Contaminación: condenados a la enfermedad desde antes de nacer.

11 septiembre 2022

AUTORES

  1. Rubén Oriol Herrero. Enfermero C.S. Romareda. Zaragoza.
  2. Sofía Arnaudas Sancho. Enfermera C.S. La Bombarda. Zaragoza.
  3. Sergio Bueno Meléndez. Enfermero Hospital Materno Infantil Miguel Servet. Zaragoza.
  4. Alejandro Candala Ramírez. Enfermero C.S. Romareda. Zaragoza.
  5. Elena Cegoñino Giral. Enfermera Urgencias Hospital Royo Villanova. Zaragoza.
  6. Miriam Gracia Bueno. Enfermera Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa. Zaragoza.

 

RESUMEN

La contaminación del aire supone entre 7 y 9 millones de muertes prematuras anuales, con una pérdida anual de más de 103 millones de años de vida saludable.

Existe una variedad muy amplia de contaminantes en el aire con efectos sobre la salud humana, que pueden ser metales pesados, gases procedentes de combustión o reacciones físico-químicas y materiales sólidos o líquidos en suspensión, conocidos como materia particulada (MP).

Todos estos contaminantes producen efectos sobre la salud a corto y largo plazo, e incluso pueden afectar el desarrollo intrauterino y la salud de los nacidos durante su infancia y adolescencia.

 

PALABRAS CLAVE

Contaminación ambiental, material particulado.

 

ABSTRACT

Air pollution causes between 7 and 9 million premature deaths per year, with an anual loss of more tan 103 million years of healthy life.

There is a very wide variety of pollutants in the air with effect over human health, which can be heavy metals, gases from combustion or physical-chemical reactions and solid or liquid suspended materials, known as particulate matter (PM).

All those pollutants produce short and long-term health effects, and can even affect intrauterine development and the health of babies born during childhood and adolescence.

 

KEY WORDS

Environmental pollution, particulate matter.

 

INTRODUCCIÓN

La contaminación del aire causa entre 7 y 9 millones de muertes prematuras anualmente1, 2, con una pérdida de años de vida saludable de unos 103,1 millones de años2. Los principales compuestos que contribuyen a esta contaminación son1-3:

  • Dióxido de nitrógeno.
  • Dióxido de azufre.
  • Ozono troposférico: Este es el ozono producido a nivel de la superficie terrestre por la interacción de la radiación ultravioleta, siendo este proceso dependiente de la temperatura y de la presencia de emisiones de precursores del ozono como son el metano y el monóxido de carbono, entre otros1. No confundir con el ozono estratosférico, que conforma la capa de ozono terrestre.
  • Materia particulada de 10 µm (MP10, o PM10 por sus siglas en inglés).
  • Materia particulada de 2.5 µm (MP2,5 o PM2,5).
  • Metales pesados: Principalmente arsénico, mercurio, cadmio, plomo y manganeso. En menor proporción que los anteriores pero de gran importancia para la salud.

Cabe destacar que tanto los 3 primeros compuestos como los metales pesados son ampliamente conocidos, pero la materia particulada sigue siendo relativamente desconocida para una gran parte de la población.

La materia particulada es una mezcla de partículas sólidas y líquidas encontradas en el aire, todas ellas inhalables4. El número que les acompaña hace referencia al diámetro máximo de estas partículas. Para apreciar su tamaño se pueden comparar con el de un grano de arena de playa (90 µm) o el diámetro de un pelo humano (50-70 µm), como se puede apreciar en la imagen 1. Estas partículas incluyen polvo, suciedad, hollín, humo, gotas y gotículas4, 5.

Las fuentes de estas partículas pueden ser tanto primarias como secundarias, siendo las primarias incendios forestales o estufas de madera, entre otras, y las segundas procediendo de plantas de energía térmica y quema de carbón4, 5. Las fuentes primarias producen contaminación por partículas, mientras que las secundarias producen gases que, a su vez, pueden producir partículas5.

Cabe destacar que la industria, automóviles y lugares de construcción pueden producir ambos tipos de partículas5.

El peligro de estas partículas reside en su capacidad de alcanzar partes profundas del árbol respiratorio y, las más pequeñas, pueden incluso alcanzar directamente el torrente sanguíneo al ser inhaladas, siendo por tanto las que suponen un mayor riesgo4, 5.

 

PROBLEMAS DE SALUD:

Los principales riesgos para la salud de la persona al inhalar los contaminantes citados anteriormente se pueden dividir atendiendo a la exposición a corto y a largo plazo:

  • Por exposición a corto plazo:
    • Mortalidad2.
    • Atención de urgencia por enfermedades cardiorrespiratorias2.
    • Ingresos hospitalarios por enfermedades cardiorrespiratorias2.
    • Días de actividad restringida2.
    • Absentismo laboral/escolar2.
    • Otros síntomas agudos2.
  • Por exposición a largo plazo:
    • Mortalidad por enfermedades cardiovasculares2.
    • Cáncer de pulmón2.
    • Mayor incidencia de enfermedades cardiorrespiratorias crónicas2.
    • Disminución de funciones fisiológicas2.
    • Cambios en la morfología del esperma6.

Además de estos problemas para la salud se deben tener en cuenta todas aquellas patologías que pueden aparecer en los niños y adolescentes cuando sus madres inhalan los contaminantes durante la gestación2, 3, especialmente durante el primer trimestre del desarrollo embrionario7. Estos efectos se producen en el proceso de la metilación del ADN a nivel placentario3, 6 y, en etapas posteriores de la vida del nonato, pueden llegar a producir:

  • Retraso del crecimiento fetal intrauterino2,3,6.
  • Aumento de riesgo de desarrollo de cáncer3.
  • Mayor riesgo de patologías neuroconductuales3 como desorden de deficit de atención e hiperactividad, astenia, tolerancia a la frustración reducida y menor capacidad de adaptación6.
  • Más incidencia de dermatitis atópica3.

Adicionalmente, parece existir una relación entre contaminación y cuadros más graves de infecciones respiratorias como la COVID-19, ya que tanto la infección vírica como la contaminación comparten una respuesta inflamatoria mediada por las citoquinas Th1 y Th17, por lo que los cuadros respiratorios pueden agravarse si se combina una infección por SARS-CoV-2 con altos niveles de contaminación de forma continuada8.

Una fuente de contaminación desconocida por muchos procede de los inhaladores de dosis medida (MDI) empleados para el tratamiento de varias patologías. Anteriormente estos MDI contenían clorofluorocarbonos (CFC) que reducían la capa de ozono que actualmente han sido sustituidos por hidrofluorocarbonos (HFC). Aunque los HFC no reducen la capa de ozono, son gases de efecto invernadero que, junto a los inhaladores de polvo seco (DPI), representan una huella de carbono que pueden llegar hasta 439 kg CO2e (equivalentes de dióxido de carbono) anuales por persona (Imagen 2). La cantidad de estos gases que produce un MDI son de unos 20kg CO2e por inhalador, mientras que los DPI producen 1 kg CO2e por inhalador9.

Aunque la contaminación del aire afecta a toda la población, las personas más afectadas por esta son aquellas como vigilantes de zonas de estacionamiento reguladas u operarios de limpieza, que desarrollan su actividad al aire libre en ambientes contaminados durante toda su jornada laboral, expuestos al humo del tráfico y de las calefacciones con combustible a base de carbón que aún permanecen instaladas en algunas zonas6, 10.

A pesar de que las acciones importantes deben partir desde el gobierno estatal y regional10, siempre se debe tener en cuenta que la suma de varias acciones tiene efectos acumulativos11 y parte de esas acciones pueden proceder desde los servicios de salud. Una de las acciones que pueden generar controversia con los datos anteriores es la de la realización de ejercicio físico en ambientes contaminados, pero los beneficios de esta actividad superan a los daños ocasionados12.

Una parte importante de la comunidad sanitaria siente que tienen una responsabilidad de prevenir la contaminación y conservar recursos en el marco de su trabajo, así como de la relación entre la contaminación, cambio climático y la salud y cómo ésta debería estar cubierta en el currículo formativo. No obstante existe una sensación de falta de tiempo y requisitos de productividad que impiden un correcto desarrollo de programas de salud13.

 

CONCLUSIONES

La contaminación del aire, por sí sola, supone un gran problema para la sociedad que se traduce en grandes pérdidas de años de vida. Es deber del conjunto social actuar sobre las fuentes contaminantes realizando acciones que, por pequeñas que sean, tienen un efecto acumulativo.

Las acciones más importantes como el cambio de calderas de calefacción, medios de transporte o legislación en salud laboral son responsabilidad de los gobiernos y están fuera del alcance del personal sanitario.

Hasta que se produzcan, nuestra labor debe ser la de dar consejos de salud a nuestros pacientes como la realización de ejercicio de forma regular, evitar focos de contaminación, empleo de mascarillas en caso de permanecer varias horas en zonas contaminadas.

En cuanto al empleo de inhaladores, es labor de aquellos encargados de su prescripción que se empleen lo menos posible aquellos que representan grandes huellas de carbono en favor de otros inhaladores que supongan una cantidad de emisión de gases de efecto invernadero.

 

BIBLIOGRAFÍA

  1. Orru H, Ebi KL, Forsberg B. The Interplay of Climate Change and Air Pollution on Health. Curr Environ Health Rep. 2017; 4(4):504-513.
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  3. Ghazi T, Naidoo P, Naidoo RN, Chuturgoon AA. Prenatal Air Pollution Exposure and Placental DNA Methylation Changes: Implications on Fetal Development and Future Disease Susceptibility. Cells. 2021; 10(11):3025.
  4. United States Enviromental Protection Agency. Particulate Matter (PM) Pollution [Internet]. 2022. Disponible en: https://www.epa.gov/pm-pollution/particulate-matter-pm-basics
  5. National Center for Environmental Health. Centers for Disease Control and Prevention. Particle Pollution [Internet]. 2019. Disponible en: https://www.cdc.gov/air/particulate_matter.html
  6. Sram RJ. Impact of Air Pollution on the Health of the Population in Parts of the Czech Republic. Int J Environ Res Public Health. 2020; 17(18):6454.
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  8. Naidoo P, Ghazi T, Chuturgoon AA, Naidoo RN, Ramsuran V, Mpaka-Mbatha MN et al. SARS-CoV-2 and helminth co-infections, and environmental pollution exposure: An epidemiological and immunological perspective. Environ Int. 2021; 156:106695.
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  10. Brunekreef B, Beelen R, Hoek G, Schouten L, Bausch-Goldbohm S, Fischer P, et al. Effects of long-term exposure to traffic-related air pollution on respiratory and cardiovascular mortality in the Netherlands: the NLCS-AIR study. Res Rep Health Eff Inst. 2009; (139):5-71; discussion 73-89. PMID: 19554969.
  11. Vardoulakis S, Kettle R, Cosford P, Lincoln P, Holgate S, Grigg J, et al. Local action on outdoor air pollution to improve public health. Int J Public Health. 2018; 63(5):557-565.
  12. Cunningham GB, Wicker P, McCullough BP. Pollution, Health, and the Moderating Role of Physical Activity Opportunities. Int J Environ Res Public Health. 2020; 17(17):6272.
  13. Ryan EC, Dubrow R, Sherman JD. Medical, nursing, and physician assistant student knowledge and attitudes toward climate change, pollution, and resource conservation in health care. BMC Med Educ. 2020; 20(1):200.

 

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