Caso clínico: espondilodiscitis infecciosa

5 abril 2024

AUTORES

  1. Carolina Ruiz Hernández. (Graduada en Enfermería. Unidad de radioterapia. Hospital Ernest Lluch Martin. Servicio Aragonés de Salud). Calatayud, Zaragoza, España.
  2. Omara Gaspar Tobajas. (Graduada en Enfermería. Urgencias. Hospital Ernest Lluch Martin. Servicio Aragonés de Salud). Calatayud, Zaragoza, España.
  3. María Jessica Bueno Moros (Graduada en Enfermería. Unidad de Cirugía. Hospital Ernest Lluch Martin. Servicio Aragonés de Salud). Calatayud, Zaragoza, España.
  4. Celia María Montesinos García (Graduada en Enfermería. Unidad de Oncología. Hospital Ernest Lluch Martin. Servicio Aragonés de Salud). Calatayud, Zaragoza, España.
  5. Reyes Antón Agudo. (Técnico en cuidados auxiliares de enfermería. Urgencias. Hospital Ernest Lluch Martin. Servicio Aragonés de Salud). Calatayud, Zaragoza, España.
  6. Claudia Gascón San Miguel. (Graduada en Enfermería. Unidad de cuidados Especiales. Hospital Ernest Lluch Martin. Servicio Aragonés de Salud). Calatayud, Zaragoza, España.

 

RESUMEN

La Espondilodiscitis Infecciosa (ED) es una infección en la columna vertebral, de dos vértebras adyacentes con compromiso del disco intervertebral y/o de las superficies vertebrales.

Actualmente, la mayoría de las ED son piógenas, ocasionadas principalmente por Staphylococcus aureus y Escherichia coli, y la vía hematógena es la vía de diseminación más frecuente.

La sintomatología se basa en: dolor raquídeo de tipo inflamatorio y fiebre, además de posibles náuseas y malestar general, entre otros. Los objetivos del tratamiento de la ED son: erradicar la infección, controlar el dolor, corregir la deformidad sintomática, impedir el posible déficit neurológico, y evitar la recidiva.

La incidencia de esta patología infecciosa ha aumentado en los últimos años, y más aún en personas ancianas.

Este artículo presenta una mujer de 76 años que ingresa en el servicio de Medicina Interna del hospital, con diagnóstico confirmado de Espondilodiscitis infecciosa, en su caso, secundaria a sepsis urinaria.

A partir del momento del ingreso, se llevó a cabo un Plan de Cuidados distribuido en las fases de: valoración, diagnóstico, planificación, ejecución y evaluación, con el propósito de aplicar unos cuidados de calidad, apoyándonos en evidencia científica, y en un lenguaje estandarizado, utilizando taxonomía NANDA, NOC, NIC.

PALABRAS CLAVE

Espondilitis infecciosa, cuidados, enfermería, NANDA, NOC, NIC.

ABSTRACT

Infectious Spondylodiscitis is an infection in the spinal column of two adjacent vertebrae with involvement of the intervertebral disc and/or vertebral surfaces.

Currently, most DDs are pyogenic, caused mainly by Staphylococcus aureus and Escherichia coli, and the hematogenous route is the most common route of dissemination.

The symptoms are based on: inflammatory spinal pain and fever, as well as possible nausea and general malaise, among others. The goals of ED treatment are: eradicating the infection, controlling pain, correcting the symptomatic deformity, preventing possible neurological deficit, and avoiding recurrence.

The incidence of this infectious pathology has increased in recent years, and even more so in elderly people.

This article presents a 76-year-old woman who is admitted to the hospital’s Internal Medicine service, with a confirmed diagnosis of Infectious Spondylodiscitis, in her case, secondary to urinary sepsis.

From the moment of admission, a Care Plan was carried out in the phases of: assessment, diagnosis, planning, execution and evaluation, with the purpose of applying quality care, based on scientific evidence, and in a language standardized, using NANDA, NOC, NIC taxonomy.

KEY WORDS

Infectious Spondylodiscitis, cares, nursing, NANDA, NOC, NIC.

INTRODUCCIÓN

La Espondilodiscitis Infecciosa (ED) es una infección en la columna vertebral, de dos vértebras adyacentes con compromiso del disco intervertebral y/o de las superficies vertebrales.

Su incidencia está aumentando por la mayor expectativa de vida de la población, el aumento de las enfermedades inmunodepresoras, el uso de técnicas y procedimientos invasivos que generan bacteriemia, y la mayor sospecha diagnóstica.

Entre los factores predisponentes de la ED, destacan: la amplia vascularización de la columna vertebral, que la hace propensa, por tanto, a ser asiento de frecuentes infecciones; la existencia de un foco infeccioso o bacteriemia previa (sepsis secundaria), infección genital o urinaria, inmunosupresión, enfermedades reumatológicas, insuficiencia renal crónica, diabetes mellitus, hemodiálisis y trasplante renal, antecedentes de cirugía vertebral o de neoplasias, consumo de drogas por vía parenteral, portadores de catéteres epidurales o vasculares, infección por VIH/sida, alcoholismo, cirrosis hepática, fibrosis pulmonar, infección tuberculosa, obesidad, edad avanzada, y procedimientos diagnósticos y terapéuticos invasivos, entre otros.

El microorganismo puede llegar al hueso vertebral por vía hematógena (vía más frecuente), por inoculación directa (suele ser iatrogénica tras punción lumbar, infiltración con anestesia o discectomía percutánea) o por un foco contiguo. La ED puede estar ocasionada por diferentes microorganismos: bacterias (en ese caso se conoce como Espondilitis piógena); micobacterias, Brucellas, hongos, (causantes de la Espondilitis granulomatosa); y parásitos (que provocan la Espondilitis parasitaria)1,2.

Actualmente, la mayoría de las ED son piógenas, ocasionadas por bacterias como Staphylococcus aureus y Escherichia Coli, esta última vinculada a infecciones genitourinarias. Otros microorganismos causales son: Streptococcus spp. Enterococcus spp., Pseudomonas aeruginosa, Brucella spp., Candida albicans, Salmonella spp2.

Las manifestaciones clínicas son muy inespecíficas, con un inicio insidioso. El síntoma más frecuente es el dolor raquídeo inflamatorio. Suele ser un dolor continuo, que aumenta con el movimiento y no se alivia con el reposo, y acompañado en la mayoría de los casos, de fiebre (> 38ºC). El cuadro clínico, también se puede presentar en forma de náuseas, vómitos, pérdida de peso, confusión, tortícolis, debilidad general y sobre todo de las extremidades, y disfunción de los esfínteres.

Las características inespecíficas contribuyen al retraso del diagnóstico y a que aparezcan complicaciones más graves. El diagnóstico se plantea a partir de la sintomatología del paciente y de pruebas de imagen compatibles: tomografía computarizada (TC), resonancia nuclear magnética (RNM), RX de columna, RX de tórax, y alguno de los siguientes procedimientos para la confirmación del diagnóstico: cultivo (obtenido por punción discal, vertebral o de absceso paravertebral); hemocultivo (en ausencia de otra clínica que lo justifique); serología (a Brucella spp. u otros, en ausencia de otras etiologías) e histología, así como pruebas complementarias como una analítica general, VSG y PCR. Se recurrirá a biopsia disco-vertebral percutánea o quirúrgica, cuando no haya diagnóstico etiológico1,2.

Los objetivos del tratamiento de la ED son: erradicar la infección, controlar el dolor, corregir la deformidad sintomática, impedir el posible déficit neurológico, y evitar la recidiva3.

Partiendo de estos objetivos, el tratamiento se basa en: antibioterapia (para erradicar la infección), analgesia (para suplir el dolor o molestias), e inmovilización relativa (para evitar la inestabilidad y desbridamiento en caso de déficits neurológicos o abscesos en el canal medular). Este es un tratamiento conservador, y se aplica cuando las manifestaciones clínicas son escasas, la destrucción vertebral es mínima o los riesgos de la intervención quirúrgica son mayores. Con respecto al tratamiento quirúrgico está indicado para el drenaje de abscesos epidurales o paravertebrales con signos neurológicos, compresión medular, deformación raquídea con enfermedad activa, y/o dolor permanente intratable1.

Parece que no hay guías establecidas sobre el tiempo de duración de la antibioterapia ni sobre la vía de administración, pero se aconseja administrar inicialmente por vía intravenosa, y en las ED piógenas, el tratamiento intravenoso se administra durante 2-4 semanas y después se continúa por vía oral hasta un total de 6 semanas a 3 meses2,3.

Propósito del artículo: estudiar, analizar y plasmar el Plan de Cuidados que se ha llevado a cabo con esta paciente, para conseguir una calidad asistencial en los cuidados, a través de la evidencia científica y de un lenguaje estandarizado, utilizando taxonomía NANDA.

DESCRIPCIÓN DEL CASO CLÍNICO

Mujer de 76 años que acude al servicio de Urgencias por pico febril de 38.5ºC y malestar general. Es diagnosticada de infección urinaria y posteriormente de posible sepsis urinaria, tras la extracción de hemocultivos.

Es ingresada en la unidad de Medicina Interna del hospital, con diagnóstico definitivo de: Espondilodiscitis Infecciosa dorsal, secundaria a sepsis urinaria.

El agente patógeno causante de la infección fue Escherichia Coli, vinculado a la infección urinaria de la que primeramente la paciente fue diagnosticada.

Dicho diagnóstico se confirmó tras realizarle, por sospecha, un TC-body, y mediante una radiografía y RM de columna dorso-lumbar, la cual mostraba una irregularidad y disminución del espacio intervertebral a nivel D9-D10 con edema óseo adyacente.

Se realizó protocolo de acogida y evaluación inicial por parte de enfermería. La paciente ingresó con fiebre; refería dolor dorsal y cefalea, por lo que se administró en un primer momento, al ingreso, sueroterapia y paracetamol intravenoso para el cuadro febril.

Se informa a la cuidadora principal y a la familia.

Posteriormente se inicia tratamiento antibiótico, analgesia y sueroterapia, pautado por el facultativo responsable.

Antecedentes personales:

– Hipertensión arterial.

– Osteoporosis.

– Dependiente para ABVD e instrumentales.

Alergias a: Dexametasona, Ácido acetilsalicílico, Diclofenaco, Penicilina, Sulfamida y Esperamicina.

VALORACIÓN DE LAS NECESIDADES BÁSICAS SEGÚN EL MODELO DE VIRGINIA HENDERSON

Todo proceso de atención de enfermería debe incluir un plan de cuidados que conste de las siguientes fases: Valoración, diagnóstico, planificación, ejecución y evaluación.

Cuestionario de valoración de las 14 necesidades de Virginia Henderson:

Necesidad de respiración/oxigenación: Sin ninguna alteración observada a nivel respiratorio. SatO2 98% basal. Eupneica. No disnea. No ruidos respiratorios.

Necesidad de alimentación/hidratación: Sin alteración observada (No alteración del peso corporal, no precisa ayuda para comer, ni se observa dificultad para la masticación y deglución, y está bien hidratada). Sin embargo, la paciente refiere una notable disminución del apetito desde hace días.

Necesidad de eliminación: Refiere molestias propias a la infección urinaria a tratar.

Actualmente porta catéter urinario, en su caso, un sondaje vesical permanente para drenaje urinario.

Necesidad de movilización: Nivel funcional para la actividad/movilidad: dependiente. Requiere ayuda de bastón/muleta o andador.

Es semidependiente para realizar las actividades de la vida diaria (AVD). Índice de Barthel: puntuación total: 50 = Dependencia moderada).

Situación actual: encamada o en sillón.

Necesidad de reposo/sueño: Refiere cambios en el patrón del sueño: interrupciones del sueño, sueño discontinuo y no reparador, por lo que el nivel de energía durante el día es bajo.

Necesidad de vestirse/desvestirse: Requiere ayuda para ponerse/quitarse ropa-calzado.

Necesidad de termorregulación: Fluctuaciones de temperatura, hipertérmica, cede con Paracetamol intravenoso.

Hipotensa.

Necesidad de higiene y protección de la piel: Requiere ayuda para ir al baño/higiene general.

El estado de piel y mucosas de la paciente: leve deshidratación. Presencia de úlceras por presión (UPP) en los dos talones, con estadio II en cada uno.

Riesgo de UPP: Sí. Escala de Braden (Puntuación total: 14 = Riesgo medio).

Necesidad de seguridad: La paciente se queja de dolor óseo a nivel dorsal, presentado como continuo, aunque no muy intenso, además de fiebre y cefalea leve. Escala visual analógica (EVA) (Puntuación: 4 = Moderado).

Riesgo de caídas: Cuestionario de caídas Downton (Puntuación total: 4= Riesgo moderado).

Alergias a: Dexametasona, Ácido acetilsalicílico, Diclofenaco, Penicilina, Sulfamida y Esperamicina.

Está consciente, orientada. Colaboradora.

Necesidad de comunicación: Sin alteración observada, aunque es de destacar el deterioro cognitivo de los últimos meses, como apunta su hija, así como una actitud apática y expresión basada en frases cortas y monosílabos

Cuidador principal: hija. Es atendida en domicilio por sus hijos.

Necesidad de creencias y valores: No solicita ningún tipo de servicio religioso.

Trabajo/ realización: jubilada. Anteriormente trabajaba en una empresa de limpieza.

Necesidad de ocio: No alterada.

Necesidad de aprendizaje: Conoce el motivo del ingreso y el tratamiento para el proceso patológico a tratar.

La paciente es semidependiente para ABVD e instrumentales.

Se ha utilizado el formato PES (Problema, Etiología, Signos/Síntomas) y Taxonomía NANDA para la formulación de los diagnósticos de Enfermería y se han nombrado según orden de prioridad4,5,6:

[00007] Hipertermia (estado en que la temperatura corporal se eleva por encima de los límites normales) r/c enfermedad: sepsis m/p Piel enrojecida y caliente, sensación de debilidad.

NOC: Termorregulación (0800): Equilibrio entre la producción, la ganancia y la pérdida de calor.

Indicadores:

  • Temperatura cutánea aumentada 080001.
  • Sudoración con el calor 080010.

 

NIC: Regulación de la temperatura (3900): Consecución y mantenimiento de una temperatura corporal dentro del rango normal.

Actividades:

  • Controlar la presión arterial, el pulso y la respiración, según corresponda.
  • Favorecer una ingesta nutricional y de líquidos adecuada.
  • Ajustar la temperatura ambiental a las necesidades del paciente.
  • Administrar medicamentos antipiréticos, si está indicado.

 

NOC: Severidad de la infección (0703): Gravedad de los signos y síntomas de infección.

Indicadores:

  • Fiebre 070307.
  • Inestabilidad de la temperatura 070330.
  • Malestar general 070311.
  • Colonización del hemocultivo 070320.

 

NIC: Tratamiento de la fiebre (3740): Tratamiento de los síntomas y afecciones relacionadas con un aumento de la temperatura corporal causado por pirógenos endógenos.

Actividades:

  • Observar las entradas y salidas, prestando atención a los cambios de las pérdidas insensibles de líquidos.
  • Facilitar el reposo, aplicando restricciones de actividad, si es preciso.
  • Controlar la presencia de complicaciones relacionadas con la fiebre y signos y síntomas de la afección del nivel de consciencia, anomalías electrolíticas, desequilibrio acidobásico, arritmia cardiaca y cambios celulares anómalos).
  • Humedecer los labios y la mucosa secos.

 

[00046] Deterioro de la integridad cutánea (estado en que el individuo presenta alteraciones de la epidermis, de la dermis o de ambas, lo que puede incluir abrasiones, cortes, quemaduras, heridas quirúrgicas, úlceras por presión, entre otros tipos de lesiones en la piel) r/c factores mecánicos (fuerzas de cizallamiento, presión, inmovilidad física) m/p Pérdida de la continuidad de la piel en ambos talones (interrupción en la integridad de la piel: en forma de úlcera) y Eritema (enrojecimiento de la piel, síntoma de deterioro de la integridad cutánea).

NOC: Curación de la herida: 1103.

Indicadores:

  • Disminución del tamaño de la herida (110321).
  • Piel macerada (110311).

 

NIC: Cuidados de las úlceras por presión (3520): Facilitar la curación de úlceras por presión.

Actividades:

  • Controlar el color, la temperatura, el edema, la humedad y el aspecto de la piel circundante.
  • Aplicar un apósito adhesivo permeable a la úlcera, según corresponda.
  • Aplicar pomadas, según corresponda.
  • Aplicar vendajes, según corresponda.

 

NOC: Control del dolor: (1605).

Indicadores:

  • Reconoce el comienzo del dolor (16502).
  • Describe el dolor (160516).
  • Refiere cambios en los síntomas al personal sanitario (160513).
  • Refiere dolor controlado (160511).

 

NIC: Prevención de úlceras por presión (3540): Prevención de la formación de úlceras por presión en un individuo con alto riesgo de desarrollarlas.

Actividades:

  • Utilizar una herramienta de valoración de riesgo establecida para valorar los factores de riesgo del individuo (escala de Braden).
  • Eliminar la humedad excesiva en la piel causada por la transpiración, el drenaje de heridas.
  • Vigilar estrechamente cualquier zona enrojecida.
  • Aplicar barreras de protección.
  • Controlar la movilidad y actividad del paciente.

 

[00155] Riesgo de caídas (vulnerabilidad del paciente a sufrir una lesión física debido a una caída) r/c edad igual o superior a los 65 años, uso de dispositivos de ayuda (andador, bastón) y deterioro de la movilidad física.

NOC: Conducta de prevención de caídas (1909).

Indicadores:

  • Pide ayuda (190923).
  • Utiliza barandillas si es necesario (190903).
  • Proporciona iluminación adecuada (190922).
  • Utiliza dispositivos de ayuda correctamente 190901).

 

NIC: Prevención de caídas (6490): Establecer precauciones especiales en pacientes con riesgo de lesiones por caídas.

Actividades:

  • Identificar déficits cognitivos o físicos del paciente que puedan aumentar la posibilidad de caídas de un ambiente dado.
  • Ayudar a la deambulación de personas inestables (en el momento de que pueda iniciar la marcha /deambulación).
  • Mantener dispositivos de ayuda en buen estado.

 

NOC: Movilidad (0208).

Indicadores:

  • Mantenimiento del equilibrio (020801).
  • Marcha (020810).
  • Movimiento articular (020804).
  • Ambulación (020806).

 

NIC: Terapia de ejercicios: Ambulación (0221): estimular y ayudar al paciente a caminar para mantener las funciones corporales autónomas y voluntarias durante el tratamiento y recuperación de una enfermedad o lesión.

Actividades:

  • Colocar una cama de baja altura, si corresponde.
  • Ayudar al paciente en la deambulación inicial, si es necesario.
  • Vigilar la utilización por parte del paciente de muletas u otros dispositivos de ayuda para andar.

 

CONCLUSIÓN

Es una mujer de 76 años, diagnosticada de Espondilodiscitis Infecciosa en contexto de infección urinaria, semidependiente para realizar las ABVD e instrumentales, por lo que el plan de actuación en un primer momento, iría encaminado a suplir esas necesidades, además de tratar el problema de salud por el cual fue ingresada.

Fue de vital importancia realizar un régimen de cuidados individualizado, centrado en nuestra paciente, y teniendo en cuenta que se trataba de una infección secundaria a una infección de origen urinario, pero que se dio en un paciente con necesidades alteradas que debían de ser cubiertas.

La paciente recibió el alta hospitalaria, pues el proceso infeccioso se resolvió. Podemos decir que el grado de resolución de los diagnósticos establecidos, fue satisfactorio. Se le informó a ella y su cuidadora principal de los cuidados al alta por parte de enfermería.

 

BIBLIOGRAFÍA

  1. Graña D, Gutiérrez, María Inés, Torres D, Perendones M, Dufrechou C. Espondilodiscitis Bacteriana Inespecífica: una afección con incidencia creciente. Archivos de Medicina Interna [Internet]. 2014 [citado el 15 de noviembre de 2023];36(2):55–9. Disponible en: http://www.scielo.edu.uy/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1688-423X2014000200003
  2. P. Márquez Sánchez. Espondilodiscitis. Radiología [Internet]. 2016 Apr 1 [citado el 15 de noviembre de 2023]; 58:50–9. Disponible en: https://www.sciencedirect.com/science/article/abs/pii/S0033833816000060
  3. Espondilodiscitis infecciosa – Guía PRIOAM [Internet]. Guiaprioam.com. 2019 [citado el 15 de noviembre de 2023]. Disponible en: http://guiaprioam.com/indice/osteomielitis-vertebral/
  4. NANDA diagnósticos enfermeros: definiciones y clasificación 2018-2020. 11 ed. Barcelona: Elsevier; 2019.
  5. Clasificación de Intervenciones de Enfermería (NIC). 7ed. Elsevier; 2018.
  6. Clasificación de resultados de Enfermería (NOC). 6ed. Elsevier; 2018.

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