Cambios psicológicos en la gestación, parto y puerperio. Influencias culturales. El significado y la repercusión del embarazo en la pareja y en el entorno familiar y social

28 marzo 2024

 

AUTORES

  1. Inés Blasco Lázaro. Graduada en Enfermería y Especialista en Enfermería Obstétrico-Ginecológica. Matrona en el servicio de Obstetricia y Ginecología del Hospital Universitario Clínico Lozano Blesa.
  2. María del Carmen Caballero Rodríguez. Graduada en Enfermería y Especialista en Enfermería Obstétrico-Ginecológica. Matrona en Hospital Universitario Clínico Lozano Blesa.
  3. Andrea Fernández Sancho. Matrona en el Servicio de Obstetricia y Ginecología del Hospital Universitario Miguel Servet.
  4. Mónica Gregorio Jordán. Graduada en Enfermería y Especialista en Enfermería Obstétrico-Ginecológica. Matrona en el Servicio de Obstetricia y Ginecología del Hospital Universitario Miguel Servet.
  5. Claudia Salete García. Graduada en Enfermería y Especialista en Enfermería Obstétrico-Ginecológica. Matrona en el Servicio de Obstetricia y Ginecología del Hospital Universitario Miguel Servet.
  6. Marina Becas Azagra. Graduada en Enfermería y Especialista en Enfermería Obstétrico-Ginecológica. Matrona en el Servicio de Obstetricia y Ginecología del Hospital Universitario Miguel Servet.

 

RESUMEN

El embarazo y el puerperio son etapas que suponen un importante cambio en la vida de una pareja, en las que se suceden diversos procesos que pueden provocar que sean más vulnerables a desarrollar variaciones en su estado emocional y psicológico. De esta forma puede llegar a convertirse lo que sería una experiencia muy positiva en una fuente de incomodidades e incluso en una enfermedad.

El nacimiento de un hijo supone un acontecimiento biográfico además de biológico, y la adaptación de la mujer puede verse afectada. No se han encontrado factores determinantes, sin embargo, existen variables que podrían estar relacionadas con que la mujer desarrolle una incorrecta adaptación a esta nueva etapa, pudiendo destacar las variables biológicas, psicológicas, y sociales.

CONCLUSIONES: a pesar de la importancia de una buena salud mental, hoy en dia, en nuestra sociedad los problemas relacionados con ella están invisibilizados, y más todavía cuando se relaciona con la maternidad.

 

PALABRAS CLAVE

Maternidad, embarazo, puerperio, enfermedad mental, cambios psicológicos.

ABSTRACT

Pregnancy and the postpartum period are stages that represent an important change in the life of a couple, in which various processes occur that can cause them to be more vulnerable to developing variations in their emotional and psychological state. In this way, what would be a very positive experience can become a source of discomfort and even an illness.

The birth of a child is a biographical as well as a biological event, and a woman’s adaptation may be affected. No determining factors have been found, however there are variables that could be related to the woman developing an incorrect adaptation to this new stage, highlighting biological, psychological, and social variables.

CONCLUSIONS: Despite the importance of good mental health, today, in our society the problems related to it are invisible, and even more so when it is related to motherhood.

KEY WORDS

Motherhood, pregnancy, postpartum, mental illness, psychological changes.

DESARROLLO DEL TEMA

El objetivo para este artículo monográfico es proporcionar el necesario apoyo, cuidados y consejos durante el embarazo, parto y puerperio en lo que en aspectos psicosociales se refiere.

Revisar los conocimientos sobre los cuidados que necesita una madre de un recién nacido en relación a aspectos psicosociales.

Explicar las intervenciones y actividades dirigidas a favorecer el inicio y la continuidad de un correcto vínculo afectivo madre–recién nacido.

Describir alguno de los posibles trastornos psicosociales que pueden presentar los padres.

Para la realización de este artículo monográfico ha sido esencial la realización de una búsqueda bibliográfica. Las bases de datos consultadas han sido Pubmed, Cuiden, Scielo, Science direct, Dialnet, Medes, Cochrane Library y Biblioteca Virtual de la Salud. Los límites fijados en la búsqueda bibliográfica han sido artículos en español y en inglés, desde el año 2010 al 2020. De todos los artículos encontrados, he discriminado aquellos en los que el título no tenía nada que ver con mi tema de interés. De estos, tras su lectura, he llegado a los artículos que han sido seleccionados finalmente.

El embarazo es una etapa de importantes modificaciones hormonales, metabólicas, e inmunológicas perceptibles por la mujer desde el comienzo de la gestación. Desde la perspectiva psicológica también supone un gran cambio y es necesario emplear todos los recursos disponibles para que la madre pueda enfrentarse a el de la manera más adecuada1.

  1. En la etapa preconcepcional, la actitud personal ante la gestación es de gran importancia para que la vivencia emocional sea gratificante. Dependiendo del deseo del embarazo, la pareja lo vivirá de manera diferente. La motivación con la que se concibe a un hijo hará que la mujer sienta una emoción u otra, y por ello sus acciones estarán determinadas hacia actitudes favorecedoras tanto para ella, la pareja y su hijo2.
  2. En el primer trimestre de gestación, la mujer se siente muy cansada, somnolienta, y nauseosa siendo muy típicos los vómitos matutinos, los cuales llegan a padecerlos un 80% de las gestantes. La gestante mostrará una mayor dependencia con la gente de su alrededor, por lo que manifestarán necesitar mayor cuidado y una atención especial. Las emociones más frecuentes de esta etapa son el miedo a no ser capaz de llevar a cabo el embarazo, a ser rechazada, a la pérdida del embrión… La mujer suele tener pensamientos negativos que le hace estar siempre alerta a diferentes señales; esto puede conllevar la aparición de estrés y ansiedad, realizando pruebas de imagen de forma repetida o acudiendo de forma frecuente al hospital para confirmar la normalidad el embarazo1.

 

La confusión, cuando aparecen deseos encontrados, por un lado, el deseo del embarazo y por el otro el seguir su vida anterior a la gestación.

La alegría, sobre todo si el hijo es un deseo de la pareja, surgido del afecto y el cariño, sobre todo si ha llegado al final de este trimestre sin ningún problema en los controles.

La tristeza, cuando el embarazo no es deseado, cuando la pareja la abandona a causa de este o cuando no tiene pareja estable. Esto ocurre de forma más frecuente en parejas de adolescentes, en las que la familia tiene que encargarse de proporcionar toda la ayuda necesaria para que este proceso sea vivido de la mejor manera posible1.

 

En el segundo trimestre, es la etapa en la que se producen o se hacen más evidentes los cambios físicos de un embarazo.

Veremos un gran aumento del abdomen y de las mamas. Esto a su vez supone una serie de complicaciones respiratorias, motoras, digestivas… etc, que como consecuencia supondrá dificultad para la realización de tareas que la mujer realizaba en su día a día.

Sus prioridades cambiarán, desviándose gran parte de ellas hacia la gestación.

Pueden volver a aparecer sentimientos como el miedo y la intranquilidad hasta conocer el resultado de las pruebas realizadas en este periodo, pero normalmente desaparecen los sentimientos que aparecen en el primer trimestre, haciendo de este el periodo el más satisfactorio de toda la gestación, apareciendo normalmente sentimientos de alegría si todo sucede de la forma en la que se esperaba3.

Además, la madre comienza a percibir los movimientos fetales, desaparecen o disminuyen las náuseas y los vómitos, resurge la vida sexual normal, participa en las clases de educación maternal y se siente querida por su pareja y familia. Todo esto hace que la mujer sienta satisfacción, lo que supone un sentimiento muy favorable para la gestación.

Existen casos en los que ocurre alguna complicación, en la cual la experiencia positiva puede ser sustituida por la negativa e incluso hacer que la madre sufra una depresión1.

 

En el comienzo del tercer trimestre, hay una gran ilusión por los preparativos, por ver a su hijo y poder tenerlo con ella.

En esta etapa podemos encontrarnos el “síndrome del nido” también conocido como instinto de anidamiento, en el que la madre se encuentra en un estado de hiperactividad, empleando gran parte de su energía y tiempo en diversos trabajos dentro de la casa para que cuando llegue el bebe, el hogar se encuentre en las condiciones adecuadas4.

Al final de esta etapa, es común una serie de síntomas que conllevan a una incomodidad física que hace dificultosa la realización de determinadas actividades. En este periodo podemos encontrar otra vez la sensación de miedo por diversas causas entre las que encontramos la pérdida del bienestar fetal, a las contracciones, al parto, que el bebé padezca alguna malformación que no ha sido detectada por las ecografías previas, a las hemorragias… etc.

En este periodo es de gran importancia la comprensión y cuidados de la pareja, así como la asistencia a las clases de educación maternal1.

 

En el puerperio la emoción que más se da en la pareja, pero sobre todo en la madre es la alegría y la satisfacción de tener a su hijo en sus brazos. La sensación de haber ayudado a su hijo a nacer le hacen tener un cúmulo de emociones creándose el vínculo madre-hijo.

No todos los partos van de la forma más adecuada, teniendo que emplear una serie de procedimientos más invasivos, pudiendo sentir en esta etapa sufrimiento y angustia.

Durante la estancia en el hospital tras el parto, la madre se encuentra en una fase de cierta confusión, por el gran acontecimiento que se acaba de producir en su vida, por una gran variación hormonal, por la inexperiencia en diferentes aspectos… pudiendo llevar al estrés.

Es en esta etapa donde la madre tiene más riesgo de que se desencadenen algunas patologías psicológicas1.

España se ha convertido en los últimos años en un país receptor de inmigrantes procedentes de países subdesarrollados. La mayoría de las mujeres inmigrantes se encuentran en edad reproductiva, por lo que la atención al parto es una importante demanda en este grupo.

La atención puede verse comprometida por barreras culturales y lingüísticas, ya que la maternidad y la gestación son fenómenos bioculturales donde se reflejan sentimientos, valores y creencias. En la mayoría de los países en vías de desarrollo, las mujeres son asistidas en el domicilio, sin embargo, en occidente la atención al parto se realiza en el hospital, con altos niveles de medicalización.

Aunque la asistencia sanitaria en España es de alta calidad y ofrece ventajas para las mujeres inmigrantes, ya que hay un descenso en la morbimortalidad materna y neonatal respecto a sus países, puede que sientan diferencias con las costumbres socioculturales de su país. Por esto, se pueden producir conflictos entre las costumbres de origen y las de acogida; lo más frecuente es que no se produzca una aceptación total de los nuevos valores que conlleven a abandonar sus costumbres, sino que los suelen asimilar, modificando algunos comportamientos y manteniendo otros5.

Podemos destacar diversos colectivos más comunes en nuestro país, en los que destacamos los aspectos obstétricos a continuación:

  • Colectivo chino:

 

Las mujeres chinas no realizan un seguimiento tan exhaustivo del embarazo ni tantas revisiones ginecológicas, debido a esto no realizan los controles necesarios durante la gestación, sólo acuden al hospital en caso de urgencia. En el momento en el que aparezcan complicaciones en el embarazo, no lo asocian a la falta de seguimiento del mismo.

El marido no suele acompañar a la mujer durante el parto, siendo acompañadas por algún miembro de la familia; en el momento del nacimiento volverá a ser la familia quien se encargará del cuidado del bebe y de la madre. El hombre se limita a asegurar el bienestar económico de la familia. En el postparto las mujeres tienen que pasar una “cuarentena” llamada “zuo yue zi”, en la que se piensa que las mujeres son vulnerables al frío, por esto la mujer debe permanecer en casa, sin salir y solo ingerirá alimentos calientes6.

  • Colectivo magrebí

 

En esta cultura, en algunas ocasiones los maridos acompañan siempre a la mujer y hablan por ella en el caso de que la mujer no entienda el idioma, pero si ésta es capaz de defenderse con el español, normalmente acude sola.

Muchas mujeres musulmanas son reacias a ser exploradas por un médico de género masculino, siendo conveniente explicar el porqué de la exploración y pedir un consentimiento informado.

El seguimiento del embarazo también es escaso, por lo que en ocasiones aparecen complicaciones. Estas mujeres en el momento del parto manifiestan el dolor de forma más patente, diciendo palabras sin cesar en su idioma, o repitiendo el nombre de su madre. En muy pocas ocasiones piden la epidural, debido al miedo a sus efectos secundarios y también porque piensan que el dolor durante el parto es lo normal7.

Sobre el acompañamiento, los maridos son muy reacios a acompañarlas, algunos no las quieren acompañar y otros las acompañan hasta la sala de dilatación alejados de ellas.

  • Colectivo subsahariano:

 

En este colectivo se valora a la mujer sobre todo por la fecundidad. En el caso de que una mujer no sea fértil y no pueda tener hijos, el hombre no duda en acceder a la poligamia.

Las mujeres de esta cultura solo participan en programas de planificación familiar cuando han tenido al menos 5 hijos, porque creen que les pueden provocar esterilidad.

En cuanto al proceso de parto, existen una serie de rituales específicos de estos países como el enterrar el cordón umbilical para evitar que caiga en manos de los brujos y así no hacer peligrar la vida del bebé.

En el postparto, la madre recibe la visita de diversos familiares y el bebé tiene que pasar por las manos de todos los visitantes. El nuevo recién nacido no sólo es hijo de su madre sino de todas las mujeres que forman parte de la familia, las cuales sirven de gran ayuda a la mujer que acaba de parir.

Por ejemplo, si la madre biológica no esta disponible y el recién nacido tiene hambre, cualquier otra mujer que pertenezca a la familia le puede dar de mamar.

Si el bebe muere durante el parto o antes del primer año de vida, al entierro no puede ir su madre biológica, solo acudirán mujeres de la familia6.

  • Colectivo sudamericano:

 

En estos países la esterilización es el principal método anticonceptivo usado por las mujeres. Parece que el uso del preservativo no está muy aceptado porque se relaciona con la prostitución, con el reconocimiento de una enfermedad de transmisión sexual…

En el parto, las mujeres suelen estar acompañadas por su madre. Después del parto, se le coloca a los bebés recién nacidos una cinta roja en la muñeca que se supone que protegerá al bebé del mal de ojo.

La crianza del bebé depende mucho de la clase social a la que pertenezca la familia, en las familias de clase media-alta el papel del padre es más activo que en la clase baja, en la cual se encargan de la crianza las mujeres.

Una de las principales causas de mortalidad materna son la hipertensión gestacional y el aborto8.

  • Etnia gitana:

 

Las mujeres pertenecientes a este colectivo comienzan a mantener relaciones sexuales tempranamente, la mayoría siendo menores de edad. Asociado al inicio de las relaciones se encuentra el inicio de la reproducción.

Para una gran parte de ellas los embarazos son deseados, ya que es la forma de asegurar la supervivencia de la etnia y de adquirir un grado de valoración social con el nacimiento de los hijos y sobre todo si son de sexo masculino, por lo que lo viven de forma positiva.

Durante la gestación, se observa un aumento de peso por encima de lo recomendado, sin embargo, rara vez estas mujeres consumen tabaco, alcohol y otras drogas durante el embarazo.

En el parto, además de la pareja, la madre suele estar acompañada por las mujeres principales de la familia, siendo muchas veces la figura de la pareja sustituida por la de la madre de la parturienta.

Los cuidados del recién nacido son realizados por la mujer, ya que se en este colectivo se les atribuye a las mujeres el rol de reproducción y se presupone que tienen mayor habilidad y destreza para realizar esta función9.

En los últimos años se ha pasado en España de un modelo de pareja basado en la autoridad de los hombres sobre las mujeres a una relación de igualdad entre los dos sexos. Esto ha supuesto un cambio en las relaciones familiares; por ejemplo, antes el bienestar familiar recaía en la mujer, pero actualmente la sociedad reconoce el papel de la pareja durante la gestación, parto, puerperio y posterior crianza de los hijos.

Es de gran importancia el acompañamiento que realizan las parejas durante la dilatación, el parto y el puerperio tanto para la madre como para el padre, lo que conlleva una satisfacción que es percibida por ambos miembros de la pareja cuando han podido compartir la experiencia juntos.

La vivencia conjunta de todo este proceso es un hecho beneficioso para toda la familia, ya que fortalece vínculos, y puede reducirse la prevalencia de ansiedad, depresión y otros problemas psicológicos que se dan con frecuencia en el postparto.

El nacimiento de un hijo supone una alteración de la estructura familiar por la aparición de un nuevo miembro, por lo que la presencia de una red de apoyo para la familia es beneficioso, normalmente esta red está formada por los abuelos del recién nacido.

El padre vive los cambios que se van produciendo en su pareja durante la gestación, tiene las mismas expectativas que la mujer y también siente ansiedad por los resultados de las pruebas que le realizan a su mujer.

Para los profesionales sanitarios es difícil la forma en la que tratar a la pareja, ya que no es un paciente, pero tampoco un visitante, por eso los sanitarios debemos esforzarnos para apoyarlos e informarlos como una parte más del proceso, incluyéndolos en las visitas de control y en las sesiones de educación maternal10.

Actualmente, el embarazo en adolescentes es un problema de salud pública que conlleva un número elevado de complicaciones para la salud tanto de la madre como del hijo. La madre puede presentar con frecuencia, hipertensión, anemia, parto prematuro, lesiones durante el parto debido a la desproporción cefalopélvica, etc.

En cuanto al recién nacido de madre adolescente, hay un aumento de la morbimortalidad, relacionada con prematuridad, bajo peso al nacer, CIR y también del riesgo de sufrir abuso tanto físico como psíquico en los primeros años de vida.

Esta situación está en relación con diferentes aspectos como puede ser la cultura, la etnia, el acceso a la educación, la religión, y sitio residencial. Uno de los factores que predisponen el embarazo en la adolescencia es el inicio temprano de las relaciones sexuales, siendo en América del sur un área donde se estima que un 22% de las mujeres inicia la vida sexual antes de los 15 años11.

Además de los problemas biológicos, el embarazo a estas edades conlleva la aparición de problemas psicosociales, ya que normalmente se trata de madres solteras que pertenecen a hogares disfuncionales sin apoyo social ni económico. Esto hace que la mayoría se vean obligadas a abandonar sus estudios, hecho que conlleva a una menor preparación para salir al mundo laboral y por esto una disminución de los ingresos económicos afectando a la calidad de vida tanto suya como del hijo que va a nacer.

Ya sabemos que el embarazo tiene un impacto social y psicológico a cualquier edad, pero esto es mayor en adolescentes en los que puede aparecer el “síndrome de las embarazadas adolescentes” en el que aparece un fracaso en el logro de la propia identidad, en la continuidad de los estudios, en la constitución de una familia estable, en la manutención de sí misma y en la adquisición de la independencia12.

Las consecuencias de un embarazo en una madre adolescente se relacionan mayoritariamente con la discriminación y la vergüenza social llegando a ocultar en ocasiones la gestación a familiares y amigos hasta que ésta se hace evidente con los cambios físicos que ésta produce en la madre; pero la consecuencia más grave es la muerte de la madre o del hijo asociada a las complicaciones del embarazo ya que hay un aumento de la dificultad para el cuidado de los hijos y un olvido de citas por lo que esto conlleva en un gran número de ocasiones a un abandono del control prenatal12.

Por todo esto, las matronas deben de realizar un adecuado abordaje de esta situación, con el objetivo de prevenir la gestación en esta población, realizando educación para la salud, haciendo hincapié en los métodos anticonceptivos y brindar un cuidado adecuado y de calidad a las adolescentes que están embarazadas.

A día de hoy, son más las mujeres que abordan la maternidad sin pareja. En ocasiones, esta situación es elegida por la mujer, que decide recurrir a técnicas de reproducción asistida y en otros casos, esta situación es provocada por una separación durante el embarazo, por la pérdida del padre, etc. Este hecho lleva asociados aspectos psicológicos y emocionales específicos.

La ausencia de pareja durante el embarazo, y la causa de esta ausencia constituye un factor estresante para la gestante. Por ello en estos casos, es importante que tenga apoyos emocionales en su entorno que le puedan ofrecer seguridad y confianza.

Los amigos y la familia suelen ser la figura más frecuente de apoyo para la mujer, pero en ocasiones ésta se encuentra con reticencias por el simple hecho de ser madre sin una pareja13.

Debido a esto, muchas veces es necesario que la mujer busque estas figuras de apoyo en redes sociales ya previamente organizadas, como las asociaciones de madres solas, las cuales pueden ser de gran ayuda durante el embarazo y posterior maternidad.

En los países desarrollados, hay cada vez una tendencia mayor a posponer la edad del primer embarazo. Con los avances tecnológicos, han aumentado las posibilidades de gestación para este grupo de mujeres.

En cambio, en los países en los que hay un mayor nivel de pobreza, la falta de acceso a los métodos de planificación familiar expone con frecuencia a las mujeres a embarazos no deseados en edades extremas.

El embarazo en mujeres mayores de 35 años genera preocupación debido a un aumento en el número de complicaciones tanto maternas como fetales, lo que supone la vivencia de situaciones de especial complejidad.

Suelen aparecer antecedentes de riesgos obstétricos, riesgos psicosociales y complicaciones de salud que llevan a pensar en la importancia de un control especial en este tipo de embarazos, en los que resulta de especial importancia orientar a las gestantes sobre los signos de alarma y prácticas de autocuidado, así como la importancia de apoyarse en figuras que les proporcionen un acompañamiento seguro14.

 

CONCLUSIONES

Las enfermedades mentales son patologías que frecuentemente no se comparten ni dentro ni fuera de la familia, suponiendo un tema tabú del cual la mujer prefiere no hablar ya que para ella es un fracaso. La enfermera especialista en obstetricia y ginecología (matrona) desarrolla una importante actividad sobre la mujer a lo largo de todo el embarazo, y postparto tanto en atención primaria como en especializada. Por esto, es fundamental para las matronas conocer cada una de las alteraciones que pueden aparecer para poder acompañar a la mujer de forma adecuada en esta etapa de su vida y detectar y actuar de forma temprana en el momento en el que éstas rozan lo patológico. En atención primaria se pueden detectar factores de riesgo en el momento del diagnóstico de embarazo, educar a la mujer en la aparición de signos y síntomas, promocionar un estilo de vida saludable, y ofrecer una atención más específica en base a la gravedad de la situación. En el hospital se puede actuar mediante la identificación precoz de sintomatología durante los primeros días del puerperio. Ambas son medidas que mejoran la calidad de vida de la mujer y evitan un diagnóstico tardío de las patologías mentales.

 

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