Cumplimiento de medidas de neuroprotección asociado a mortalidad en adultos con traumatismo craneoencefálico severo en urgencias de un hospital de segundo nivel.

7 febrero 2024

AUTORES

  1. Omar David Garcia Saury. Médico Residente de Tercer Año de Medicina de Urgencias Médico Quirúrgicas. Hospital General de Zona No. 8 Córdoba, Ver. OOAD Veracruz Sur.
  2. Carmela Resendiz Dattoly. Subjefe de Educación e Investigación en Enfermería y Carreras Técnicas. Hospital General de Zona No. 8 Córdoba, Ver. OOAD Veracruz Sur.
  3. Héctor Miguel Villalobos Natarén. Médico Especialista en Medicina de Urgencias. Hospital General de Zona No. 8 Córdoba,Ver. OOAD Veracruz Sur.
  4. María Yazmín Hernandez Ambrosio. Coordinadora de Clínica de Educación e Investigación en Salud. Hospital General de Zona No. 8 Córdoba, Ver. OOAD Veracruz Sur.
  5. Dora María Estrada Duran. Coordinadora Auxiliar Médico de Investigación Ver. OOAD Veracruz, Sur.
  6. Mario German Montes Osorio. Coordinador de Planeación y Enlace Institucional Ver. OOAD Veracruz, Sur.

 

RESUMEN

Antecedentes: El Traumatismo Craneoencefálico (TCE), se define como lesión cerebral traumática causada por una fuerza externa, que interrumpe la función normal del cerebro. Constituye una de las principales causas de mortalidad y discapacidad permanente. Se estima que el 70% se recupera, 9% fallece prehospitalario y el 6% fallece intrahospitalariamente, un 15% quedará funcionalmente discapacitado en diferentes grados de severidad, por lo que es fundamental la aplicación de medidas de neuroprotección.

Objetivo general: Determinar el cumplimiento de medidas de neuroprotección asociado a mortalidad en adultos con Traumatismo Craneoencefálico Severo en Urgencias del Hospital del Hospital General de Zona No. 8 Córdoba, Veracruz.

Material y métodos: Se llevó a cabo un estudio transversal, observacional, descriptivo, retrolectivo en el Hospital General de Zona No. 8, de Córdoba, Veracruz, en 38 pacientes, durante el periodo del 01 de enero del 2022 al 31 de octubre de 2023. Se incluyeron pacientes con diagnóstico de TCE Severo ingresados en el servicio de Urgencias. Para el análisis de la información se utilizó estadística descriptiva para variables cualitativas con la obtención de frecuencias y proporciones, representadas en tablas y gráficos; para variables cuantitativas moda, media y mediana.

Resultados: Se registraron 38 (100%) casos de traumatismo craneoencefálico severo en el área de urgencias, observamos un cumplimiento de medidas de neuroprotección en 38 (100%) de los casos, observamos tres (8%) defunciones asociadas a TCE severo, con prevalencia mayor en adultos mayores de 80 años 2 (75%) del total de las defunciones.

Conclusión: A pesar del cumplimiento del 100% de las medidas de neuroprotección se presentaron 3 defunciones (8%), lo que sugiere que los cuidados neurocríticos son esenciales, la neuroprotección es fundamental para disminuir secuelas y la mortalidad, aplicar el GHOST CAP permitió una supervivencia del 92% de los casos por este padecimiento.

PALABRAS CLAVE

Traumatismo Craneoencefálico severo, neuroprotección, mortalidad.

ABSTRACT

Background: Traumatic Brain Injury (TBI) is defined as a traumatic brain injury caused by an external force that disrupts normal brain function. It is one of the main causes of mortality and permanent disability. It is estimated that 70% recover, 9% die pre-hospital and 6% die in-hospital, 15% will be functionally disabled in different degrees of severity, which is why the application of neuroprotection measures is essential.

General objective: Determine compliance with neuroprotection measures associated with mortality in adults with Severe Traumatic Brain Injury in the Emergency Room of the Hospital General de Zona No. 8 Córdoba, Ver.

Material and methods: A cross-sectional, observational, descriptive, retrospective study was carried out at the General Hospital of Zone No. 8, in Córdoba, Veracruz, in 38 patients, during the period from January 1, 2022 to October 31, 2023. Patients with a diagnosis of Severe TBI admitted to the Emergency Department were included. To analyze the information, descriptive statistics were used for qualitative variables to obtain frequencies and proportions, represented in tables and graphs; for quantitative variables mode, mean and median.

Results: 38 (100%) cases of severe head trauma were recorded in the emergency area, we observed compliance with neuroprotection measures in 38 (100%) of the cases, we observed three (8%) deaths associated with severe TBI, with higher prevalence in adults over 80 years of age 2 (75%) of total deaths.

Conclusion: Despite 100% compliance with the neuroprotection measures, there were 3 deaths (8%), which suggests that neurocritical care is essential, neuroprotection is essential to reduce sequelae and mortality, applying the GHOST CAP allowed a survival of 92% of cases due to this condition.

KEY WORDS

Severe traumatic brain injury, neuroprotection, mortality.

INTRODUCCIÓN

Los traumatismos craneoencefálicos constituyen una de las principales causas de mortalidad y discapacidad permanente, por lo que se considera un problema de salud pública. Los servicios de urgencias de los hospitales son los encargados de recibir a estos pacientes y son los encargados de la neuroprotección en los pacientes con este antecedente1.

Es fundamental a su vez debe actuar de manera inmediata, precisa y con la información adecuada para evitar daño cerebral, tales como compresión extrínseca de una lesión, contusión o daño axonal difuso. La Neuroprotección se refiere al empleo de cualquier modalidad terapéutica que previene, retarda o revierte la muerte celular resultado de una lesión neuronal.

Por tal motivo es necesario tener claro el conocimiento sobre esta patología la cual desencadena grandes secuelas a nuestros enfermos impactando en su desarrollo personal, familiar, laboral y de salud. En este trabajo se aborda el tema dirigido a una atención oportuna en base a metas terapéuticas a considerar en el área de emergencias5.

Como se señaló previamente, esta patología se asocia a una gran morbimortalidad de los pacientes en edades productivas, donde el tiempo que transcurre para iniciar tratamiento adquiere una vital importancia. Por lo tanto, siempre hay que recordar que en el TCE grave la neuroprotección es el mecanismo fundamental para evitar secuelas a largo plazo y disminuir la mortalidad de este paciente.

MARCO TEÓRICO:

El Traumatismo Craneoencefálico (TCE) se define como aquella lesión cerebral traumática causada por una fuerza externa, ya sea mediante energía mecánica, térmica, química, eléctrica o una combinación de las anteriores, que interrumpe la función normal del cerebro. Es una entidad heterogénea, en la que existen múltiples causas que producen daño cerebral, tales como compresión extrínseca de una lesión, contusión o daño axonal difuso; así como un amplio rango de mecanismos causantes de la lesión neuronal como isquemia, apoptosis, disfunción mitocondrial o trombosis microvascular, que dan distintos cursos clínicos1.

En este contexto, se puede subdividir cada uno de los componentes de la definición del TCE para entender mejor a que hace referencia. Definimos entonces la alteración cerebral como la presencia de uno de los siguientes: cualquier periodo de pérdida o disminución del nivel de consciencia; cualquier pérdida de memoria en eventos ocurridas inmediatamente antes o después de la lesión; déficit neurológico como debilidad, pérdida de equilibrio, cambios en la visión, dispraxia, paresia, plejía, pérdida del sensorio, afasia u otros. Cualquier otra evidencia de patología cerebral, aquí se incluye cualquier criterio clínico, de imagen y laboratorio que corrobore el daño cerebral2.

Constituye una de las principales causas de mortalidad y discapacidad permanente, por lo que se considera un problema de salud pública. Se estima que del total de los casos que se reportan, un 70% se recupera, 9% fallece antes de su arribo a una unidad hospitalaria y el 6% fallece durante su estancia hospitalaria, mientras que el 15% restante quedará funcionalmente discapacitado en diferentes grados de severidad3.

El daño cerebral generado por un TCE constituye un grave problema socio sanitario, a causa de la alta incidencia de entre 200/300 cada 100,000 habitantes y a sus devastadoras consecuencias en el ámbito personal, familiar, sanitario y social. En México, el Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática la registró como la cuarta causa de mortalidad en 2015, con incidencia de 38.8 casos por cada 100,000 habitantes. Presenta una tasa de mortalidad entre 30 y 70%, siendo la principal causa de morbimortalidad en adultos jóvenes de 18 a 45 años4.

La incidencia a nivel mundial del TCE es de alrededor de 200 casos por 100,000 habitantes, representando 33-50% de las causas de muerte, afectando principalmente al género masculino, aunque algunas evidencias demuestran que, de acuerdo a los cambios sociodemográficos, tanto la edad media de los TCE y el género en el que se presentan ha variado, asociando a mujeres los TCE por caídas de su propia altura5.

El TCE después de los 55 años de edad se asocia con riesgo de 44% de desarrollar la enfermedad de Parkinson en los siguientes cinco a siete años y duplica el riesgo independiente de accidente cerebrovascular e incrementa su mortalidad. Existe un riesgo 1.5 veces mayor de desarrollar epilepsia postraumática después de un TCE leve y un riesgo 17 veces mayor si es grave6.

Los accidentes de tráfico son la causa más frecuente de traumatismo craneal cerrado, incluyendo las lesiones de los ocupantes del vehículo, peatones, motociclistas y ciclistas. Las caídas son la segunda causa más frecuente del traumatismo, las lesiones por arma de fuego constituyen una causa mayor de lesión penetrante en estados unidos y explican hasta el 44% de las anomalías craneales en algunas series. Los factores etiológicos varían considerablemente con la demografía local, proximidad de grandes carreteras7.

De los casos, 10% se presentan en adultos > 65 años, con 50% de riesgo de mortalidad a 10 años. Los accidentes de tránsito son la causa más frecuente de TCE (54%) seguidos de caídas (de 32 a 33%) y violencia (de 9 a 11%). Más de 50 millones de personas a nivel mundial tienen un TCE al año y se estima que aproximadamente el 50% de la población tendrá un TCE o más a lo largo de su vida8.

Un estudio realizado por Martínez y Suarez, identificó que el TCE predominó entre los pacientes de 21 y 40 años, sobre todo en los hombres. Que el TCE leve fue el predominante con un 65.63% de los casos y que los accidentes de tráfico fueron preponderantes en un 40.63%. el 65.63% de los pacientes egresaron vivos9.

Teniendo en cuenta que el traumatismo craneoencefálico se presenta como un proceso complejo a la hora de presentar una asistencia médica, debemos tomar en consideración que existen diferentes indicadores que nos aportaran información indispensable para poder clasificar en función de su gravedad, es por ellos que una de las clasificaciones más aceptadas en cuanto a la valoración del trauma craneoencefálico es la Escala de Coma de Glasgow (ECG), la cual evalúa el nivel de conciencia del paciente traumatizado, mediante tres áreas: respuesta motora, respuesta verbal y apertura ocular; considerando así un TCE leve con un puntaje de 14-15 puntos, un TCE moderado de 9 a 13 puntos, TCE grave menos de 8 puntos. El componente motor de la escala es el que tiene mayor relevancia en la evaluación de la disfunción global del Sistema Nervioso Central (SNC)10,11.

También, se puede clasificar en lesiones extra axiales (aquellas que no involucran el parénquima) como hematomas epidurales, subdurales y hemorragia subaracnoidea; o en lesiones intra axiales como la lesión axonal difusa, la hemorragia intracerebral y la contusión cerebral. Mientras que, según las escalas de neuroimagen, también podemos clasificarlo en fracturas craneales, hematoma epidural, hematoma subdural, hemorragia subaracnoidea, hemorragia intraparenquimatosa, contusión cerebral, hemorragia intraventricular y lesiones focales o difusas axonales acompañadas de edema cerebral12.

El TCE leve es aquel en el que el paciente ha sufrido una pérdida de consciencia de menos de cinco minutos y presenta amnesia postraumática breve; al llegar al servicio de urgencias o poco después se encuentran conscientes y orientados; pueden tener una herida en el cuero cabelludo o un hematoma subgaleal, pero no fractura de la base o de la bóveda craneal. Además, refieren cefalea, náusea y vómito. Estos pacientes deberán permanecer en el servicio de urgencias al menos durante seis horas para su observación13.

El TCE moderado, incluye pacientes con alteraciones del a consciencia o amnesia por más de cinco minutos, cefalea progresiva, intoxicación por alcohol u otras drogas, convulsiones postraumáticas, traumatismo múltiple, traumatismo facial severo con ausencia de hallazgos de TCE grave. Estos pacientes deberán permanecer por lo menos 24 horas en un área de hospitalización para su monitoreo continuo, evaluación neurológica e intervenciones pertinentes. Mientras que para el TCE severo, se podrá observar disminución del nivel de consciencia signos neurológicos de focalidad, fractura o herida penetrante de cráneo; su manejo inicial debe ser con el ABCDE y acorde a las lesiones encontradas14,15.

Es importante conocer la fisiopatología cerebral para poder realizar un adecuado manejo del TCE, teniendo como objetivo principal evitar el daño cerebral mediante la instauración de medidas generales que eviten el desarrollo de hipotensión, hipoxia, hiperglucemia o la hipertermia. El cráneo es una estructura rígida, el 80% está compuesto por el encéfalo, 12% de sangre y 8% de líquido cefalorraquídeo (LCE)., para evitar un incremento en la presión intracraneal (PIC) posterior a un traumatismo, el aumento de un componente debe compensarse con la disminución equivalente de otro. Estos mecanismos compensatorios son: desplazamiento de LCR del componente craneal al espinal, una mayor absorción del LCR, disminución de la producción del LCR y la disminución del volumen sanguíneo cerebral16,17.

La función del flujo sanguíneo cerebral, varía de acuerdo a su actividad metabólica; por lo que un aumento en el metabolismo produce un aumento en el flujo sanguíneo cerebral y viceversa al reducirse el metabolismo. La regulación del flujo sanguíneo cerebral depende de la presión de perfusión cerebral, mecanismos autorreguladores y mecanismos extrínsecos. Dentro de estos mecanismos extrínsecos, la PaCO2 es la más importante, debido a que el flujo sanguíneo cerebral es directamente proporcional a la PaCO2 entre 20-80mmHg. Durante las primeras 6 a 24 horas después de ocurrido el traumatismo, la concentración de bicarbonato en el LCR se ajusta para compensar el cambio de PaCO2, decreciendo entonces los efectos de la hipocapnia y la hipercapnia. El incremento de la PaCO2 da lugar a una acidificación del medio llevando a la vasodilatación18.

El flujo sanguíneo cerebral (FSC), presenta un consumo de entre el 15% y 25% del gasto cardíaco (GC), con un FSC de 40-50 ml/100g de tejido cerebral/min. El FSC está determinado por un consumo metabólico de oxígeno cerebral (CMRO2), intervenido por la autorregulación mediante la resistencia vascular cerebral (RVC), y por la presión de perfusión cerebral (PPC), que está expresada entre la diferencia de la presión arterial media (PAM) y la presión intracraneal (PIC)19.

En estas condiciones, la producción de energía va a depender de la glicólisis anaeróbica, que es un mecanismo poco eficiente de producción energética, condicionando la disminución de los niveles de ATP en forma sustancial en los primeros 3 minutos de hipoxia. La reducción del aporte energético repercute sobre el transporte de iones transmembrana. La bomba sodio-potasio (Na-K), requiere una molécula de ATP para transportar 2 iones de potasio al interior de la célula y 3 iones de Na+ al exterior. La disminución de la producción de ATP, conduce a la falla de la bomba Na-K, produciéndose la pérdida neta de potasio y ganancia de sodio intracelular, que debido al efecto osmótico, arrastra agua al interior de la célula. De igual forma, la bomba de calcio, es ATP dependiente, y extrae 2 iones de Ca++ por cada ATP hidrolizado, lo que conduce al aumento de la concentración de calcio intracelular20,21.

Por otro lado, la presión intracraneal, juega un papel importante en los pacientes con TCE, ya que los estudios sugieren que el manejo y control de esta para la prevención de una hipertensión intracraneal (HIC) influye de manera favorable en el pronóstico de los pacientes. Además, este es nuestro parámetro objetivo más importante en el manejo clínico del TCE severo, ya que el incremento de la PIC reduce el flujo sanguíneo cerebral aumentando el riesgo de isquemia, y el de herniación cerebral22.

El TCE puede dividirse en dos fases; la primera, debida al impacto directo: fractura, contusión, hemorragia puntiforme y subaracnoidea, deformación, destrucción cerebral, contusiones y daño axonal difuso; y la segunda, debida a edema vasogénico o citotóxico y a una autorregulación cerebral alterada, produciendo un incremento del volumen intracraneal causado por la dilatación vascular y la acumulación de agua que puede dar lugar a un incremento de la PIC, para reducir esto, se deben evitar situaciones sistémicas como la hipoxia, la hipotensión arterial, hipercapnia, hiponatremia o fiebre, además de las intracraneales como los hematomas expansivos, las contusiones y la hipertensión intracraneal23.

Las manifestaciones clínicas de los pacientes con TCE dependerán de su severidad, según la cinemática del trauma pueden coexistir lesiones que a simple vista no sean evidentes y algunas otras fácilmente distinguibles. En accidentes de tránsito de alta velocidad, generalmente se reciben pacientes con signos que incluyen abrasiones, contusiones, laceraciones, pérdida de tejido, fracturas, dislocaciones, traumas tendinosos/ligamentosos, o lesiones a nivel de columna vertebral, tórax, pelvis y extremidades. Todas estas lesiones pueden desencadenar sangrados que generan hipotensión, distensión, timpanismo abdominal, y hemotórax, que desencadenan muchas complicaciones24.

Las estrategias terapéuticas del paciente con TCE están encaminadas a incrementar la presión arterial media (PAM), la tensión arterial de oxígeno o ambas, mediante la implementación de medidas de protección cerebral o neuroprotección. Neuroprotección se refiere al empleo de cualquier modalidad terapéutica que previene, retarda o “revierte” la muerte celular resultado de una lesión neuronal. En este sentido se podría considerar a la neuroprotección como una técnica de citoprotección similar a la cardioprotección o vasoprotección. Además, vale la pena señalar que también se ha utilizado el término neuroprotección para referirse a las respuestas de autoprotección que el organismo despliega posterior a un evento traumático y que intentan mantener la integridad y funcionalidad del cerebro25.

El manejo del término neuroprotección, en este sentido, es más reciente y hace énfasis al balance de las respuestas del organismo frente a un evento de isquemia o un traumatismo cerebral; por ejemplo, se conoce que ante un insulto al cerebro se activan respuestas que inducen muerte celular, entre las que se incluyen un incremento en la liberación de neurotransmisores excitadores, sobreproducción de radicales libres e inflamación. Sin embargo, también se activan mecanismos de autoprotección como la producción de proteínas de choque térmico, de citosinas antiinflamatorias, de antioxidantes endógenos, o bien se activan sistemas inhibidores como el GABAérgico y el canabinérgico. El balance entre ambas respuestas determinará el destino final del tejido dañado26.

Debemos de tener en cuenta que el cerebro y la función cerebral en conjunto presentan una respuesta muy poco favorable ante la hipoxia puesto que varios estudios nos han podido demostrar que después de cuatro minutos dichos pacientes han demostrado generar un daño cerebral irreversible, dándonos a conocer que las neuronas no pueden cumplir con su correcto funcionamiento ante el déficit significativo de oxígeno y glucosa27, 28.

Dentro de las principales medidas generales para la atención del paciente con TCE, está la optimización de la oxigenación y la ventilación, por lo que todo paciente con un TCE severo deberá contar con una intubación orotraqueal y ventilarse con 100% de oxígeno hasta la obtención de muestras sanguíneas para el ajuste de la FiO2 y poder mantener una saturación de oxígeno mayor al 98%. Mientras que la pCO2 debe mantenerse en 25mmHg, reservando la hiperventilación momentánea para aquellos pacientes que sufran de deterioro neurológico agudo o signos de herniación29.

Para la prevención de la hipertensión intracraneal, deberá colocarse la cabeza del paciente en ángulo de 30 a 40º si no existe hipotensión arterial, evitando elementos que comprimen el cuello y las flexiones laterales de la cabeza colocándola en posición neutral, favoreciendo así el drenaje venoso cerebral. Con esto, los objetivos a conseguir serían: mantener la temperatura corporal entre 36 y 38ºC, glucosa sérica entre 80-180 mg/dL, hemoglobina ≥7, INR ≤1.4, Sodio 135-145 mEq/Dl, PaO2 ≥100, PaCO2 35-45 mmHg, Sp02 ≥95%30.

Los pacientes con TCE que presentan contusión, hematomas extra axiales y daño axonal difuso, deberán ser monitorizados constantemente y su manejo inicial deberá incluir: posición semi fowler o elevación de la cabecera a 30-40º para disminuir la presión intracraneal por intercambio de líquido cefalorraquídeo desde los compartimentos intracraneales, así como la promoción del flujo venoso. Hiperventilación con la reducción de la presión parcial de dióxido de carbono, activando la vasoconstricción, lo cual favorece la reducción del volumen sanguíneo cerebral. Prevención de convulsiones, terapia hiperosmolar, coma medicamentoso, enfriamiento terapéutico (esto debido a que disminuye la injuria oxidativa, debe llevarse a cabo mediante el monitoreo de la temperatura, la glucemia, las plaquetas y los factores de coagulación) y el monitoreo de la PIC31,32.

Es prioritario evitar la aparición de la lesión cerebral secundaria, siendo lo más importante un buen control de la tensión arterial y de la oxigenación, evitando en todo momento la hipotensión arterial y la hipoxia, por ello, el estudio de esta enfermedad es esencial para el diseño de estrategias de intervención tanto a nivel hospitalario como comunitario33.

El manejo de pacientes con lesión cerebral primaria aguda implica el tratamiento de la causa (trauma) y asi evitar la lesión cerebral secundaria por eventos extracerebrales, por lo tanto se propuso el acrónimo GHOST CAP, para ayudar a recordar a los trabajadores de la salud que es lo que debe tenerse en cuenta al momento de tratar estos pacientes; Los componentes del GHOST CAP incluyen: mantener una Glucosa >80 mg/dL – <180 mg/dL, Hemoglobina metas entre 7 – 9 g/dL, Oxígeno manteniendo SpO2 entre 94-97%, Sodio sérico mantener >135 mEq/L – <155 mEq/L, Temperatura evitando ser mayor de 38ºC, Confort en el cual se mantendrá el control del dolor, ansiedad y estrés, Arterial Blood manteniendo PAM >80 mmHg y PCO2 evitando tener cifras menores a 35 mmHg34.

JUSTIFICACIÓN

El Traumatismo Craneoencefálico (TCE) es una de las patologías más frecuentes en los países industrializados, constituyendo una de las principales causas de mortalidad entre la población adulta. Brindar una asistencia de calidad de estos pacientes, puede reducir el índice de fallecimientos y lesiones secundarias, existiendo evidencia de que un adecuado manejo de los pacientes traumatizados durante la primera hora después del traumatismo disminuye en un 35% la mortalidad y existe mejor pronóstico para ellos.

Evitar la aparición de la lesión cerebral secundaria, mediante el control de la tensión arterial y la oxigenación, es esencial para el diseño de estrategias de intervención hospitalaria. El adecuado manejo del paciente con TCE al ingreso en los servicios de urgencia, a través de las medidas de neuroprotección dadas por el protocolo GHOST CAP, es uno de los principales objetivos del personal médico, puesto que mediante la aplicación de estas se reduce en gran medida los daños secundarios a nivel neurológico.

Lo anterior dependerá también de la correcta clasificación del paciente a su arribo a la unidad de urgencias médicas, ya que esto permitirá al personal tomar decisiones sobre qué ruta diagnóstica y terapéutica es la más adecuada para el paciente, logrando esto con el uso de las escalas de clasificación de gravedad como la Escala de Coma de Glasgow.

Por lo tanto, esta investigación nos permitió obtener un panorama acerca del efecto de la terapia dirigida a objetivos GHOST CAP sobre la mortalidad del paciente con traumatismo craneoencefálico en urgencias de un Hospital General de Zona, y cómo estas medidas son capaces de llevar a distintos tipos de desenlace, dependiendo del porcentaje de cumplimiento de las mismas.

PLANTEAMIENTO DEL PROBLEMA

El Traumatismo Craneoencefálico TCE se considera un problema a nivel mundial desde un enfoque de salud y social, derivado del incremento en su incidencia, sobre todo en ciudades con alto flujo en el tránsito vehicular. Las lesiones traumáticas representan alrededor del mundo casi la mitad de las defunciones relacionadas con trauma, elevando los costos para los sistemas de salud en relación al tratamiento y la rehabilitación de los pacientes.

Es importante saber que en México, el Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática la registró el TCE como la cuarta causa de mortalidad en 2015, con incidencia de 38.8 casos por cada 100,000 habitantes. Con una tasa de mortalidad entre 30 y 70%, siendo la principal causa de morbimortalidad en adultos jóvenes de 18 a 45 años. La incidencia a nivel mundial del TCE es de alrededor de 200 casos por 100,000 habitantes, representando 33-50% de las causas de muerte.

La posibilidad de sobrevivir después de un TCE y su recuperación, dependerá de los cuidados que reciba posterior al trauma, incluyendo que el personal de los servicios de urgencias cuente con el conocimiento de la atención adecuada, eficaz y oportuna, para evitar las posibles complicaciones a nivel secundario después del trauma. Es por eso la correcta identificación de las medidas de neuroprotección de los pacientes con Traumatismo Craneoencefálico, ya que pueden ser susceptibles a diversas complicaciones dependiendo su gravedad y comorbilidades.

La indagación que se pretende hacer tiene sustento en cuidados y medidas que se deben de tener en los pacientes con TCE. En este sentido específicamente en el Hospital General de Zona No. 8 al identificar la problemática sobre lo que se pretende indagar surge la siguiente pregunta de investigación:

¿Cuál es la asociación entre el cumplimiento de medidas de neuroprotección y la mortalidad en adultos con Traumatismo Craneoencefálico Severo en Urgencias del Hospital General de Zona No. 8 Córdoba,Ver.?

OBJETIVOS

General:

Determinar el cumplimiento de medidas de neuroprotección asociado a mortalidad en adultos con Traumatismo Craneoencefálico Severo del Hospital del Hospital General de Zona No. 8 Córdoba, Ver.

Específicos:

-Describir los casos de Traumatismo Craneoencefálicos Severo por variables sociodemográficas ingresados en el servicio de Urgencias.

-Identificar las comorbilidades presentes en los casos con Traumatismo Craneoencefálico Severo.

-Identificar el porcentaje de cumplimiento de las medidas de neuroprotección en pacientes con Traumatismo Craneoencefálico Severo.

-Determinar la mortalidad específica en los casos de Traumatismo Craneoencefálico Severo.

HIPÓTESIS

Hi: Cumplir con las medidas de neuroprotección disminuye la mortalidad en adultos con Traumatismo Craneoencefálico Severo en Urgencias.

Ho: No cumplir con las medidas de neuroprotección aumenta la mortalidad en adultos con Traumatismo Craneoencefálico Severo en Urgencias.

MATERIAL Y MÉTODO

Diseño del estudio. Transversal, observacional, descriptivo, retrolectivo.

Lugar de estudio. Hospital General de Zona No. 8 de Córdoba, Veracruz.

Periodo a desarrollarse: 01 de septiembre de 2023 al 31 de diciembre de 2023

Universo de trabajo. Expedientes de pacientes ingresados en el periodo del 01 de octubre del año 2022 al 31 de octubre del año 2023 al servicio de Urgencias.

Población. Expedientes de derechohabientes atendidos en el servicio de Urgencias en el periodo del 01 de octubre del año 2022 al 31 de octubre del año 2023 del Hospital General de Zona No. 8 de Córdoba, Veracruz, con diagnóstico de Traumatismo Craneoencefálico Severo.

Criterios de selección.

  • Inclusión: Expedientes de pacientes con diagnóstico de Traumatismo Craneoencefálico Severo en el periodo del 01 de octubre del año 2022 al 31 de octubre del año 2023, mayores de 18 años, ambos sexos, que permanezcan hospitalizados en el servicio de Urgencias del Hospital General de Zona No. 8 de Córdoba, Veracruz, al menos 24 horas, que cuenten con expediente y se pueda identificar el desenlace del caso.
  • Eliminación: Expedientes de pacientes que hayan fallecido en los próximos 60 minutos a su llegada al servicio de urgencias del Hospital General de Zona No. 8 de Córdoba, Veracruz.
  • Exclusión: Expedientes de pacientes que cuenten con menos del 95% de los datos requeridos para cumplir con los objetivos de la investigación.

 

Descripción general del estudio.

  • Se autorizó el protocolo por el Comité de Ética en investigación y el Comité Local de investigación 3101, se informó a las autoridades del Hospital General de Zona No. 8 de Córdoba, Veracruz, con la colaboración de la Coordinación Clínica de Educación e Investigación en Salud para que se brinden las facilidades necesarias para realizar el presente estudio.
  • Se obtuvo la autorización y número de registro del protocolo de investigación se solicitaron los permisos correspondientes del Director del Hospital General de Zona No. 8, de Córdoba, Veracruz con lo cual se inició a recabar la información.
  • Autorizado por el director del Director Médico el levantamiento de los datos , se procedió a realizar la revisión de los expedientes de los pacientes con diagnóstico de Traumatismo Craneoencefálico Severo Severo que fueron ingresados al servicio de Urgencias del Hospital General de Zona No. 8 de Córdoba, Veracruz, para lo cual no se requirió la firma de un consentimiento informado ya que no se realizó intervención directa con el paciente, sino en la toma de información de un expediente médico, resguardando siempre la confidencialidad de la misma. En su lugar se utilizará una carta de excepción de consentimiento informado.
  • Se identificó nuestra población de estudio, se procedió a realizar la revisión del expediente y la búsqueda de las variables de interés para esta investigación. La información obtenida de esta revisión, se recabó en un instrumento de recolección diseñado para esta investigación, el cual fue sometido previamente a validación por un grupo de expertos, considerando expertos a Médicos especialistas en Urgencias Médico Quirúrgicas. Al ser ocho medidas de neuroprotección de acuerdo a protocolos GHOST CAP, se le asignó un 12.5% a cada medida, estableciendo la existencia de cumplimiento de neuroprotección cuando estas se lleven a cabo en su totalidad y con no cumplimiento de una a siete medidas de neuroprotección.
  • Posterior a ello, la información obtenida se capturó en una base de datos de Excel para su posterior análisis estadístico.
  • El estudio inició desde el momento de ingreso del paciente por el servicio de urgencias en el área de Triage en donde se identificará a pacientes con Traumatismo Craneoencefálico, se obtuvieron datos generales del paciente y estado de gravedad, clasificándose por estado de coma de Glasgow y signos vitales lo que será de vital importancia par saber el ingreso a sala de estabilización (choque) o valoración por el servicio de urgencias de acuerdo a codificación del sistema IMSS adecuado de la Manchester Triage System.
  • Se corroboró Escala de Coma de Glasgow y se clasificó de acuerdo a su puntaje con Leve: 14 – 15, Moderada: 9 – 13 y Severa: < 9.
  • Dentro de nuestros objetivos de GHOST CAP tomamos en cuenta aspectos de signos vitales tales como PAM y Temperatura los cuales de presentarse con alteraciones a su ingreso se tomarán medidas para una adecuada neuroprotección.
  • Identificamos a los pacientes por edad y sexo, al igual que se pusieron en contexto comorbilidades tales como Hipertensión Arterial, Diabetes Mellitus, Enfermedad Renal Crónica y otras más que se pudieran presentar.
  • Se tomaron al ingreso del paciente estudios de laboratorio los cuales se incluyeron Química sanguínea en la cual evaluaremos Glucosa sérica, electrolitos séricos con lo que tendremos vigilancia de Sodio sérico, Biometría Hemática para documentar un adecuado nivel de hemoglobina y Gasometría Arterial para vigilancia de Pco2 y PO2, al no contar con un parámetro óptimo se realizaron acciones para lograr una adecuada homeostasis de estas.

 

Muestra. Se conformó por expedientes de pacientes derechohabientes del Hospital General de Zona no. 8 de Córdoba, Veracruz, que cumplieron con los criterios de selección y de inclusión del estudio, estudio de muestreo a conveniencia en donde todos los pacientes con traumatismo craneoencefálico severo que ingresaron al servicio de Urgencias durante el periodo comprendido del 01 de octubre del año 2022 al 31 de octubre del año 2023.

Análisis de datos y aspectos estadísticos. Los resultados obtenidos se capturaron en una base de datos del programa GraphPad Prism versión 8.0.1. Se utilizó estadística descriptiva para variables cualitativas con la obtención de frecuencias y proporciones, representadas en tablas y gráficas según corresponda, así como medidas de tendencia central como media, moda y mediana para variables cuantitativas.

ASPECTOS ÉTICOS

Este estudio se ajustó a las normas éticas institucionales y a la Ley General de Salud; en materia de experimentación con seres humanos, así como en la declaración de Núremberg emitida en 1947 en el tribunal internacional del mismo, donde a través de la cual se establecen las condiciones éticas para la práctica de la investigación en seres humanos. Esta declaración fue reformada en 1964 durante la Asamblea Mundial de Helsinki y actualizada por la misma Asamblea en 1975, 1983, 1989, 1996 y 2000, en Tokio, Venecia, Hong Kong, Somerset y Edimburgo, respectivamente.

Cumple con los principios de ética de acuerdo al Reglamento de la Ley General de Salud en Materia de Investigación para la Salud, conforme a los Artículos 13, 14, 20, 21 y 22, del Título Segundo, de los Aspectos Éticos de la Investigación en Seres Humanos: “En toda investigación en la que el ser humano sea sujeto de estudio, deberán prevalecer el criterio del respeto a su dignidad y la protección de sus derechos y bienestar”.

De acuerdo al Artículo 17 del Reglamento de la Ley General de Salud en Materia de Investigación es considerada como una investigación sin riesgo:

“I.- Investigación sin riesgo: Son estudios que emplean técnicas y métodos de investigación documental retrospectivos y aquéllos en los que no se realiza ninguna intervención o modificación intencionada en las variables fisiológicas, psicológicas y sociales de los individuos que participan en el estudio, entre los que se consideran: cuestionarios, entrevistas, revisión de expedientes clínicos y otros, en los que no se le identifique ni se traten aspectos sensitivos de su conducta.

Esta investigación buscó apegarse por completo con los principios de ética mencionados, se anexa el formulario de consentimiento informado mismo que será explicado detalladamente al paciente antes de incluirlo en el estudio, y se considera una investigación sin riesgo ya que en ningún momento se interfiere en la terapéutica del paciente.

RESULTADOS

Se registraron a 38 pacientes, con traumatismo craneoencefálico severo al área de Urgencias del HGZ No. 8, durante el período de estudio de enero de 2022 hasta octubre del 2023, los cuales se ingresaron, según los criterios de elegibilidad para ser incluidos.

Para facilitar la clasificación del estudio se dividió por grupos de edad, en los cuales se formaron 5 grupos los cuales consistió el primer grupo de 18 a 34 años 13 (34%) pacientes, el segundo grupo de 35 a 45 años 4 (11%) pacientes, tercer grupo de 46 a 60 años 6 (16%) pacientes, cuarto grupo de 61 a 80 años 13 (34%) pacientes y el quinto grupo pacientes mayores a 80 años con 2 (5%) pacientes.

La media de edad fue de 61 años, con una mediana de edad 68 y una moda de 71 años, el caso con menor edad fue de 19 años y el de mayor edad de 98 años.

Con relación a la distribución por sexo, se encontró que 28 casos (74%) de traumatismos craneoencefálicos severos correspondían al sexo masculino y 10 casos (26%) de traumatismo craneoencefálico severo en el sexo femenino.

Se incluyeron las comorbilidades como Hipertensión Arterial, Diabetes Mellitus, Enfermedad Renal Crónica ya son las más frecuentes presentadas en el servicio de urgencias.

Los casos de traumatismo craneoencefálico severo, se presentaron con mayor frecuencia con la hipertensión en 15 casos (39%) del total de los casos, los que no presentaban ninguna comorbilidad 15 casos (39%), Diabetes Mellitus 7 casos (19%) y Enfermedad Renal solo 1 caso (3%) del total de los casos.

De acuerdo a Protocolo GHOST CAP se describen 8 medidas de Neuroprotección dentro de las cuales se propone la mantener un Sodio sérico entre 135-155 mEq, pCO2 menor a 35, Glucosa sérica no menor a 80 mg/dL y no mayor a 180 mg/dL, Tensión Arterial Media mayor a 80 mmHg, saturación de oxígeno entre 94%-97%, mantener un adecuado confort y analgesia, temperatura menor de 38ºC y mantener niveles de hemoglobina entre 7 y 9 Gr/dL.

Todos los pacientes ingresados al servicio de urgencias del HGZ No. 8 por traumatismo craneoencefálico severo, el 100% de todos los casos cumplieron con las medidas de neuroprotección empleadas.

Aunque la neuroprotección en los casos de traumatismo craneoencefálico severo se haya cumplido y cubierto adecuadamente (100%) en el servicio de urgencias, la mortalidad por esta causa fue de 3 defunciones (8%).

En lo que respecta a las tres defunciones por traumatismo craneoencefálico severo, fueron principalmente en el rango de edad de mayores 80 años, con mayor frecuencia en el sexo masculino 2 casos de defunción (75%) y 1 caso de defunción en el sexo femenino (25%).

Las tres defunciones ocurridas, se presentaron en dos pacientes con Diabetes Mellitus, y solo un paciente con Hipertensión Arterial, con lo que podemos mencionar que a pesar de las medidas de neuroprotección, las comorbilidades asociadas podrían sugerir un papel importante en la mortalidad.

DISCUSIÓN

Como lo menciona Giner en los estudios en su estudio realizado en el Hospital Universitario de Madrid, España del 2019, se estima que del total de los casos que se reportan, un 70% se recupera, 9% fallece antes de su arribo a una unidad hospitalaria y el 6% muere durante su estancia hospitalaria, a la comparación con este estudio las cifras son muy relevantes y parecidas ya que la mortalidad asociada del HGZ no. 8 por traumatismo craneoencefálico, se mantiene en 8% en este estudio, a pesar de conocer la incidencia de los traumatismos craneoencefálicos severos, su mortalidad en el hospital, aún es necesario identificar el daño posterior o secuelas3.

Dentro de las medidas de neuroprotección mencionadas, es de suma importancia mantener control glucémico y de la presión arterial en casos de comorbilidades como Diabetes Mellitus e Hipertensión Arterial, ya que como lo menciona Estrada en su estudio realizado en las ciudades de México y Guanajuato en el 2018, es prioritario evitar la aparición de la lesión cerebral secundaria lo que puede llevar a presentar una mortalidad del 11% en los casos reportados, siendo así de los puntos más importantes el adecuado control de la tensión arterial y de la glucosa sérica como en el presente estudio que solo se reflejo una mortalidad del 8% en pacientes con dichas comorbilidades33.

Barragán en la Universidad de Católica de Santiago Guayaquil en Ecuador, realizó una tesis en el 2022 con pacientes con TCE Severo en busqueda de evaluar la mortalidad de acuerdo al apego de medidas de neuroprotección y manejo quirúrgico, dentro de los cuales se reportó el 25% de mortalidad en pacientes a los cuales se les dio manejo con Medidas de neuroprotección, haciendo comparación con nuestro estudio en el cual se dio manejo con un adecuado apego a las medidas de Neuroprotección el cual fue del 100% con lo que logramos obtener una baja mortalidad del 8%36.

Todos los pacientes ingresados al servicio de urgencias del HGZ no. 8 por traumatismo craneoencefálico severo, el 100% de todos los casos cumplieron adecuadamente con las medidas de neuroprotección empleadas, pudiéndose observar que un adecuado apego a las medidas de neuroprotección son efectivas en un 92% de la totalidad de los casos, la aplicación de algoritmo GHOST CAP implica el tratamiento de la causa y así evitar la lesión cerebral secundaria por eventos extracerebrales y disminuir la mortalidad asociada, por lo tanto aplicar este algoritmo en los servicios de urgencias y de atención subsecuente, ayuda a recordar a los trabajadores de la salud que es lo que debe tenerse en cuenta al momento de tratar estos pacientes34.

 

CONCLUSIONES

El Traumatismo Craneoencefálico (TCE) es una de las patologías más frecuentes en los países industrializados, constituyendo una de las principales causas de mortalidad entre la población adulta. Brindar una asistencia de calidad de estos pacientes, puede reducir el índice de fallecimientos y lesiones secundarias, existiendo evidencia de que un adecuado manejo de los pacientes traumatizados y aplicar las medidas de neuroprotección es fundamental para disminuir y reducir la mortalidad por esta condición.

Aunque una de las limitaciones de este estudio es no poder conocer las secuelas o complicaciones posteriores al traumatismo craneoencefálico severo, en conjunto con las medidas aplicados de neuroprotección, este estudio nos permitió dilucidar varias situaciones, nos permitió conocer con certeza que la neuroprotección es fundamental para disminuir la mortalidad en los pacientes con traumatismo craneoencefálico severo, la segunda es el control de las comorbilidades asociadas como diabetes mellitus e hipertensión arterial, aunque la edad juega un papel importante en la mortalidad, todas estas condiciones se presentaron en todos los grupos de edad, lo que en conjunto pudieran asegurarnos una mejor respuesta de estos pacientes.

Por lo tanto se acepta la hipótesis de trabajo donde el cumplimiento de las medidas de neuroprotección está relacionado con disminución de la mortalidad en pacientes con TCE severo.

Recomendar o asegurar la aplicación en los servicios de urgencias u otros servicios de hospitalización la aplicación del algoritmo GHOST CAP es fundamental para el cuidado, prevención y disminución de mortalidad de los pacientes con traumatismo craneoencefálico severo.

Hacer extensivos estos estudios en los servicios del hospital a través de los jefes de departamento puede ser de gran utilidad para salvaguardar al paciente con esta condición.

 

BIBLIOGRAFÍA

  1. Khellaf A, Khan DZ, Helmy A. Recent advances in traumatic brain injury. J Neurol. 2019; 266(11):2878-89.
  2. Gu J, Huang H, Huang Y, Sun H, Xu H. Hypertonic saline or mannitol for treating elevated intracranial pressure in traumatic brain injury: meta-analysis of randomized controlled trials. Neurosurg Rev 2019; 49(2): 499-509.
  3. Giner J, Mesa L, Yus S, Guallar MC, Pérez C, Isla A, et al. El traumatismo craneoencefálico severo en el nuevo milenio. Nueva población y nuevo manejo. Nrl.2019;1313.
  4. Bueno C. Gracia A. Manejo del traumatismo craneoencefálico. Revista Sanitaria de Investigación. 2022;1-11.
  5. Yanez RE, Macias RO. Manejo prehospitalario del trauma craneoencefálico de adultos. [Tesis licenciatura]. Quito: Universidad Central del Ecuador; 2021.
  6. Torres LM, Saquicela AS, Castañeda JM, Cruz KE. Traumatismo craneoencefálico. Medicina de Urgencias. Tomo 2. 2022. p 333-57.
  7. Lucía I, Roldan M. Actualización en el diagnóstico y tratamiento del traumatismo craneoencefálico. NPunto [Internet]. 2020; 3: 43-54.
  8. Williamsdom C, Rajajee V. Traumatic brain injury: epidemiology, classification, and pathophysiology. UpToDate. 2021.
  9. Galofre-Martinez MC, Puello-Martínez D, Arévalo-Sarmiento A, Ramos-Villegas Y, Quintana-Pajaro L, Moscote-Salazar LR. Doctrina Monko-Kellie: fisiología y fisiopatología aplicada para el manejo neurocrítico. Rev Chil Neurocir.2019; 45(2): 169-74.
  10. Cruz A, Valladolid AU, Yanin L, Landeros C, Cortés MC. Approaching the patient with traumatic brain injury. Rev Medica Electronica. 2018; 26(1): 28-33.
  11. Shih RY, Burns J, Ajam AA, Broder JS, Chakraborty S, Kendi AT et al. ACR Appropiateness criteria head trauma: 2021 Update. JACR J Am Coll Radiol. 2021; 2018(5): S13-36.
  12. Hawryluk GWJ, Rubiano AM, Totten AM, O´Reilly C, Ullman JS, Bratton SL, et al. Guidelines for the management of severe traumatic brain injury: 2020 update of the descomprenssive craniectomy recommendations. Neurosurgery. 2020; 87(3): 427-34.
  13. Capizzi A, Woo J, Verduzco-Gutierrez M. Traumatic brain injury: an overview of epidemiology, pathophysiology and medical management. Med Clin North Am. 2020; 104(2): 213-38.
  14. Tulcanaza GF, Navarro A. Características clínicas y epidemiológicas de traumatismo craneoencefálico en emergencia del Hospital del IESS Quito Sur en el periodo mayo 2018- mayo 2019. [Tesis Licenciatura]. Cuenca: Universidad Católica Cuenca; 2019.
  15. Blackwell T, Moreira M, Grayzel J. Atención prehospitalaria del paciente traumatizado adulto. UpDate. 2021.
  16. Martínez-Suarez CL, Rivero-Chau C. Caracterización clínico-epidemiológica de pacientes con diagnóstico de traumatismo craneoencefálico. ECiMED. 2022;61(283): 1-5.
  17. Watson RA, Soto Definition and management of mild traumatic brain injury. Revista Ciencia y Salud Integrando Conocimientos. 2021; 5(5): 57-64.
  18. Sussman ES, Pendharkar AV, Ho AL, Ghajar J. Mild traumatic brain injury and concussion: terminology and classification. 1st ed. Vol. 158, Handbook of clinical neurology. Elsevier B.V. 2018. p. 21-4.
  19. Lumba-Brown A, Yeates KO, Sarmiento K, Breiding MJ, Haegerich TM, Gioia GA, et al. Centers for Disease Control and Prevention Guideline on the diagnosis and management of mild traumatic brain injury among children. JAMA Pediatr. 2018; 172(11): 1-13.
  20. Marklund N, Bellander BM, Godbolt AK, Levin H, McCrory P, Thelin EP. Treatments and rehabilitation in the acute and chronic state of traumatic brain injury. J Intern Med. 2019;285(6): 608-23.
  21. Herrera MP, Ariza AG, Rodríguez JJ, Pacheco A. Epidemiología del trauma craneoencefálico. Revista Cubana de Medicina Intensiva y Emergencias. 2018; 17(2): 3-6.
  22. Soto-Paramo DG, Pérez-Nieto OR, Deloya-Tomas E, Rayo-Rodríguez S, Castillo-Gutiérrez G, Olvera-Ramos MG, et al. Fisiopatología, diagnóstico y tratamiento de la lesión cerebral traumática. Neurol Neurocir Psiquiatr. 2022; 50(1): 4-15.
  23. Kumar MA, Romero FG, Dharaneeswaran K. Early mobilization in neurocritical care patients. Curr Opin Crit Care, 2020; 26(2): 147-54.
  24. Rachfalska N, Putowski Z, Krzych LJ. Distant organ damage in acute brain injury. Brain Sci. 2020; 10(12):1-15.
  25. Gundappa P. Extracranial complications of traumatic brain injury: pathophysiology- a review. J Neuro Anaesth Crit Care. 2019; 6: 200-12.
  26. Bloom J, Blount JG, Campos K, Grayzel J. Evaluación secundaria de la conmoción cerebral. UpToDate. 2021; 1-32.
  27. Evans RW, Whitlow CT, Aminoff MJ, Moreira M, Wilterdink J. Lesión cerebral traumática leve aguda (conmoción cerebral) en adultos. UpToDate. 2021;1-45.
  28. Cabrero M, Iglesias MI, Azagra AM, Pérez E, Serrano A, Jiménez R. Epidemiologia del traumatismo craneoencefálico grave pediátrico: 15 años de experiencia en una unidad de politraumatismos infantil. Emergencias 2021; 33:70-7.
  29. Labrada A, Rodríguez DL, Martínez LL. Factores de riesgo de mortalidad en pacientes politraumatizados. Revista Cubana de Anestesiología y Reanimación. 2018;17(3): 1-13.
  30. Castillo Pino EJ, Cruzate MF, Mendoza AM, Cepeda GM. Manejo del paciente neurológico en estado crítico por Traumatismo Craneoencefálico. Revista científica “Mundo de la investigación y conocimiento”. 2022; 6(2): 232-41.
  31. Sotomayor-Briones AE, Gadvay-Bonilla NM, Ramírez-Moran ER, Turaren-González JL. Manejo clínico y pronóstico de mortalidad en paciente con trauma craneoencefálico severo en unidad de cuidado intensivo. Dom Cienc. 2022;8(2): 480-99.
  32. Paredes JG. Manual de valoración y atención inicial en el paciente adulto con TCE grave en el área de urgencias. [Tesina Licenciatura]. San Luis Potosí: Universidad Autónoma de San Luis Potosí; 2022.
  33. Estrada F, Morales J, Tabla E, Solís B, Navarro A, Martínez M, et al. Neuroprotección y traumatismo craneoencefálico. Revista de la Facultad de Medicina de la UNAM. 2018: 55(4): 16-29.
  34. Taccone F, De Olivera A, Robba C, Vincent J. Use a “GHOST CAP” in acute brain injury. Critical Care Med. 2020; 24:89.
  35. Godoy A, Murillo F, Suarez J, Badanes R. “THE MANTLE” bundle for minimizing cerebral hypoxia in severe traumatic brain injury. Critical Care Med. 2023; 27:13.
  36. Barragán S, Emanuele A. Comparación de mortalidad en pacientes con trauma craneoencefálico grave que se sometieron a craneotomía descompresiva versus aquellos en quienes se usaron medidas de Neuroprotección. [Tesina Licenciatura], Hospital Teodoro Maldonado Carbo, Guayaquil, Ecuador; 2022.

 

ANEXOS

Gráfica 1. Edad de los casos de TCE Severo en Hospital General de Zona No. 8

Logotipo

Descripción generada automáticamente

La media de la edad fue de 61 años, con una mediana de edad 68 y una moda de 71 años.

 

Tabla 1. Sexo de los casos de TCE en Hospital General de Zona No. 8.

Total de casos Porcentaje
Total casos hombres 28 74%
Total casos mujeres 10 26%
Total general 38 100%

Predomina el sexo masculino con 28 casos que corresponde al 74% de casos de TCE Severo.

 

Tabla 2. Comorbilidades presentadas en casos de TCE Severo en Urgencias del HGZ No. 8.

 

Total de casos Porcentaje
Hipertensión arterial 15 39%
Ninguna 15 39%
Diabetes Mellitus 7 19%
Enfermedad Renal 1 3%

Se observó que se presentaron más casos en pacientes con Hipertensión arterial y Ninguna comorbilidad.

 

Tabla 3. Cumplimiento de Medidas de Neuroprotección en casos de TCE Severo presentados en Urgencias del HGZ No. 8.

Total Porcentaje
Pacientes 38 100%
Cumplimiento de Medidas de Neuroprotección 38 100%

Se presentó un cumplimiento del 100% en los 38 pacientes que ingresaron a la sala de Urgencias del Hospital General de Zona No. 8.

 

Tabla 4. Defunciones presentadas en casos de TCE Severo en Urgencias del HGZ No. 8.

Total Porcentaje
Pacientes 38 100%
Sobrevivientes 35 92%

Se presentaron 3 defunciones del total de pacientes ingresados al servicio de urgencias con diagnóstico de TCE Severo.

 

Gráfica 2. Edad en defunciones presentadas en casos de TCE Severo en Urgencias del HGZ No. 8.

Se observó se presentaron más casos de defunción en pacientes del sexo masculino con un 75% de las defunciones.

 

Tabla 5. Comorbilidades presentadas en casos de TCE Severo en Urgencias del HGZ No. 8.

Defunciones por Comorbilidades Total Porcentaje
Diabetes Mellitus 2 5.3%
Hipertensión Arterial 1 2.7%

De las 3 defunciones reportadas observamos que la comorbilidad que más se presentó fue Diabetes Mellitus con 2 defunciones e Hipertensión Arterial con 1 defunción.

 

Publique con nosotros

Indexación de la revista

ID:3540

Últimos artículos