Crisis addisoniana: Revisión monográfica

4 junio 2025

 

AUTORES

  1. Luz Divina Mata Crespo. Médica de Medicina Familiar y Comunitaria en Centro de Salud Burgo de Ebro (Zaragoza), España.
  2. Jorge Sánchez Melús. Facultativo Especialista de Área. Servicio de Urgencias. Hospital General de la Defensa. Zaragoza, España.

 

RESUMEN

La crisis addisoniana, o insuficiencia suprarrenal aguda, es una emergencia endocrina que se produce por una deficiencia repentina de cortisol, y en algunos casos de aldosterona. Afecta principalmente a pacientes con insuficiencia suprarrenal primaria, como la enfermedad de Addison, aunque también puede ocurrir en formas secundarias debido a hipopituitarismo o supresión del eje hipotálamo-hipófisis-suprarrenal tras la retirada de glucocorticoides. Esta condición se manifiesta clínicamente con síntomas inespecíficos como fatiga intensa, vómitos, dolor abdominal, fiebre e hipotensión, pudiendo evolucionar a choque y muerte si no se trata de forma urgente.

El diagnóstico se basa en la sospecha clínica y en hallazgos bioquímicos como hiponatremia, hiperkalemia, hipoglucemia y niveles bajos de cortisol sérico. La prueba de estimulación con ACTH puede confirmar el diagnóstico en situaciones no urgentes. El tratamiento consiste en la administración rápida de hidrocortisona intravenosa, junto con fluidoterapia y corrección de desequilibrios metabólicos. Es fundamental también tratar el factor precipitante y educar al paciente para evitar recurrencias.

Pese a su baja prevalencia, la crisis addisoniana tiene una alta morbimortalidad si no se reconoce y maneja a tiempo. La formación del personal sanitario, el seguimiento endocrinológico regular y el empoderamiento del paciente son claves para su prevención. Nuevas tecnologías orientadas al autocuidado y la respuesta ante emergencias pueden jugar un papel importante en la mejora del pronóstico y la calidad de vida de los pacientes.

PALABRAS CLAVE

Crisis addisoniana, insuficiencia suprarrenal, cortisol.

ABSTRACT

Addisonian crisis, or acute adrenal insufficiency, is an endocrine emergency caused by a sudden deficiency of cortisol, and in some cases aldosterone. It primarily affects patients with primary adrenal insufficiency, such as Addison’s disease, although it can also occur in secondary forms due to hypopituitarism or suppression of the hypothalamic-pituitary-adrenal axis following glucocorticoid withdrawal. Clinically, it presents with nonspecific symptoms such as severe fatigue, vomiting, abdominal pain, fever, and hypotension, which can progress to shock and death if not promptly treated.

Diagnosis is based on clinical suspicion and biochemical findings, including hyponatremia, hyperkalemia, hypoglycemia, and low serum cortisol levels. The ACTH stimulation test can confirm the diagnosis in non-urgent settings. Treatment involves immediate intravenous administration of hydrocortisone, fluid resuscitation, and correction of metabolic imbalances. Identifying and treating the precipitating factor, as well as educating the patient, are crucial for preventing recurrences.

Despite its low prevalence, Addisonian crisis carries a high morbidity and mortality if not recognized and managed promptly. Healthcare professional training, regular endocrinological follow-up, and patient empowerment are essential for prevention. Emerging technologies aimed at self-care and emergency response may play a significant role in improving outcomes and quality of life for affected individuals.

KEY WORDS

Addisonian crisis, adrenal insufficiency, cortisol.

DESARROLLO DEL TEMA

La crisis addisoniana, también conocida como insuficiencia suprarrenal aguda, es una urgencia endocrinológica potencialmente mortal que ocurre cuando existe una deficiencia repentina de cortisol, y en ocasiones de aldosterona, en pacientes con insuficiencia suprarrenal primaria o secundaria. Esta condición puede presentarse en pacientes previamente diagnosticados con enfermedad de Addison o surgir como primera manifestación de la misma. El cortisol es esencial para el metabolismo, la respuesta al estrés y la regulación hemodinámica. Su deficiencia aguda puede desencadenar hipoglucemia, hiponatremia, hiperkalemia, hipotensión y choque. Dado su potencial de gravedad, un diagnóstico rápido y un tratamiento inmediato son fundamentales para mejorar el pronóstico del paciente.

Epidemiología:

La insuficiencia suprarrenal es una patología poco frecuente, con una prevalencia de entre 100 y 140 casos por millón de habitantes, siendo la enfermedad de Addison la forma primaria más común¹. La crisis addisoniana es más común en pacientes con diagnóstico conocido de insuficiencia suprarrenal y suele desencadenarse por factores como infecciones, estrés quirúrgico, omisión de dosis de corticoides o traumatismos². La mortalidad asociada a una crisis addisoniana sin tratamiento puede alcanzar hasta el 20%³. En pacientes hospitalizados, la incidencia puede ser mayor debido a procedimientos invasivos o a enfermedades intercurrentes. En niños, la incidencia también es relevante y su diagnóstico más desafiante por el solapamiento clínico con infecciones.

La distribución por sexo muestra una ligera predominancia en mujeres, acorde con la naturaleza autoinmune de la mayoría de los casos de insuficiencia suprarrenal primaria. La edad promedio de diagnóstico está entre la tercera y cuarta década de la vida, aunque pueden presentarse casos en edades extremas, especialmente en el contexto de síndromes genéticos o secundarios a terapias inmunosupresoras.

Fisiopatología:

La crisis addisoniana se produce por un déficit agudo de cortisol. En la insuficiencia suprarrenal primaria, existe destrucción de la corteza suprarrenal, lo que compromete tanto la producción de glucocorticoides como de mineralocorticoides⁴. Las causas incluyen autoinmunidad (la más frecuente), tuberculosis, hemorragia suprarrenal bilateral, infiltración metastásica o infecciones fúngicas. En la forma secundaria, la causa está en la deficiencia de ACTH por hipopituitarismo o suspensión abrupta de glucocorticoides exógenos, lo que afecta principalmente la secreción de cortisol, manteniéndose la producción de aldosterona⁵.

La falta de cortisol compromete la gluconeogénesis, lo que puede inducir hipoglucemia, particularmente en niños. Además, disminuye la respuesta vascular a las catecolaminas, lo que favorece la hipotensión. La deficiencia de aldosterona, característica de la insuficiencia primaria, conduce a pérdida renal de sodio, retención de potasio y deshidratación, que pueden derivar en hipovolemia y choque.

En situaciones de estrés fisiológico como infecciones, cirugías o traumatismos, la demanda de cortisol aumenta. Si no hay una producción suficiente o no se realiza un ajuste adecuado de la terapia de reemplazo, puede desencadenarse una crisis. Otras situaciones precipitantes incluyen vómitos persistentes, diarrea, fiebre y ayuno prolongados⁶.

Clínica:

El cuadro clínico de una crisis addisoniana suele ser agudo y dramático. Los síntomas iniciales incluyen debilidad severa, fatiga, náuseas, vómitos, dolor abdominal y fiebre⁷. También puede haber diarrea, confusión mental, cefalea, y mialgias. Con frecuencia se presentan hipotensión ortostática y deshidratación, que pueden evolucionar hacia un estado de choque hipovolémico refractario a fluidoterapia si no se administra tratamiento hormonal adecuado⁸.

Pueden observarse signos de hiperpigmentación cutánea en casos de insuficiencia primaria, debido a niveles elevados de ACTH y sus derivados con actividad melanotrópica. En el laboratorio, son comunes la hiponatremia, hiperkalemia, hipoglucemia, azotemia y acidosis metabólica leve⁹. Algunos pacientes presentan alteración del estado mental, que puede progresar a letargo o coma.

En los niños, la crisis puede presentarse como un cuadro inespecífico con síntomas gastrointestinales, lo cual puede ser confundido con infecciones comunes, retrasando el diagnóstico. Asimismo, en pacientes ancianos, el cuadro puede presentarse con síntomas atípicos como caídas, confusión o síncope.

Diagnóstico:

El diagnóstico se basa en la sospecha clínica y la confirmación bioquímica de niveles bajos de cortisol sérico (<5 µg/dL en situaciones de estrés) y ACTH elevada en insuficiencia primaria¹⁰. El contexto clínico debe orientar la sospecha, especialmente en pacientes con enfermedad autoinmune conocida, historia de tuberculosis o uso crónico de glucocorticoides.

La medición de electrolitos, glucemia, urea y creatinina permite evaluar la gravedad del desequilibrio metabólico. El test de estímulo con ACTH (cortrosina) puede confirmar el diagnóstico si hay duda, aunque su realización no debe retrasar el tratamiento¹¹. En la insuficiencia secundaria, los niveles de ACTH son bajos o inadecuadamente normales.

Las pruebas de imagen como la resonancia magnética hipofisaria o la tomografía suprarrenal pueden estar indicadas en función de la etiología sospechada. El electrocardiograma puede mostrar signos de hiperkalemia. La historia detallada de tratamiento con corticoides es crucial, especialmente en pacientes con enfermedad pulmonar, reumatológica o neurológica crónica¹².

Tratamiento:

El tratamiento de la crisis addisoniana es una emergencia médica. Se debe iniciar con la administración inmediata de hidrocortisona intravenosa, en dosis inicial de 100 mg en bolo, seguida por infusión continua o dosis intermitentes de 50-100 mg cada 6-8 horas¹³.

La rehidratación con soluciones salinas isotónicas y corrección de la hipoglucemia con glucosa intravenosa son medidas prioritarias. La corrección del desequilibrio hidroelectrolítico incluye el uso de solución salina al 0.9% y dextrosa al 5% si hay hipoglucemia significativa. En situaciones graves, también se administra fludrocortisona si se requiere soporte mineralocorticoide adicional¹⁴.

Una vez estabilizado el paciente, se reduce progresivamente la dosis de glucocorticoides hasta una dosis de mantenimiento. El tratamiento etiológico incluye antibióticos en caso de infecciones, cirugía si hay hemorragia suprarrenal o ajuste terapéutico si se identifica una causa farmacológica.

Los pacientes deben recibir educación sobre el «steroid emergency card», uso de inyecciones intramusculares de hidrocortisona en casa y ajustes de dosis durante el estrés. Se debe enseñar el protocolo «sick day rules» para que el paciente aumente su dosis en contextos de fiebre, infecciones, o cirugía menor¹⁵.

Prevención y Educación:

La prevención de las crisis pasa por el adecuado seguimiento y educación del paciente. El uso de tarjetas de identificación, brazaletes médicos y entrenamiento en el uso de hidrocortisona intramuscular puede salvar vidas. Se recomienda proporcionar un plan de emergencia personalizado para cada paciente y revisarlo periódicamente¹⁶. Las herramientas digitales como aplicaciones móviles que recuerdan las dosis o indican cuándo hacer ajustes según síntomas pueden ser útiles.

Los profesionales de salud deben estar familiarizados con esta condición, especialmente en servicios de urgencias y unidades de cuidados intensivos. En contextos como viajes, procedimientos odontológicos, o situaciones de estrés emocional severo, también deben tomarse medidas preventivas.

Pronóstico:

Con tratamiento rápido y adecuado, la mayoría de los pacientes se recupera sin secuelas¹⁷. No obstante, los episodios recurrentes pueden impactar negativamente la calidad de vida y aumentar la morbimortalidad. El pronóstico depende de la causa subyacente, la rapidez del tratamiento y la presencia de comorbilidades.

La crisis addisoniana sigue siendo una causa prevenible de muerte en pacientes con insuficiencia suprarrenal conocida, por lo que el seguimiento endocrinológico regular y la educación del paciente son esenciales. Se ha propuesto el uso de tecnologías como aplicaciones móviles y dispositivos de alerta para mejorar la adherencia al tratamiento y la respuesta en situaciones de emergencia¹⁸.

BIBLIOGRAFÍA

  1. Erichsen MM, et al. Clinical, immunological, and genetic features of autoimmune primary adrenal insufficiency. J Clin Endocrinol Metab. 2009.
  2. Hahner S, et al. Epidemiology of adrenal crisis in chronic adrenal insufficiency. Clin Endocrinol (Oxf). 2015.
  3. Betterle C, et al. Autoimmune adrenal insufficiency and autoimmune polyendocrine syndromes. Horm Res. 2009.
  4. Ten S, et al. Addison’s disease 2001. J Clin Endocrinol Metab. 2001.
  5. Arlt W, Allolio B. Adrenal insufficiency. Lancet. 2003.
  6. Charmandari E, et al. Endocrinology of the stress response. Annu Rev Physiol. 2005.
  7. Bornstein SR, et al. Diagnosis and treatment of primary adrenal insufficiency: An Endocrine Society Clinical Practice Guideline. J Clin Endocrinol Metab. 2016.
  8. Rushworth RL, et al. Adrenal crisis: still a deadly event in the 21st century. Am J Med. 2019.
  9. Oelkers W. Adrenal insufficiency. N Engl J Med. 1996.
  10. Charmandari E, et al. Congenital adrenal hyperplasia. Lancet. 2004.
  11. Loli P, et al. Value of ACTH stimulation in adrenal insufficiency. Clin Endocrinol. 1986.
  12. Husebye ES, et al. Consensus statement on the diagnosis, treatment and follow-up of patients with primary adrenal insufficiency. J Intern Med. 2014.
  13. Inder WJ, et al. Management of glucocorticoid replacement in adrenal insufficiency. Clin Endocrinol (Oxf). 2015.
  14. Bornstein SR. Predisposing factors for adrenal crisis. N Engl J Med. 2019.
  15. Hahner S, et al. Patient education in adrenal insufficiency: impact on knowledge and adherence. Endocrine. 2014.
  16. Quinkler M, et al. Quality of life in patients with Addison’s disease. Clin Endocrinol. 2003.
  17. Smans LC, et al. Prevention of adrenal crisis in adrenal insufficiency. Clin Endocrinol. 2012.
  18. Løvås K, et al. Use of digital tools for self-management in adrenal insufficiency. Horm Metab Res. 2020.

 

Publique con nosotros

Indexación de la revista

ID:3540

Últimos artículos