AUTORES
- Ángela Palacios Moreno. Enfermera. Aragón, España.
- Alfonso García Afonso. Enfermero. Aragón, España.
- Julia de la Pinta Canut. Enfermera. Aragón, España.
- Álvaro Oliva Domínguez. Enfermero. Aragón, España.
- Cristian Ruiz Sánchez. Enfermero. Aragón, España.
RESUMEN
Introducción: La monitorización de signos vitales constituye uno de los pilares fundamentales de la atención sanitaria moderna. La detección precoz de alteraciones fisiológicas permite identificar el deterioro clínico antes de la aparición de complicaciones graves, facilitando intervenciones tempranas y mejorando los resultados clínicos. En los últimos años, los dispositivos wearables han surgido como una alternativa innovadora a los sistemas convencionales de monitorización, ofreciendo la posibilidad de registrar constantes vitales de manera continua tanto en entornos hospitalarios como extrahospitalarios.
Objetivo: Analizar la evidencia científica disponible sobre la eficacia, utilidad clínica y aplicabilidad de los dispositivos wearables para la monitorización continua de signos vitales en pacientes hospitalizados y extrahospitalarios.
Metodología: Se realizó una revisión bibliográfica narrativa mediante la consulta de bases de datos biomédicas internacionales, incluyendo PubMed, Scopus, Web of Science y Cochrane Library. Se seleccionaron estudios publicados entre 2018 y 2025 relacionados con la monitorización continua mediante dispositivos wearables en pacientes adultos.
Resultados: Los estudios revisados muestran que los dispositivos wearables permiten registrar de forma continua frecuencia cardiaca, frecuencia respiratoria, saturación de oxígeno, temperatura corporal y actividad física. La monitorización continua ha demostrado capacidad para detectar deterioro clínico hasta 24 horas antes de la aparición de eventos adversos graves. Además, los wearables favorecen la movilidad del paciente, reducen la necesidad de monitorización invasiva y facilitan el seguimiento remoto.
Conclusiones: Los dispositivos wearables representan una herramienta prometedora para optimizar la vigilancia clínica de pacientes hospitalizados y extrahospitalarios. Aunque presentan limitaciones relacionadas con la precisión de determinadas mediciones y la gestión de datos, su integración progresiva en los sistemas sanitarios puede contribuir a mejorar la seguridad del paciente y la eficiencia asistencial.
PALABRAS CLAVE
Monitorización fisiológica, dispositivos portátiles, signos vitales, atención hospitalaria, telemedicina.
ABSTRACT
Introduction: Vital signs monitoring is one of the fundamental pillars of modern healthcare. Early detection of physiological abnormalities allows clinicians to identify patient deterioration before severe complications develop, facilitating timely interventions and improving outcomes. In recent years, wearable devices have emerged as an innovative alternative to conventional monitoring systems, enabling continuous recording of vital signs in both hospital and out-of-hospital settings.
Objective: To analyze the scientific evidence regarding the effectiveness, clinical usefulness, and applicability of wearable devices for continuous vital signs monitoring in hospitalized and out-of-hospital patients.
Methodology: A narrative literature review was conducted using international biomedical databases, including PubMed, Scopus, Web of Science, and Cochrane Library. Studies published between 2018 and 2025 involving continuous monitoring through wearable devices in adult patients were included.
Results: Reviewed studies indicate that wearable devices can continuously record heart rate, respiratory rate, oxygen saturation, body temperature, and physical activity. Continuous monitoring has demonstrated the ability to detect clinical deterioration up to 24 hours before serious adverse events occur. Furthermore, wearables improve patient mobility, reduce dependence on invasive monitoring, and facilitate remote follow-up.
Conclusions: Wearable devices represent a promising tool for optimizing clinical surveillance in hospitalized and out-of-hospital patients. Despite limitations regarding measurement accuracy and data management, their progressive integration into healthcare systems may improve patient safety and healthcare efficiency.
KEY WORDS
Physiologic monitoring, wearable electronic devices, vital signs, hospital care, telemedicine.
INTRODUCCIÓN
La monitorización de signos vitales constituye una de las actividades más importantes dentro de la práctica clínica. La valoración continua de parámetros como la frecuencia cardiaca, la frecuencia respiratoria, la presión arterial, la saturación de oxígeno y la temperatura corporal permite detectar alteraciones fisiológicas que pueden indicar el inicio de un deterioro clínico significativo¹.
Tradicionalmente, la vigilancia de estos parámetros se ha realizado mediante controles periódicos efectuados por profesionales sanitarios. Aunque este modelo ha demostrado utilidad durante décadas, presenta limitaciones importantes, ya que los cambios fisiológicos pueden ocurrir entre los intervalos de medición y pasar inadvertidos hasta que el paciente presenta síntomas evidentes².
Diversos estudios han demostrado que las alteraciones en los signos vitales pueden aparecer varias horas antes de acontecimientos potencialmente mortales como paradas cardiorrespiratorias, sepsis, insuficiencia respiratoria o descompensaciones cardiovasculares³. Por ello, la detección precoz de estas modificaciones constituye una prioridad para mejorar la seguridad del paciente.
Los avances tecnológicos experimentados durante los últimos años han favorecido el desarrollo de dispositivos wearables capaces de registrar parámetros fisiológicos de forma continua y no invasiva. Estos dispositivos incluyen relojes inteligentes, pulseras biométricas, sensores adhesivos, camisetas inteligentes y sistemas portátiles de monitorización multiparamétrica⁴.
A diferencia de los monitores convencionales utilizados en unidades de cuidados intensivos, los wearables presentan ventajas importantes relacionadas con la comodidad del paciente, la movilidad y la posibilidad de realizar monitorización prolongada fuera del entorno hospitalario. Esto ha impulsado su utilización tanto en hospitales como en programas de atención domiciliaria y telemedicina⁵.
La pandemia por COVID-19 aceleró notablemente el interés por estas tecnologías. Durante este periodo se hizo evidente la necesidad de desarrollar sistemas capaces de monitorizar pacientes a distancia, reduciendo la exposición del personal sanitario y optimizando los recursos asistenciales disponibles4.
Actualmente, numerosos dispositivos permiten registrar frecuencia cardiaca mediante fotopletismografía, frecuencia respiratoria mediante acelerometría, temperatura corporal mediante sensores térmicos y saturación de oxígeno mediante pulsioximetría integrada. Algunos sistemas más avanzados son capaces incluso de generar índices predictivos de deterioro clínico utilizando algoritmos de inteligencia artificial2.
Sin embargo, a pesar de los beneficios potenciales observados, todavía existen dudas relacionadas con la precisión de las mediciones, la aparición de falsas alarmas, la sobrecarga de información generada y la integración de estos datos dentro de los sistemas sanitarios tradicionales3.
Por ello, resulta necesario analizar críticamente la evidencia científica disponible sobre el papel que desempeñan los dispositivos wearables en la monitorización continua de pacientes hospitalizados y extrahospitalarios, evaluando sus beneficios, limitaciones y perspectivas futuras.
OBJETIVOS
Objetivo general:
Analizar la evidencia científica existente sobre la utilización de dispositivos wearables para la monitorización continua de signos vitales en pacientes hospitalizados y extrahospitalarios.
Objetivos específicos:
- Describir los principales tipos de wearables utilizados para la monitorización fisiológica.
- Analizar los parámetros clínicos monitorizados mediante estas tecnologías.
- Evaluar la capacidad de los wearables para detectar deterioro clínico precoz.
- Examinar las ventajas de la monitorización continua frente a los métodos convencionales.
- Identificar las limitaciones actuales de estas tecnologías.
- Analizar su aplicabilidad en situaciones de urgencias y emergencias sanitarias.
METODOLOGÍA
Se realizó una revisión bibliográfica narrativa basada en publicaciones científicas obtenidas mediante búsqueda sistemática en PubMed, Scopus, Web of Science, CINAHL y Cochrane Library.
Los términos DeCS y MeSH utilizados fueron:
- Physiologic Monitoring.
- Vital Signs.
- Wearable Electronic Devices.
- Patient Monitoring.
- Telemedicine.
- Remote Monitoring.
- Hospitalization.
- Emergency Medical Services.
Los criterios de inclusión comprendieron estudios originales publicados entre 2018 y 2025, realizados en población adulta y centrados en dispositivos wearables para monitorización fisiológica continua.
Se excluyeron revisiones sistemáticas, metaanálisis, artículos de opinión, estudios pediátricos y publicaciones sin acceso completo al texto.
Tras la selección inicial por título y resumen, se realizó una lectura crítica completa de los artículos elegibles para evaluar su calidad metodológica y relevancia clínica.
RESULTADOS
Wearables para la monitorización continua en pacientes hospitalizados:
La monitorización continua de signos vitales ha experimentado una importante transformación durante los últimos años gracias al desarrollo de dispositivos wearables capaces de registrar parámetros fisiológicos sin limitar la movilidad de los pacientes. Tradicionalmente, la vigilancia continua estaba reservada a unidades de cuidados intensivos, reanimación o áreas de vigilancia especial, donde los pacientes permanecían conectados a monitores fijos mediante múltiples cables y sensores. Sin embargo, la evolución tecnológica ha permitido trasladar parte de esta capacidad de monitorización a las plantas convencionales de hospitalización mediante dispositivos portátiles y mínimamente invasivos¹.
Diversos estudios han demostrado que los cambios en los signos vitales suelen preceder al deterioro clínico agudo. Alteraciones en la frecuencia respiratoria, la frecuencia cardiaca o la saturación de oxígeno pueden aparecer entre seis y veinticuatro horas antes de que se produzca un evento adverso grave como una parada cardiorrespiratoria, una insuficiencia respiratoria aguda o un shock séptico².
Los sistemas wearables permiten registrar estos parámetros de forma continua, generando alertas automáticas cuando se detectan desviaciones respecto a los valores establecidos. Entre los dispositivos más utilizados destacan los sensores adhesivos torácicos, los parches multiparamétricos y los sistemas de monitorización inalámbrica como VitalPatch®, VitalConnect® o Sotera Wireless®.
Los estudios realizados en pacientes hospitalizados muestran que estos sistemas pueden detectar precozmente alteraciones fisiológicas que no serían identificadas mediante los controles periódicos convencionales realizados cada cuatro u ocho horas. Esta capacidad puede facilitar una intervención temprana por parte del personal sanitario y reducir la incidencia de eventos adversos graves.
Monitorización de la frecuencia cardiaca:
La frecuencia cardiaca es uno de los parámetros más monitorizados mediante dispositivos wearables. Los sensores ópticos basados en fotopletismografía han demostrado una elevada precisión en pacientes estables y en condiciones de reposo.
La monitorización continua de la frecuencia cardiaca permite identificar episodios de taquicardia, bradicardia o arritmias que pueden indicar un deterioro clínico inminente. En pacientes cardiovasculares, estas alteraciones suelen ser los primeros signos de descompensación hemodinámica.
Además, algunos dispositivos son capaces de analizar la variabilidad de la frecuencia cardiaca, parámetro que se ha relacionado con el estado funcional del sistema nervioso autónomo y con el riesgo de desarrollar complicaciones cardiovasculares.
La detección temprana de estos cambios puede resultar especialmente útil en pacientes ingresados por insuficiencia cardiaca, síndrome coronario agudo o fibrilación auricular.
Monitorización de la frecuencia respiratoria:
La frecuencia respiratoria es considerada uno de los indicadores más sensibles para detectar deterioro clínico precoz. Sin embargo, históricamente ha sido uno de los parámetros peor registrados debido a la necesidad de medición manual.
Los dispositivos wearables modernos incorporan acelerómetros y sensores biomecánicos capaces de registrar los movimientos torácicos y calcular automáticamente la frecuencia respiratoria.
Diversas investigaciones han demostrado que incrementos progresivos de la frecuencia respiratoria suelen preceder a la aparición de sepsis, insuficiencia respiratoria y otras situaciones críticas. La monitorización continua permite detectar estas alteraciones antes de que aparezcan manifestaciones clínicas evidentes.
Este aspecto resulta especialmente relevante en pacientes con enfermedades respiratorias crónicas, infecciones graves o situaciones postquirúrgicas.
Saturación de oxígeno y monitorización respiratoria:
La pulsioximetría constituye otro de los parámetros más utilizados en los sistemas wearables actuales.
La monitorización continua de la saturación de oxígeno permite detectar episodios de hipoxemia precoz, incluso cuando los pacientes no presentan síntomas evidentes. Esta capacidad adquirió especial relevancia durante la pandemia de COVID-19, donde numerosos pacientes desarrollaban hipoxemia silenciosa antes de presentar insuficiencia respiratoria grave³.
Los wearables equipados con sensores ópticos permiten registrar continuamente la saturación periférica de oxígeno y generar alertas automáticas cuando los valores descienden por debajo de determinados umbrales.
Aunque la precisión puede verse afectada por factores como el movimiento, la perfusión periférica o la pigmentación cutánea, los estudios disponibles muestran resultados suficientemente fiables para aplicaciones de vigilancia clínica.
Monitorización de la temperatura corporal:
La temperatura corporal constituye un marcador importante para la detección de procesos infecciosos, inflamatorios o complicaciones postoperatorias.
Los sensores térmicos integrados en dispositivos portátiles permiten registrar cambios continuos de temperatura y detectar precozmente patrones compatibles con infección o respuesta inflamatoria sistémica.
Esta información resulta especialmente útil en pacientes quirúrgicos, inmunodeprimidos o con riesgo elevado de desarrollar sepsis.
Además, la monitorización continua evita las limitaciones asociadas a las mediciones puntuales realizadas mediante termómetros convencionales.
Aplicaciones en atención domiciliaria y seguimiento remoto:
Uno de los campos donde los wearables han mostrado mayor potencial es la atención domiciliaria.
La posibilidad de registrar constantes vitales desde el domicilio permite realizar un seguimiento más estrecho de pacientes con enfermedades crónicas sin necesidad de desplazamientos frecuentes al hospital.
Entre los principales grupos beneficiados destacan:
- Pacientes con insuficiencia cardíaca.
- Enfermedad pulmonar obstructiva crónica.
- Diabetes mellitus.
- Hipertensión arterial.
- Pacientes oncológicos.
- Pacientes en programas de hospitalización domiciliaria.
Los datos obtenidos pueden transmitirse automáticamente a plataformas digitales supervisadas por profesionales sanitarios, permitiendo detectar cambios clínicos relevantes y actuar precozmente.
Diversos estudios han demostrado una reducción de reingresos hospitalarios y visitas a urgencias cuando estos sistemas se integran adecuadamente dentro de programas estructurados de telemonitorización.
Detección precoz del deterioro clínico
Uno de los hallazgos más consistentes de la literatura científica es la capacidad de los wearables para identificar deterioro clínico antes de que se produzcan complicaciones graves.
Los sistemas actuales son capaces de combinar múltiples parámetros fisiológicos mediante algoritmos predictivos que generan puntuaciones de riesgo en tiempo real.
Cuando se detectan patrones compatibles con deterioro clínico, los sistemas pueden enviar alertas automáticas al personal sanitario.
Esta capacidad tiene especial relevancia en pacientes hospitalizados en plantas convencionales, donde la vigilancia continua tradicionalmente ha sido limitada.
Algunos estudios indican que los cambios fisiológicos detectados mediante wearables pueden aparecer entre ocho y veinticuatro horas antes de eventos graves como:
- Parada cardiorrespiratoria.
- Sepsis.
- Shock.
- Insuficiencia respiratoria.
- Descompensación cardiovascular.
La detección precoz permite implementar medidas terapéuticas antes de que se produzca una situación crítica.
Aplicaciones en urgencias y emergencias sanitarias:
Los wearables presentan importantes posibilidades de aplicación en el ámbito de las urgencias y emergencias.
La monitorización continua de pacientes de riesgo puede favorecer la identificación temprana de situaciones tiempo-dependientes como infarto agudo de miocardio, ictus, arritmias graves o insuficiencia respiratoria.
Algunos dispositivos incorporan además funciones de geolocalización, comunicación automática y detección de caídas, permitiendo alertar a los servicios de emergencia de forma inmediata.
Estas características resultan especialmente útiles en personas mayores que viven solas o pacientes con patologías cardiovasculares complejas.
Asimismo, la transmisión en tiempo real de parámetros fisiológicos podría facilitar la toma de decisiones por parte de los centros coordinadores de emergencias y mejorar la asignación de recursos asistenciales.
Limitaciones identificadas:
A pesar de los beneficios observados, los estudios revisados también identifican diversas limitaciones.
Entre las más relevantes destacan:
- Pérdida de precisión durante el movimiento.
- Falsas alarmas.
- Problemas de conectividad.
- Necesidad de calibración periódica.
- Variabilidad entre fabricantes.
- Sobrecarga de información clínica.
- Problemas relacionados con privacidad y protección de datos.
Además, la elevada cantidad de datos generada por estos sistemas requiere herramientas automatizadas de análisis que permitan filtrar la información realmente relevante para la toma de decisiones clínicas.
Por ello, aunque los wearables representan una herramienta de enorme potencial, todavía es necesario continuar desarrollando estudios que permitan optimizar su precisión, integración clínica y coste-efectividad.
DISCUSIÓN
La monitorización continua de signos vitales mediante dispositivos wearables representa una de las transformaciones más importantes que está experimentando la asistencia sanitaria en la actualidad. La posibilidad de registrar parámetros fisiológicos de manera permanente, no invasiva y fuera de los entornos tradicionales de cuidados intensivos ha generado un creciente interés tanto en el ámbito hospitalario como en la atención domiciliaria y los servicios de urgencias y emergencias.
Los resultados obtenidos en esta revisión muestran que los wearables poseen una capacidad significativa para detectar alteraciones fisiológicas antes de que se produzca un deterioro clínico evidente. Este hallazgo tiene una relevancia especial si se considera que numerosos estudios han demostrado que la mayoría de los eventos adversos graves están precedidos por cambios progresivos en los signos vitales. Alteraciones de la frecuencia respiratoria, frecuencia cardiaca, saturación de oxígeno o temperatura corporal pueden aparecer varias horas antes de que se desencadene una situación crítica¹.
Tradicionalmente, la vigilancia de estos parámetros ha dependido de controles periódicos realizados por profesionales sanitarios. Aunque este modelo ha permitido garantizar una supervisión básica de los pacientes hospitalizados, presenta limitaciones inherentes relacionadas con la discontinuidad de las mediciones. Entre dos controles sucesivos pueden producirse cambios fisiológicos relevantes que permanezcan sin detectar durante varias horas. En este contexto, los wearables ofrecen una ventaja fundamental al proporcionar información continua y en tiempo real².
Uno de los aspectos más destacados en la literatura científica es la capacidad de estos dispositivos para mejorar la seguridad del paciente hospitalizado. Diversos estudios han observado que la monitorización continua permite identificar signos tempranos de deterioro clínico y activar intervenciones preventivas antes de que se produzcan complicaciones graves. Esto resulta particularmente importante en pacientes ingresados en plantas convencionales, donde la monitorización continua tradicionalmente ha sido limitada debido a restricciones de recursos humanos y tecnológicos³.
La frecuencia respiratoria emerge como uno de los parámetros con mayor valor predictivo. Numerosas investigaciones han demostrado que el incremento progresivo de la frecuencia respiratoria suele ser uno de los primeros indicadores de sepsis, insuficiencia respiratoria o deterioro hemodinámico. Sin embargo, también ha sido históricamente uno de los signos vitales peor registrados debido a la necesidad de medición manual. La incorporación de sensores capaces de registrar automáticamente este parámetro constituye uno de los avances más relevantes de los wearables modernos.
La monitorización de la saturación de oxígeno también ha adquirido una importancia creciente durante los últimos años. La experiencia obtenida durante la pandemia de COVID-19 puso de manifiesto la utilidad de la vigilancia continua para detectar episodios de hipoxemia silenciosa antes de que aparecieran manifestaciones clínicas evidentes. Este hecho impulsó la expansión de múltiples dispositivos capaces de registrar continuamente la oxigenación periférica y transmitir los datos de forma remota a los profesionales sanitarios⁴.
Otro aspecto relevante es la mejora de la movilidad y comodidad del paciente. A diferencia de los sistemas convencionales de monitorización, los wearables suelen ser ligeros, inalámbricos y discretos. Esta característica permite que los pacientes mantengan un mayor nivel de actividad física durante su ingreso hospitalario, reduciendo el riesgo de inmovilización prolongada, pérdida funcional y otras complicaciones asociadas a la hospitalización.
Desde la perspectiva de la atención domiciliaria, los resultados analizados sugieren que estas tecnologías pueden desempeñar un papel fundamental en la gestión de enfermedades crónicas. Pacientes con insuficiencia cardiaca, enfermedad pulmonar obstructiva crónica, hipertensión arterial o diabetes mellitus pueden beneficiarse de sistemas de vigilancia continua capaces de detectar cambios clínicos antes de que requieran atención urgente. Esta capacidad podría contribuir a reducir ingresos hospitalarios evitables y mejorar la calidad de vida de los pacientes⁵.
La integración de los wearables con plataformas de telemedicina constituye otro de los desarrollos más prometedores. La transmisión automática de datos fisiológicos permite que profesionales sanitarios supervisen a distancia la evolución de los pacientes, facilitando una atención más personalizada y eficiente. Este modelo resulta especialmente útil en zonas rurales, áreas con escasez de recursos sanitarios o situaciones en las que el desplazamiento frecuente del paciente resulta complicado.
Sin embargo, pese a las ventajas observadas, los wearables presentan limitaciones importantes que deben ser consideradas. Una de las principales dificultades identificadas es la aparición de falsas alarmas. Los movimientos corporales, la colocación incorrecta de los sensores o determinadas condiciones fisiológicas pueden generar registros erróneos que desencadenan alertas innecesarias. Este fenómeno puede provocar fatiga de alarmas entre los profesionales sanitarios y disminuir la eficacia global de los sistemas de monitorización.
La precisión de las mediciones también continúa siendo objeto de investigación. Aunque muchos dispositivos han alcanzado niveles aceptables de fiabilidad, todavía existen diferencias significativas entre fabricantes y tecnologías utilizadas. Algunas mediciones pueden verse afectadas por factores como la pigmentación cutánea, la perfusión periférica, la sudoración o la presencia de movimiento, especialmente en situaciones de inestabilidad clínica.
Otro desafío importante está relacionado con la gestión de la enorme cantidad de información generada. Un único dispositivo puede producir miles de registros diarios por paciente. Si se extrapola esta situación a poblaciones completas, la cantidad de datos disponibles resulta inmensa. Por ello, será imprescindible desarrollar sistemas de inteligencia artificial y algoritmos de apoyo a la decisión clínica que permitan identificar automáticamente los eventos realmente relevantes.
La protección de datos personales constituye igualmente una preocupación creciente. Los wearables recopilan información extremadamente sensible sobre la salud de los usuarios, por lo que resulta fundamental garantizar mecanismos adecuados de almacenamiento, transmisión y acceso a la información. El cumplimiento de las normativas de protección de datos debe considerarse un requisito esencial para su implementación generalizada.
Por último, aunque los estudios actuales muestran resultados prometedores, todavía se necesitan investigaciones adicionales que evalúen la coste-efectividad de estas tecnologías a largo plazo. La incorporación masiva de wearables en los sistemas sanitarios requerirá inversiones importantes en infraestructura tecnológica, formación profesional e integración de plataformas digitales.
En conjunto, la evidencia disponible indica que los dispositivos wearables tienen el potencial de transformar profundamente la monitorización clínica durante las próximas décadas. Su capacidad para detectar precozmente el deterioro fisiológico, mejorar la continuidad asistencial y facilitar la atención remota los convierte en herramientas de gran interés para la práctica sanitaria moderna.
CONCLUSIONES
La monitorización continua mediante dispositivos wearables constituye una estrategia innovadora capaz de mejorar significativamente la vigilancia clínica de pacientes hospitalizados y extrahospitalarios.
Los estudios revisados muestran que estos dispositivos permiten registrar de forma continua parámetros fisiológicos fundamentales como la frecuencia cardiaca, frecuencia respiratoria, saturación de oxígeno y temperatura corporal, facilitando la detección precoz del deterioro clínico.
La capacidad de identificar alteraciones fisiológicas horas antes de la aparición de eventos adversos graves representa una de las principales ventajas de estas tecnologías y puede contribuir a mejorar la seguridad del paciente.
Asimismo, los wearables favorecen la movilidad, reducen la necesidad de monitorización invasiva y facilitan el desarrollo de modelos asistenciales basados en telemedicina y seguimiento remoto.
En el ámbito de las urgencias y emergencias sanitarias, estas tecnologías ofrecen oportunidades para optimizar la detección temprana de situaciones críticas y mejorar la coordinación asistencial.
No obstante, persisten limitaciones relacionadas con la precisión de determinadas mediciones, la aparición de falsas alarmas, la gestión de grandes volúmenes de datos y la protección de la privacidad de los pacientes.
Por ello, aunque los wearables representan una herramienta con enorme potencial clínico, su implantación generalizada deberá acompañarse de protocolos estandarizados, sistemas de validación clínica y estrategias adecuadas de integración dentro de los sistemas sanitarios.
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