Cuando el cuerpo calla y la mente grita:dolor abdominal psicógeno en demencia con cuerpos de Lewy

12 octubre 2025

 

 

Nº de DOI: 10.34896/RSI.2025.13.55.002

 

 

 

AUTORES

  1. Roxana Isabel Singo Guamanarca, Médico Interno Residente de Geriatría, Hospital Nuestra Señora de Gracia, Zaragoza, España.
  2. ⁠Fabiola Molina Sanchez. Médico Interno Residente de Geriatría, Hospital Nuestra Señora de Gracia, Zaragoza, España.
  3. Noelia Bueno Loraque. Médico Interno Residente de Geriatría en el Hospital Nuestra Señora de Gracia, Zaragoza, España.
  4. María Montero García. Médico Interno Residente de Geriatría, Hospital Nuestra Señora de Gracia, Zaragoza, España.
  5. Jaime Oswaldo Villalobos Valdemar. Médico Interno Residente de Geriatría, Hospital Nuestra Señora de Gracia. Zaragoza, España.

 

RESUMEN

Paciente femenina de 82 años con antecedentes de hipertensión arterial, dislipemia, hipotiroidismo, fibromialgia, síndrome depresivo, artrosis lumbar L4-S1, hernia de hiato y diagnóstico diferencial entre demencia por cuerpos de Lewy vs demencia frontotemporal. Portadora de un estimulador medular retirado recientemente por respuesta terapéutica parcial. Actualmente institucionalizada, acude por un cuadro de agitación psicomotriz y alteración de conducta difícil de controlar farmacológicamente.

Refiere dolor abdominal crónico sin signos orgánicos claros, con síntomas que desaparecen con distracción y sin hallazgos analíticos o de imagen sugestivos de patología aguda. Se destaca el contexto emocional reciente: fallecimiento de su compañera de habitación y procedimiento quirúrgico menor, considerados desencadenantes del desequilibrio conductual.

Durante la hospitalización, la paciente permanece tranquila, sin alteraciones del sueño o la ingesta, pero con oposición marcada al regreso a su residencia. El dolor cede con placebo, lo que sugiere un componente psicógeno. Se refuerza el encuadre institucional y no se realizan cambios en el tratamiento actual.

PALABRAS CLAVE

Demencia por cuerpos de Lewy, demencia frontotemporal, alteraciones conductuales, dolor psicógeno, institucionalización geriátrica.

ABSTRACT

An 82-year-old female patient with a history of hypertension, dyslipidemia, hypothyroidism, fibromyalgia, depressive syndrome, lumbar osteoarthritis (L4-S1), hiatal hernia, and a differential diagnosis of Lewy body dementia vs frontotemporal dementia. She previously had a spinal cord stimulator removed due to insufficient therapeutic response. Currently institutionalized, she presents with increased agitation and poorly controlled behavioral symptoms.

The patient reports chronic abdominal pain with no nausea or vomiting. Pain resolves with distraction and no physical or imaging findings suggest acute pathology. Behavioral decompensation is temporally associated with the recent death of her roommate and the removal of the spinal stimulator.

During hospitalization, the patient is calm, with good rest and intake, yet firmly refuses to return to her care facility. Pain resolves with placebo administration, indicating a psychogenic origin. No treatment changes are made. Hospitalization serves to contain and stabilize behavioral symptoms without reinforcing avoidance behaviors related to institutional care.

KEY WORDS

Lewy body dementia, frontotemporal dementia, behavioral symptoms, psychogenic pain, elderly institutionalization.

INTRODUCCIÓN

La demencia con cuerpos de Lewy (DCL) es una de las principales causas de demencia neurodegenerativa en personas mayores, caracterizada por un curso clínico fluctuante, alucinaciones visuales recurrentes, alteraciones cognitivas progresivas, y una sensibilidad significativa a los neurolépticos1. Su diagnóstico diferencial con otras demencias, como la frontotemporal, puede ser complejo, especialmente cuando coexisten alteraciones conductuales graves o síntomas afectivos, como la depresión o el dolor crónico2.

En pacientes institucionalizados con deterioro cognitivo avanzado, la aparición de síntomas somáticos como el dolor abdominal inespecífico puede representar no solo un reto diagnóstico, sino también una manifestación somática de sufrimiento emocional o disconfort psicosocial3,4. De hecho, existe evidencia creciente que sugiere que el dolor en pacientes con demencia puede tener un componente psicógeno subestimado, influido por factores emocionales, ambientales y sociales, especialmente cuando no hay correlato clínico ni paraclínico evidente5,6.

La evaluación del dolor en pacientes con deterioro cognitivo requiere un enfoque multidimensional, que incluye tanto herramientas clínicas validadas como una interpretación cuidadosa del contexto emocional y conductual del paciente 7. El impacto de eventos vitales —como la pérdida de un compañero cercano o cambios en el entorno— puede actuar como desencadenante de episodios de descompensación conductual o somatización en pacientes con demencia avanzada8.

Este caso clínico busca ilustrar la complejidad del abordaje diagnóstico y terapéutico de una paciente con Deterioro cognitivo leve institucionalizada, que presenta un cuadro de agitación psicomotriz, dolor abdominal psicógeno y oposición al retorno a su medio habitual, en un contexto emocionalmente desestabilizante.

PRESENTACIÓN DEL CASO CLÍNICO

Motivo de consulta: Varón de 92 años que es derivada de la residencia por aumento de agitación y agresividad hacia el personal.

Antecedentes médicos:

  • HTA. DLP. Hipotiroidismo.
  • Fibromialgia.
  • Sd. depresivo.
  • Lumboartrosis L4-S1, pérdida de altura cuerpo D12. Sd de espalda fallida.
  • Hernia de hiato.
  • Demencia por cuerpos de Lewy vs Demencia frontotemporal en seguimiento en CCEE geriatría.

 

Antecedentes Quirúrgicos: h. discal lumbar en oct/14, antrectomía L5-S1, menisco derecho. Histerectomía. Portadora de estimulador medular eléctrico que se retiró hace 3 días (23/06/25) por respuesta parcial/insuficiente

Antecedentes familiares: Padre y hermano Parkinson.

Tratamiento actual: Emuliquen 0-1-0, hidroferol mensual, eutirox 75 mcg L-V, teriparatida 1-0-0, paracetamol 1-1-1.

Tratamiento alteración conducta: Gabapentina 600 (1-1-1), duloxetina 60 mg 1-0-0, clozapina 25 mg 1-1-1, Lorazepam (0,5-1-1), Quetiapina 100mg (1-1-1). Rivastigmina 9,5 parche 1-0-0. Trazodona 100mg 0-0-1.

Antecedentes de Salud mental:

No tiene antecedentes de salud mental personales ni familiares. No seguimiento actualmente.

Enfermedad actual:

La paciente presenta un cuadro de descompensación conductual, con agitación, llanto fácil, ideas de muerte y dolor abdominal crónico sin correlato orgánico. Exploración física y pruebas complementarias (analítica, EAB, Rx tórax) sin hallazgos relevantes. Dolor descrito en hipogastrio, de carácter difuso, y con respuesta a placebo. Durante la hospitalización se observa mejoría clínica espontánea sin modificaciones terapéuticas.

Valoración Geriátrica Integral:

  • Ambiental: Vive en residencia y su esposo en domicilio.
  • Funcional: Independiente ABVD. I Barthel 95/100. Dependencia leve AIVD, I Lawton 4/5, deambula con bastón.
  • Cognitivo: Deterioro cognitivo moderado-avanzado, cuadro conductual fluctuante compatible con deterioro cognitivo (alucinaciones, sensibilidad a neurolépticos).
  • Síntomas afectivos: llanto fácil, ideas de muerte, oposición al retorno a la residencia. Descompensación reciente relacionada con eventos vitales: fallecimiento de compañera de habitación y retiro del estimulador medular.

 

Plan terapéutico:

  • No hay modificaciones en el tratamiento actual.
  • En caso de nueva descompensación grave se planteará ajuste de psicofármacos (clozapina, quetiapina, trazodona).
  • Educación y coordinación con residencia para contención no farmacológica.
  • Reforzar el marco institucional y evitar reforzamiento de conducta mediante ingresos hospitalarios.

 

DISCUSIÓN

El presente caso expone los retos clínicos asociados al abordaje integral de una paciente geriátrica institucionalizada con deterioro cognitivo avanzado, antecedentes psiquiátricos y dolor crónico, en el contexto de una demencia con diagnóstico aún en estudio. La coexistencia de síntomas somáticos como el dolor abdominal crónico sin hallazgos orgánicos, junto a la alteración conductual marcada, obliga a considerar el dolor psicógeno como expresión de disconfort emocional o de descompensación psiquiátrica, especialmente tras eventos vitales recientes como el fallecimiento de su compañera de habitación y la retirada del estimulador medular4,5.

En el contexto de la demencia, el dolor puede estar infra diagnosticado y mal interpretado, especialmente en estadios moderados-avanzados. Se ha documentado que pacientes con demencia, en particular con deterioro cognitivo leve o demencia fronto temporal, presentan alteraciones en la percepción, expresión y procesamiento del dolor, dificultando su valoración5,6. Herramientas observacionales, como las escalas de conducta no verbal, son fundamentales en estos casos7. En este caso, el carácter intermitente del dolor, su desaparición con distracción y su respuesta al placebo sugieren un origen no orgánico, probablemente psicógeno.

La conducta oposicionista, el llanto fácil, las ideas de muerte y la resistencia al retorno a la residencia pueden interpretarse como expresiones de sufrimiento psicológico en un paciente con una limitada capacidad de adaptación a cambios ambientales. En la DCL, estas fluctuaciones cognitivas y del estado de ánimo son frecuentes y pueden exacerbar ante estímulos estresores1,3. El hecho de no modificar la farmacoterapia se justifica por la ausencia de síntomas psicóticos activos, el riesgo de sensibilidad a antipsicóticos típico en la DCL1, y la estabilización clínica espontánea durante la hospitalización.

Este caso subraya la necesidad de una evaluación geriátrica integral, que contemple el contexto emocional, la fragilidad del paciente y la evitación de medidas que puedan reforzar conductas de descompensación, como ingresos evitables4,8.

 

CONCLUSIONES

  • El abordaje del dolor en pacientes con demencia avanzada debe considerar tanto causas orgánicas como componentes psicógenos, especialmente cuando hay eventos emocionales desencadenantes5,6.
  • La DCL puede cursar con síntomas conductuales fluctuantes, sensibilidad a neurolépticos y descompensaciones reactivas al entorno, siendo clave no reforzar conductas mediante hospitalizaciones injustificadas1,4.
  • La evaluación geriátrica integral y el trabajo coordinado con instituciones residenciales son fundamentales para sostener el bienestar del paciente en su entorno habitual3,4,8.
  • La farmacoterapia debe utilizarse con cautela en demencias con riesgo de efectos adversos neurológicos, como la DCL, priorizando intervenciones no farmacológicas en casos de conducta oposicionista sin riesgo inmediato1,4.

 

BIBLIOGRAFÍA

  1. McKeith IG, Boeve BF, Dickson DW, et al. Diagnosis and management of dementia with Lewy bodies. Neurology. 2017; 89(1):88–100.
  2. Cummings JL, Mega M, Gray K, et al. The Neuropsychiatric Inventory: comprehensive assessment of psychopathology in dementia. Neurology. 1994; 44(12):2308–14.
  3. Sachs GA, Shega JW, Cox-Hayley D. Barriers to excellent end-of-life care for patients with dementia. J Gen Intern Med. 2004; 19(10):1057–63.
  4. Banerjee S. The use of antipsychotic medication for people with dementia: Time for action. Department of Health (UK); 2009.
  5. Pickering G, Eschalier A, Dubray C. Pain and dementia. Pain. 2010; 148(1):8–11.
  6. Achterberg WP, Pieper MJC, van Dalen-Kok AH, et al. Pain management in patients with dementia. Clin Interv Aging. 2013; 8:1471–82.
  7. Herr K, Bjoro K, Decker S. Tools for assessment of pain in nonverbal older adults with dementia: a state-of-the-science review. J Pain Symptom Manage. 2006; 31(2):170–92.
  8. Montero-Odasso M, Ismail Z, Livingston G. One third of dementia cases can be prevented within the next 25 years by tackling risk factors. Lancet. 2020; 396(10248):271–3.

Publique con nosotros

Indexación de la revista

ID:3540

Últimos artículos