AUTORES
- María Alcalá Millán, Óptico Optometrista. España.
- María Elena Urtasun Noguera. Medicina Familiar y Comunitaria. España.
- Elena Magdalena Cáncer, Óptico Optometrista. España.
- Rebeca Malón Mendi, Técnico en Cuidados Auxiliares de Enfermería. España,
- Gabriela de la Hera Pérez, Enfermera Especialista en Enfermería Familiar y Comunitaria. España.
RESUMEN
La diabetes mellitus es una patología metabólica que puede ir afectando a diferentes órganos, entre los que se encuentran los ojos. La prevalencia cada vez es mayor, se predice que en el 2030 habrá unos 300 millones de diagnósticos en todo el mundo.
La afectación que produce en la retina se llama retinopatía diabética, y hay varios grados dependiendo de su afectación. Si no se diagnostica a tiempo, ni se controla, puede llegar a producir ceguera, por eso es tan importante ir haciendo controles periódicos.
Se presenta un paciente de 59 años con diabetes mellitus tipo II que acude a la revisión del fondo de ojo, que le corresponde por protocolo. Se diagnostica retinopatía diabética moderada, aunque no presente síntomas visuales ni los acuse.
Este paciente no tiene control de su diabetes mellitus, lo que se traduce en las anomalías detectadas en la retina, como hemorragias y exudados duros y blandos.
Tras establecer unos hábitos de vida saludables y medidas higiénico-dietéticas, los valores de la glucosa en sangre mejoran rápido durante un mes, pero la retinopatía diabética no desaparece, hay una leve mejoría que debe controlarse para mantener los buenos efectos y evitar recidivas.
PALABRAS CLAVE
Diabetes mellitus, retinopatía diabética, agudeza visual, glucemia.
ABSTRACT
Diabetes mellitus is a metabolic pathology that can affect different organs, including the eyes. The prevalence is increasing, it is predicted that in 2030 there will be about 300 million diagnoses worldwide.
The damage it causes to the retina is called diabetic retinopathy, and there are various degrees depending on its involvement. If it is not diagnosed in time or controlled, it can lead to blindness, which is why it is so important to have regular check-ups.
We present a 59-year-old patient with type II diabetes mellitus who comes for a fundus examination, which is his responsibility per protocol. Moderate diabetic retinopathy is diagnosed, although there are no visual symptoms or signs of them.
This patient does not have control of his diabetes mellitus, which results in the abnormalities detected in the retina, such as hemorrhages and hard and soft exudates.
After establishing healthy lifestyle habits and hygienic dietary measures, blood glucose values improve rapidly for a month, but diabetic retinopathy does not disappear; there is a slight improvement that must be monitored to maintain the good effects and avoid recurrences.
KEY WORDS
Diabetes mellitus, diabetic retinopathy, visual acuity, blood glucose.
INTRODUCCIÓN
La diabetes mellitus (DM) es una patología metabólica, durante su evolución a lo largo del tiempo puede afectar a diferentes órganos. Entre los órganos que se pueden afectar se encuentran los ojos, los riñones, el corazón, y el cerebro. La principal alteración metabólica que aparece es el aumento de glucosa en sangre1.
La prevalencia de esta patología cada vez es mayor, se llega a decir que es una epidemia mundial, ya que se ve afectada por estilos de vida cada vez más sedentarios, la obesidad y el aumento de la expectativa de vida de la población1,2. Se predice que en el año 2030 en el mundo habrá unos 300 millones de diagnósticos3.
En los años 90 en Italia se creó La Declaración de Saint Vicent, se desarrolló para marcar unos objetivos comunes a conseguir para la población diabética. Se establecieron unos objetivos principales y otros objetivos a cumplir en 5 años. Y entre los que se querían cumplir a 5 años aparece citado: Reducir los casos de ceguera debido a esta enfermedad, en un tercio o más4.
A lo largo de los años de evolución de la enfermedad se producen afectaciones vasculares en la retina que se llama Retinopatía Diabética (RD), formación de cataratas y glaucoma. Todas ellas relacionadas con el control metabólico y el tiempo de evolución de la enfermedad. Siendo la RD la que con mayor frecuencia produce ceguera1,3.
La detección precoz y el tratamiento de la RD en fases iniciales es muy importante, ya que en gran medida se pueden evitar los efectos producidos y revertirlos. Tal y como demuestran estudios como Diabetic Retinopathy Study(DRS) y Early Treatment Diabetic Retinopathy Study (ETDRS)5.
En las guías internacionales de cribado de diabetes se ha determinado que en pacientes DM tipo I el primer examen oftalmológico se haga a los 5 años del diagnóstico y después anualmente, en cambio en los DM tipo II la primera revisión debe ser al momento del diagnóstico y posteriormente, si no hay anomalías, cada dos años5.
En 2003 la Academia Americana de Oftalmología publicó una clasificación de la RD realizada por un grupo multidisciplinar, el Global Diabetic Retinopathy Project Group (GDRPG), esta clasificación es las más extendida para realizar la gradación de la patología y hacer un trabajo de calidad6.
La clasificación es:
-Sin retinopatía diabética, fondo de ojo normal.
-Retinopatía diabética no proliferativa (RDNP) leve, algún microaneurisma.
-RDNP moderada, aumento sustancial de microaneurismas.
-RDNP grave, incluye alguno de estos signos: más de 20 hemorragias intrarretinianas en cada cuadrante, arrosariamiento venoso en más de 2 cuadrantes, anomalías microvasculares intrarretinianas pero sin proliferación.
– Retinopatía diabética proliferativa (RDP), presencia de hemorragias vítreas o prerretinianas y/o neovasos 3.
-Edema macular.
PRESENTACIÓN DEL CASO CLÍNICO
Se presenta varón de 59 años que acude a la revisión del fondo de ojo, retinografía, que le corresponde por el protocolo de diabetes mellitus tipo II.
Al hacer la retinografía se detectan múltiples hemorragias y exudados retinianos en ambos ojos. Se adjuntan imágenes en el anexo 1.
A la exploración de la agudeza visual (AV) sin corrección, se obtiene en el ojo derecho 0.8 y no mejora con estenopeico y en el ojo izquierdo 0.9 con dificultad.
Presión intraocular (PIO) con tonómetro de aire en ojo derecho 24 mmHg y ojo izquierdo 29 mmHg.
Se revisa el último análisis de sangre, es de hace un par de semanas anteriores, y se detecta una glucosa en sangre de 183 mg/dL en ayunas y una hemoglobina glicosilada en sangre total (HbA1c) de 8.8%, por lo que puede determinar que lleva un mal control de la diabetes mellitus.
Tras toda la evaluación se diagnostica retinopatía diabética moderada no proliferativa, con exudados duros y algunos blandos en ambos ojos y edema macular solo en el ojo derecho.
Se le explica la situación y los posibles tratamientos. Tras recibir toda la información, el paciente decide comenzar por un mejor cuidado diario e instaurar hábitos higiénico-dietéticos en su vida. Por nuestra parte, se vuelve a citar en un mes para revisar si hay remisión de las hemorragias, y en el caso contrario se deberán tomar otras decisiones para obtener resultados.
Tras un mes, vuelve a revisión y la agudeza visual ha mejorado hasta el 100% en ambos ojos, pero ha sido insuficiente, ya que las hemorragias y los exudados siguen presentes.
Se repite análisis de sangre para comprobar glucosa en ayunas, y está vez es 151 mg/dL. Ha bajado con respecto a la anterior analítica, pero es insuficiente.
Se deriva al médico oftalmólogo para decidir el tratamiento que se va a seguir para eliminar o minimizar esas hemorragias y sus consecuencias.
CONCLUSIONES
La diabetes mellitus es una enfermedad silenciosa, ya que los efectos que produce en el sistema en estados iniciales pueden pasar desapercibidos. La gravedad de la enfermedad se encuentra, en parte, en este aspecto. El paciente no es consciente de lo que puede estar ocurriendo en su cuerpo hasta que el daño es tan avanzado que quizás es tarde para poder frenarlo o poner tratamiento. Por lo tanto, es muy importante hacer detección precoz y revisiones en este tipo de pacientes, de modo que si se detecta alguna anomalía en estados iniciales se podrá poner tratamiento.
Este caso clínico es un claro ejemplo de ese silencio, mantiene una agudeza visual aceptable para su vida diaria mientras que en la retina ya tiene retinopatía diabética moderada.
Se puede relacionar que un mal control de la glucosa en sangre, mantenido en el tiempo, produce lesiones en la retina.
Si estas lesiones retinianas son detectadas precozmente, seguramente con medidas higiénico-dietéticas se podrán reducir y en el mejor de los casos, desaparecer.
Como se observa en este caso, al mejorar sus hábitos diarios, como en medidas alimentarias como en vida activa, los datos de las glucosas en poco tiempo mejoran, aunque las lesiones de la retina necesiten más tiempo para poder ver resultados, aunque en la AV sí que ha habido mejora.
BIBLIOGRAFÍA
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- Rodríguez Rodríguez, B. Prevención de ceguera por retinopatía diabética: ¿dónde estamos?. Revista Cubana de Oftalmología. 2015; 28(1): 0-0.
- Cárdenas, K. C., Dorta, N. L., Rivero, D. R., Pérez, J. C. S., Rodríguez, J. A. L.. Factores de riesgo y severidad de la retinopatía diabética. Revista Cubana de Medicina Militar. 2013; 42(2): 181-190.
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- Tenorio, G., Ramírez-Sánchez, V. Retinopatía diabética; conceptos actuales. Revista Médica Del Hospital General de México. 2010; 73(3): 193-201.
ANEXOS
ANEXO 1
Imágenes del fondo de ojo de ambos ojos. Autora María Alcalá Millán

