al fortalecimiento del autocuidado, la promoción del bienestar emocional, la formación en habilidades de afrontamiento y manejo del estrés, la meditación y mindfulness, así como el acceso a apoyo psicológico profesional cuando se identifican síntomas tempranos de desgaste¹⁷,¹⁸. Estas estrategias buscan empoderar a las matronas en el reconocimiento de sus propios límites, fomentar prácticas de regulación emocional y promover el equilibrio entre la vida personal y profesional.

En el ámbito institucional, se han descrito intervenciones centradas en la reestructuración de la organización del trabajo, la redistribución de cargas laborales, el diseño de turnos más equilibrados, la promoción de espacios de descanso adecuados, la facilitación de la comunicación entre niveles jerárquicos, y el fomento del trabajo colaborativo e interdisciplinario¹⁹⁻²¹. También se han implementado políticas de reconocimiento y valorización del rol de la matrona, programas de mentoría profesional, creación de redes de apoyo entre colegas y capacitaciones continuas que fortalecen el sentido de eficacia profesional y pertenencia institucional.

Los estudios que evalúan la eficacia de estas intervenciones concluyen que las estrategias más efectivas para reducir el burnout son aquellas que combinan enfoques individuales y estructurales¹⁴,²⁰. Es decir, las intervenciones que se centran únicamente en la resiliencia personal o en la capacitación emocional pueden generar beneficios limitados si no se acompañan de cambios en las condiciones de trabajo, la cultura organizacional y las políticas institucionales. En cambio, los programas integrales, que abordan simultáneamente el fortalecimiento personal de las matronas y la transformación de su entorno laboral, han mostrado una mayor capacidad para reducir los niveles de agotamiento emocional, aumentar la satisfacción laboral y mejorar la retención del personal.

En definitiva, los resultados evidencian que el síndrome de burnout en matronas es un problema multifactorial, con raíces profundas tanto en las exigencias inherentes al rol profesional como en las deficiencias estructurales del sistema de salud. La identificación precisa de sus causas y la implementación de estrategias de prevención multidimensionales son fundamentales no solo para proteger la salud física y mental de las matronas, sino también para garantizar una atención continua, segura, empática y de calidad a las mujeres y sus familias.

 

CONCLUSIONES

Los resultados obtenidos a través de esta revisión sistemática permiten afirmar con claridad que el síndrome de burnout en matronas constituye una problemática altamente prevalente, persistente y compleja, con implicaciones directas no solo en la salud y el bienestar de las profesionales afectadas, sino también en la calidad, continuidad y seguridad de la atención brindada a las mujeres en los distintos momentos del ciclo reproductivo. La evidencia recopilada muestra que se trata de un fenómeno de naturaleza multifactorial, cuyas causas abarcan tanto aspectos individuales como estructurales, organizacionales, emocionales y culturales dentro del entorno de trabajo sanitario.

El burnout en matronería no puede ser entendido únicamente como una respuesta individual ante el estrés laboral, sino como el resultado de la interacción entre un contexto profesional altamente demandante, dinámicas institucionales desfavorables y la exposición prolongada a situaciones emocionalmente intensas. En este sentido, los factores que contribuyen al desarrollo del síndrome van desde la sobrecarga de trabajo, la escasez de recursos humanos y materiales, la falta de autonomía y reconocimiento, hasta las tensiones interprofesionales, los turnos prolongados y la presión emocional asociada a la atención de partos, emergencias obstétricas o pérdidas perinatales.

Frente a este panorama, se vuelve imperativo adoptar un enfoque integral para su prevención y manejo. Las estrategias efectivas no deben limitarse a intervenciones centradas en la resiliencia personal o en la formación en habilidades individuales, sino que deben contemplar también transformaciones significativas en las condiciones laborales, la cultura institucional, los estilos de liderazgo y las políticas de salud laboral. Solo a través de un abordaje multidimensional será posible reducir la incidencia y el impacto del burnout de manera sostenida y efectiva.

Entre las medidas prioritarias se encuentran el fortalecimiento del apoyo institucional, entendido no solo como respaldo psicológico, sino también como un compromiso real con la mejora de las condiciones de trabajo. Esto incluye una adecuada dotación de personal, horarios laborales compatibles con el descanso y la vida personal, oportunidades claras de desarrollo profesional, participación activa de las matronas en los procesos de toma de decisiones, y una cultura organizacional que valore, respete y reconozca su rol dentro del sistema sanitario. El acompañamiento por parte de líderes sensibles, accesibles y capacitados en gestión humana también resulta clave para construir entornos laborales más saludables y protectores.

De igual modo, promover la salud mental de las profesionales de matronería debe dejar de ser una responsabilidad individual para convertirse en una prioridad institucional. Incorporar programas permanentes de autocuidado, supervisión clínica, apoyo psicológico y formación en competencias emocionales dentro de los planes de salud ocupacional puede marcar una diferencia sustancial en la prevención del desgaste profesional. A esto se suma la necesidad de generar espacios seguros de expresión, reflexión y contención emocional, donde las matronas puedan compartir experiencias, identificar señales tempranas de agotamiento y construir redes de apoyo entre pares.

Garantizar el bienestar de las matronas no solo es una obligación ética desde la perspectiva de los derechos laborales, sino también una estrategia clave para asegurar la sostenibilidad del sistema de salud. Cuando las matronas se sienten apoyadas, valoradas y emocionalmente equilibradas, aumenta su compromiso profesional, mejora la calidad del cuidado brindado y disminuyen los errores clínicos, las licencias por enfermedad y la rotación de personal.

En conclusión, abordar el burnout en matronería requiere una respuesta institucional clara, coordinada y sostenida en el tiempo. La prevención efectiva de este síndrome pasa por reconocer la complejidad de sus causas, intervenir en múltiples niveles y promover una cultura organizacional centrada en el cuidado de quienes cuidan. Invertir en el bienestar de las matronas no solo es una medida justa y necesaria, sino también una condición indispensable para garantizar un sistema de salud más humano, eficiente y capaz de responder con calidad y calidez a las necesidades de las mujeres y sus familias

 

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