Celulitis preseptal: diagnóstico diferencial con celulitis orbitaria

17 mayo 2026

 

Nº de DOI: 10.34896/RSI.2026.71.20.002

 

AUTORES

  1. Eva María Llena Angulo. Facultativo Especialista de Área, Hospital Ernest Lluch, Calatayud. Zaragoza, España.
  2. María del Carmen Remacha Almerich. Facultativo Especialista de Área, Hospital Universitario San Pedro, Logroño. La Rioja, España.
  3. Álvaro Baeta Ruiz. Facultativo Especialista de Área, Hospital Universitario San Pedro, Logroño. La Rioja, España.
  4. Rocío Garcés Cubel. Facultativo Especialista de Área, Hospital Universitario Miguel Servet, Zaragoza. Zaragoza, España.
  5. María Khadar Nicolás. Facultativo Especialista de Área, Centro de Salud Arrabal, Zaragoza. Zaragoza, España.
  6. Cristina María Sanz Pérez. Facultativo Especialista de Área, Centro de Salud Ejea de los Caballeros, Zaragoza. Zaragoza, España.

 

RESUMEN

La celulitis preseptal y la celulitis orbitaria son infecciones diferenciadas por su localización respecto al septo orbitario y por su potencial gravedad. La clave del diagnóstico diferencial es la clínica: la celulitis preseptal cursa con edema y eritema palpebral, sin alteración de la agudeza visual, sin proptosis y con movimientos oculares conservados. Sin embargo, la celulitis orbitaria se caracteriza por disminución de la visión, proptosis, dolor con los movimientos oculares, diplopía y posible fiebre.

El diagnóstico es fundamentalmente clínico, requiriendo pruebas de imagen ante sospecha de afectación orbitaria. El tratamiento antibiótico precoz, especialmente por vía intravenosa en la celulitis orbitaria, es esencial para prevenir complicaciones locales e intracraneales.

PALABRAS CLAVE

Diagnóstico de absceso, terapia del absceso, agentes antibacterianos, uso terapéutico, diagnóstico de celulitis, terapia de la celulitis, celulitis orbitaria, tratamiento farmacológico, celulitis orbitaria, terapia.

ABSTRACT

Preseptal cellulitis and orbital cellulitis are infections differentiated by their location relative to the orbital septum and by their potential severity. The key to the differential diagnosis is the clinical presentation: preseptal cellulitis presents with eyelid edema and erythema, without any alteration in visual acuity, without proptosis, and with preserved ocular movements. However, orbital cellulitis is characterized by decreased vision, proptosis, pain with ocular movements, diplopia, and possible fever.

The diagnosis is primarily clinical, requiring imaging tests if orbital involvement is suspected. Early antibiotic treatment, especially intravenously in orbital cellulitis, is essential to prevent local and intracranial complications.

KEY WORDS

Abscess diagnosis, abscess therapy, anti-bacterial agents, therapeutic use, cellulitis diagnosis, cellulitis therapy, orbital cellulitis, drug therapy, orbital cellulitis, therapy.

INTRODUCCIÓN

La celulitis orbitaria y la preseptal son dos entidades que constituyen urgencias oftalmológicas en Pediatría. Ambas son causantes de la inflamación aguda de la órbita y se clasifican en función del grado de extensión con relación al septo orbitario.

Es importante realizar una adecuada anamnesis y exploración física para el correcto diagnóstico y tratamiento, ya que la celulitis orbitaria presenta mayor riesgo de complicaciones intracraneales.

PRESENTACIÓN DEL CASO CLÍNICO

Paciente de 3 años que acude a Urgencias por edema y eritema en ojo derecho tras picadura de insecto hace 2 días. Los padres refieren empeoramiento clínico con mayor edema que produce dificultad en la apertura ocular. No problemas de visión. Afebril.

En la exploración física, triángulo de evaluación pediátrica estable con constantes dentro de la normalidad. Destaca edema palpebral con eritema periocular derecho. Movimientos oculares conservados, no dolorosos. Pupilas isocóricas y normoreactivas. Agudeza visual conservada. No proptosis. Resto de exploración anodina.

Ante cuadro clínico compatible con celulitis preseptal, se decide iniciar tratamiento con amoxicilina-clavulánico durante 7 días.

DISCUSIÓN

La celulitis orbitaria y la celulitis preseptal son procesos inflamatorios que ocurren en la órbita y que se diferencian por la extensión de la misma en función del septo orbitario. Este es una lámina fibrosa que se extiende desde el periostio hasta la órbita de los párpados, evitando el traspaso de las infecciones de las estructuras vecinas al interior. Por lo tanto, la celulitis preseptal es aquella que afecta a los tejidos blandos desde el septo orbitario hasta los párpados1.

Su prevalencia es mayor en la población pediátrica que en la adulta, siendo más frecuente la celulitis preseptal que la orbitaria, sobre todo en paciente menores a 5 años2.

La celulitis preseptal se puede producir por la inoculación del microorganismo de forma directa, como un traumatismo o picadura de insecto, o indirectamente, a través de la extensión de un proceso infeccioso- inflamatorio próximo, como la conjuntivitis o la dacrioadenitis. No hay que olvidarse que también puede desencadenarse por extensión de infecciones dentales o manipulaciones quirúrgicas de la órbita1,3. Los microorganismos más frecuentemente aislados son Staphylococo aureus y el Streptococo pyogenes, sin embargo, en la celulitis orbitaria predominan Staphylococo aureus, Streptococo pneumoniae, streptococcus viridians y anaerobios1.

Clínicamente, la celulitis preseptal, se caracteriza por inflamación y enrojecimiento palpebral, pero con agudeza visual normal, ausencia de proptosis, movimientos oculares normales y sin dolor1.

El diagnóstico es clínico, siendo por ello fundamental realizar una adecuada anamnesis y exploración física que debe de incluir el examen de la conjuntiva, el edema palpebral, la agudeza visual, la evaluación de los movimientos oculares y el reflejo pupilar, además de un fondo de ojo. Ante la sospecha clínica de celulitis orbitaria se debe de realizar una prueba de imagen, siendo de elección la tomografía axial computarizada craneal con contraste, ya que permite determinar la extensión de la enfermedad y la detección de complicaciones. En el caso de que el paciente presente un empeoramiento clínico o falta de respuesta al tratamiento o sospecha de complicación intracraneal, así como sospecha de sinusitis fúngica, debe considerarse realizar una resonancia magnética. En ambos casos, podemos observar una leucocitosis y neutrofilia con aumento de proteína C reactiva, siendo más frecuente ver estas alteraciones en la celulitis orbitaria. En cuanto a las pruebas microbiológicas, el aislamiento suele ser bajo, con mayor rendimiento en las muestras obtenidas a través de heridas abiertas1.

El diagnóstico diferencial de la celulitis preseptal debe realizarse con la celulitis orbitaria. Esta última, suele producirse como consecuencia de un proceso infeccioso adyacente, siendo el más relacionado la sinusitis. Ello se explica por su proximidad con los senos paranasales y por la existencia de un drenaje venoso común carente de válvulas en ambas estructuras. Además, se caracteriza por disminución de la agudeza visual, proptosis, diplopía y alteración de los movimientos oculares. El síntoma de la fiebre suele estar más presente en los pacientes afectos de celulitis orbitaria1-3.

El absceso subperiósticocolección de pus entre la lámina papirácea y el periostio de la órbita es una complicación que aparece más frecuente en las celulitis orbitarias. Suele producirse por extensión de una sinusitis etmoidal y, por tanto, localizarse en la pared media de la órbita, teniendo buena respuesta a la antibioterapia y no precisando cirugía1.

Es importante un diagnóstico precoz y un tratamiento óptimo para evitar la aparición de las complicaciones originadas a causa de la expansión del proceso infeccioso- inflamatorio o del aumento de la presión intraorbitaria, produciendo lesiones en el nervio óptico y como consecuencia una pérdida visual4.

El tratamiento inicial se basa en la antibioterapia empírica frente a los microorganismos más frecuentesestafilococos, estreptococos y anaerobios. En el caso de la celulitis preseptal, se opta por antibioterapia oral con amoxicilina- clavulánico durante 7-10 días, salvo en los niños menores de un año, exploración dudosa por edema importante, afectación del estado general o pacientes no correctamente vacunados o inmunodeprimidos2. En dichos casos, debe administrarse antibioterapia intravenosa y observación hospitalaria. También es criterio de ingreso y de tratamiento endovenoso si no hay mejoría clínica tras antibioterapia oral en las próximas 24-48 horas desde el inicio. En contraposición, si sospechamos una celulitis orbitaria debemos empezar antibioterapia endovenosa desde el inicio por el riesgo de complicaciones intracraneales, mínimo durante 7 días y continuar hasta los 21 días2. La pauta más adecuada es cefotaxima y clindamicina, siendo posible sustituir esta última por vancomicina o linezolid si se trata de casos graves o sospecha de Sthapylococo aureus resistente a clindamicina. Si se sospecha una complicación intracraneal, debemos asociar metronizadol, por la posibilidad de implicación anaerobia, y vancomicina. En el caso de alergia a penicilina, puede utilizarse una fluorquinolona2.

El tratamiento quirúrgico se valorará en los casos de celulitis orbitaria sin mejoría tras 48-72 horas de antibioterapia intravenosa y en los casos de absceso orbitario bien definido y tamaño superior a 1 cm1.

 

CONCLUSIONES

– La celulitis preseptal y la celulitis orbitaria constituyen entidades clínicas diferenciadas por la localización del proceso inflamatorio en relación con el septo orbitario y por su potencial gravedad.

– Clínicamente, la celulitis orbitaria cursa con afectación de la agudeza visual, proptosis y limitación de los movimientos oculares, a diferencia de la preseptal.

– El diagnóstico es clínico en ambas entidades, siendo necesario realizar una prueba de imagen TAC craneal cuando se sospeche que hay afectación orbitaria.

– La antibioterapia empírica constituye la base del tratamiento, siendo la vía intravenosa obligatoria en la celulitis orbitaria por el riesgo de complicaciones intracraneales.

– La cirugía estaría indicada en los casos de celulitis orbitaria sin mejoría tras 48-72 horas de antibioterapia intravenosa y en los casos de absceso orbitario bien definido y tamaño superior a 1 cm.

 

BIBLIOGRAFÍA

  1. Barquero Artigao F, Berghezan Suárez A, Bravo Queipo de Llano B. Sinusitis y sus complicaciones. Celulitis preseptal y orbitaria. Protoc diagn ter pediatr. 2023;2:81-96.
  2. Daoud Pérez Z, Castellanos P, Ramos Amador J. Celulitis orbitaria y periorbitaria [Internet]. 2021 [citado 2026 Feb 23]. Disponible en: https://www.guia-abe.es/files/pdf/Celulitis%20orbitaria%20y%20periorbitaria.pdf
  3. Davis SA, McCollum M, Kelly K, et al. Orbital cellulitis in children: A review of current diagnosis and management. J AAPOS. 2022 Oct;26(5:323-329. doi: 10.1016/j.jaapos.2022.06.007.
  4. Davis SA, McCollum M, Kelly K, et al. Orbital cellulitis in children: A review of current diagnosis and management. J AAPOS. 2022 Oct;26(5:323-329. doi: 10.1016/j.jaapos.2022.06.007.

 

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