AUTORES
- Lidia Fuertes Rubira. Enfermera del Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.
- José Ricardo Sánchez Carbó. Enfermero del Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.
- Jennifer Polo Soriano. Enfermera del Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.
- Beatriz Aguirre Tomás. Enfermera del Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.
- Jorge Almazán Mateo. Enfermero del Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.
- Pablo Gascón Sáez. Enfermero del Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.
RESUMEN
La disfagia es la dificultad para deglutir alimentos y/o líquidos debido a una alteración en alguna de las fases del proceso de la deglución. Es un síntoma clínico asociado a múltiples patologías, especialmente de origen neurológico, degenerativo o estructural. Su frecuencia es alta en grupos vulnerables: personas de edad avanzada, pacientes ingresados en centros sociosanitarios o en el ámbito hospitalario, pacientes con patologías neurológicas como el ictus, la enfermedad de Parkinson o las demencias… Se distinguen dos tipos: disfagia orofaríngea y esofágica, y su presencia incrementa el riesgo de complicaciones como aspiración, desnutrición y neumonía, lo que hace imprescindible la actuación enfermera.
La valoración enfermera es clave para la detección precoz, destacando la observación durante la ingesta y el uso de herramientas como el MECV-V, junto con la evaluación del nivel de conciencia, el estado nutricional y el riesgo de aspiración. Se identifican signos de alarma como la tos durante la deglución, la voz húmeda, los atragantamientos y la pérdida de peso progresiva, que orientan a la sospecha de disfagia y permiten instaurar medidas preventivas.
Los cuidados de enfermería se centran en garantizar una ingesta segura mediante la sedestación a 90 grados, la adaptación de la dieta con espesantes, la administración de volúmenes pequeños, la supervisión durante la alimentación y una hidratación adecuada.
La prevención de complicaciones se basa en la vigilancia de los signos respiratorios, el mantenimiento de una adecuada higiene oral y la identificación temprana de posibles situaciones de desnutrición. La evidencia demuestra que las intervenciones enfermeras estructuradas mejoran la seguridad del paciente, reducen complicaciones y contribuyen a una mejor calidad de vida.
PALABRAS CLAVE
Disfagia, cuidados de enfermería, aspiración respiratoria, deglución, educación sanitaria, seguridad del paciente, higiene oral y nutrición.
ABSTRACT
Dysphagia is the difficulty in swallowing food and/or liquids due to an alteration in one or more phases of the swallowing process. It is a clinical symptom associated with multiple conditions, especially those of neurological, degenerative, or structural origin. Its frequency is high in vulnerable groups, including older adults, patients admitted to long-term care facilities or hospitals, and individuals with neurological disorders such as stroke, Parkinson’s disease, or dementia. Two main types are distinguished: oropharyngeal and esophageal dysphagia, and its presence increases the risk of complications such as aspiration, malnutrition, and pneumonia, making nursing intervention essential.
Nursing assessment plays a key role in early detection, highlighting observation during feeding and the use of screening tools such as the MECV-V test, along with the evaluation of the level of consciousness, nutritional status, and aspiration risk. Warning signs include coughing during swallowing, wet or “gurgly” voice, choking episodes, and progressive weight loss, all of which suggest suspected dysphagia and allow for the implementation of preventive measures.
Nursing care focuses on ensuring safe intake through positioning the patient in a 90-degree seated position, adapting the diet with thickening agents, providing small food volumes, supervising feeding, and ensuring adequate hydration.
Prevention of complications is based on monitoring respiratory signs, maintaining proper oral hygiene, and early identification of possible malnutrition. Evidence shows that structured nursing interventions improve patient safety, reduce complications, and contribute to better quality of life.
KEY WORDS
Dysphagia, nursing care, respiratory aspiration, swallowing, health education, patient safety, oral higiene and nutrition.
INTRODUCCIÓN
La disfagia es la dificultad para tragar o deglutir alimentos, líquidos o secreciones debido a una alteración en cualquiera de las fases de la deglución, lo que puede comprometer la seguridad y eficacia del proceso alimentario1.
En cuanto a su prevalencia, la disfagia es un problema frecuente y en aumento, especialmente en población vulnerable. La prevalencia en adultos mayores se estima alrededor del 13% de la población, aumentando hasta más del 50% en pacientes institucionalizados y hospitalizados. Otros estudios describen que puede afectar hasta el 27% de las personas mayores, siendo significativamente más frecuente en contextos clínicos y sociosanitarios 2,3.
En pacientes con enfermedades neurológicas, la prevalencia es aún mayor. Se ha descrito disfagia en aproximadamente:
- 60–90% en ictus agudo
- 60–87% en enfermedad de Parkinson
- 80–100% en demencias, dependiendo del estadio de la enfermedad1,2.
Se pueden diferenciar dos tipos:
- Disfagia orofaríngea, que afecta la fase inicial de la deglución (oral y faríngea), dificultando el paso del bolo desde la boca hacia el esófago.
- Disfagia esofágica, relacionada con alteraciones en el tránsito del bolo a nivel del esófago, generalmente asociada a obstrucciones mecánicas o trastornos de la motilidad.
En pacientes hospitalizados, la disfagia es especialmente frecuente debido a la presencia de comorbilidades, fragilidad, procesos agudos y efectos de la inmovilidad, lo que incrementa el riesgo de complicaciones como aspiración, desnutrición y neumonía2,3.
Estos datos evidencian que la disfagia constituye un problema clínico relevante y altamente prevalente, especialmente en personas mayores, pacientes neurológicos y población hospitalizada, lo que justifica la importancia del papel de enfermería en su detección precoz y manejo integral1.
OBJETIVOS
Objetivo general:
Analizar la evidencia científica disponible sobre los cuidados de enfermería en pacientes con disfagia.
Objetivos específicos:
- Describir los principales cuidados enfermeros en pacientes con disfagia.
- Identificar las complicaciones asociadas a la disfagia.
- Analizar las intervenciones de enfermería dirigidas a la prevención de la aspiración.
- Valorar el papel de la educación sanitaria en el manejo del paciente con disfagia.
MATERIAL Y MÉTODO
Se ha realizado una revisión bibliográfica con el objetivo de analizar la evidencia científica disponible sobre los cuidados de enfermería en pacientes con disfagia, centrándose en las principales intervenciones, complicaciones asociadas y el papel de la educación sanitaria en su manejo.
La pregunta de investigación se formuló siguiendo la estrategia PICO:
P (Población): pacientes con disfagia.
I (Intervención): cuidados e intervenciones de enfermería.
C (Comparación): no se establece comparación específica.
O (Resultados): prevención de complicaciones, mejora de la seguridad en la deglución y educación sanitaria
Con base en esta estructura, se estableció la siguiente pregunta de investigación:
¿Qué evidencia científica existe sobre los cuidados de enfermería en pacientes con disfagia y su impacto en la prevención de complicaciones y mejora de la seguridad del paciente?
Para la búsqueda bibliográfica se consultaron las siguientes bases de datos científicas: PubMed, CINAHL, Scielo y Google Scholar, seleccionando estudios relevantes relacionados con el tema.
Las palabras clave utilizadas fueron previamente consultadas en los Descriptores en Ciencias de la Salud (DeCS): “disfagia, cuidados de enfermería, aspiración respiratoria, deglución, educación sanitaria, seguridad del paciente, higiene oral y nutrición”. Estas fueron combinadas mediante operadores booleanos (AND/OR) para optimizar la búsqueda.
Se estableció una acotación temporal de los últimos 5 años, con el fin de incluir la evidencia más actualizada disponible.
Se incluyeron artículos originales, revisiones sistemáticas y revisiones bibliográficas que abordaran el manejo enfermero del paciente con disfagia en población adulta. Se excluyeron estudios duplicados, publicaciones sin acceso al texto completo y aquellos que no estuvieran directamente relacionados con el ámbito de la enfermería.
RESULTADOS
Concepto y fisiopatología de la disfagia:
La disfagia es la dificultad para deglutir alimentos, líquidos o secreciones, como consecuencia de una alteración en alguna de las fases del proceso de la deglución. No constituye una enfermedad por sí misma, sino un síntoma clínico que puede estar presente en diversas patologías, especialmente de origen neurológico, degenerativo o estructural4.
Fases de la deglución
La deglución normal se divide en tres fases:
- Fase oral: preparación y transporte del bolo alimenticio dentro de la boca.
- Fase faríngea: paso del bolo desde la faringe hacia el esófago, donde se desencadenan mecanismos de protección de la vía aérea.
- Fase esofágica: desplazamiento del bolo a través del esófago hasta el estómago mediante movimientos peristálticos4,6.
Qué ocurre en la disfagia:
En la disfagia se produce una alteración en una o varias de estas fases. Esto puede provocar:
- Dificultad para formar o controlar el bolo (fase oral).
- Fallo en los mecanismos de protección de la vía aérea, lo que aumenta el riesgo de paso de alimento a los pulmones (fase faríngea).
- Alteración del tránsito esofágico por problemas de motilidad u obstrucción2,3,4.
Como resultado, el paciente puede tener problemas para deglutir de manera segura, lo que aumenta la probabilidad de aspiración, así como el desarrollo de desnutrición y deshidratación5,6.
Signos clínicos de alarma
Es importante que el personal de enfermería identifique precozmente los signos de posible disfagia, entre los que destacan:
- Tos durante o después de la deglución, como mecanismo de defensa ante posibles aspiraciones.
- Voz húmeda o “gorgoteante”, siendo un indicador de presencia de secreciones o alimento en la vía aérea superior.
- Atragantamientos o sensación de bloqueo al tragar, que pueden comprometer la seguridad del paciente.
- Pérdida de peso progresiva, relacionada con una ingesta insuficiente o dificultades en la alimentación3,4,5,6.
Valoración de enfermería:
La valoración enfermera en el paciente con disfagia es un elemento clave para detectar precozmente alteraciones en la deglución y prevenir complicaciones como la aspiración o la desnutrición. Esta valoración debe ser sistemática, continua y adaptada a la situación clínica del paciente2,3,5.
Es muy importante la observación directa durante la ingesta, donde se pueden identificar signos de alerta como tos, dificultad para tragar, lentitud al comer, residuos orales o cambios en la voz tras la deglución. Esto aporta información muy valiosa sobre la seguridad del proceso de alimentación.
Dentro de las herramientas de cribado la más empleada es el MECV-V (Método de Exploración Clínica Volumen-Viscosidad), que consiste en administrar distintos volúmenes y detectando qué consistencias son más seguras para el paciente4.
Durante su realización, se administran de forma progresiva distintas viscosidades, que suelen incluir líquidos, texturas tipo néctar y preparaciones más espesas tipo pudding. Cada una de estas consistencias se ofrece en volúmenes cada vez mayores, siempre al inicio pequeñas cantidades y aumentando de manera gradual según la tolerancia del paciente3,6.
A lo largo de la prueba, se valora la presencia de signos de alteración en la deglución: aparición de tos durante o después de tragar, atragantamientos, cambios en la calidad de la voz (húmeda o gorgoteante), múltiples degluciones para un mismo bolo, restos de alimento en la cavidad oral o si el paciente presenta signos de fatiga o dificultad para coordinar la deglución4,5,6.
Otro aspecto esencial es la valoración del nivel de conciencia, ya que pacientes con disminución del nivel de conciencia tienen mayor riesgo de aspiración debido a que no son capaces de coordinar bien la deglución.
También se debe evaluar el estado nutricional, observando signos de pérdida de peso, deshidratación o ingesta escasa, ya que la disfagia puede comprometer de forma directa la alimentación adecuada 2,3.
Cuidados de enfermería en la disfagia:
Posición del paciente:
La postura es un aspecto clave para garantizar una deglución eficaz. El paciente tiene que estar en sedestación a 90 grados, ya que esta posición favorece el paso del bolo alimenticio y disminuye el riesgo de aspiración. Tras la ingesta, se recomienda mantener esta postura o, en su defecto, una posición incorporada durante al menos 30 minutos, con el fin de facilitar el tránsito del alimento y evitar reflujo o aspiraciones1,5.
Adaptación de la dieta:
La alimentación debe individualizarse en función del grado de disfagia. Es frecuente la necesidad de modificar la textura de los alimentos, adaptándolos a consistencias más seguras para el paciente. En muchos casos se utilizan espesantes para adaptar los líquidos y hacerlos más fáciles de deglutir. Es recomendable ofrecer volúmenes pequeños en cada toma, permitiendo un mejor control del bolo y reduciendo el riesgo de atragantamiento2,3,4.
Técnica de alimentación
La forma en la que se administra la comida es tan importante como su composición.
El ritmo de alimentación debe ser lento, dándole tiempo a que el paciente trague completamente antes de ofrecer el siguiente bocado. Se realizará, bajo supervisión de personal sanitario o de un cuidador formado. Es importante reducir al máximo las distracciones durante la ingesta, favoreciendo un entorno tranquilo y centrado en la alimentación1,5,6.
Hidratación segura:
La hidratación también debe adaptarse a la capacidad de deglución del paciente. En muchos casos es necesario el uso de líquidos espesados, para garantizar una ingesta segura y reducir el riesgo de aspiración. El objetivo es mantener una adecuada hidratación sin comprometer la seguridad del proceso de deglución2,3,4,5.
Prevención de complicaciones:
Se trata de un elemento fundamental dentro de los cuidados de Enfermería, ya que una actuación temprana y mantenida en el tiempo contribuye a disminuir de manera importante la morbimortalidad asociada, especialmente la relacionada con las infecciones.
Uno de los principales objetivos es la prevención de la neumonía aspirativa, una de las complicaciones más graves de la disfagia. Para ello, es necesario reforzar las medidas de seguridad durante la ingesta, garantizando una correcta postura del paciente, la adaptación de las texturas de los alimentos y una adecuada supervisión durante todo el proceso de alimentación1.
A la vez, se debe realizar un control de los signos respiratorios, control de la saturación de oxígeno, observación de la aparición de tos persistente, disnea, cambios en la voz o aumento de secreciones, ya que pueden indicar aspiración silente 2,5,6.
La higiene oral es importante en la prevención de infecciones, ya que la acumulación de restos alimentarios y bacterias en la cavidad oral aumenta el riesgo de infecciones respiratorias en caso de aspiración. Por ello, es necesario mantener una higiene bucal frecuente y cuidadosa, incluso en pacientes con ingesta reducida5.
Se valorará y detectará precozmente signos de desnutrición: valoración del peso, ingesta y estado general del paciente, ya que la disfagia puede comprometer de forma directa la adecuada alimentación e hidratación4,6.
CONCLUSIONES
- Enfermería es un elemento clave en la prevención de las complicaciones relacionadas con la disfagia, destacando especialmente su papel en la disminución del riesgo de aspiración y de neumonía aspirativa.
- La valoración precoz y sistemática del paciente permite detectar tempranamente signos de disfagia, por lo que se deben implementar medidas preventivas y cuidados individualizados.
- La educación sanitaria dirigida al paciente y a sus cuidadores se presenta como una herramienta clave para mejorar la seguridad en la ingesta, favorecer el autocuidado y disminuir eventos adversos.
- La evidencia científica revisada demuestra que las intervenciones enfermeras estructuradas contribuyen a mejorar la seguridad del paciente, reducir complicaciones y optimizar el estado nutricional e hidratación.
- En relación con los objetivos planteados, los resultados confirman la relevancia de los cuidados de enfermería en el manejo integral de la disfagia, destacando su impacto directo en la reducción de la morbimortalidad y en la mejora de la calidad de vida del paciente.
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