Nº de DOI: 10.34896/RSI.2026.88.64.001
AUTORES
- Teresa Fonte Sevillano. Servicio de Atención Continuada. Centro de Salud de Jaca, Huesca, Aragón, España.
- Yoselin del Carmen Moncada Aguilar. Servicio de Atención Continuada. Centro de Salud de Jaca, Huesca, Aragón, España.
- Jusney José Barbosa Del Castillo. Servicio Médico y Sanitario en Residencia. Residencia Vitalia. Jaca, Huesca, Aragón, España.
- Miguel Ángel Auseré Casabas. Servicio de Dirección y Sanitario en Residencia. Residencia Vitalia. Jaca, Huesca, Aragón, España.
- Susel Quesada Peña. Departamento de Investigaciones. Hospital Clínico-Quirúrgico Hermanos Ameijeiras. Habana, Cuba.
RESUMEN
Antecedentes: La fragilidad se caracteriza por una mayor vulnerabilidad y riesgo de deterioro funcional ante un mínimo estrés, por lo que se considera como un factor determinante de pronóstico y desenlace en ancianos.
Objetivo: Determinar la frecuencia de fragilidad y sus fenotipos, así como su asociación a variables de interés en ancianos institucionalizados.
Material y método: Se realizó un estudio descriptivo y transversal en ancianos de una residencia durante el período 2024-2025. La muestra quedó conformada por 17 ancianos que cumplieron los criterios de selección. Se les aplicó un modelo de recogida de información anónimo, los instrumentos de detección precoz y valoración de fragilidad que aparecen en el documento del Consenso sobre Prevención de la fragilidad en la persona mayor (2022)1 y los cinco criterios de la definición de fragilidad propuesta por Fried12, con el propósito de elevar la precisión del diagnóstico. La información fue resumida; se exploró la relación entre la fragilidad y variables de interés mediante el estadístico exacto de Fisher, con nivel de significación α = 0,05.
Resultados: Los fenotipos de fragilidad se distribuyeron en 47,1 % ancianos frágiles y 41,2 % pre-frágiles. De los frágiles, el 62,5 % tenía 80 y más años de edad, el 75 % eran mujeres y en igual proporción los que tenían tres o más comorbilidades; el 62,5 % presentó polifarmacia.
Conclusiones: Se detectó una alta frecuencia de fragilidad en ancianos de 80 años y más edad, del sexo femenino, con una mayor comorbilidad y presencia de polifarmacia.
PALABRAS CLAVE
Fragilidad, fenotipos de fragilidad, ancianos, institucionalizados.
ABSTRACT
Background: Frailty is characterized by increased vulnerability and risk of functional decline in response to minimal stress, and is therefore considered a determining factor in prognosis and outcome in older adults. Objective: To determine the frequency of frailty and its phenotypes, as well as its association with variables of interest in institutionalized older adults.
Material and method: A cross-sectional descriptive study was conducted in older adults at a nursing home during the period 2024-2025. The sample consisted of 17 older adults who met the selection criteria. An anonymous data collection form was used, along with the early detection and frailty assessment instruments described in the Consensus document on Frailty Prevention in Older Adults (2022) and the five criteria of the frailty definition proposed by Fried, with the aim of improving diagnostic accuracy. The data were summarized; The relationship between frailty and variables of interest was explored using Fisher’s exact statistic, with a significance level α = 0.05.
Results: Frailty phenotypes were distributed as follows: 47.1% frail and 41.2% pre-frail. Of the frail group, 62.5% were 80 years of age or older, 75% were women, and an equal proportion had three or more comorbidities; 62.5% presented with polypharmacy.
Conclusions: A high frequency of frailty was detected in elderly women aged 80 years and older, with greater comorbidity and polypharmacy.
KEY WORDS
Frailty, frailty phenotypes, elderly, institutionalized.
INTRODUCCIÓN
La fragilidad es una entidad nosológica con menos de 50 años de historia, ha ido adquiriendo una relevancia y un protagonismo crecientes asociadas al envejecimiento poblacional y los cambios epidemiológicos, que han conllevado la aparición del deterioro funcional como principal manifestación clínica de un gran número de enfermedades, poniendo el foco en la importancia del mantenimiento de la autonomía y la capacidad funcional por encima de la propia enfermedad1,2,3. La prevención del declinar cognitivo y funcional, la pérdida de independencia y la fragilidad son objetivos importantes para conseguir un envejecimiento saludable3,4,5.
Aragón, se encuentra entre las comunidades autónomas con mayor edad media en toda España, y en la actualidad supera el 20% de ancianos. Se traduce en una transición epidemiológica que en lo demográfico se caracteriza por aumento en el número de ancianos, así como de sus necesidades, demandas sociales y de salud6.
El síndrome de fragilidad se caracteriza por una mayor vulnerabilidad y riesgo de deterioro funcional ante un mínimo estrés, consecuencia de la desregulación de múltiples sistemas fisiológicos en el anciano7,8. Tiene una prevalencia que aumenta con la edad, y se considera como uno de los grandes síndromes geriátricos, de indispensable conocimiento para el médico de atención primaria, que requiere dominar los diferentes criterios de fragilidad para modificarlos y mejorar la calidad de vida de estos pacientes.
En Europa, la prevalencia global para las personas de 65 años y más, según fenotipo modificado de Linda Fried ha sido estimada en un 17,0 %, con una variación entre 5,8 % y 27,3 % por país9. En España ha sido estimada en un 18% (IC 95% 15-21%), algo más baja en estudios a nivel comunitario 12% (IC 95% 10-15%) y mucho más alta en ámbitos no comunitarios 45% (IC 95% 27-63%)10.
La detección y valoración de la fragilidad es particularmente importante, ya que nos proporciona información valiosa sobre si un paciente está en alto riesgo de discapacidad o muerte, por lo que se debe considerar como un factor determinante de pronóstico y desenlace11.
En 2013 el Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud (SNS) aprobó la Estrategia de Promoción de la Salud y Prevención en el SNS, con el objetivo de ganar salud y prevenir las enfermedades, las lesiones y la discapacidad, mediante la coordinación de intervenciones integrales en los ámbitos sanitarios, de servicios sociales y comunitarios1.
En 2022, se actualizó el documento de acuerdo a la nueva evidencia, con el objetivo de detectar a la persona pre frágil o fragilidad propiamente dicha, indicando intervenciones específicas e individualizadas en el marco de una Valoración Geriátrica Integral, que puedan mejorar la calidad de vida de las personas con fragilidad. La evidencia apoya que se debe realizar el diagnóstico definitivo con una prueba tipo Fenotipo de fragilidad de Fried12, FTS-5 o el Índice de Fragilidad (FI)1, pero dada su escasa utilización actualmente en el ámbito de atención primaria y las dificultades para la implementación de las mismas en algunos entornos se ha consensuado posponer la confirmación diagnóstica como un logro a alcanzar en el futuro1.
Por las razones expuestas, determinar la frecuencia de fragilidad y sus fenotipos, así como su asociación a variables de interés en ancianos institucionalizados, es objetivo de esta investigación.
MATERIAL Y MÉTODO
Se realizó un estudio descriptivo transversal en la Residencia Vitalia, de la localidad de Jaca, municipio Huesca, España, en el periodo comprendido entre diciembre de 2024 y diciembre de 2025. Se incluyeron ancianos de 65 años y más de edad institucionalizados de forma permanente, con nivel de dependencia escasa o moderada, aquellos con una puntuación mayor o igual de 90 en el índice de Barthel (13), que consintieron en participar en la investigación. Se excluyeron aquellos que, por cualquier causa, no completaron al menos una de las pruebas requeridas para el desarrollo de la investigación. Finalmente, la muestra quedó conformada por 17 ancianos que cumplieron los criterios de selección en el periodo de estudio.
Delimitación y operacionalización de variables: Edad (en años cumplidos distribuidos en los grupos 65-69; 70-74;75-79; 80 y más años); Sexo (masculino, femenino; según sexo biológico de pertenencia las de las guías Directrices para la igualdad de sexos en la investigación (SAGER)); Escolaridad (Iletrado, Primaria, Medio (ESO y Bachiller),Universitario); Tiempo que lleva institucionalizado (de 0 a 1 año, de 2 a 3años, más de 3 años); Hábitos tóxicos (Fumador (referido por paciente), no fumador; Bebedor (según el número de unidades ingeridas en una semana, antes y después de los 65 años) o no bebedor). Para la dependencia alcohólica se estableció como nivel de corte 14 unidades por semana para las mujeres y 21 para los hombres. Se preguntó además “¿Ha existido algún periodo de su vida en el cual el alcohol ha sido un problema para usted? ¿Ha recibido alguna vez tratamiento o ayuda por problemas de alcoholismo?” y la opinión final del encuestador basada en el interrogatorio al participante y un informante acerca de si el alcohol fue un problema antes o después de los 65 años); Comorbilidad (Dos o menos ; tres o más; se consideró según lo referido por el paciente o la revisión de la historia clínica); Polifarmacia (Si, No; se consideró polifarmacia si el paciente consumía más de 3 fármacos simultáneamente, en caso contrario se consideró que no existía polifarmacia).Fenotipos de Fragilidad (No frágil, Pre-frágil, Frágil; Según criterios del consenso sobre prevención de la fragilidad en la persona mayor (2022)1, se clasificaron en: No frágil, con un Índice de Barthel mayor de 90, con Prueba Corta de Desempeño Físico o Short Physical Performance Battery (SPPB) mayor o igual a 10 y escala de FRAIL igual cero. Pre-frágil, con un Índice de Barthel mayor de 90, con Prueba Corta de Desempeño Físico o Short Physical Performance Battery (SPPB) menor a 10 y escala de FRAIL de 1 a 2 puntos; Frágil, si cumplía al menos 3 de los 5 criterios de Fenotipo de Fragilidad de Fried12, Fatiga crónica autoreportada (escala de depresión CES-D), medido con la respuesta siempre o casi siempre (≥ 3 días en la última semana) a alguna de las dos preguntas:“siento que no puedo seguir haciendo cosas” y “siento que todo me supone gran esfuerzo”;Debilidad muscular, medida por la fuerza de agarre ejercida con la mano dominante, utilizando dinamómetro calibrado con criterios de la FNIH(hombres <26, mujeres<16); Inactividad, medido con la versión corta del Cuestionario de Actividad Física en el tiempo libre de Minnesota (VREM),Hombre: Actividad física <383 Kcal /semana Mujer: Actividad física <270 Kcal /semana. Disminución de la velocidad de la marcha, medida sobre 4 metros, se consideraron con disminución de la velocidad de la marcha aquellas personas con VM <0,8 m/s; Pérdida de peso, los participantes que reporten una pérdida de peso, no intencionada, mayor o igual a 4,5 kg o a un 5% en el último año, se consideraron cumplidores de este criterio.
El estudio se realizó dentro de la actividad asistencial del centro sin interrumpir su práctica habitual, evaluando a cada participante dentro del horario habitual correspondiente a su revisión médica o de enfermería, en las áreas asignadas como tal de la residencia. Los resultados de las pruebas funcionales derivadas del proyecto de investigación pueden ser relevantes para la salud de los participantes o de sus familiares. Se le informó por escrito un resumen detallado de los resultados al personal de salud responsable de cada participante, con el objetivo de que se cumplieran los protocolos asistenciales de salud estipulados en cada caso; por medio del diseño de una intervención individualizada, o plan terapéutico y de cuidados, de forma participada con la persona que incluya, al menos, indicación de ejercicio físico multicomponente, recomendaciones nutricionales y revisión de la medicación1.
Técnicas de recogida de la información: Las fuentes de información fueron la historia clínica de la institución, la anamnesis, el examen clínico y los resultados aportados por los instrumentos de detección precoz y valoración de fragilidad que aparecen en el documento del Consenso sobre Prevención de la fragilidad en la persona mayor (2022)1. Para determinar la presencia de fragilidad se utilizaron los cinco criterios de la definición de fragilidad propuesta por Fried12: fatiga crónica autoreportada, debilidad muscular, inactividad, disminución de la velocidad de la marcha y pérdida de peso.
La información obtenida se trasladó a una base de datos mediante la aplicación Microsoft Excel 2007 y se procesó mediante el programa estadístico SPSS versión 23.0. Se caracterizó la muestra mediante la descripción de las variables de interés. Se utilizaron los números absolutos y porcentajes como medidas de resumen para variables cualitativas. Se exploró la relación entre variables de interés mediante la prueba Chi cuadrado de Pearson o el estadístico exacto de Fisher, en su defecto, con el nivel de significación α = 0,05. Para este análisis se requirió la reagrupación en dos categorías de algunas variables, edad (menor de 80 años, 80 y más), hábitos tóxicos (sí, no), tiempo de institucionalizado (tres años o menos, más de tres años).
CONSIDERACIONES ÉTICAS
Se obtuvo el consentimiento informado por escrito de los participantes que resultaron seleccionados. Además, se mantuvo la confidencialidad de los datos recogidos en las entrevistas. La investigación se realizó según los principios éticos para las investigaciones médicas con sujetos humanos13, y con la aprobación del Comité de Ética de la Investigación de Aragón (CEICA).
La realización del estudio no interfirió con las tareas asistenciales del centro, ni se utilizaron los recursos asistenciales del centro con fines de investigación.
RESULTADOS
En la investigación se incluyeron 17 ancianos institucionalizados de 65 años y más de edad. La edad promedio fue de 82 ± 10 años aproximados; el anciano de menor edad tenía 65 años y 94 el mayor. Se muestra en la tabla 1, que la mayoría tenía 85 años y más (52,9 %) e igual proporción correspondió al sexo femenino. En lo referente al tiempo de institucionalización, el 41,2 % llevaba viviendo en la residencia un año o menos, el 29,4 % de 2 a 3 años y en igual proporción los de más de 3 años.
El 70,6 % de los ancianos manifestó no presentar ningún hábito considerado como tóxico; de los que presentaban, tres (17,6 %) fumaban y dos (11,8 %) consumían bebidas alcohólicas. Tabla 2
Los fenotipos de fragilidad se distribuyeron en ocho ancianos frágiles (47,1 %), siete pre-frágiles (41,2 %) y dos (11,8 %) no frágiles. De los que se catalogaron como frágiles, el 62,5 % tenía 80 y más años de edad, el 75 % eran mujeres y en igual proporción los que tenían tres o más comorbilidades; el 62,5 % presentaba polifarmacia y en igual porcentaje los que tenían tres o menos años en la institución. Tabla 3
Al analizar la relación entre aspectos demográficos y clínicos según la frecuencia de fragilidad, se muestra en la tabla 4, que en la muestra estudiada no se encontró asociación relevante entre estas variables, con un 95 % de confiabilidad. En particular, la frecuencia de ancianos tanto frágiles como no frágiles fue superior al 60 % en los octogenarios y en los que no presentaron hábitos tóxicos. Referente al sexo, es claro el predominio de mujeres frágiles frente a hombres no frágiles (75,0 % vs 66,7 %); así como la presencia de fragilidad en ancianos con más comorbilidades, consumo de varios medicamentos y tres años o menos de institucionalización respecto a los de menos enfermedades asociadas, no polifarmacia y más de tres años de institucionalizado.
DISCUSIÓN
Tanto en el ámbito internacional como en el nacional los autores reportan una transición epidemiológica que en lo demográfico se caracteriza por aumento en el número de personas de 65 años y más6,13,14. En España la proporción media se encuentra en el 20,1 % (9,5 millones de habitantes) de los cuales el 29,6% son de 80 años y más13. Por encima de esta proporción se encuentran comunidades como la de Aragón con el 22,15 %13. Estos datos concuerdan con los resultados de la presente investigación donde la edad promedio de la población de estudio fue de 82 ± 10 años aproximadamente.
El Proyecto Estudio Desinstitucionalización (EDI), plantea que se puede establecer la edad como una característica del uso de las residencias, al existir una relación inversamente proporcional entre edad y autonomía, lo cual se ve corroborado por las estadísticas del SAAD (sistema de autonomía y atención a la dependencia), que señalan que en 2023 el 36,45% de las personas mayores de 80 años han presentado una solicitud al sistema, mientras que solo lo han hecho 6,60% de las personas entre 65 y 79 años14.
En numerosos estudios, el perfil que trazan de la persona que vive en una residencia es mayoritariamente de ancianos de 80 años y más, con predominio de mujeres13,15,16,17, tal como se evidencia en los resultados obtenidos en este trabajo.
Respecto al tiempo de institucionalizado, en un estudio realizado en ancianos de 65 años que vivían en una residencia de Zaragoza, en más de la mitad de los casos fue inferior a 4 años, similar a los resultados del presente estudio16.
Un problema que ha sido poco estudiado en los ancianos de 65 años y más que viven en residencias, es el consumo de alcohol y tabaco. Los resultados obtenidos en este estudio se asemejan con lo planteado en la bibliografía revisada donde la mayoría de los ancianos se declaran con un estilo de vida que se expone como no fumadores y no consumidores de alcohol15.
Otros autores18, en su investigación sobre la prevalencia de consumo de alcohol y tabaco en ancianos de un centro gerontológico de Aguascalientes, México, encontraron prevalencias de consumo de alcohol y tabaco del 59 % y 48,5 % respectivamente. Las diferencias encontradas pudieran estar influenciados por factores socio demográficos.
En los países europeos, el síndrome de fragilidad tiene una alta prevalencia en la mayoría de los centros residenciales, y se encuentra entre el 50 y 85%15,16,19,20,21, aún más alta que la encontrada en la población que vive en la comunidad que oscila entre 5,8 % y 27,3 %9. En la población estudiada, la frecuencia fragilidad fue de 47,1%, ligeramente por debajo del rango referido para ancianos de 65 años de edad8. Las diferencias dependen las definiciones adoptadas, las herramientas usadas para su detección y las características sociodemográficas de la población estudiada2,15,19,20. Así en España, la prevalencia de fragilidad en varios estudios se sitúa en el rango del 45 al 55% en medios no comunitarios8,15,19. Del mismo modo el fenotipo de fragilidad pre frágil en el presente estudio alcanzó el 41,2%, similar al estudio realizado por Ugalde en ancianos que se beneficiaban de los programas de cuido de la Asociación Moraviana8.
Haciendo mención del ámbito residencial, en la población mayor de 80 años de edad se observa que la prevalencia de fragilidad suele ser más elevada; la mayoría de los estudios en la actualidad reportan cifras desde el 35 al 63%2,8,15, como resulta en esta investigación con el 62,5% de la muestra. Se encontró un estudio cubano21, que reporta cifras por encima del 90%, diferencia que puede estar influenciada por incluir en este porcentaje a ancianos a partir de los 70 años de edad. Todos estos resultados pueden deberse al perfil trazado de los ancianos que viven actualmente en las residencias, que es mayoritariamente de 80 años y más de edad, como se mencionó en apartados anteriores13,15,16,17.
Rodríguez Mañas, director Científico del CIBERFES, Madrid, publicó una colaboración especial en la Revista Española de Salud Pública2, donde afirma que la fragilidad es más frecuente en mujeres que en hombres, con un ratio aproximado de 2:1; lo cual se corrobora en el resto de la bibliografía revisada6,7,8,9,15,19,20,21,22. En el presente estudio el 75% de pacientes frágiles eran mujeres, porcentaje similar al encontrado en un estudio realizado en México en mayores de 60 años de edad22. El sexo femenino se ha catalogado como un factor de riesgo de los fenotipos de fragilidad (pre-fragilidad y fragilidad), autores como Ugalde y Mora8, plantean que esto se debe una composición física caracterizada por menor masa muscular y mayor componente adiposo; así como factores neuroendocrinos y hormonales que afectan al sistema inmunológico, con lo que aumenta la vulnerabilidad a la aparición de procesos inflamatorio-crónicos, sarcopenia, menor movilidad y menor consumo de calorías.
Asimismo, la mayor esperanza de vida proporciona la mayor aparición de comorbilidad8,16,21, planteamiento que coincide con los resultados obtenidos en el presente estudio, donde existió un alto porcentaje de ancianos frágiles con comorbilidad. Este fenómeno también se apreció en los estudios realizados por Pérez Mesa et al.9, donde a medida que aumentó la comorbilidad, fue mayor la presencia del fenotipo de fragilidad y evidencian su papel en el incremento de la fragilidad.
La polifarmacia se ha relacionado como un factor de riesgo para el desarrollo de fragilidad al existir una correlación directamente proporcional entre las edades más avanzadas, el sexo femenino, la presencia de comorbilidad y el aumento del uso de fármacos2,8,9,15,21,23,24. En el presente estudio más de la mitad de los casos con fenotipo de fragilidad presentaban polifarmacia. Resultados similares se han encontrado en la bibliografía revisada donde, Ugalde et al, al estudiar los factores de riesgo asociados al síndrome de fragilidad, encontró asociación significativa entre ambas variables8. Así mismo Ruiz Jasso et al, en 2022, encontraron que la fragilidad se correlaciona positiva y significativamente con la polifarmacia (rs = 0,274; p < 0,01)22.
En la bibliografía revisada1,8,19,25, la fragilidad y la institucionalización en personas mayores están relacionadas. En este sentido, en un estudio realizado por Ugalde et al, el 62,5 % de la población de hogares de larga estancia fueron clasificados como frágiles8. Estar institucionalizado por más de tres años se considera un factor de riesgo8,19. Sin embargo, en este estudio, de los que se catalogaron como frágiles, el 62,5 % tenían tres o menos años en la institución. Los resultados no homogéneos se explican por los diferentes métodos utilizados para medir la fragilidad, las escalas aplicadas y el tipo de estudio. Esta heterogeneidad se comporta como un factor clave, que limita el avance en el reconocimiento de la fragilidad en las residencias de ancianos y dificulta la identificación de una situación real y homogénea19. Por otro lado, la presencia de fenotipos de fragilidad (pre-fragilidad y fragilidad) es causa frecuente de ingreso en residencias de larga estancia1,8,25, esta afirmación podría explicar, en nuestro caso, el gran porcentaje de ancianos frágiles en los primeros años del ingreso en la residencia.
Al analizar la frecuencia de variables demográficas y clínicas según fragilidad, en la muestra estudiada, no se encontró asociación relevante entre estas variables, con un 95 % de confiabilidad. Este resultado constituye una de las principales limitaciones de este estudio, por el tamaño de la muestra y su diseño transversal.
Se plantea realizar estudios de mayor tamaño muestral, que incluya otras residencias de la localidad, que permitan correlacionar significativamente los factores asociados a los fenotipos de fragilidad en ancianos institucionalizados, para optimizar los planes de acción y las estrategias terapéuticas, en aras de mejorar la calidad de vida de estos pacientes.
CONCLUSIONES
Se detectó una alta frecuencia de fragilidad en ancianos de 80 años y más edad, del sexo femenino, con una mayor comorbilidad y la presencia de polifarmacia.
Conflictos de intereses: ninguno
Fuente de financiación: La presente investigación no ha recibido ayudas específicas provenientes de agencias del sector público, sector comercial o entidades sin ánimo de lucro.
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- Acosta-Benito MÁ, Martín-Lesende I. Fragilidad en atención primaria: diagnóstico y manejo multidisciplinar [Frailty in primary care: Diagnosis and multidisciplinary management]. Aten Primaria [Internet]. 2022 [citado 27 nov 2025]; 54(9):102395. Spanish. Disponible en: http://dx.doi.org/10.1016/j.aprim.2022.102395
ANEXOS
Tabla 1. Distribución de ancianos de 65 años y más según variables demográficas:
| VARIABLES | No. | % | |
| Edad | 65-69 | 3 | 17,6 |
| 70-74 | 2 | 11,8 | |
| 80-84 | 3 | 17,6 | |
| 85 y más | 9 | 52,9 | |
| Sexo | Masculino | 8 | 47,1 |
| Femenino | 9 | 52,9 | |
| Tiempo de institucionalizado | 0-1 año | 7 | 41,2 |
| 2-3 años | 5 | 29,4 | |
| Más de 3 años | 5 | 29,4 | |
Porcentaje calculado en base al total de ancianos (n = 17).
Tabla 2. Frecuencia y tipo de hábitos tóxicos en los ancianos institucionalizados:
| HÁBITOS TÓXICOS | No. | % |
| Sin hábitos | 12 | 70,6 |
| Fumador | 3 | 17,6 |
| Bebedor | 2 | 11,8 |
| Total | 17 | 100,0 |
Porcentaje calculado en base al total de ancianos (n = 17).
Tabla 3. Frecuencia de variables demográficas y clínicas según fenotipos de fragilidad:
| VARIABLES | FENOTIPOS DE FRAGILIDAD | ||||||
| No frágil (n = 2) | Pre- frágil (n = 7) | Frágil (n = 8) | |||||
| No. | % | No. | % | No. | % | ||
| Edad | Menor de 80 años | 0 | 0,0 | 2 | 28,6 | 3 | 37,5 |
| 80 y más | 2 | 100,0 | 5 | 71,4 | 5 | 62,5 | |
| Sexo | Masculino | 2 | 100,0 | 4 | 57,1 | 2 | 25,0 |
| Femenino | 0 | 0,0 | 3 | 42,9 | 6 | 75,0 | |
| Comorbilidades | Dos o menos | 1 | 50,0 | 5 | 71,4 | 2 | 25,0 |
| Tres o más | 1 | 50,0 | 2 | 28,6 | 6 | 75,0 | |
| Polifarmacia | Sí | 2 | 100,0 | 2 | 28,6 | 5 | 62,5 |
| No | 0 | 0,0 | 5 | 71,4 | 3 | 37,5 | |
| Tiempo de institucionalizado | Tres años o menos | 2 | 100,0 | 5 | 71,4 | 5 | 62,5 |
| Más de tres años | 0 | 0,0 | 2 | 28,6 | 3 | 37,5 | |
Porcentaje calculado en base al total por columnas.
Tabla 4. Frecuencia de variables demográficas y clínicas según fragilidad.
| VARIABLES | FRAGILIDAD | pa | ||||
| Sí (n = 8) | No (n = 9) | |||||
| No. | % | No. | % | |||
| Edad | Menor de 80 años | 3 | 37,5 | 2 | 22,2 | 0,620 |
| 80 y más | 5 | 62,5 | 7 | 77,8 | ||
| Sexo | Masculino | 2 | 25,0 | 6 | 66,7 | 0,153 |
| Femenino | 6 | 75,0 | 3 | 33,3 | ||
| Hábitos tóxicos | Sí | 2 | 25,0 | 3 | 33,3 | 1,000 |
| No | 6 | 75,0 | 6 | 66,7 | ||
| Comorbilidades | Dos o menos | 2 | 25,0 | 6 | 66,7 | 0,153 |
| Tres o más | 6 | 75,0 | 3 | 33,3 | ||
| Polifarmacia | Sí | 5 | 62,5 | 4 | 44,4 | 0,637 |
| No | 3 | 37,5 | 5 | 55,6 | ||
| Tiempo de institucionalizado | Tres años o menos | 5 | 62,5 | 7 | 77,8 | 0,620 |
| Más de tres años | 3 | 37,5 | 2 | 22,2 | ||
a: Estadístico exacto de Fisher.