Donación de órganos y tejidos en pacientes críticos: papel de la enfermería en la detección, mantenimiento y coordinación del donante potencial. Trabajo monográfico

6 septiembre 2026

 

AUTORES

  1. Julia Hernández Modrego. Enfermera en el Servicio Aragonés de Salud, Aragón. España.
  2. Verónica Muñoz Fernandez. Enfermera en el Servicio Aragonés de Salud, Aragón. España.
  3. Aroa Hijós Puig. Enfermera Interna Residente de EFyC. Centro de Salud de Barbastro, Aragón. España.
  4. María Andreu Martí. Enfermera en el Servicio Aragonés de Salud, Aragón. España.
  5. Laura Revuelto Mendoza. Enfermera en el Servicio Aragonés de Salud, Aragón. España.
  6. María Victoria Tolosa Pinilla. Enfermera en el Servicio Aragonés de Salud, Aragón. España.

RESUMEN

La donación de órganos y tejidos constituye una actividad sanitaria esencial para ofrecer una alternativa terapéutica a pacientes con insuficiencia orgánica irreversible. España mantiene una posición de referencia internacional en donación y trasplante gracias a un modelo organizativo basado en la coordinación hospitalaria, la detección precoz del donante potencial y la implicación multidisciplinar de los profesionales sanitarios. En 2025, España alcanzó 6.335 trasplantes de órganos y una tasa de 51,9 donantes fallecidos por millón de población, manteniendo su liderazgo internacional.

El proceso de donación puede desarrollarse fundamentalmente en dos escenarios clínicos: la donación en muerte encefálica y la donación en asistolia controlada. Ambos requieren una atención altamente protocolizada, dirigida a garantizar el diagnóstico correcto del fallecimiento, la preservación de la viabilidad de los órganos, la seguridad del receptor y el respeto a la dignidad del paciente donante y su familia.

El personal de enfermería desempeña un papel clave durante todo el proceso, desde la identificación del posible donante hasta el mantenimiento hemodinámico, respiratorio, térmico, metabólico y farmacológico, así como en la comunicación, el acompañamiento familiar, la coordinación con el equipo de trasplantes y los cuidados post mortem. Su actuación basada en la evidencia contribuye a reducir la pérdida de órganos viables y a favorecer un proceso asistencial seguro, ético y humanizado.

PALABRAS CLAVE

Donación de órganos, cuidados críticos, muerte encefálica, donación en asistolia, cuidados de enfermería.

ABSTRACT

Organ and tissue donation is an essential healthcare activity that provides a therapeutic option for patients with irreversible organ failure. Spain remains an international reference in donation and transplantation due to an organizational model based on hospital coordination, early identification of potential donors and multidisciplinary involvement of healthcare professionals.

The donation process mainly takes place in two clinical scenarios: donation after brain death and controlled donation after circulatory death. Both require highly protocolized care aimed at ensuring accurate death diagnosis, organ viability preservation, recipient safety and respect for the dignity of the donor patient and their family.

Nursing professionals play a key role throughout the entire process, from identifying potential donors to hemodynamic, respiratory, thermal, metabolic and pharmacological maintenance, as well as communication, family support, coordination with transplant teams and post-mortem care. Evidence-based nursing practice contributes to reducing the loss of viable organs and promotes a safe, ethical and humanized healthcare process.

KEY WORDS

Organ donation, critical care, brain death, donation after circulatory death, nursing care.

INTRODUCCIÓN

La donación de órganos y tejidos es un procedimiento sanitario de elevada complejidad que permite sustituir órganos con daño irreversible por órganos funcionales procedentes de donantes vivos o fallecidos. Constituye, en muchos casos, la única alternativa terapéutica capaz de mejorar la supervivencia y la calidad de vida de pacientes con insuficiencia renal, hepática, cardíaca, pulmonar, pancreática o intestinal avanzada.

En España, la actividad de donación y trasplante se encuentra regulada por la Ley 30/1979, de 27 de octubre, sobre extracción y trasplante de órganos, y por el Real Decreto 1723/2012, que establece el marco de calidad y seguridad aplicable a la donación, evaluación, extracción, asignación, transporte y trasplante de órganos humanos1.

El modelo español de trasplantes, coordinado por la Organización Nacional de Trasplantes, se ha consolidado como referente internacional. Su éxito se basa en la existencia de coordinadores hospitalarios de trasplantes, la detección activa de posibles donantes, la formación de los profesionales y la organización de circuitos asistenciales eficaces. En este contexto, las unidades de cuidados intensivos adquieren una especial relevancia, ya que gran parte de los potenciales donantes se encuentran ingresados en ellas.

El proceso de donación exige una actuación sanitaria rigurosa y coordinada. La identificación precoz del donante potencial, el diagnóstico de muerte encefálica o circulatoria, el mantenimiento de la estabilidad fisiológica, la prevención de complicaciones y el acompañamiento familiar son elementos esenciales para garantizar la viabilidad de los órganos y el respeto al paciente.

La enfermería, por su contacto directo y continuado con el paciente crítico, ocupa una posición privilegiada dentro del proceso de donación. Sus intervenciones no se limitan al cuidado técnico, sino que incluyen la vigilancia clínica, la administración segura de tratamientos, el control de constantes, la prevención de eventos adversos, la humanización del proceso y la colaboración con el equipo coordinador de trasplantes2.

OBJETIVOS

Objetivo general

Analizar el papel de la enfermería en el proceso de donación de órganos y tejidos en pacientes críticos, destacando su intervención en la detección, mantenimiento y coordinación del donante potencial.

Objetivos específicos

Describir los principales tipos de donación de órganos y tejidos.

Explicar las características de la donación en muerte encefálica y de la donación en asistolia controlada.

Identificar los cuidados enfermeros necesarios para mantener la viabilidad de los órganos.

Analizar la importancia de la enfermería en la comunicación, el acompañamiento familiar y la humanización del proceso de donación.

DESARROLLO DEL TEMA

Concepto de donación de órganos y tejidos:

La donación de órganos consiste en la cesión altruista de órganos o tejidos sanos para su posterior trasplante a personas con enfermedades irreversibles. Pueden donarse órganos sólidos como riñones, hígado, corazón, pulmones, páncreas e intestino, además de tejidos como córneas, piel, hueso, válvulas cardíacas, vasos sanguíneos o médula ósea.

Desde el punto de vista clínico, el trasplante representa una opción terapéutica fundamental cuando el tratamiento médico convencional ya no permite mantener una función orgánica adecuada. En estos casos, la donación se convierte en un proceso de gran impacto sanitario, social y humano3.

La donación puede clasificarse en donación de vivo y donación de fallecido. La primera se produce cuando una persona dona un órgano o parte de un órgano compatible, generalmente riñón o segmento hepático, manteniendo su propia seguridad clínica. La segunda se produce tras el fallecimiento del donante, ya sea por criterios neurológicos, en el caso de la muerte encefálica, o por criterios circulatorios y respiratorios, en el caso de la donación en asistolia4.

Donación en muerte encefálica:

La muerte encefálica se define como el cese irreversible de todas las funciones encefálicas, incluyendo hemisferios cerebrales, tronco encefálico y cerebelo. Aunque el paciente puede mantener circulación y ventilación mediante soporte artificial, desde el punto de vista clínico y legal se considera fallecido.

El diagnóstico de muerte encefálica debe realizarse siguiendo criterios estrictos. Antes de iniciar la exploración neurológica, es imprescindible confirmar la existencia de una lesión cerebral estructural irreversible, estabilidad hemodinámica suficiente, oxigenación adecuada, temperatura corporal compatible con la exploración y ausencia de factores que puedan simular coma, como intoxicaciones, alteraciones metabólicas graves, fármacos depresores del sistema nervioso central o bloqueantes neuromusculares1.

La exploración clínica incluye la comprobación de coma arreactivo, ausencia de respuesta motora ante estímulos dolorosos en territorio craneal, ausencia de reflejos troncoencefálicos y ausencia de respiración espontánea mediante el test de apnea. Entre los reflejos que deben evaluarse se incluyen el fotomotor, corneal, oculocefálico, oculovestibular, nauseoso y tusígeno1,5.

En determinadas circunstancias, como traumatismos faciales graves, imposibilidad de realizar el test de apnea, hipotermia, intoxicación, edad pediátrica o lesión infratentorial, puede ser necesario recurrir a pruebas instrumentales. Entre ellas se encuentran el electroencefalograma, los potenciales evocados, el Doppler transcraneal, la arteriografía cerebral o las pruebas de perfusión cerebral.

Una vez diagnosticada la muerte encefálica, el objetivo asistencial cambia. El paciente ya no requiere cuidados dirigidos a la recuperación neurológica, sino cuidados orientados a preservar la función de los órganos potencialmente trasplantables, siempre dentro de un marco ético, legal y de respeto a la dignidad del donante.

Donación en asistolia controlada:

La donación en asistolia controlada, también denominada donación tras muerte circulatoria controlada o Maastricht tipo III, se produce en pacientes con daño neurológico catastrófico, enfermedad neuromuscular avanzada, patología respiratoria terminal o enfermedad cardíaca irreversible en los que se ha decidido la limitación del tratamiento de soporte vital por criterios clínicos, éticos y de proporcionalidad terapéutica.

En estos casos, la decisión de limitar el soporte vital debe ser completamente independiente de la posibilidad de donación. Solo una vez establecida dicha decisión, y si el paciente cumple criterios de potencial donante, se activa el proceso de coordinación.

Tras la retirada del soporte vital, se monitoriza de forma estrecha la evolución clínica hasta la parada circulatoria. Una vez producida, se respeta un periodo de observación sin intervención, conocido como periodo de “no touch”, tras el cual se certifica el fallecimiento. Posteriormente se inician las maniobras de preservación de órganos.

La donación en asistolia ha experimentado un importante desarrollo en España gracias a la incorporación de técnicas de preservación avanzada, como la perfusión regional normotérmica con oxigenación por membrana extracorpórea. Esta técnica permite restablecer la perfusión sanguínea de los órganos abdominales tras el fallecimiento, reduciendo el daño por isquemia y mejorando la viabilidad de los injertos.

El control de los tiempos es fundamental. Se diferencian el tiempo de isquemia caliente total, el tiempo de isquemia caliente funcional, el tiempo de preservación y el tiempo de isquemia fría. La prolongación excesiva de estos periodos puede comprometer la función posterior del injerto, especialmente en órganos como hígado, riñón, páncreas, pulmón o corazón6,7.

Mantenimiento del donante potencial:

El mantenimiento del donante potencial tiene como finalidad conservar la perfusión, oxigenación y funcionalidad de los órganos hasta el momento de la extracción. Para ello es imprescindible una vigilancia continua y una actuación precoz ante cualquier alteración.

Estabilidad hemodinámica:

La hipotensión es una complicación frecuente, especialmente en el donante en muerte encefálica, debido a la pérdida del control autonómico, la vasodilatación, la hipovolemia y la posible disfunción miocárdica. El objetivo general es mantener una presión arterial media suficiente para asegurar la perfusión de los órganos.

La enfermería debe realizar monitorización continua de presión arterial invasiva, frecuencia cardíaca, ritmo electrocardiográfico, presión venosa central cuando esté indicada, diuresis horaria, temperatura y saturación de oxígeno. Además, debe colaborar en la administración de fluidoterapia y fármacos vasoactivos según prescripción médica.

Los cristaloides isotónicos suelen ser la primera opción para corregir hipovolemia, evitando tanto la hipoperfusión como la sobrecarga hídrica, especialmente si los pulmones son potencialmente válidos para trasplante. Los coloides se utilizan con mayor precaución por su posible relación con alteraciones de coagulación y función renal5.

Manejo farmacológico:

Los vasopresores e inotrópicos son necesarios cuando la fluidoterapia no consigue mantener una perfusión adecuada. La noradrenalina se emplea habitualmente como vasopresor de primera línea. En casos de disfunción miocárdica puede requerirse dobutamina. La vasopresina o la terlipresina pueden ser útiles en hipotensión refractaria o en situaciones asociadas a diabetes insípida.

La enfermería debe conocer la indicación, dosis, dilución, velocidad de perfusión, compatibilidades y posibles efectos adversos de estos fármacos. También debe vigilar la respuesta clínica mediante constantes hemodinámicas, diuresis, perfusión periférica y resultados analíticos5,8.

Control respiratorio:

La ventilación mecánica debe orientarse a mantener una oxigenación adecuada y prevenir lesiones pulmonares asociadas al ventilador. Es necesario vigilar la saturación de oxígeno, la presión de la vía aérea, el volumen corriente, la presión positiva al final de la espiración y los resultados de gasometría arterial.

En caso de posible donación pulmonar, los cuidados respiratorios adquieren especial relevancia. La enfermería debe realizar aspiración de secreciones con técnica estéril, cambios posturales, prevención de neumonía asociada a ventilación mecánica, higiene oral y vigilancia de secreciones bronquiales.

Control térmico y metabólico:

La hipotermia es frecuente tras la muerte encefálica por pérdida de la regulación hipotalámica. Debe prevenirse mediante mantas térmicas, calentadores de fluidos y control continuo de la temperatura central.

También son habituales alteraciones endocrinas y metabólicas como diabetes insípida, hipernatremia, hiperglucemia, acidosis, alteraciones del potasio o trastornos de la coagulación. La enfermería participa en la detección precoz mediante control de diuresis, balance hídrico, glucemias capilares, analíticas, gasometrías y administración de tratamientos prescritos.

Criterios de aceptación y seguridad del receptor:

La valoración del donante debe contemplar antecedentes clínicos, edad, causa de muerte, exploración física, pruebas analíticas, serologías, cultivos, pruebas de imagen y valoración funcional de cada órgano. Los criterios absolutos de exclusión son limitados, pero incluyen determinadas neoplasias activas, infecciones transmisibles no controladas o lesiones directas graves de los órganos.

Existen criterios relativos que dependen del órgano concreto y de la situación clínica del receptor. La edad avanzada, determinados antecedentes cardiovasculares, alteraciones hepáticas, patología renal, tabaquismo o hallazgos radiológicos no siempre contraindican la donación, pero obligan a una valoración individualizada.

La seguridad del receptor exige una correcta caracterización del donante. Por ello, es necesario obtener muestras para serologías, cultivos, grupo sanguíneo, bioquímica, coagulación, gasometría y otras pruebas específicas. La enfermería participa activamente en la extracción, identificación, registro y envío de muestras, evitando errores de trazabilidad4,9.

Papel de enfermería en el proceso de donación:

La enfermería es un pilar fundamental en el proceso de donación de órganos y tejidos. Su papel comienza con la identificación precoz del posible donante en unidades críticas, urgencias o reanimación, y continúa durante todo el mantenimiento, coordinación, extracción y cuidados posteriores10.

Detección precoz del donante potencial:

El contacto continuado con el paciente crítico permite a la enfermería detectar cambios clínicos compatibles con evolución a muerte encefálica o situaciones en las que podría plantearse una donación en asistolia controlada. La comunicación rápida con el equipo médico y el coordinador de trasplantes puede evitar la pérdida de oportunidades de donación.

Cuidados técnicos y vigilancia continua:

Entre las principales intervenciones enfermeras se encuentran la monitorización hemodinámica, el control respiratorio, la administración segura de medicación, la vigilancia de diuresis, el mantenimiento de accesos vasculares, la prevención de infecciones, el control térmico, la realización de balances y el registro exhaustivo de todas las intervenciones.

La precisión en estos cuidados resulta esencial, ya que pequeñas variaciones en la presión arterial, oxigenación, temperatura, glucemia o equilibrio hidroelectrolítico pueden comprometer la viabilidad de los órganos.

Coordinación interdisciplinar:

El proceso de donación implica a intensivistas, coordinadores de trasplantes, enfermería, anestesia, cirugía, laboratorio, radiología, banco de sangre, celadores, personal administrativo y equipos extractores. La enfermería actúa como nexo entre muchos de estos profesionales, facilitando la continuidad asistencial y la transmisión de información relevante.

Apoyo emocional y acompañamiento familiar:

La donación se produce en un contexto de enorme carga emocional para la familia. Aunque la solicitud formal de donación corresponde habitualmente al equipo coordinador, la enfermería acompaña a los familiares durante todo el proceso, proporcionando presencia, escucha, información clara y apoyo emocional.

La humanización de los cuidados implica respetar los tiempos de la familia, favorecer la despedida, preservar la intimidad, evitar mensajes contradictorios y garantizar un trato digno al paciente fallecido.

Cuidados post mortem y dignidad del donante:

Tras la extracción, los cuidados post mortem deben realizarse con el mismo respeto que cualquier otro cuidado enfermero. La preparación del cuerpo, la retirada de dispositivos según protocolo, la higiene, la identificación correcta y el acompañamiento final forman parte de una atención ética y humanizada.

CONCLUSIONES

La donación de órganos y tejidos es un proceso sanitario complejo que requiere coordinación, precisión técnica, sensibilidad ética y trabajo multidisciplinar. En el paciente crítico, la detección precoz del donante potencial y el mantenimiento adecuado de la función orgánica son determinantes para garantizar el éxito del trasplante.

La donación en muerte encefálica y la donación en asistolia controlada constituyen los principales escenarios de donación en pacientes fallecidos. Ambas requieren protocolos específicos, control estricto de los tiempos, diagnóstico correcto del fallecimiento y preservación eficaz de los órganos.

El personal de enfermería desempeña un papel esencial en todas las fases del proceso. Su actuación permite mantener la estabilidad hemodinámica, respiratoria, térmica y metabólica del donante, prevenir complicaciones, asegurar la trazabilidad de muestras y tratamientos, colaborar con el equipo coordinador y acompañar a la familia en un momento de gran vulnerabilidad.

La formación continua de enfermería en donación y trasplante resulta imprescindible para mejorar la calidad asistencial, reducir la pérdida de órganos viables y garantizar un proceso seguro, ético y humanizado.

BIBLIOGRAFÍA

1. BOE-A-2012-15715 Real Decreto 1723/2012, de 28 de diciembre, por el que se regulan las actividades de obtención, utilización clínica y coordinación territorial de los órganos humanos destinados al trasplante y se establecen requisitos de calidad y seguri… [Internet]. [citado 27 de julio de 2026]. Disponible en: https://www.boe.es/buscar/doc.php?id=BOE-A-2012-15715

2. Ministerio de Sanidad – Prensa y comunicación – Noticias [Internet]. [citado 27 de julio de 2026]. Disponible en: https://www.sanidad.gob.es/gabinete/notasPrensa.do?id=6828

3. Caballero F. DE ÓRGANOS HUMANOS Autores y Editores. 2023;

4. Guide to the quality and safety of organs for transplantation – European Directorate for the Quality of Medicines & HealthCare [Internet]. [citado 27 de julio de 2026]. Disponible en: https://www.edqm.eu/en/guide-quality-and-safety-of-organs-for-transplantation

5. Lewis A, Adams N, Varelas P, Greer D, Caplan A. Organ support after death by neurologic criteria: Results of a survey of US neurologists. Neurology. 23 de agosto de 2016;87(8):827-34.

6. Villares JP, Miguel J, Villares P. Donación en asistolia. Cuad Med Forense. 1 de junio de 2015;21(1-2):43-9.

7. Guevara-Bonilla A, Tébar-Botí E, Aguirre-Ramón C, Merino-Orozco A, Domínguez-Massa C, Pérez-Guillén M, et al. Experiencia en DAC cardiaca en la Comunidad Valenciana: programa de extracción cardiaca extrahospitalaria. Cirugía Cardiovasc. 1 de enero de 2025;32(1):5-8.

8. Kotloff RM, Blosser S, Fulda GJ, Malinoski D, Ahya VN, Angel L, et al. Management of the Potential Organ Donor in the ICU: Society of Critical Care Medicine/American College of Chest Physicians/Association of Organ Procurement Organizations Consensus Statement. Crit Care Med. 20 de junio de 2015;43(6):1291-325.

9. Chandrasekar A, Lomas R, Sánchez-Ibáñez J, Lomero M, Bokhorst A, Ivo Da Silva M, et al. Physical Examination of Potential Deceased Organ and Tissue Donors: An Overview of the European Landscape. Transpl Int. 21 de julio de 2023;36.

10. Flodén A, Forsberg A. A phenomenographic study of ICU-nurses’ perceptions of and attitudes to organ donation and care of potential donors. Intensive Crit Care Nurs. 1 de diciembre de 2009;25(6):306-13.

 

 

Publique con nosotros

Indexación de la revista

ID:3540

Últimos artículos