Catéter venoso periférico: técnica de inserción y cuidados de enfermería

17 abril 2026

 

AUTORES

  1. Jorge Almazán Mateo. Enfermero del Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.
  2. Pablo Gascón Sáez. Enfermero del Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.
  3. Lidia Fuertes Rubira. Enfermera del Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.
  4. José Ricardo Sánchez Carbó. Enfermero del Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.
  5. Jennifer Polo Soriano. Enfermera del Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.
  6. Beatriz Aguirre Tomás. Enfermera del Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.

 

RESUMEN

Según el Estudio de Prevalencia de las Infecciones Nosocomiales en España (EPINE-EPPS), una gran parte de los pacientes hospitalizados tienen un CVP. El Catéter Venoso Periférico se empezó a emplear en los años 1940–1950 y actualmente está fabricado con materiales biocompatibles como poliuretano o teflón, lo que proporciona mayor comodidad al paciente y menos complicaciones.

El catéter venoso periférico es un dispositivo que se introduce en una vena superficial para obtener un acceso venoso temporal; administrar sueros, medicamentos u otros tratamientos por vía intravenosa. La técnica de inserción debe realizarse mediante una metodología rigurosa, comenzando por las zonas más distales y respetando los principios de asepsia, aplicando la solución antiséptica y dejando secar el tiempo correspondiente según el desinfectante utilizado. Es fundamental seleccionar el menor calibre del catéter acorde al diámetro de la vena y disponer del material necesario, incluyendo apósito estéril transparente y sistema de seguridad.

Los cuidados de enfermería incluyen la desinfección previa del bioconector, la salinización del catéter tras su uso y la revisión del punto de inserción una vez por turno o cada 24 horas, buscando indicios de tumefacción, dolor o enrojecimiento. La prevención de infecciones relacionadas con el catéter es esencial, manteniendo una correcta higiene de manos, respetando los tiempos de secado del antiséptico y retirando el dispositivo cuando ya no sea necesario. Para la detección precoz de complicaciones como la flebitis, es útil el empleo de la Escala de Maddox, reforzando así la importancia de la actualización continua en técnicas y protocolos para garantizar unos cuidados de calidad

Enfermería tiene un papel clave en la inserción, cuidado diario, vigilancia y retirada precoz del catéter venoso periférico.

PALABRAS CLAVE

Catéter venoso periférico, enfermería, vena, flebitis, cuidados de calidad.

ABSTRACT

According to the Study of the Prevalence of Nosocomial Infections in Spain (EPINE-EPPS), a large proportion of hospitalized patients have a Peripheral Venous Catheter (PVC). The peripheral venous catheter began to be used in the 1940s–1950s and is currently made from biocompatible materials such as polyurethane or Teflon, which provides greater patient comfort and fewer complications.

A peripheral venous catheter is a device inserted into a superficial vein to obtain temporary venous access in order to administer fluids, medications, or other treatments intravenously. The insertion technique must be performed using a rigorous methodology, starting with the most distal areas and respecting the principles of asepsis, applying the antiseptic solution and allowing it to dry for the appropriate time depending on the disinfectant used. It is essential to select the smallest catheter gauge appropriate for the diameter of the vein and to have the necessary materials available, including a sterile transparent dressing and a safety system.

Nursing care includes prior disinfection of the needleless connector, flushing the catheter with saline after use, and inspecting the insertion site once per shift or every 24 hours, looking for signs of swelling, pain, or redness. Preventing catheter-related infections is essential, maintaining proper hand hygiene, respecting the antiseptic drying times, and removing the device when it is no longer necessary. For the early detection of complications such as phlebitis, the Maddox Scale can be used, reinforcing the importance of continuous updates in techniques and protocols to ensure quality care.

Nursing plays a key role in the insertion, daily care, monitoring, and early removal of the peripheral venous catheter.

KEY WORDS

Peripheral venous catheter, nursing, vein, phlebitis, quality care.

INTRODUCCIÓN

El término catéter venoso periférico proviene del griego kathetēr (instrumento para introducir) y periphéreia (alrededor o periferia), del latín vena (vena), y significa “instrumento para introducir en una vena situada en la periferia del organismo”1,2.

El Catéter Venoso Periférico (CVP) se empezó a emplear en los años 1940–1950.

Al principio, fue fabricado de materiales como metal y caucho, pero con el tiempo se sustituyó por plásticos flexibles y seguros. Hoy en día está hecho de poliuretano o teflón; biocompatibles (más comodidad del paciente y menos complicaciones)1,3.

El acceso venoso periférico constituye el dispositivo invasivo más empleado en hospitales de España. Según el Estudio de Prevalencia de las Infecciones Nosocomiales en España, European Point Prevalence Survey (EPINE-EPPS), del año 2023-2025, en torno al 76,2 % de los pacientes hospitalizados tenían un CVP (45.302 de 59.927 pacientes estudiados). El 83,3 % de ellos, tuvo un factor de riesgo extrínseco (el catéter venoso periférico es el más frecuente). La prevalencia de infecciones asociadas a la asistencia sanitaria es del 8,18 %, y alrededor del 13 % corresponden a bacteriemias asociadas a dispositivos intravasculares4.

Enfermería tiene un papel clave en la inserción, cuidado diario, vigilancia y retirada precoz del catéter venoso periférico, logrando mejorar la calidad de los cuidados y la detección precoz de complicaciones1,2,3,4.

OBJETIVOS

  • Describir la técnica correcta de inserción del CVP.
  • Identificar el material necesario para su canalización.
  • Explicar los cuidados de enfermería para su mantenimiento.
  • Aplicar medidas de prevención de infecciones asociadas al catéter.

 

METODOLOGÍA

Se ha realizado una revisión narrativa, consultando bases de datos como: CINAHL, PubMed, y Cochrane Library, revistas de investigación: Revista Sanitaria de Investigación, Ocronos, Ciencia Sanitaria, PortalesMedicos, entre otras.

Se ha ido recopilando información en el mes de marzo, para su posterior análisis, ordenación y selección.

Se emplearon como palabras clave” Catéter vascular periférico, enfermería, inserción, mantenimiento, detección precoz, bacteriemia, flebitis“, previamente consultadas al DeCs (Descriptores de Ciencias de la Salud) / MeSH.

Por heterogeneidad metodológica se optó por síntesis narrativa. Se realizó una revisión narrativa de la literatura.

DESARROLLO

El catéter venoso periférico (CVP) es un dispositivo que se introduce en una vena superficial, generalmente en el brazo, antebrazo, flexura o la mano, para obtener un acceso venoso temporal. Se utiliza para administrar sueros, medicamentos u otros tratamientos por vía intravenosa y en algunos casos para la extracción de muestras de sangre1,2,3.

Zonas anatómicas:

Las más utilizadas son las venas del dorso de la mano, el antebrazo (como la vena cefálica, basílica y mediana del antebrazo) y, en algunos casos, la zona de la fosa antecubital.

Se recomienda comenzar por las zonas más distales y avanzar hacia zonas proximales si es necesario. El orden habitual es:

  1. Dorso de la mano
  2. Venas del antebrazo (vena cefálica, basílica o mediana del antebrazo)
  3. Fosa antecubital4,5.

 

Material necesario:

  • Guantes no estériles (previa la higiene de manos)6.
  • Paño no estéril.
  • Batea o carro de curas con colector para objetos punzocortantes.
  • Compresor venoso o cinta elástica.
  • Catéter venoso periférico con calibre adecuado a cada paciente y sistema de seguridad.
  • Apósito estéril transparente semipermeable de poliuretano.
  • Desinfectante: Clorhexidina alcohólica 2%, povidona yodada o alcohol 70º.
  • Conector libre de aguja: Bioconector, microclave o válcula antirreflujo.
  • Jeringa 10cc con Suero Fisiológico (SF) al 0.9%.
  • Férula de inmovilización (pacientes pediátricos), venda o malla1,2,4,5.
  • Gasas estériles2.
  • Película protector piel (Cutimed©, Cavilon© o similar, si es preciso)3.

 

Las válvulas antirreflujo son dispositivos con conexión tipo luer- lock que van a permitir el paso de fluidos en dirección hacia el torrente sanguíneo, pero sin dejar salir la sangre al exterior1.

Al tener la conexión estándar puede unirse a él un equipo de sueroterapia, administración de fármacos y todo ello minimiza el riesgo de infección5,6.

Elección del calibre:

El calibre del CVP se mide en Gauges (G). Es una escala inversa, cuanto mayor es el número, menor es el calibre de la aguja. El diámetro del catéter determina el flujo máximo de líquido que puede pasar a través de él2,3,4.

Se debe elegir un catéter acorde al diámetro de la vena:

  • Diámetro: debe ser inferior al de la vena, para que no se obstruya el paso de la sangre.
  • Longitud: en función de la longitud de la vena1,4.

 

El catéter que se seleccione debe ser el del calibre más pequeño y más corto de longitud para garantizar el tratamiento pautado3,4,5.

Indicaciones generales para la elección de un CVP:

  • Paciente con capital venoso preservado.
  • Terapia intravenosa que sea inferior a 7 días.
  • Administración de sustancias no vesicantes o irritantes con un pH entre 5-9.
  • Administración de fármacos con una osmolaridad inferior a 500 mOsm/l2,3,4.

 

Técnica:

Selección del punto de punción.

  • Evitar las extremidades inferiores ya que existe mayor riesgo de trombosis venosa.
  • Elegir vena distal antes que proximal: orden: mano, antebrazo, brazo.
  • Evitar flexura y zona interna de la muñeca (nervio radial).
  • No canalizar sobre venas varicosas, previamente empleadas o trombosadas.
  • Evitar misma extremidad donde se ha realizado vaciamiento de ganglios, alteraciones de la integridad cutánea, quemaduras, accidentes cerebrovasculares (Evitar miembro parético) o fístulas arteriovenosas internas (FAVI)1,2,3.
  • Si hay flebitis, se debe seleccionar otra zona. Si no es posible realizar la punción en otra extremidad, elegir una zona más proximal con respecto al punto de la flebitis4.
  • En caso de sospecha de realizar cateterismo, evitar accesos vasculares cercanos a las muñecas 5.

 

Punción:

  • Preparación de todo el material necesario1.
  • Identificación inequívoca del paciente. Fomentar su colaboración en la medida de lo posible, preservando su intimidad en todo momento.
  • Colocar al paciente en la posición adecuada.
  • Lavado de manos con agua y jabón.
  • Colocación de guantes no estériles.
  • Colocar compresor (10-15 cm por encima de la zona seleccionada para la punción). No apretar demasiado para evitar ocasionar dolor al paciente2,3.
  • Seleccionar la vena que va a ser canalizada mediante palpación (más fiable que visualización). Cuando se palpa la vena, se aprecia rebote.
  • Aplicar la solución antiséptica y dejar secar en caso de clorhexidina alcohólica al 2% (30 segundos), en caso de alcohol (30 segundos) o en caso de povidona yodada (2 minutos).
  • En caso de tener que volver a palpar la zona tras haber sido desinfectada, se realizará con guantes estériles para evitar la contaminación4,5.
  • Se sujeta el catéter con la mano dominante (Dedos índice y pulgar). Se retira el protector.
  • Con la mano no dominante se realiza una pequeña tracción en la piel para así fijar la vena.
  • Introducir el catéter en la piel, con el bisel hacia arriba, en dirección craneal hacia la vena seleccionada, justo por debajo del punto de punción elegido. Ángulo de 15-30 º con respecto a la piel1,5.
  • Tras atravesar la piel reduce el ángulo para evitar romper la vena.
  • Cuando empieza a refluir la sangre hacia la cámara del catéter transparente se deja de introducir la aguja y se introduce el catéter de plástico3,5.
  • Una vez introducido el catéter en la vena se retira la aguja, se activa la seguridad pasiva de la aguja y se desecha en el contenedor de objetos punzantes y cortantes.
  • Nunca tratar de reintroducir la aguja en catéter ya que este se puede perforar.
  • Si hay que extraer una muestra sanguínea a la vez:
    • Conectar la jeringa adecuada o sistema de vacío (Vacutainer ®).
    • Extraer la cantidad de muestra necesaria rellenando los tubos.
  • Soltar el compresor.
  • Colocar la válvula antirreflujo previamente purgada con Suero Fisiológico.
  • Colocar un apósito estéril semipermeable dejando siempre visible el punto de punción.
  • Rotular en el apósito la fecha de su colocación sin tapar el punto de punción.
  • Conectar el sistema de infusión si es necesario.
  • Retirar el material empleado.
  • Colocar de nuevo al paciente en una posición cómoda.
  • Retirada de guantes y lavado de manos1,5,6.

 

Cuidados de Enfermería:

  • Si el uso del catéter es intermitente, hay que salinizar con SF tras cada uso, previamente desinfectando el bioconector con el antiséptico seleccionado y dando el tiempo de secado necesario para cada uno.
  • Si no se emplea durante un periodo de tiempo determinado, hay que salinizar el catéter cada 8 horas o una vez por turno.
  • Si se van a realizar extracciones de sangre a través del catéter hay que desechar previamente 5 mililitros de sangre. Y posteriormente realizar lavado con SF.
  • Revisar el punto de punción una vez por turno o por lo menos cada 24 horas. (buscar indicios de tumefacción, dolor, enrojecimiento, hipersensibilidad…)2,5,6.
  • La flebitis (inflamación de la mucosa interna de la vena, con dolor o sensibilidad, enrojecimiento, hinchazón, calor, rubor en el sitio de inserción); se evalúa mediante palpación e inspección. Empleo de Escala de Maddox:
    • Grado 0: Sin signos de flebitis, sin dolor, sin eritema, sin hinchazón ni cordón venoso.
    • Grado 1: Dolor en el punto de inserción sin eritema, tumefacción o palpación de cordón venoso. Posible signo de flebitis.
    • Grado 2: Eritema, tumefacción o ambos. No induración ni cordón venoso.
    • Grado 3: Dolor, tumefacción, eritema y cordón venoso palpable 5-6 cm por encima del punto de inserción. Posible aparición de fiebre.
    • Grado 4: Dolor intenso, eritema, induración o cordón venoso palpable, superior a 5-6 cm. Fiebre.
    • Grado 5: Dolor intenso, eritema, induración o cordón venoso palpable, supuración o signos de infección. Trombosis venosa franca.
  • Cambio de apósito cada 7 días o cuando esté sucio, mojado o despegado. En caso de apósitos de gasa o absorbentes cambios cada 48 horas1,3,5,6.
  • Evitar tocar el punto de inserción durante el cambio de apósito.
  • No cambiar de forma rutinaria los catéteres. Se puede mantener hasta que aparezcan signos y síntomas de infección o flebitis.
  • Los equipos con líquidos lipídicos deben cambiarse cada 24 horas (nutrición parenteral, hemoderivados…)3,4.
  • Si se cambia el catéter hay que cambiar todos los equipos y conexiones.
  • Retirar el catéter tan pronto como sea posible5,6.
  • Minimizar el número de llaves de tres vías que estén conectadas. Mantener todas las luces obturadas con bioconectores. Fomentar el uso de equipos con circuito cerrado.
  • Desinfección previa de las válvulas antirreflujo antes de su uso. Si no se dispone de ellos, emplear tapones.
  • En caso de obstrucción del catéter no empujar el coágulo, sino intentar aspirarlo y eliminarlo. En caso de no poderse, es recomendable retirar el catéter.
  • Dar al paciente instrucciones básicas sobre los cuidados que debe mantener: evitar que se moje el apósito, no manipular la vía, tener precauciones en la movilidad y avisar en caso de molestia.
  • En pacientes agitados, sujetar el apósito con venda cohesiva, sin comprimir en exceso y sin aplicar muchas vueltas4,6.

 

CONCLUSIONES

  • El CVP es el dispositivo invasivo más empleado en los hospitales, por lo que para garantizar la correcta práctica clínica y minimizar las complicaciones, es fundamental mantenerse actualizado, conocer la técnica correcta de inserción y manejo del mismo.
  • La técnica de inserción debe realizarse mediante una metodología rigurosa, seleccionando el menor calibre del catéter, longitud más corta de acuerdo al tratamiento prescrito, el punto de punción adecuado, comenzando por las zonas más distales y respetando los principios de asepsia.
  • Los cuidados de enfermería, como la desinfección previa del bioconector, la salinización del catéter y la revisión del punto de inserción una vez por turno o cada 24 horas, permiten detectar de forma precoz signos de complicación como flebitis. Para ello resulta útil el empleo y conocimiento de la escala de valoración de la flebitis: escala Maddox.
  • La prevención de infecciones relacionadas con el catéter es crucial en la práctica diaria. Por tanto, es necesario mantener una correcta higiene de manos, respetar en todo momento los tiempos de secado del antiséptico en función del que se elige y retirar el dispositivo lo antes posible cuando ya no sea necesario, reduciendo así el riesgo de complicaciones.
  • Enfermería desempeña un papel esencial en todo el proceso, desde la inserción hasta la retirada del catéter. Por eso, es importante estar actualizada en técnicas y protocolos, ya que esto permite ofrecer unos cuidados de mayor calidad y detectar de forma precoz cualquier signo de complicación.

 

BIBLIOGRAFÍA

  1. Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa. Protocolos cuidados del catéter intravenoso periférico (CVP). Zaragoza: Servicio Aragonés de Salud; 2019. Disponible en: https://www.iacs.es/wp-content/uploads/2019/11/Protocolo-CVP-Logos.pdf
  2. Rubio MC, Martínez AB, Martínez MJ. Procedimiento de enfermería sobre canalización, cuidados y mantenimiento del catéter venoso periférico [Internet]. Almería: Hospital La Inmaculada, Servicio Andaluz de Salud; 2014 [citado 16 Mar 2026]. Disponible en: http://www.sspa.juntadeandalucia.es/servicioandaluzdesalud/hinmaculada/web/servicios/mi/FICHEROS/documentos%20de%20interes/Enfermeria/VVP.pdf
  3. Ardura Calvo D, García Casasola A, Nieto García EJ. El catéter venoso periférico desde la perspectiva enfermera [Internet]. Ocronos: Revista Médica y de Enfermería; 2019 [citado 16 Mar 2026]. Disponible en: https://revistamedica.com/cateter-venoso-periferico-enfermeria/
  4. Geniz Rodríguez L, García Ruiz A, Reina Rodríguez G. Estándares de calidad, seguridad y rol de enfermería en el uso de catéteres venosos periféricos [Internet]. Revista Sanitaria de Investigación. 2025 Oct 24 [citado 16 Mar 2026]. Disponible en: https://revistasanitariadeinvestigacion.com/estandares-de-calidad-seguridad-y-rol-de-enfermeria-en-el-uso-de-cateteres-venosos-perifericos/
  5. Gallardo Y, Herrera S. Cuidados de enfermería en el manejo de catéteres periféricos y centrales. Cienc. Enferm. 2006. Vol.12 34-44.
  6. Webster, Joan. Osborne, Sonya. Rickard, Claire. Hall, Jennifer. Reemplazo por indicación clínica versus reemplazo sistemático de catéteres venosos periféricos. Biblioteca Cochrane plus. 2010. Mar 17;(3):CD007798. Disponible en: doi:10.1002/14651858.CD007798.pub2

 

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