AUTORES
- Andrea Lazcorreta Celma. Enfermera Pediátrica. Hospital Universitario Miguel Servet, Zaragoza. España.
- Sandra Vela Durban. Enfermera Pediátrica. Hospital Universitario Cruces, Bizkaia. España.
- Sandra Sáiz Zunda. Enfermera Pediátrica. Hospital Universitario Miguel Servet, Zaragoza. España.
- María Blanca Vizán Linés. Enfermera Generalista. Hospital Universitario San Jorge, Huesca. España.
- Ángela Mercedes Sánchez Tomás. Enfermera Pediátrica. Hospital Sant Joan de Déu, Barcelona. España.
RESUMEN
La lactancia materna es la intervención nutricional más eficaz para el recién nacido prematuro, con beneficios ampliamente documentados en la literatura científica1–4. Sin embargo, su instauración presenta múltiples barreras derivadas de la inmadurez fisiológica del bebé, el entorno hospitalario y el impacto emocional en las familias6,10. Este artículo revisa la evidencia reciente sobre las dificultades más frecuentes y las estrategias basadas en evidencia para superarlas, con especial énfasis en el rol de enfermería.
PALABRAS CLAVE
Lactancia materna, recién nacido prematuro, leche humana, unidades de cuidados intensivos neonatales, método madre canguro, conducta materna, lactancia, extracción de leche, contacto piel con piel, recién nacido de muy bajo peso, práctica basada en la evidencia, cuidados de enfermería.
ABSTRACT
Breastfeeding is the most effective nutritional intervention for premature newborns, with benefits widely documented in the scientific literature1–4. However, its initiation presents multiple barriers derived from the infant’s physiological immaturity, the hospital environment, and the emotional impact on families6,10. This article reviews recent evidence on the most common difficulties and evidence‑based strategies to overcome them, with special emphasis on the nursing role.
KEY WORDS
Breast feeding, infant, premature, milk, human, intensive care units, neonatal, kangaroo-mother care method, parent-child relations, lactation, milk expression, skin-to-skin contact, infant, very low birth weight, evidence-based practice, nursing care.
DESARROLLO DEL TEMA
La lactancia materna constituye la intervención nutricional más eficaz y segura para el recién nacido prematuro, con beneficios ampliamente documentados en la literatura científica. La leche humana aporta componentes inmunológicos, antiinflamatorios y bioactivos esenciales que reducen la incidencia de enterocolitis necrosante, sepsis tardía y morbilidad respiratoria, además de favorecer un mejor desarrollo neurológico a largo plazo1–4. Organismos internacionales como la American Academy of Pediatrics y la ESPGHAN recomiendan de forma unánime el uso prioritario de leche materna en esta población vulnerable, complementada con estrategias de fortificación individualizada cuando es necesario3,4,7,18.
A pesar de estas recomendaciones, la instauración y el mantenimiento de la lactancia en recién nacidos prematuros presentan múltiples desafíos. La inmadurez fisiológica del prematuro —incluyendo la falta de coordinación succión‑deglución‑respiración y la limitada capacidad gástrica— dificulta el inicio de la alimentación oral directa al pecho11,16. Además, factores contextuales como la separación madre‑bebé, la tecnología invasiva y la dinámica propia de las unidades de cuidados intensivos neonatalesUCIN pueden interferir en el establecimiento temprano de la lactancia8,9,14.
El impacto emocional en las familias también desempeña un papel determinante. Las madres de prematuros suelen experimentar ansiedad, miedo, sentimientos de pérdida de control y dudas sobre su capacidad para producir leche suficiente, lo que puede afectar negativamente a la lactancia10. La evidencia muestra que la participación activa de los padres en la UCIN, junto con intervenciones centradas en el vínculo como el método canguro, mejora significativamente los resultados de lactancia y el bienestar emocional familiar5,6,13.
Asimismo, la literatura destaca la importancia de iniciar la extracción de leche de forma precoz y frecuente para optimizar la producción láctea, especialmente en madres de recién nacidos de muy bajo peso12. La implementación de programas estructurados de apoyo a la lactancia, liderados por profesionales de enfermería, se ha asociado con mayores tasas de lactancia exclusiva al alta hospitalaria14,17,19,20. Las revisiones sistemáticas y metaanálisis recientes confirman que las intervenciones multifacéticas —educación, contacto piel con piel, apoyo emocional, participación parental y asesoramiento especializado— son las más efectivas para promover la lactancia en prematuros15.
En este contexto, resulta fundamental comprender las barreras específicas que enfrentan las familias y los equipos de salud, así como las estrategias basadas en evidencia que permiten superarlas. Este artículo revisa la literatura reciente sobre las dificultades más frecuentes en la lactancia materna de recién nacidos prematuros y analiza las intervenciones más efectivas, con especial énfasis en el rol de enfermería como agente clave en la promoción, apoyo y sostenibilidad de la lactancia en la UCIN.
BENEFICIOS ESPECÍFICOS DE LA LECHE MATERNA EN PREMATUROS:
Composición adaptada a la prematuridad:
La leche de madre de prematuro contiene:
- Mayor concentración de proteínas, especialmente alfa-lactoalbúmina2.
- Más inmunoglobulinas, lactoferrina y lisozima, esenciales para la defensa inmunitaria2,4.
- Oligosacáridos específicos que favorecen la maduración intestinal y la microbiota2.
- Factores de crecimiento como IGF-1 y EGF, que estimulan la reparación tisular4.
Esta composición cambia dinámicamente durante las primeras semanas, adaptándose a las necesidades del bebé.
Protección frente a complicaciones graves:
La leche materna reduce significativamente:
- Enterocolitis necrosantehasta un 58%2,5.
- Sepsis tardía y otras infecciones nosocomiales2.
- Displasia broncopulmonar y retinopatía del prematuro2.
Estos efectos se deben a la combinación de factores inmunológicos, antiinflamatorios y antioxidantes presentes en la leche humana.
2.3. Beneficios neurocognitivos
Estudios recientes muestran que los prematuros alimentados con leche materna presentan:
- Mayor volumen de sustancia blanca y gris13.
- Mejor conectividad neuronal.
- Puntuaciones cognitivas superiores en la infancia y adolescencia13.
El contacto piel con piel potencia estos efectos al reducir el estrés tóxico y favorecer la regulación neuroendocrina5,13.
DIFICULTADES DE LA LACTANCIA MATERNA EN PREMATUROS:
Inmadurez neurológica y motora:
La coordinación succión–deglución–respiración se desarrolla entre las 32 y 34 semanas de edad gestacional11. Antes de ese momento, los prematuros presentan:
- Succión débil y poco rítmica.
- Dificultad para mantener la presión negativa.
- Episodios de desaturación y bradicardia durante las tomas.
- Fatiga precoz que limita la transferencia de leche11.
Esto obliga a introducir la lactancia de forma progresiva y supervisada.
Separación madre–bebé y entorno de la UCIN:
El ingreso en la UCIN implica:
- Separación física prolongada.
- Limitación del contacto piel con piel.
- Exposición a ruido, luz intensa y procedimientos invasivos.
- Interrupciones frecuentes del descanso del bebé.
Estos factores afectan la producción de leche y dificultan el establecimiento del vínculo6.
Impacto emocional en la madre:
Las madres de prematuros suelen experimentar:
- Ansiedad, miedo y sentimientos de culpa10.
- Sensación de pérdida de control.
- Dudas sobre su capacidad para alimentar a su bebé.
- Mayor riesgo de depresión posparto10.
El estrés materno se asocia a menor producción de leche y menor adherencia a la lactancia6,10.
Problemas físicos relacionados con la lactancia:
Entre los más frecuentes:
- Hipogalactia secundaria a extracción insuficiente12.
- Congestión mamaria y mastitis.
- Dolor en el pezón por mala técnica o uso prolongado de sacaleches.
- Dificultad para mantener la producción durante estancias prolongadas en la UCIN1,9.
Requerimientos nutricionales elevados:
Los prematuros, especialmente los de muy bajo peso, requieren:
- Aporte proteico superior4,7.
- Mayor densidad energética.
- Micronutrientes específicos como calcio, fósforo y sodio.
La leche materna sin fortificar no siempre cubre estas necesidades, lo que puede generar dudas en las familias18.
ESTRATEGIAS BASADAS EN EVIDENCIA PARA SUPERAR LAS DIFICULTADES:
Contacto piel con pielMétodo Canguro:
El método canguro:
- Estabiliza la frecuencia cardíaca y respiratoria5.
- Reduce el estrés del bebé y la madre13.
- Aumenta la producción de leche5.
- Favorece la transición a la lactancia directa.
- Mejora el neurodesarrollo13.
Es una de las intervenciones más respaldadas por la evidencia.
Extracción precoz y frecuente de leche:
La extracción debe iniciarse idealmente en las primeras 6 horas tras el parto12. La frecuencia recomendada es de 8 a 10 extracciones al día. Esto:
- Favorece la subida de la leche.
- Permite disponer de calostro para el prematuro.
- Reduce el riesgo de hipogalactia12.
La enfermería tiene un papel clave en enseñar técnicas de extracción manual y con sacaleches.
Intervención del logopeda neonatal:
El logopeda contribuye a:
- Evaluar la función oral y el riesgo de aspiración11.
- Entrenar la succión no nutritiva.
- Facilitar la transición de sonda a pecho.
- Regular la sensibilidad oral y prevenir aversiones alimentarias.
Su participación mejora la seguridad y eficacia de la alimentación oral.
Acompañamiento emocional y educación sanitaria:
El apoyo emocional reduce ansiedad y estrés, mejora la confianza materna y favorece la continuidad de la lactancia6,10,14. Las intervenciones centradas en la familia son esenciales6.
Fortificación de la leche humana:
La fortificación permite cubrir los requerimientos nutricionales del prematuro sin renunciar a los beneficios de la leche materna4,7,18. ESPGHAN recomienda fortificación individualizada en prematuros de muy bajo peso4.
Programas de mejora de calidadQuality Improvement:
Las unidades que implementan programas QI han demostrado:
- Mayor tasa de lactancia exclusiva al alta.
- Protocolos más consistentes.
- Mejor coordinación entre profesionales1,15.
Incluyen formación continua, auditorías y estandarización de cuidados.
ROL DE ENFERMERÍA EN LA PROMOCIÓN DE LA LACTANCIA EN PREMATUROS:
Educación y acompañamiento a las familias:
La enfermería es el profesional que más tiempo pasa con la familia y el bebé. Su papel incluye:
- Enseñar técnicas de extracción y conservación de leche1,12.
- Resolver dudas sobre fortificación y alimentación mixta4,7.
- Acompañar emocionalmente a la madre6,10.
- Facilitar el contacto piel con piel5.
Valoración continua de la alimentación:
La enfermería debe:
- Evaluar la succión y la transferencia de leche.
- Detectar signos de fatiga o desaturación.
- Ajustar la postura y el agarre.
- Registrar volúmenes y tolerancia digestiva.
Coordinación multidisciplinar:
La enfermería actúa como puente entre:
- Neonatólogos.
- Logopedas.
- Matronas.
- Psicología perinatal.
Esta coordinación mejora los resultados clínicos6,14.
CONCLUSIONES
La lactancia materna en prematuros es un proceso complejo condicionado por la inmadurez fisiológica del bebé, el entorno hospitalario y el estado emocional de la madre. Sin embargo, con apoyo especializado y estrategias adecuadas, la mayoría de las dificultades pueden superarse. El papel de enfermería es esencial para acompañar, educar y empoderar a las familias, garantizando que los prematuros reciban los beneficios únicos de la leche materna.
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