AUTORES
- Aroa Calvo Sanjuan. Técnico Superior en Laboratorio de Diagnóstico Clínico. Facultad de Veterinaria de Zaragoza, Zaragoza, España.
- Marta Fernández Marín. Técnico Superior en Laboratorio de Diagnóstico Clínico. Hospital Nuestra Señora de Gracia, Zaragoza, España.
- Javier Sierra Cremallé. Técnico Superior en Laboratorio de Diagnóstico Clínico. FITA – Fundación de Innovación y Transferencia Agroalimentaria de Aragón, Zaragoza, España.
- Lucía Romeo Arnal. Técnico Superior en Laboratorio de Diagnóstico Clínico. FITA – Fundación de Innovación y Transferencia Agroalimentaria de Aragón, Zaragoza, España.
- Diego Moliner Manada. Técnico Superior en Laboratorio de Diagnóstico Clínico. Facultad de Veterinaria de Zaragoza, Zaragoza, España.
- Joan Marín Egea. Técnico Superior en Laboratorio de Diagnóstico Clínico. Facultad de Veterinaria de Zaragoza, Zaragoza, España.
RESUMEN
La enfermedad de Lyme es una infección transmitida por garrapatas y causada por bacterias del complejo Borrelia burgdorferi sensu lato. El diagnóstico microbiológico puede ser complejo, especialmente durante las fases iniciales, debido a que la respuesta de anticuerpos puede no ser todavía detectable. Las pruebas serológicas constituyen la principal herramienta de laboratorio y se basan en algoritmos de dos niveles, con un inmunoensayo inicial seguido de una prueba confirmatoria cuando el resultado es positivo o indeterminado. El algoritmo convencional utiliza inmunoensayo e inmunoblot, mientras que los algoritmos modificados emplean dos inmunoensayos diferentes. La interpretación debe integrar la clínica, la exposición epidemiológica y el tiempo de evolución, ya que los anticuerpos pueden persistir durante años y no permiten establecer por sí solos la curación. Las técnicas de detección directa, como la reacción en cadena de la polimerasa, tienen utilidad limitada en sangre y líquido cefalorraquídeo, pero pueden aportar información complementaria en situaciones seleccionadas, especialmente en líquido sinovial en pacientes seropositivos con sospecha de artritis de Lyme. Este trabajo revisa la utilidad de las pruebas serológicas y de las técnicas confirmatorias en el diagnóstico de la enfermedad de Lyme.
PALABRAS CLAVE
Enfermedad de Lyme, borrelia burgdorferi, serología, reacción en cadena de la polimerasa, inmunoblot.
ABSTRACT
Lyme disease is a tick-borne infection caused by bacteria belonging to the Borrelia burgdorferi sensu lato complex. Laboratory diagnosis can be challenging, particularly during early infection, because the antibody response may not yet be detectable. Serological testing is the main laboratory diagnostic tool and is based on two-tier algorithms, consisting of an initial immunoassay followed by a confirmatory test when the result is positive or equivocal. Conventional algorithms use an immunoassay followed by immunoblotting, whereas modified algorithms use two different immunoassays. Interpretation should consider clinical findings, epidemiological exposure and disease duration because antibodies may persist for years and cannot by themselves establish cure. Direct detection methods such as polymerase chain reaction have limited usefulness in blood and cerebrospinal fluid but may provide complementary information in selected situations, particularly synovial fluid PCR in seropositive patients with suspected Lyme arthritis. This article reviews the usefulness of serological testing and confirmatory techniques in the diagnosis of Lyme disease.
KEY WORDS
Lyme disease, borrelia burgdorferi, serology, polymerase chain reaction, immunoblotting.
DESARROLLO DEL TEMA
DIAGNÓSTICO CLÍNICO Y PAPEL DEL LABORATORIO
La enfermedad de Lyme es una zoonosis bacteriana transmitida principalmente por garrapatas del género Ixodes y causada por especies del complejo Borrelia burgdorferi sensu lato. Su diagnóstico requiere integrar la clínica, la exposición epidemiológica y las pruebas de laboratorio, ya que ninguna prueba debe interpretarse de manera aislada¹,².
En pacientes con una lesión cutánea típica compatible con eritema migratorio y una exposición epidemiológica adecuada, las guías recomiendan realizar el diagnóstico clínico sin esperar la confirmación serológica, debido a la limitada sensibilidad de las pruebas durante las primeras fases de la infección¹,².
La respuesta inmunitaria frente a Borrelia necesita tiempo para desarrollarse, por lo que una serología negativa durante los primeros días o semanas no excluye necesariamente la infección³. En manifestaciones que aparecen semanas o meses después, la sensibilidad de la serología aumenta y la combinación de antecedentes, signos clínicos y resultados analíticos permite establecer el diagnóstico con mayor seguridad¹,³.
PRUEBAS SEROLÓGICAS:
La serología detecta anticuerpos dirigidos frente a Borrelia burgdorferi. Actualmente se recomienda utilizar un algoritmo de dos niveles en lugar de interpretar una única prueba como diagnóstico definitivo. El primer nivel consiste habitualmente en un inmunoensayo y, cuando el resultado es positivo o indeterminado, se realiza el segundo nivel¹,².
En el algoritmo convencional de dos niveles, el segundo paso consiste en un inmunoblot o Western blot para IgM e IgG. El objetivo de esta estrategia es aumentar la especificidad y reducir el impacto de las reacciones cruzadas¹,³.
Los algoritmos modificados de dos niveles sustituyen el inmunoblot por un segundo inmunoensayo diferente. Su utilización puede simplificar el proceso analítico y mantener un rendimiento diagnóstico adecuado cuando el sistema ha sido validado para este uso¹,².
INTERPRETACIÓN DE IGM E IGG:
La detección de IgM puede ser útil durante las fases iniciales, pero depende del tiempo de evolución. En pacientes con síntomas de más de 30 días, un resultado positivo aislado de IgM debe interpretarse con especial cautela y no debería utilizarse como única evidencia de enfermedad activa³.
La respuesta IgG adquiere mayor importancia a medida que avanza la infección. En manifestaciones tardías, como la artritis de Lyme, la serología suele mostrar una respuesta IgG amplia y la sensibilidad de los algoritmos de dos niveles es elevada¹.
Los anticuerpos pueden permanecer detectables durante meses o años después de una infección tratada. Por tanto, un resultado positivo no permite establecer por sí solo infección activa ni determinar la curación³.
LIMITACIONES DE LA SEROLOGÍA:
La principal limitación es la posibilidad de resultados falsamente negativos al comienzo de la infección, antes de que se desarrolle una respuesta humoral suficiente. Cuando existe sospecha clínica persistente y la primera muestra es negativa, puede ser apropiado repetir la serología en una muestra posterior¹,².
También pueden producirse resultados falsamente positivos por reactividad cruzada con otras infecciones o enfermedades. Por este motivo, la probabilidad pretest y el contexto clínico son fundamentales para interpretar correctamente un resultado positivo³.
INMUNOBLOT COMO TÉCNICA CONFIRMATORIA:
El inmunoblot permite identificar la respuesta de anticuerpos frente a diferentes componentes antigénicos de Borrelia y constituye el segundo paso del algoritmo serológico convencional. Su interpretación debe realizarse mediante criterios estandarizados y no por la presencia aislada de una banda⁴.
En manifestaciones tardías, una respuesta IgG amplia aporta mayor apoyo diagnóstico. Un cuadro compatible acompañado exclusivamente de IgM sin IgG debe hacer reconsiderar el diagnóstico cuando la evolución clínica es prolongada¹.
TÉCNICAS MOLECULARES:
La reacción en cadena de la polimerasa permite detectar material genético de Borrelia y constituye una técnica de detección directa. Sin embargo, su utilidad depende del tipo de muestra y no se recomienda como sustituto rutinario de la serología en sangre o líquido cefalorraquídeo¹,².
En la neuroborreliosis se prioriza la serología sérica. Si se estudia el líquido cefalorraquídeo, se recomienda obtener simultáneamente suero y LCR para calcular el índice de anticuerpos LCR:suero mediante una metodología validada¹,².
En la artritis de Lyme, la PCR de líquido sinovial o tejido puede utilizarse como prueba complementaria en pacientes seropositivos cuando se necesita información adicional, aunque su rendimiento es inferior al de la serología y no debe sustituirla¹,².
OTRAS TÉCNICAS CONFIRMATORIAS:
El cultivo de Borrelia y la detección microscópica directa tienen una utilidad clínica limitada y no constituyen métodos rutinarios para el diagnóstico de la enfermedad de Lyme¹,².
La PCR puede complementar el estudio en situaciones concretas, pero un resultado positivo no demuestra necesariamente infección activa, especialmente después del tratamiento, por lo que debe interpretarse junto con la clínica y el resto de las pruebas¹.
APLICACIÓN SEGÚN LA MANIFESTACIÓN CLÍNICA:
En el eritema migratorio típico, el diagnóstico debe ser fundamentalmente clínico. En lesiones atípicas, la serología puede ayudar, utilizando una segunda muestra posterior cuando la primera es negativa y la sospecha persiste¹, ².
Ante sospecha de neuroborreliosis, la serología sérica es la prueba inicial recomendada y, cuando existe afectación del sistema nervioso central y se realiza punción lumbar, el índice de anticuerpos LCR:suero puede aportar evidencia adicional de producción intratecal¹.
En la artritis de Lyme, la serología sérica de dos niveles es especialmente útil por su elevada sensibilidad. En pacientes seropositivos con dudas diagnósticas, la PCR de líquido sinovial puede aportar información complementaria¹.
IMPORTANCIA DEL LABORATORIO CLÍNICO:
El laboratorio desempeña un papel esencial en la selección, ejecución e interpretación de las pruebas diagnósticas. La aplicación de algoritmos de dos niveles mejora la especificidad y evita que un resultado positivo aislado sea interpretado automáticamente como evidencia de enfermedad activa¹,³.
La información sobre tiempo de evolución, exposición epidemiológica y sospecha clínica permite seleccionar el método adecuado y evitar solicitudes de pruebas con bajo rendimiento diagnóstico. La comunicación entre laboratorio y equipo clínico es especialmente importante cuando los resultados son discordantes¹,².
CONCLUSIÓN
El diagnóstico de la enfermedad de Lyme requiere una integración adecuada entre clínica, epidemiología y laboratorio. Las pruebas serológicas constituyen la principal herramienta diagnóstica y deben realizarse mediante algoritmos de dos niveles, ya sea mediante la estrategia convencional con inmunoensayo e inmunoblot o mediante algoritmos modificados basados en dos inmunoensayos. Su interpretación depende del momento de la infección, ya que pueden existir resultados negativos en fases tempranas y los anticuerpos pueden persistir durante años. Las técnicas moleculares presentan utilidad complementaria y deben seleccionarse según la manifestación clínica y el tipo de muestra. La PCR de líquido sinovial puede ser útil en casos seleccionados de artritis de Lyme seropositiva, mientras que en neuroborreliosis se prioriza la serología y, cuando procede, el estudio de anticuerpos en suero y líquido cefalorraquídeo. La correcta aplicación de estas estrategias permite mejorar la precisión diagnóstica y reducir la interpretación errónea de resultados serológicos.
BIBLIOGRAFÍA
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