Colitis por campylobacter jejuni en el paciente inmunocomprometido. A propósito de un caso y relevancia clínica

3 marzo 2025

 

AUTORES

  1. Claudia Colom Pla. Médico Residente en Oncología Radioterápica. Hospital Universitario Miguel Servet. Servicio Aragonés de Salud. Zaragoza (España).
  2. Arancha Ayete Andreu. Facultativo Especialista de Área en Oncología Radioterápica. Hospital Universitario Miguel Servet. Servicio Aragonés de Salud. Zaragoza (España).
  3. Ana Aliaga Chueca. Facultativo Especialista de Área en Oncología Radioterápica. Hospital Universitario Miguel Servet. Servicio Aragonés de Salud. Zaragoza (España).
  4. Claudia Laborda Díaz. Médico Residente en Oncología Radioterápica. Hospital Universitario Miguel Servet. Servicio Aragonés de Salud. Zaragoza (España).
  5. Ana Galán García. Médico Residente en Oncología Radioterápica. Hospital Universitario Miguel Servet. Servicio Aragonés de Salud. Zaragoza (España).
  6. Gemma Liria Fernández Facultativo Especialista de Área en Oncología Radioterápica. Hospital Universitario Miguel Servet. Servicio Aragonés de Salud. Zaragoza (España).

 

RESUMEN

La infección por Campylobacter jejuni es una causa común de diarrea infecciosa, especialmente en niños menores de 5 años y adultos jóvenes. Aunque suele ser autolimitada, en pacientes inmunocomprometidos puede generar complicaciones graves, como el síndrome de Guillain-Barré y artritis reactiva. Este artículo presenta un caso clínico de colitis por C. jejuni en una paciente inmunocomprometida, destacando las manifestaciones clínicas, el diagnóstico y el tratamiento, así como la importancia de un manejo oportuno. Se revisan también las complicaciones y el impacto clínico de esta infección en poblaciones vulnerables.

PALABRAS CLAVE

Campylobacter jejuni, colitis, inmunocomprometido.

ABSTRACT

Campylobacter jejuni infection is a leading cause of infectious diarrhea worldwide, with higher incidence in children under 5 years old and young adults. Although the disease is self-limited in most cases, immunocompromised individuals and other vulnerable groups may develop severe symptoms and complications such as Guillain-Barré syndrome and reactive arthritis. Diagnosis relies on clinical assessment and microbiological techniques, including stool culture, PCR, and immunological assays. Treatment primarily involves symptomatic management, though antibiotics like azithromycin are recommended in severe or high-risk cases. This article reviews a clinical case of Campylobacter jejuni colitis in an immunocompromised patient, highlighting clinical manifestations, complications, and therapeutic approach. The importance of early detection and timely management to prevent severe outcomes in vulnerable populations is emphasized.

KEY WORDS

Campylobacter jejuni, colitis, immunocompromised.

INTRODUCCIÓN

La infección por Campylobacter es una de las principales causas de diarrea infecciosa en el mundo. Según el Centro Europeo para la Prevención y el Control de Enfermedades (ECDC), en 2022 se notificaron más de 120.000 casos confirmados en la Unión Europea, con una incidencia aproximada de 50 casos por 100.000 habitantes, siendo la zoonosis más reportada. En humanos, afecta predominantemente a niños menores de 5 años y adultos jóvenes1.

Las principales especies patógenas son C. jejuni y C. coli, que habitan en el tracto intestinal de animales, especialmente aves de corral. La transmisión ocurre frecuentemente por alimentos contaminados, como carne poco cocida y leche no pasteurizada, o por agua contaminada. Aunque generalmente la infección es leve, en pacientes vulnerables puede ser grave y derivar en complicaciones sistémicas1.

La campilobacteriosis tiene un periodo de incubación que generalmente varía entre 2 y 5 días. Las infecciones asintomáticas, tanto en adultos como en niños, son más frecuentes en los países con recursos limitados. En niños, pueden afectar al crecimiento en los primeros años de vida. En la mayoría de los casos, la infección se resuelve sin tratamiento, excepto en pacientes vulnerables, como personas mayores o inmunodeprimidas2-4.

En infecciones sintomáticas, los principales síntomas incluyen2-4:

  • Diarrea: es el síntoma más común. En casos graves, puede ser de tipo acuoso y a veces disentérica (con presencia de sangre y moco).
  • Fiebre: rango de 38-40ºC.
  • Náuseas y vómitos.
  • Cefalea, dolores musculares, fatiga.

La enfermedad suele ser autolimitada, con una duración de 2 a 10 días. Sin embargo, pueden surgir dos complicaciones tardías principales: artritis reactiva y síndrome de Guillain-Barré5.

El síndrome de Guillain-Barré se asocia frecuentemente con la infección por C. jejuni. Se estima que hasta el 40 % de los casos de esta enfermedad están relacionados con infecciones previas por Campylobacter. Este síndrome, que afecta el sistema nervioso periférico, es más frecuente en su forma axonal, la cual tiene un peor pronóstico y mayor riesgo de discapacidad neurológica residual. El riesgo de desarrollar este síndrome durante los dos meses posteriores a un episodio sintomático de infección por C. jejuni es aproximadamente 100 veces mayor que el riesgo en la población general. Los casos asintomáticos también pueden desencadenar síndrome de Guillain-Barré; probablemente por anticuerpos formados en respuesta a epítopos expresados por la cepa infectante de Campylobacter que presenta reactividad cruzada con el gangliósido GM1 (presente en altas concentraciones en la mielina del nervio periférico)5.

La artritis reactiva asociada con la enteritis por Campylobacter es similar a la artritis que puede ocurrir después de Salmonella, Shigella y otras infecciones diarreicas bacterianas. La tasa de artritis reactiva es bastante baja (hasta 2.6%), aunque la prevalencia de síntomas articulares puede superior al 9%. La probabilidad de desarrollar artritis reactiva después de la infección por C. jejuni parece no estar relacionada con la gravedad de la enfermedad diarreica. La artritis reactiva ocurre con más frecuencia entre los pacientes con el fenotipo HLA-B27. El dolor y la inflamación de las articulaciones aparecen típicamente de una a dos semanas después de la aparición de la diarrea. Los tobillos, rodillas, muñecas y las pequeñas articulaciones de las manos son los que se afectan con más frecuencia. La duración de la artritis va desde una semana hasta varios meses. La mayoría de los pacientes remiten espontáneamente o con terapia con antiinflamatorios no esteroideos dentro de los seis meses siguientes 5-6.

El diagnóstico se basa en la combinación de los síntomas clínicos y pruebas microbiológicas. El cultivo de heces es el método diagnóstico estándar. Las heces del paciente se cultivan en medios selectivos y en condiciones microaerófilas (bajo nivel de oxígeno), lo que permite el crecimiento de Campylobacter. La PCR, que es una técnica altamente sensible y específica para la detección de Campylobacter en muestras de heces. Es más rápida que el cultivo y detecta la presencia de ADN bacteriano, incluso si las bacterias están en cantidades bajas o han sido eliminadas parcialmente por el sistema inmunológico. Las pruebas inmunológicas como el inmunoensayo enzimático (ELISA) se puede utilizar para detectar antígenos de Campylobacter en heces, aunque no es tan común como el cultivo o la PCR. En casos de sospecha de bacteriemia, se pueden realizar hemoculivos para identificar la presencia de la bacteria en el torrente sistémico6.

En cuanto a los hallazgos en la colonoscopia, la infección por Campylobacter normalmente empieza en yeyuno e íleon y progresa distalmente. Se debe realizar el diagnóstico diferencial con el resto de colitis infecciosas (Yersinia, tuberculosis, etc.), isquémica y enfermedad inflamatoria. La mucosa de íleon puede presentar intenso edema y eritema con úlceras y áreas de necrosis. En ciego, se visualiza pérdida del patrón vascular y úlceras parcheadas superficiales; a partir de colon ascendente la afectación es menor6.

La infección por Campylobacter debe diferenciarse de otras causas de gastroenteritis bacteriana, viral o parasitaria que presentan síntomas similares (Shigella, Salmonella, E. Coli enterohemorrágica, Yersinia enterocolítica), que también puede causar síntomas abdominales que simulan apendicitis), y gastroenteritis viral, como rotavirus o norovirus.

La mayoría de las infecciones por este microorganismo son leves y no precisan de tratamiento antibiótico. Se recomienda evitar alimentos irritantes y optar por dieta blanda a base de alimentos de fácil digestión (arroz, sémola, pollo o pavo a la plancha…).

En cuanto al soporte sintomático, se recomienda hidratación (especialmente si las deposiciones son abundantes), bien con agua o con soluciones de rehidratación oral6,7.

Dada la naturaleza autolimitada de la mayoría de las infecciones por Campylobacter, el tratamiento está justificado solo para pacientes con enfermedad grave o de alto riesgo, como pacientes de edad avanzada, inmunodeprimidos o embarazadas. También en casos que presenten heces con sangre, fiebre alta, infección extraintestinal, agravamiento de los síntomas o recaídas, o síntomas que duran más de una semana7,8.

El antibiótico de elección suele ser la azitromicina. La dosis recomendada es de 500 mg por vía oral diariamente durante tres días o hasta que los signos y síntomas de la enfermedad hayan mejorado. Una opción alternativa puede ser la fluoroquinolonas, siendo Levo o ciprofloxacino las fluoroquinolonas de elección en casos de infección no complicada. Se recomiendan dosis de 750 mg al día de levofloxacino o ciprofloxacino 750 mg por vía oral dos veces al día, durante tres días o hasta que los signos y síntomas de la enfermedad hayan mejorado. Para aquellos con complicaciones o inmunosupresión subyacente, un curso más largo (7 a 14 días) está justificado. En casos de bacteriamias graves, se pueden emplear antibióticas de amplio espectro intravenosos como los carbapenems combinados o no con algún aminoglucósido8,9.

Aunque tanto azitromicina como las fluoroquinolonas son altamente efectivas, las tasas de resistencia a las fluoroquinolonas están aumentando a nivel mundial y, en general, superan las de azitromicina8,9.

PRESENTACIÓN DEL CASO CLÍNICO

Mujer de 76 años. Diagnosticada de Carcinoma indiferenciado de patrón sólido, asociado a inestabilidad de microsatélites. Negativa para CK7, CK20, CD45, Sinaptofisina y Cromogranina. Positivo débil y focal para CDX2. Índice de proliferación medido con Ki67: 90%, BRAF V600 mutado. KRAS-NRAS no mutados, estadio T4N2M0.

La paciente es intervenida mediante una colectomía derecha ampliada con dos resecciones segmentarias de íleon mediante laparotomía media supra-inflaumbilical. Resultado anatomopatológico de la pieza quirúrgica: Adenocarcinoma de colon (tipo medular) pT4b, pN2b (13/22). IMS positivo. BRAF mutado. KRAS-NRAS no mutado. En el protocolo quirúrgico, presencia de dos conglomerados adenopáticos de aspecto tumoral, yuxtaduodenal y en la región del ángulo de Treitz.

La paciente inicia tratamiento adyuvante con Pembrolizumab, alcanzando estabilidad de la enfermedad tras 32 ciclos, tan solo una persistencia de un nódulo mesentérico de 8 mm.

Tras haber transcurrido 7 días desde el último ciclo de inmunoterapia, la paciente acude a urgencias por cuadro de diarreas con unas 7 deposiciones/día, mucosas, sin restos hemáticos. No dolor abdominal. Afebril. En analítica de urgencias, destacan PCR de 36,46 y Cr 1,81.

Se realiza coprocultivo: PCR positiva para Campylobacter Jejuni sensible a Azitromicina.

Tras los resultados del coproculivo, se suspendió la antibioterapia empírica (Ciprofloxacino) y se inició tratamiento con Azitromicina 500 mg/día.

Pasadas 48 horas, la paciente presenta un episodio de rectorragia franca con coágulos acompañada de una anemización con cifras de Hb de 9. Ante duda de rectorragia secundaria a colitis inmunomediada vs. infecciosa, se solicita una colonoscopia de urgencia, donde se informa: 30 cm hasta ángulo hepático la mucosa presenta ulceraciones extensas confluentes, la mayoría superficiales, con friabilidad al roce, con mucosa normal interlesional, se toman múltiples biopsias. Los hallazgos visualizados podrían estar en relación con colitis por inmunoterapia, aunque llama la atención la mucosa preservada a nivel de colon distal y probablemente proximal. Toma de biopsia: Fragmentos de mucosa de colon con ulceración superficial y expansión de la lámina propia por un infiltrado inflamatorio mixto compuesto por neutrófilos, eosinófilos, linfocitos y células plasmáticas. Se identifica criptitis neutrofílica, con atenuación del epitelio glandular en algunas zonas. Todo ello compatible con colitis secundaria a infección por Campylobacter jejuni.

Durante el ingreso, la paciente presentó un aumento de consistencia de las heces y disminución de frecuencia de las deposiciones de manera progresiva. Hemodinámicamente estable y afebril durante su estancia hospitalaria. Tras completar 6 días de antibioterapia intravenosa, la paciente es dada de alta, manteniendo el antibiótico oral durante 14 días.

DISCUSIÓN

La infección por Campylobacter jejuni es una causa común de diarrea, pero en pacientes inmunodeprimidos, puede tener un curso más grave y generar complicaciones importantes. El caso presentado destaca cómo los síntomas gastrointestinales, como diarrea y rectorragia, pueden ser atribuidos erróneamente a los efectos secundarios de la inmunoterapia, lo que retrasa el diagnóstico adecuado.

La combinación de cultivo de heces y colonoscopia permitió identificar la infección por Campylobacter, con hallazgos histológicos compatibles con colitis infecciosa. El tratamiento con azitromicina resultó efectivo, evidenciando la importancia de utilizar antibióticos dirigidos, especialmente en pacientes inmunocomprometidos. Aunque la mayoría de las infecciones por C. jejuni son autolimitadas, en estos pacientes, el riesgo de complicaciones como rectorragia y anemia aumenta, lo que justifica un tratamiento más agresivo.

El aumento global de la resistencia a las fluoroquinolonas resalta la importancia de realizar cultivos y pruebas de sensibilidad para asegurar un tratamiento adecuado. La vigilancia temprana y el diagnóstico preciso son fundamentales para evitar la progresión de la infección y sus complicaciones en estos pacientes vulnerables.

CONCLUSIONES

La infección por Campylobacter jejuni, particularmente aquellos en tratamiento con inmunosupresor, presenta un desafío diagnóstico y terapéutico. En estos pacientes la presentación clínica puede ser atípica y las complicaciones graves, como la rectorragia y la anemia severa. Es esencial realizar un diagnóstico microbiológico preciso para guiar el tratamiento, ya que la respuesta clínica al tratamiento antibiótico puede ser rápida y efectiva. El uso adecuado de la azitromicina, a pesar de la resistencia creciente a otros antibióticos como las fluoroquinolonas, demuestra su eficacia en este contexto. Además, debe prestarse especial atención a la posibilidad de complicaciones extraintestinales, como la artritis reactiva y el síndrome de Guillain-Barré, aunque no se hayan observado en este caso. La prevención de infecciones por C. jejuni en pacientes inmunocomprometidos debe centrarse en una adecuada vigilancia de posibles fuentes de contaminación y en un diagnóstico precoz para evitar la progresión a complicaciones graves.

BIBLIOGRAFÍA

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