Nº de DOI: 10.34896/RSI.2026.86.67.001
AUTORES
- María Ascención Tello García. Facultad de Enfermería y Nutrición “Dr. Santiago Valdés Galindo”, Universidad Autónoma de Coahuila. México.
- Edna Idalia Paulina Navarro Oliva. Facultad de Enfermería y Nutrición “Dr. Santiago Valdés Galindo”, Universidad Autónoma de Coahuila. México.
- Alondra Madai Rodríguez Rodríguez. Facultad de Enfermería y Nutrición “Dr. Santiago Valdés Galindo”, Universidad Autónoma de Coahuila. México.
- Reyna Alicia Arriaga Bueno. Facultad de Trabajo Social, Universidad Autónoma de Coahuila. México.
- María de los Ángeles Orta Sustaita. Facultad de Trabajo Social, Universidad Autónoma de Coahuila. México.
- Francisco Javier Echevarria Cerda. Facultad de Enfermería y Nutrición “Dr. Santiago Valdés Galindo”, Universidad Autónoma de Coahuila. Saltillo, Coahuila. México.
RESUMEN
Introducción: La Atención Primaria a la Salud constituye el primer contacto entre la población y los servicios de salud, proporcionando atención integral, continua, accesible y centrada en las personas, las familias y la comunidad. El diagnóstico situacional es una herramienta fundamental para identificar condiciones sociodemográficas, ambientales y recursos y necesidades prioritarias de la población.
Objetivo: Describir las condiciones sociodemográficas, ambientales y de salud de una comunidad del municipio de General Cepeda, Coahuila, mediante un diagnóstico situacional realizado por el profesional de enfermería.
Material y método: Estudio observacional, descriptivo y transversal en una muestra de 60 familias, muestreo no probabilístico estratificado por conglomerados. Se aplicó una encuesta estructurada en tres apartados. El análisis de los datos se efectuó mediante estadística descriptiva utilizando el programa SPSS versión 25.
Resultados: La edad promedio 27.72 años (DE = 20.02), predominó el sexo masculino (54.3%). La mayoría de las familias con vivienda propia y acceso a servicios básicos. Las enfermedades crónicas fueron, hipertensión arterial (9.5%), obesidad (6.0%) y diabetes mellitus (4.3%). Las acciones de Atención Primaria a la Salud fueron 72.0% no realizaba detecciones oportunas y 53.0% no utilizaba métodos de planificación familiar. En estilos de vida se identificaron prácticas favorables de higiene personal, áreas de oportunidad en salud bucal, debido a la baja utilización de servicios odontológicos. Se identificó la presencia de fauna doméstica y fauna nociva como factores ambientales de interés para la salud comunitaria.
Conclusiones: El diagnóstico situacional permitió caracterizar las condiciones sociodemográficas, ambientales y de salud de la comunidad, identificando necesidades prioritarias relacionadas con prevención de enfermedades, fortalecimiento de las acciones de Atención Primaria a la Salud y promoción de estilos de vida saludables. La participación del profesional de enfermería fue determinante para la obtención de información, valoración integral de la comunidad y generación de evidencia que sustenta la planificación de intervenciones.
PALABRAS CLAVE
Atención primaria de salud, enfermería en salud comunitaria, comunidad de práctica.
ABSTRACT
Introduction: Primary Health Care (PHC) is the first point of contact between the population and the healthcare system, providing comprehensive, continuous, accessible, and people-centered care for individuals, families, and communities. Community health assessment is an essential tool for identifying sociodemographic, environmental, and health conditions, as well as the priority needs and available resources within a community.
Objective: To describe the sociodemographic, environmental, and health conditions of a community in the municipality of General Cepeda, Coahuila, Mexico, through a community health assessment conducted by nursing professionals.
Method: An observational, descriptive, cross-sectional study was conducted among 60 families selected using a non-probability stratified cluster sampling method. Data were collected using a structured questionnaire comprising three sections. Descriptive statistical analyses were performed using IBM SPSS Statistics version 25.
Results: The mean age of participants was 27.72 years (SD = 20.02), and 54.3% were male. Most families owned their homes and had access to basic services. The most prevalent chronic conditions were hypertension (9.5%), obesity (6.0%), and diabetes mellitus (4.3%). Regarding PHC practices, 72.0% of participants did not undergo preventive health screenings, and 53.0% did not use family planning methods. Favorable personal hygiene practices were identified; however, opportunities for improvement were observed in oral health due to the low utilization of dental services. The presence of domestic animals and disease-carrying pests was also identified as an environmental factor relevant to community health.
Conclusions: The community health assessment enabled the characterization of the sociodemographic, environmental, and health conditions of the study population, identifying priority needs related to disease prevention, strengthening Primary Health Care actions, and promoting healthy lifestyles. Nursing professionals played a key role in data collection, comprehensive community assessment, and the generation of evidence to support the planning and implementation of community-based health interventions.
KEY WORDS
Primary health care, community health nursing, community health assessment.
INTRODUCCIÓN
En un estudio sobre la Atención Primaria a la Salud1 se afirma que ha evolucionado en su concepto a través del tiempo, se creó por primera vez en 1920 en el Reino Unido en el Reporte de Dawson a partir de ahí se constituyeron “centros de atención primaria a la salud”. Sin embargo, fue hasta medio siglo después que el Instituto de Medicina (IOM) en Estados Unidos la definió como “la provisión de servicios integrados por clínicos quienes son responsables de dar respuesta a la gran mayoría de necesidades de salud personales, desarrollando una colaboración sostenida con pacientes durante su práctica en el contexto de la familia y la comunidad”.
Posteriormente en 1978 en la declaración de Alma Ata donde se identifica como elemento estratégico para formar parte del sistema de salud. Es precisamente en esa conferencia donde se determina el concepto de la APS como: “la Atención sanitaria esencial, basada en la práctica, en la evidencia científica, en la metodología y en la psicología socialmente aceptables, accesible universalmente a los individuos y a las familias en la comunidad a través de su completa participación, y a un costo que la comunidad y el país lo pueden soportar, a fin de mantener cada nivel de su desarrollo, un espíritu de autodependencia y autodeterminación”1.
La promoción de la salud del individuo, la familia y la comunidad se lleva a cabo mediante un conjunto de acciones orientadas a fortalecer, proteger y mejorar las condiciones de salud de la población. En este contexto, los profesionales de la salud, particularmente el personal de enfermería, desarrollan un trabajo interdisciplinario en el ámbito comunitario, optimizando el uso de los recursos disponibles para promover el bienestar integral de la sociedad2.
La enfermería en salud comunitaria desempeña un papel fundamental en el cuidado de las personas, las familias y las comunidades, al fomentar el autocuidado y desarrollar intervenciones de promoción de la salud y prevención de enfermedades desde una perspectiva integral. Estas acciones consideran de manera holística los determinantes que intervienen en el proceso salud-enfermedad, con el propósito de favorecer el bienestar y la calidad de vida de la población2.
En cualquier país o comunidad donde se ofrezca la Atención Primaria de Salud (APS)3, esta debe caracterizarse por ser integral, al atender las necesidades de la persona desde una perspectiva biopsicosocial, considerando los factores biológicos, psicológicos y sociales como elementos inseparables del proceso salud-enfermedad. Asimismo, debe ser integrada, al incorporar un enfoque integral que abarca el cuidado preventivo, la detección clínica, la atención médica y la rehabilitación física, además de contemplar el entorno social. Debe garantizar una atención continua y longitudinal a lo largo del ciclo de vida y en los diferentes niveles del sistema sanitario.
También ha de ser activa, favoreciendo la detección temprana de los problemas de salud; accesible, sin barreras ni discriminación por motivos de raza, creencias o condición socioeconómica; desarrollada por equipos multidisciplinarios; comunitaria y participativa, al involucrar a la población en la identificación y solución de sus problemas de salud; y programada, evaluable, docente e investigadora, mediante acciones sustentadas en objetivos, métodos e instrumentos de valoración que favorezcan la generación y transmisión del conocimiento. La enfermera comunitaria como integrante del equipo interdisciplinario de atención primaria a la salud tiene, entre sus principales funciones el fomento de hábitos saludables, la identificación de factores de riesgo y la implementación de medidas preventivas para evitar la aparición y progresión de enfermedades3.
Asimismo, fomenta la educación para el autocuidado mediante la capacitación de personas, familias y comunidades, favoreciendo la adherencia al tratamiento y la adopción de prácticas saludables. Además, ejerce un liderazgo basado en el compromiso, la responsabilidad, la empatía y la comunicación efectiva, participando en la toma de decisiones y en el diseño de estrategias de intervención. Finalmente, proporciona cuidados integrales a lo largo del continuo salud-enfermedad, incluyendo los cuidados paliativos y el acompañamiento para favorecer una muerte digna cuando las condiciones clínicas así lo requieren4.
La participación de la enfermería en el ámbito comunitario ha evolucionado significativamente, lo que representa tanto retos como oportunidades para fortalecer la salud de la población. En el contexto de la Atención Primaria de Salud (APS), el profesional de enfermería desempeña un papel indispensable al identificar de manera temprana los problemas de salud de las personas, las familias y la comunidad. Asimismo, desarrolla acciones de educación para la salud que promueven el autocuidado, especialmente en la prevención y el control de las enfermedades crónicas no transmisibles, contribuyendo a mejorar la calidad de vida y el bienestar de la población4.
De igual importancia son los programas preventivos dirigidos a las enfermedades y condiciones que pueden presentarse a lo largo del curso de vida, cuyo propósito es promover, proteger y mejorar la salud de la población. Entre los principales programas se encuentran los relacionados con la salud sexual y reproductiva, la salud de las y los adolescentes, la salud de la infancia, la atención al envejecimiento, la vacunación universal, la salud mental y las adicciones, así como la prevención y el control del virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) y de otras infecciones de transmisión sexual5.
Por lo tanto, el diagnóstico situacional constituye una herramienta fundamental para identificar los problemas, las necesidades y los recursos de una comunidad. Mediante el análisis sistemático de información relevante, permite diseñar e implementar acciones factibles orientadas a mejorar el bienestar y las condiciones de salud de la población. Asimismo, facilita la caracterización de los componentes geográficos, sociales, culturales, económicos y sanitarios que influyen en una comunidad determinada. A través de la investigación de campo realizada en un contexto específico y en un periodo definido, se obtiene información que sustenta la toma de decisiones. La importancia del diagnóstico situacional radica en que el análisis de los datos obtenidos permite priorizar los problemas de salud y diseñar estrategias e intervenciones dirigidas a fortalecer el bienestar y la calidad de vida de la población6.
El profesional de enfermería reconoce que el trabajo comunitario es fundamental para favorecer cambios de conducta mediante acciones de promoción de la salud y prevención de enfermedades, siempre con un enfoque centrado en las personas. Estas intervenciones permiten que la población identifique sus necesidades y participe activamente en la adopción de conductas orientadas al autocuidado y al bienestar. Asimismo, favorecen el reconocimiento de los factores que influyen en su salud, ya sean de carácter físico, social, económico, político o ambiental. En este contexto, el profesional de enfermería desempeña el papel de facilitador del proceso de diagnóstico comunitario, promoviendo la participación de la comunidad en la identificación de problemas, la priorización de necesidades y la formulación de estrategias para mejorar sus condiciones de salud7. Por lo tanto, el presente estudio tiene como objetivo mostrar los resultados de un diagnóstico situacional de la comunidad de Gral Cepeda municipio de Saltillo, Coahuila.
METODOLOGÍA
Diseño:
Se llevó a cabo un estudio con enfoque cuantitativo de tipo descriptivo transversal observacional por que los datos se recolectaron en un solo momento, en un tiempo único, para describir las variables y analizar su incidencia y comportamiento. Las variables se ubican en un grupo de personas que nos ofrecen su descripción8.
Población, muestreo y muestra:
La muestra estuvo conformada por 60 familias del municipio de General Cepeda de Saltillo, Coahuila, ubicado en la región sureste del estado de Coahuila, aproximadamente 65 kilómetros al poniente de Saltillo. Presenta Rezago y Pobreza: como carencias estructurales entre ellas, la falta de acceso a seguridad social, una porción significativa de su población se encuentra en niveles de pobreza moderada.
El muestreo probabilístico estratificado por conglomerados ya que asegura la representatividad estadística y optimiza los recursos de levantamiento en campo. Estratificado porque permite agrupar manzanas o sectores de la comunidad, conglomerados porque se utilizan manzanas completas. La población estuvo conformada por las familias de una comunidad urbana del estado de Coahuila. Se proporcionaba información sobre las características de las viviendas y sus habitantes. Entre los criterios de inclusión se solicitaba: que fueran residentes solo del municipio de general Cepeda, con un año como mínimo de residencia, que la familia entrevistada firmara el consentimiento informado; dentro de los criterios de exclusión estaban: No se tomaron en cuenta los ejidos aledaños a ese municipio, las casas que se encontraban abandonadas o bien hogares que no aceptaran participar en la encuesta.
Instrumentos de medición:
Se aplicó la encuesta de Diagnóstico familiar, realizada por autores de manera exprofeso consta de 3 apartados: el primer apartado es vivienda familiar, el cual habla del material de construcción de las viviendas si son de concreto, lamina, madera, adobe o cartón; también se incluye los servicios públicos y de comunicación que tienen los hogares como son: gas, electricidad, internet, agua entubada, drenaje, basura, teléfono, televisión y periódico, otro aspecto que incluye este apartado es la fauna doméstica y nociva como son los animales que tienen en sus hogares: perros, gatos, aves, caballos, vacas, gallinas, pollos y otros y también si hay algún problema de plagas como: cucarachas, garrapatas, arañas, ratas, termitas, abejas, lagartijas y otros. Así como el tipo de vivienda si es propia, rentada o prestada y por último la alimentación que tiene la familia durante la semana.
El segundo apartado habla sobre la composición familiar que está integrado por, la edad que tiene cada integrante, el ingreso mensual, el tipo de familia entre los que se encuentra: la familia nuclear, familiar tradicional integrada por padres e hijos; la familia reconstituida formada por hijos de otro matrimonio; la adoptiva que acoge a uno o varios miembros que no tienen lazos sanguíneos; la familia monomarental y monoparental cuando solo un progenitor es responsable de los hijos ya sea por divorcio, viudez o soltería; la familia homoparental formada por una pareja del mismo sexo; familia extensa conformada por varios miembros, padre, hijos, abuelos, tíos, etc.; por último la familia compuesta que formada por la familia nuclear más la familia extensa y otros miembros que no son consanguíneos.
Además, están en este apartado otros elementos: sexo, estado civil, escolaridad y ocupación que cada uno realiza dentro de la familia ya sea trabajador (a), hogar o desempleado entre otros. Así mismo, los servicios de salud que tienen: IMSS, ISSSTE, privado o consultorios municipales y ningún servicio; por otra parte se incluyen las toxicomanías, el consumo de alcohol, tabaco, medicamentos, drogas o ninguna toxicomanía; igualmente están las enfermedades de transmisión sexual como, herpes, sífilis, VPH (virus del papiloma humano), hepatitis B entre otros y los padecimientos: DM (diabetes mellitus), HTA (hipertensión arterial), artritis, cáncer, discapacidades, anemia, problemas respiratorios, desnutrición, osteoporosis o ninguno.
El tercer y último apartado es el seguimiento programático de las acciones de atención primaria y el estilo de vida donde se pregunta si la familia cuenta con cartillas de vacunación y si los esquemas de vacunación están completos, incompletos o no tienen ninguno; tipos de vacunas que faltan o ya cuentan con ellas de acuerdo con la edad de la persona , detecciones oportunas de cáncer de mama, cáncer cervicouterino y cáncer de próstata así como planificación familiar el tipo de método que utilizan para protección de embarazos no planeados como: barrera, hormonal, quirúrgicos, natural o ninguno, además cuantas veces al día realizan el lavado de manos, baño, cambios de ropa e higiene dental o bien si hay alguien que tenga tratamiento dental o utilice placas dentales así como que tipo de recreaciones realizan. Se realizó con el fin de conocer más sobre el estilo de vida que llevan las familias en esta comunidad, saber cuáles son las necesidades y las consecuencias que han generado sus malos hábitos y la falta de recursos que se tienen.
Proceso de recolección de datos:
En lo que refiere a la recolección de la información se realiza una visita a la comunidad y se acude a la Unidad de Medicina Familiar número 60 donde se solicita el Área Geoestadística Básica (AGEB). Después se realiza la visita a la comunidad para ubicar y delimitar los AGEB. A la familia que aceptaba participar se le aplicaba la encuesta a la persona que asumía la responsabilidad del hogar, en primer término, se daba a conocer y firmar el consentimiento informado y si estaba de acuerdo se procedía a contestar la encuesta de diagnóstico familiar. La encuesta estaba conformada por los siguientes apartados: vivienda, composición familiar y seguimiento programático de las acciones de atención primaria y estilo de vida. Por otra parte, se respetó la privacidad y el anonimato de la información recabada de las familias encuestadas.
Consideraciones Éticas:
En lo que se refiere a los aspectos éticos se sustenta en el reglamento de la Ley General de Salud en materia de investigación. De acuerdo con el Título Segundo, capítulo 1 que refiere todos los aspectos éticos en los individuos. La investigación es sin riesgo de daño a la población. Se considero lo escrito en el título primero, capítulo único, en el artículo 2º y 3º donde incluye el cumplimiento de la ley general de salud en lo referente a la investigación, así como acciones que favorezcan: el conocimiento en el proceso biológicos y psicológicos de los seres humanos, la prevención y control de los problemas de salud, el conocimiento y evaluación de los efectos nocivos del ambiente en la salud. En lo que respecta al Capítulo I Artículo 13, se tomó en cuenta lo que dice respecto a que toda investigación en el ser humano es sujeto de estudio, respetando su dignidad, así como la protección de sus derechos y bienestar, por lo que se consideró siempre el trato digno a las familias durante la realización de esta investigación. También se les informó que la participación es voluntaria y en cualquier momento de la investigación podían retirarse si así lo deseaban.
Análisis de los datos:
Los datos fueron procesados a través del paquete estadístico para ciencias sociales IVM Stadistic Package for the Social Science (SPSS) SPSS versión 25 para Windows y Microsoft Office 23, se realizó estadísticas descriptivas, así como frecuencias, porcentajes y medidas de tendencia central (media y desviación estándar).
RESULTADOS
El municipio de General Cepeda está ubicado en la región sureste de Coahuila, limita al Norte y al Este con Ramos Arizpe, al Sur y Sureste con Saltillo (capital del estado), y al Oeste con el municipio de Parras de la Fuente. Tiene una población total de 11,898 habitantes 51.2% hombres y 48.8% mujeres. Su población económicamente activa se dedica principalmente a actividades agrícolas, forestales y, en menor medida, al sector industrial y de servicios. La zona urbana que es donde se realizó este diagnóstico de comunidad concentra la mayor parte de los habitantes de la región. De acuerdo con el último censo registró 5,535 habitantes. Se encuestaron 60 familias de acuerdo con los AGEB 0543 y 0308 (figura 1 y figura 2) asignados a la Unidad de Medicina Familiar no. 62 del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) de dicha comunidad. Se realiza la construcción de una pirámide de población (figura 3). que nos permite observar su crecimiento, estructura y distribución. Para clasificar las edades de las personas encuestadas se utilizaron los rangos de edad quinquenales. De acuerdo con la gráfica mostrada el rango de edad que presenta mayor porcentaje es 20 a 59 años, hombres 45%, son mujeres 60% respectivamente.
La pirámide poblacional muestra una distribución por sexo, donde los hombres se representan en el lado izquierdo y las mujeres en el lado derecho. La estructura que presenta corresponde a una pirámide expansiva (población joven en rápido crecimiento), con una base relativamente amplia y un estrechamiento progresivo hacia los grupos de mayor edad. En los grupos de 20 a 39 años también se aprecia una proporción importante de población, especialmente entre las mujeres de 30 a 34 años, lo que corresponde a la población en edad productiva y reproductiva. Este comportamiento resalta la necesidad de fortalecer las acciones de atención primaria relacionadas con la salud sexual y reproductiva, la planificación familiar, la prevención de enfermedades crónicas y la promoción de estilos de vida saludables.
A partir de los 40 años la población disminuye progresivamente, observándose un estrechamiento más marcado en los grupos de 60 años y más, lo que indica una menor proporción de personas adultas mayores. Sin embargo, aunque este grupo representa un porcentaje reducido, requiere intervenciones específicas enfocadas en la prevención y control de enfermedades crónicas, el envejecimiento saludable, la rehabilitación y los cuidados integrales. La muestra estuvo conformada por 60 familias, integradas por un total de 232 personas. De ellas, el 54.3% (f = 126) correspondió al sexo masculino y el 45.7% (f = 106) al sexo femenino, lo que refleja una ligera predominancia de hombres. La edad promedio de la población fue de 27.72 años (DE = 20.02), con un rango de edad comprendido entre 1 y 93 años. En cuanto a las características sociodemográficas, el estado civil predominante fue el de casado, con un 30.6% (f = 71). Respecto al nivel educativo, la escolaridad más frecuente correspondió a la secundaria, representando el 29.7% de la población estudiada. Asimismo, la ocupación predominante fue la de empleado, con un 39.2% (f = 91) (tabla 1).
En lo que se refiere a las características de la vivienda, el 70.0% (f = 42) de las familias habitaban en una vivienda propia. Con relación a los materiales de construcción, predominó el techo de concreto, presente en el 60.0% (f = 36) de las viviendas, seguido del techo de madera en el 36.7% (f = 22); únicamente el 1.7% (f = 1) correspondió a techos de lámina y el 1.7% (f = 1) a techos de cartón. En cuanto a el material de las paredes, el 61.7% (f = 37) de las viviendas estaba construido con concreto, el 35.0% (f = 21) con adobe y el 3.3% (f = 2) con madera. Respecto al piso, el material predominante fue el concreto, presente en el 80.0% (f = 48) de las viviendas, seguido del adobe con el 16.7% (f = 10) y la madera con el 3.3% (f = 2). En relación con los servicios básicos, el 100% de las viviendas disponía de agua entubada y energía eléctrica; además, el 98.3% (f = 59) contaba con suministro de gas y el 91.7% (f = 55) tenía servicio de recolección de basura. Por otra parte, servicios como drenaje, telefonía, televisión, acceso a internet y suscripción a periódico registraron menores porcentajes de cobertura (tabla, 2).
En cuanto a la fauna doméstica de las familias encuestadas presenta un 53.35% (f=32) tiene perros los demás animales presentan porcentajes menores; la fauna nociva y las plagas refiere que el 28.3% (f=17) mencionan tener cucarachas en su vivienda, seguido por arañas 21.7% (f=13). La frecuencia semanal de consumo de alimentos mostró diferencias entre los distintos grupos alimenticios. El agua presentó la media más alta (4.97 ± 0.18), lo que indica que la mayoría de los participantes la consumía cinco veces por semana o más, con una baja variabilidad en las respuestas. De igual forma, el huevo (4.50 ± 0.89), las verduras (4.28 ± 1.08) y las leguminosas (4.18 ± 1.05) registraron medias elevadas, reflejando un consumo frecuente dentro de la población estudiada.
Por otro lado, el pescado obtuvo la media más baja (1.95 ± 1.31), lo que evidencia un consumo cercano a dos veces por semana. Asimismo, la carne blanca presentó una frecuencia de consumo moderada (2.63 ± 1.18). En contraste, la leche (3.73 ± 1.18), los refrescos (3.95 ± 1.03), la carne roja (3.35 ± 1.35), los cereales (3.32 ± 1.38), las frutas (3.52 ± 1.41), las harinas (3.68 ± 1.47) y la comida chatarra (3.85 ± 1.38) mostraron medias intermedias, lo que sugiere un consumo de tres a cuatro veces por semana, aunque con mayor variabilidad entre los participantes. En conjunto, los resultados muestran un patrón de alimentación caracterizado por un consumo frecuente de agua, verduras, leguminosas y huevo; sin embargo, también se observa una frecuencia considerable en el consumo de refrescos y comida chatarra, así como un bajo consumo de pescado. Estos hallazgos pueden representar áreas de oportunidad para fortalecer las acciones de educación alimentaria y promoción de estilos de vida saludables dentro de la comunidad (tabla 3).
En la (tabla 4) se muestra las características de la salud, en relación con la seguridad social, el mayor porcentaje de la población encuestada se encuentra afiliado al Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), con un 48.3% (f = 112). Respecto al consumo de sustancias psicoactivas, la mayoría de las personas refirió no consumir ningún tipo de sustancia, representando el 58.6% (f = 136). En cuanto a las enfermedades crónicas que más prevalecen, las de mayor frecuencia fueron la hipertensión arterial, con un 9.5% (f = 22), seguida de la obesidad, con un 6.0% (f = 14), y la diabetes mellitus, con un 4.3% (f = 10). Por otra parte, el 99.6% (f = 231) de la población manifestó no presentar enfermedades de transmisión sexual y el 74.1% (f = 172) indicó no registrar ninguna morbilidad al momento de la encuesta.
En lo que se refiere al programa de inmunizaciones 87.9% (f=204) de las personas cuentan con cartillas de vacunación y 75.9% (f=176) refiere tener un esquema de vacunación completa. En el tercer apartado de la encuesta están las acciones de atención primaria y estilos de vida, el porcentaje más alto de los individuos no realiza ninguna detección oportuna 72.0% (f=167) y el 53.0% (f=123) no utiliza ningún método de planificación familiar (tabla 7). En el rubro de higiene personal se presenta 96.6% (f=224) y 90.1% (f=209) refieren que nunca se han hecho un tratamiento dental y no cuentan con placa dental, el 67.7% (f=157) y el 56.0% (f=130) se bañan y se cambian de ropa una vez por día, el 84.9% (f=197) dicen lavarse las manos más de 3 veces al día y el 33.2% (f=77) tiene una higiene dental de una vez por día. Finalmente, en el rubro de recreación el porcentaje más alto es 22.4% (f=52) fue la televisión seguido de 19.4% (f=45) con otros tipos de recreaciones.
DISCUSIÓN-CONCLUSIONES
El análisis de la estructura poblacional constituye un elemento fundamental en los diagnósticos de salud comunitarios, ya que permite identificar las características demográficas de la población y orientar la planificación de intervenciones acordes con las necesidades de cada grupo etario. El conocimiento de la distribución por edad y sexo facilita la asignación de recursos, la identificación de grupos prioritarios y el diseño de estrategias dirigidas a la promoción de la salud, la prevención de enfermedades y la educación para el autocuidado. La estructura poblacional identificada orienta la planificación de programas y estrategias dirigidos principalmente a la población infantil, adolescente y adulta joven, sin descuidar la atención integral de las personas adultas mayores. Asimismo, proporciona información relevante para la asignación de recursos, la identificación de grupos prioritarios y el diseño de intervenciones enfocadas en la promoción de la salud, la prevención de enfermedades y la educación para el autocuidado9.
La composición demográfica observada es comparable con la reportada por Rodríguez⁹, quien encontró un predominio de la población de 25 a 29 años, representada por el 13.1%, seguida del grupo de 0 a 4 años con el 12.7% y de los adolescentes de 15 a 19 años con el 10.9%. Ambos estudios corresponden a diagnósticos de salud comunitarios y muestran una estructura poblacional predominantemente joven. Esta característica demográfica pone de manifiesto la necesidad de fortalecer acciones de promoción y prevención dirigidas a personas en edad reproductiva, así como a la población infantil y adulta mayor, grupos considerados vulnerables debido a los riesgos físicos, sociales, ambientales y epidemiológicos asociados a cada etapa del ciclo vital. Desde la enfermería comunitaria, esta estructura poblacional representa una oportunidad para fortalecer las acciones de promoción de la salud y prevención de enfermedades durante todo el curso de vida. Asimismo, pone de manifiesto la necesidad de desarrollar intervenciones diferenciadas dirigidas a la población infantil, adolescente, personas en edad reproductiva y adultos mayores, considerando los riesgos biológicos, sociales, ambientales y epidemiológicos propios de cada etapa del ciclo vital.
Por otra parte, en el presente estudio se observó una distribución equilibrada de la población según el sexo, sin diferencias importantes entre hombres y mujeres. Este hallazgo coincide con lo reportado por Palomino et al.10., quienes encontraron una participación similar entre ambos sexos (49.7% mujeres y 50.2% hombres), semejanza entre ambos estudios puede atribuirse a que las comunidades evaluadas presentan una composición demográfica comparable, en la que la distribución por sexo refleja la estructura poblacional. Esta característica favorece que los resultados obtenidos representen de manera más equilibrada las necesidades de salud de la población, lo que resulta relevante para la planificación de intervenciones de promoción de la salud y prevención de enfermedades desde la Atención Primaria a la Salud.
Continuando con las características sociodemográficas, la población estudiada, mostro una ligera predominancia del sexo masculino (54.3%) sobre el femenino (45.7%), con una edad promedio de 27.72 años, lo que refleja una población predominantemente joven. Asimismo, el estado civil más frecuente fue casado (30.6%), la escolaridad predominante correspondió al nivel de secundaria (29.7%) y la ocupación con mayor representación fue la de empleado (39.2%). En relación con las características de la vivienda, el 70.0% de las familias contaba con vivienda propia y predominaban los materiales permanentes de construcción, como techos, paredes y pisos de concreto. Estos resultados sobre la vivienda son similares a los reportados por Araujo-Ramírez et al.,6 quienes encontraron que la disponibilidad de viviendas con materiales duraderos constituye un indicador de mejores condiciones de vida y puede favorecer el bienestar de la población. No obstante, pero también un porcentaje bajo arrojó que la presencia de viviendas construidas con adobe y madera evidencia desigualdades estructurales que podrían influir en las condiciones de salud. Desde la perspectiva de la enfermería comunitaria, estos hallazgos permiten identificar grupos prioritarios para el desarrollo de intervenciones dirigidas a mejorar las condiciones ambientales y reducir factores de riesgo para la salud.
Por otro lado, el predominio de la escolaridad secundaria sugiere una población con un nivel educativo básico, lo que representa una oportunidad para fortalecer intervenciones de educación para la salud adaptadas al contexto comunitario. Así como el predominio de la vivienda propia y de materiales permanentes de construcción constituye un indicador de mejores condiciones habitacionales, las cuales pueden influir favorablemente en la salud y en la calidad de vida de las familias. A diferencia del presente estudio, Compean y Castillo11 reportaron un predominio del sexo femenino. También un porcentaje importante de personas que no sabían leer ni escribir (30%) y una ocupación predominante en el sector industrial. Asimismo, describieron una comunidad con condiciones de mayor vulnerabilidad social, caracterizada por calles sin pavimentar, bajo nivel socioeconómico y condiciones ambientales menos favorables para la salud. Estas diferencias podrían relacionarse con las condiciones socioeconómicas, el grado de urbanización y las características demográficas propias de las comunidades estudiadas.
Las diferencias observadas entre ambos estudios pueden atribuirse a las particularidades demográficas, económicas, educativas y geográficas propias de cada comunidad, ya que estos factores influyen de manera importante en las condiciones de vida y en el perfil epidemiológico de la población. En este sentido, las condiciones de vivienda identificadas en el presente estudio representan un determinante social favorable para la salud, al disponer en su mayoría de viviendas propias y construidas con materiales permanentes, lo que puede contribuir a disminuir la exposición a riesgos ambientales y favorecer mejores condiciones de bienestar.
Así mismo, los resultados del presente estudio muestran que la totalidad de las viviendas contaba con acceso a agua entubada y energía eléctrica, además de una alta cobertura de suministro de gas y recolección de basura. Estas condiciones reflejan una adecuada disponibilidad de servicios básicos, considerados determinantes sociales fundamentales para la salud, ya que contribuyen a mejorar las condiciones de higiene, disminuir la exposición a factores de riesgo y favorecer la prevención de enfermedades transmisibles. Sin embargo, la menor cobertura de servicios como drenaje, telefonía, acceso a internet y otros medios de comunicación evidencia la persistencia de desigualdades que pueden limitar el acceso oportuno a la información, a los servicios de salud y a las estrategias de promoción y prevención desarrolladas desde la Atención Primaria de la Salud.
En relación con la fauna doméstica, el predominio de perros en los hogares coincide con la realidad observada en numerosas comunidades mexicanas, donde estos animales forman parte del entorno familiar. No obstante, su presencia hace necesario fortalecer las acciones de tenencia responsable, vacunación, desparasitación y control sanitario para prevenir enfermedades zoonóticas y proteger la salud de la población. Por otra parte, la presencia de fauna nociva, principalmente cucarachas y arañas constituye un factor de riesgo ambiental que puede favorecer la aparición de enfermedades, reacciones alérgicas y otros problemas de salud, además de reflejar condiciones que requieren mejoras en las medidas de saneamiento básico y control de plagas.
En este contexto, el enfoque One Health propuesto por la Organización Mundial de la Salud reconoce que la salud humana depende de la interacción equilibrada entre las personas, los animales y el ambiente. Por ello, la vigilancia de la fauna doméstica, el control de plagas, el manejo adecuado de los residuos sólidos y la educación comunitaria constituyen estrategias fundamentales para reducir riesgos sanitarios y fortalecer la prevención de enfermedades desde la Atención Primaria de la Salud. Estas acciones requieren la participación coordinada del personal de salud, las autoridades locales y la comunidad, con el propósito de promover entornos saludables y mejorar la calidad de vida de la población12. La disponibilidad de agua potable, saneamiento e higiene constituye un determinante fundamental de la salud, ya que reduce la transmisión de enfermedades infecciosas y favorece mejores condiciones de bienestar13.
La disponibilidad de servicios básicos observada en la comunidad representa un factor protector para la salud, debido a que el acceso al agua potable, la energía eléctrica y la recolección de residuos favorecen condiciones adecuadas de higiene y contribuyen a disminuir el riesgo de enfermedades transmisibles. No obstante, la menor cobertura de otros servicios y la presencia de fauna doméstica y plagas evidencian la necesidad de fortalecer las acciones de saneamiento ambiental y educación para la salud, aspectos que la Organización Mundial de la Salud y la Organización Panamericana de la Salud consideran fundamentales para la promoción de entornos saludables y la prevención de enfermedades desde la Atención Primaria de la Salud14.
Por otro lado, está la alimentación es un derecho a nivel mundial donde todas las personas tienen acceso físico y económico. Debe de estar integrada por alimentos nutritivos, inocuos y saludables, alineada a la seguridad nutricional. De lo contrario se presentan las enfermedades no transmisibles o bien formas de malnutrición (desnutrición y subalimentación, deficiencias de micronutrientes y la sobre nutrición), que afectan sobre todo a los grupos vulnerables. Para la disponibilidad de alimentos intervienen muchos factores como: las condiciones del clima, suelos, transporte, aspecto socioeconómico, los hábitos alimentarios etc.15.
En conjunto, los resultados de nuestro estudio muestran un patrón de alimentación caracterizado por un consumo frecuente de agua, verduras, leguminosas y huevo; sin embargo, también se observa una frecuencia considerable en el consumo de refrescos y comida chatarra, así como un bajo consumo de pescado. Estos hallazgos pueden representar áreas de oportunidad para fortalecer las acciones de educación alimentaria y promoción de estilos de vida saludables dentro de la comunidad. Desde la perspectiva de la nutrición comunitaria, estos resultados sugieren un patrón mixto. Por un lado, es positivo observar un consumo elevado de agua, verduras, leguminosas y huevo. Sin embargo, también destaca una frecuencia relativamente alta de consumo de refrescos y comida chatarra, así como un bajo consumo de pescado. Estos hallazgos pueden relacionarse con los problemas de salud identificados en la comunidad estudiada, como la obesidad, la hipertensión arterial o la diabetes mellitus.
Estos resultados difieren con los reportados por González et al.15 en su estudio sobre condiciones de seguridad alimentaria, los participantes presentaron una alta diversidad alimentaria y un 86% presentaron inseguridad alimentaria IA en los últimos tres meses porque consumen de 6 a 12 grupos de alimentos. Así como un porcentaje de un poco menos de la mitad manifestaron tener un ingreso mensual igual o menor a B/300.00 (B moneda oficial de Panamá). Asimismo, en lo que se refiere a la salud 77.1% presentaron sobrepeso y obesidad, al igual que en nuestro estudio.
En lo que se refiere a la inseguridad alimentaria IA se presenta cuando hay restricción en el acceso físico y económico de alimentos suficientes y nutritivos para mantener el bienestar nutricional de las personas. El nivel socioeconómico favorece para que se dé la IA, se puede dar a corto o largo plazo y siendo más probable que se presenten en los entornos más pobres y marginados16. De acuerdo con Anthem P.17 la IA se da por una serie de causas predisponentes como son: en estado de pobreza por falta de recursos económicos por lo que se presenta un difícil acceso a comprar alimentos nutritivos, lo que permite que se compren productos de menor calidad y no se coma el debido número de comidas al día. También está el medio ambiente y el clima con sus sequías, inundaciones, el daño a los sembradíos que disminuyen las cosechas, la disponibilidad de los alimentos por ejemplo que no hay donde transportarlos, o bien escasez de agua e insumos agrícolas y por último las guerras, las crisis políticas, pandemias etc.
Según Nelson Andrade18 la salud está dada por un bienestar biopsicosocial de las personas, el estado de salud se determina realizando el acercamiento a la población, identificando su situación de salud que afecta a la sociedad. La Organización Panamericana de la Salud OPS, manifiesta que en América la salud es compleja y se relaciona a situaciones económicas y sociales. Desde hace tiempo se ha venido enfrentando a retos que se presentan como la prevalencia de enfermedades no transmisibles como la diabetes y la obesidad, así como la prevención y control de enfermedades infecciosas como la pandemia de covid, VIH y el COVID.
En relación con las características de salud de la población estudiada, se identificó que la mayor proporción de los participantes contaba con afiliación al Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), representando el 48.3%, lo que evidencia una cobertura importante de seguridad social. Respecto al consumo de sustancias psicoactivas, predominó la población que manifestó no consumirlas 58.6%. En cuanto al perfil epidemiológico, las enfermedades crónicas con mayor prevalencia fueron la hipertensión arterial 9.5%, seguida de la obesidad 6.0% y la diabetes mellitus 4.3%, padecimientos que constituyen importantes factores de riesgo para el desarrollo de complicaciones cardiovasculares y metabólicas. Asimismo, el 99.6% de los participantes refirió no presentar enfermedades de transmisión sexual y el 74.1% indicó no haber presentado alguna condición de morbilidad al momento de la encuesta, lo que refleja un panorama favorable respecto a estos indicadores de salud.
Estos hallazgos son comparables con los reportados por Nelson Andrade18, quienes identificaron que la hipertensión arterial, la diabetes mellitus y otras enfermedades crónicas representan algunos de los principales problemas de salud en la comunidad estudiada. Lo anterior confirma que las enfermedades crónicas no transmisibles continúan constituyendo un importante desafío para la Atención Primaria de la Salud, al requerir estrategias permanentes de detección oportuna, control, seguimiento y educación para el autocuidado, con el propósito de disminuir la aparición de complicaciones y mejorar la calidad de vida de la población.
Finalmente, se concluye que el diagnóstico situacional de la comunidad de General Cepeda, Coahuila, permitió caracterizar las condiciones sociodemográficas, ambientales y de salud de la población, identificando fortalezas como la cobertura de servicios básicos esenciales y áreas prioritarias de intervención relacionadas con determinantes sociales, factores ambientales y riesgos para la salud, entre ellos la presencia de fauna doméstica y fauna nociva. Estos hallazgos proporcionan evidencia objetiva para orientar estrategias de promoción de la salud, prevención de enfermedades y vigilancia comunitaria, adaptadas a las necesidades específicas de la población.
La participación del profesional de enfermería fue fundamental para la valoración integral de la comunidad, la identificación de prioridades de salud y la generación de información útil para la toma de decisiones en el ámbito local. En el marco de la Atención Primaria de Salud, el diagnóstico situacional constituye una herramienta clave para planificar, implementar y evaluar intervenciones comunitarias basadas en evidencia, fortalecer la participación comunitaria y contribuir al mejoramiento de las condiciones de salud y la calidad de vida de la población. Asimismo, se recomienda realizar diagnósticos situacionales de manera periódica para monitorear las necesidades emergentes y evaluar el impacto de las intervenciones implementadas.
BIBLIOGRAFÍA
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ANEXOS
Figura 1. Área Geoestadística Básica AGEB 0308. De la localidad de General Cepeda (050110001), Coahuila de Zaragoza. Mapa de colonias pr AGEB (Marco Geoestadístico, INEGI).
Figura 2. Área Geoestadística Básica AGEB 0543. De la localidad de General Cepeda (050110001), Coahuila de Zaragoza. Mapa de colonias por AGEB (Marco Geoestadístico, INEGI).
Figura 3. Pirámide poblacional por sexo y grupos de edad de una comunidad urbana de General Cepeda, Coahuila.
Tabla 1
Datos Sociodemográficos de la población
| f | % | |
|---|---|---|
| Sexo
Hombre Mujer |
126
106 |
54.3
45.7 |
| Estado civil
Soltero Casado Divorciado Viudo Unión Libre No aplica |
21
71 10 5 36 83 |
11.6
30.6 4.3 2.2 15.5 35.8 |
| Escolaridad
Sabe leer y escribir Primaria Secundaria Preparatoria Técnico Profesional No aplica |
9
63 69 43 22 3 23 |
3.9
27.2 29.7 18.5 9.5 1.3 9.9 |
| Ocupación
Hogar Trabajador Jubilado Desempleado Negocio propio Estudia/trabaja No aplica |
39
66 91 3 5 3 25 |
34.8
14.8 37.4 4.3 8.7 1.3 10.8 |
| Tipo de familia
Nuclear Monoparental Monomarental Reconstruida Extensa |
43
1 3 4 9 |
71.7
1.7 5.0 6.7 15.0 |
Nota: f= frecuencia, %=porcentaje
Tabla 2
Servicios Públicos y de Comunicación de la Vivienda Familiar:
| Servicios públicos y comunicación | Si | No | ||
|---|---|---|---|---|
| f | % | f | % | |
| Agua entubada | 60 | 100 | 0 | 0 |
| Drenaje | 52 | 86.7 | 8 | 13.3 |
| Energía eléctrica | 60 | 100 | 0 | 0 |
| Gas | 59 | 98.3 | 1 | 1.7 |
| Basura | 55 | 91.7 | 5 | 8.3 |
| Teléfono | 31 | 51.7 | 29 | 48.3 |
| Televisión | 51 | 85.0 | 9 | 15.0 |
| Internet | 40 | 66.7 | 20 | 33.3 |
| Periódico | 27 | 45.0 | 33 | 55.0 |
Nota: fr= frecuencia, %=porcentaje
Tabla 3
Estadísticos descriptivos de la frecuencia de consumo de alimentos de la población de estudio:
| Alimento | Mínimo | Máximo | DE | |
|---|---|---|---|---|
| Consumo de Agua | 4 | 5 | 4.97 | 0.18 |
| Consumo de Leche | 1 | 5 | 3.73 | 1.17 |
| Consumo de Refresco | 2 | 5 | 3. 95 | 1.03 |
| Consumo de Carne roja | 1 | 5 | 3.35 | 1.35 |
| Consumo de Carne blanca | 1 | 5 | 2.63 | 1.17 |
| Consumo de Pescado | 1 | 5 | 1.95 | 1.30 |
| Consumo de Huevo | 2 | 5 | 4.50 | 0.89 |
| Consumo de Leguminosas | 1 | 5 | 4.18 | 1.04 |
| Consumo de Cereales | 1 | 5 | 3.32 | 1.38 |
| Consumo de Frutas | 1 | 5 | 3.52 | 1.40 |
| Consumo de Verduras | 1 | 5 | 4.28 | 1.07 |
| Harinas | 1 | 5 | 3.68 | 1.46 |
| Consumo de Comida chatarra | 1 | 5 | 3.85 | 1.37 |
Nota: Los valores se expresan como media ± desviación estándar. La frecuencia semanal de consumo se evaluó mediante una escala de 1 a 5, donde: 1 = 1 vez por semana; 2 = 2 veces por semana; 3 = 3 veces por semana; 4 = 4 veces por semana; 5 = 5 veces por semana o más.
Tabla 4
Estado de salud y prevalencia de enfermedades en la población:
| f | % | |
|---|---|---|
| Consumo de alcohol | 60 | 25.9 |
| Consumo de tabaco | 36 | 15.5 |
| No aplica | 136 | 58.6 |
| ETS
Ninguno |
1
231 |
0.4
99.6 |
| Cardiopatías | 6 | 2.6 |
| Hipertensión arterial | 22 | 2.5 |
| Osteoporosis | 1 | 0.4 |
| Discapacidad | 2 | 0.9 |
| Ninguna | 172 | 74.1 |
| Morbilidad | ||
| Afecciones respiratorias
Diabetes Mellitus Cardiopatía Hipertensión arterial Osteoporosis Discapacidad Ninguno |
5
10 6 22 1 2 |
2.2
4.3 2.6 9.5 0.4 0.9 |
Nota: fr= frecuencia, %=porcentaje n=60
Fuente: Elaboración propia con datos obtenidos mediante el cuestionario aplicado a la población de estudio (2026).


