- Silvia Pérez Ortiz. Graduada en Enfermería. Enfermera del Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.
- Isabel Shengyin de la Parra Colom. Graduada en Enfermería. Aragón, España.
- Alba Moliner Gil. Graduada en Enfermería. Enfermera del Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.
- Laura Murillo Eito. Graduada en Enfermería. Enfermera del Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.
- Zhasmina Ivanova Ivanova. Graduada en Enfermería. Enfermera en el Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.
RESUMEN
El consumo excesivo de bebidas azucaradas (SSBs) en niños es un problema de salud pública. En EE. UU., cerca del 17 % de las calorías infantiles provienen de azúcares añadidos, aproximadamente la mitad de SSBs, superando la recomendación de no más del 10 %. Una ración diaria puede equivaler a 25 kg de azúcar al año, favoreciendo sobrepeso, obesidad, caries dentales, hígado graso, diabetes tipo 2 y enfermedades cardiovasculares.
Factores como la edad, entorno urbano, nivel educativo de los padres y la publicidad dirigida influyen en el consumo. Los estudios muestran que cada ración adicional diaria incrementa el IMC y el tejido adiposo, así como indicadores metabólicos negativos, incluyendo mayor circunferencia de cintura y disminución del colesterol HDL. También se han reportado efectos en la salud mental, como depresión y trastornos del sueño.
Se requieren estrategias preventivas, educación nutricional y políticas públicas que promuevan alternativas saludables y restrinjan la exposición de los niños a las SSBs para proteger su salud a corto y largo plazo.
PALABRAS CLAVE
Bebidas azucaradas, niño, obesidad pediátrica, síndrome metabólico, caries dental.
ABSTRACT
Excessive consumption of sugar-sweetened beverages (SSBs) in children is a significant public health issue. In the U.S., about 17 % of children’s calories come from added sugars, roughly half from SSBs, exceeding the recommended limit of 10 %. Consuming one serving daily can amount to nearly 25 kg of sugar per year, contributing to overweight, obesity, dental caries, fatty liver, type 2 diabetes, and cardiovascular diseases.
Factors such as age, urban living, parental education, and targeted advertising influence intake. Studies show that each additional daily serving increases BMI and body fat, as well as negative metabolic indicators, including higher waist circumference and lower HDL cholesterol. Mental health effects, including depression and sleep disturbances, have also been reported.
Preventive strategies, nutritional education, and public policies promoting healthier alternatives and limiting children’s exposure to SSBs are essential to safeguard their short- and long-term health.
KEY WORDS
Sugar-sweetened beverages, child, pediatric obesity, metabolic syndrome, dental caries.
DESARROLLO DEL TEMA
El objetivo para este artículo monográfico es analizar el impacto del consumo de bebidas azucaradas en la salud de los niños, evaluando sus efectos sobre el estado nutricional, el desarrollo de sobrepeso/obesidad y otros indicadores de riesgo metabólico y de salud general.
Diversos estudios han identificado que los niños consumen una cantidad excesiva de azúcares, siendo las bebidas azucaradas una de las principales fuentes. En Estados Unidos, por ejemplo, se ha reportado que cerca del 17 % de las calorías en la dieta infantil provienen de azúcares añadidos, y aproximadamente la mitad corresponde únicamente a bebidas endulzadas, superando ampliamente la recomendación de no exceder el 10 % de calorías provenientes del azúcar.
El consumo diario de estas bebidas puede acumular grandes cantidades de azúcar a lo largo del tiempo, por ejemplo, tomar un refresco al día equivale a cerca de 25 kg de azúcar al año. Este exceso contribuye a diversos problemas de salud en los niños, como aumento de peso y obesidad, enfermedades cardíacas, caries dentales, hígado graso y riesgo de desarrollar diabetes tipo 2.
Un factor importante es que muchos padres desconocen la elevada cantidad de azúcar presente en productos habituales como refrescos, bebidas deportivas o energéticas, tés endulzados y jugos industrializados. Al no aportar nutrientes esenciales, el azúcar añadido constituye una fuente de “calorías vacías” que favorece el sobrepeso y aumenta la probabilidad de complicaciones para la salud infantil, lo que subraya la necesidad de promover alternativas más saludables dentro de la dieta familiar.
Estudiar el consumo de bebidas azucaradas en la infancia es fundamental desde diversas perspectivas, física (metabolismo, salud dental, nutricional y obesidad), mental (alteraciones mentales) y psicosocial (influencia publicitaria y hábitos)
Con el aumento de disponibilidad de azúcar, ha aumentado el consumo de bebidas endulzadas con azúcares añadidos (SSBs). Estas incluyen refrescos/agua, jugos con azúcar añadido, bebidas deportivas, energéticas, Kool-Aid y té dulce. La tendencia a su consumo se ha visto aumentada en niños, adolescentes y adultos. Algunos estudios han hablado del consumo del jugo junto con el de SSBs y otras por separado.
Las bebidas azucaradas van desde las de 10g de azúcar, las deportivas ligeras, las que contienen 51g y los refrescos de naranja1.
- Factores socioculturales y económicos.
Según un estudio de 2018, los niños adolescentes mayores (15-19 años), consumían 4,6 porciones a la semana frente a niños pequeños (3-4 años) con 1,8 porciones. Además, en áreas urbanas se consumían más (4,6 porciones) frente a las rurales (2,79).
Cabe destacar la desigualdad regional con consumos muy dispares, muy altos en América latina y el Caribe y bajos en Asia meridional. Además, son interesantes los factores demográficos, encontrando un consumo más alto en adolescentes de entornos urbanos y con padres con mayor educación, lo que puede deberse a mayor acceso o exposición publicitaria2.
- Publicidad dirigida a niños.
Los niños son vulnerables a la publicidad, son particularmente atractivos para la industria alimentaria porque se dejan influenciar fácilmente. Esto no solo afecta al consumo actual sino también a sus preferencias cuando son adultos. Esto conlleva a necesitar políticas como restricciones de venta y publicidad en escuelas o los impuestos en bebidas azucaradas2.
- Efectos del consumo excesivo en la salud infantil.
El consumo de SSB se asocia con la resistencia a la insulina en niños y adolescentes.
Un estudio de meta-análisis, afirmó que cada ración extra al día de bebidas azucaradas se asoció con un incremento de IMC de aproximadamente 0,07 kg/m2 en niños. Además, se demostró que, reduciendo su consumo, el IMC aumentaba más despacio3.
Se ven relacionadas directamente con un peso poco saludable, IMC más alto, mayor tejido adiposo4. Las SSBs se sitúan entre los principales contribuyentes dietéticos a enfermedades crónicas no transmisibles desde edades tempranas5.
En un análisis transversal de EEUU infantil, se relacionó el consumo de estas bebidas con el aumento de la circunferencia de la cintura, elevación de la proteína C reactiva (marcador inflamatorio) y una disminución del colesterol HDL6. Además, el consumo de estas bebidas se asocia con un mayor riesgo de síndrome metabólico, diabetes tipo 2 y enfermedades cardiovasculares7.
Existe evidencia sólida y generalizada de que el consumo de SSBs aumenta el riesgo de caries dentales. Múltiples estudios respaldan la asociación, bebés que consumían más de tres porciones por semana a los 10-12 meses, tuvieron 1.83 veces más probabilidad de caries a los 6 años8.
Por otra parte, se han identificado conexiones entre el consumo de estas bebidas con alteraciones mentales en adolescentes (depresión, agresividad, trastornos del sueño y en casos extremos, ideas suicidas)9.
Cabe destacar que los costes económicos de las enfermedades relacionadas con la obesidad podrían llegar a los 18 billones para 2060 si no se contrarrestan.
CONCLUSIÓN
El consumo excesivo de bebidas azucaradas en la infancia representa un riesgo importante para la salud física, mental y psicosocial de los niños. Estudios muestran que una proporción significativa de las calorías infantiles proviene de azúcares añadidos, principalmente de refrescos, jugos industrializados y bebidas energéticas, superando las recomendaciones de no más del 10 % de la ingesta calórica diaria. Este exceso se asocia con sobrepeso, obesidad, resistencia a la insulina, síndrome metabólico, caries dentales y alteraciones mentales como depresión, agresividad y trastornos del sueño.
Factores socioculturales, económicos y publicitarios influyen en los patrones de consumo, destacando un mayor consumo en adolescentes, en áreas urbanas y en familias con mayor educación. La exposición temprana a la publicidad también puede condicionar preferencias alimentarias futuras, lo que refuerza la necesidad de políticas de control, como restricciones de venta y publicidad en escuelas y la implementación de impuestos a las bebidas azucaradas.
Reducir el consumo de estas bebidas contribuye a controlar el IMC, mejorar los indicadores metabólicos y prevenir enfermedades crónicas desde edades tempranas. La educación familiar y la promoción de alternativas saludables son esenciales para mitigar los riesgos asociados al consumo de azúcar añadido y fomentar hábitos nutricionales más saludables en la infancia.
BIBLIOGRAFÍA
- Scharf RJ, DeBoer MD. Sugar-Sweetened Beverages and Children’s Health. Annu Rev Public Health. 2016,37:273–93. doi: 10.1146/annurev-publhealth-032315-021528
- Lara-Castor L, Micha R, Cudhea F, Miller V, Shi P, Zhang J, et al. Intake of sugar-sweetened beverages among children and adolescents in 185 countries between 1990 and 2018: population based study. BMJ. 2024 Aug 7,386:e079234. doi: 10.1136/bmj-2024-079234. PubMed Central PMCID: PMC11305379
- Nguyen M, Jarvis SE, Tinajero MG, Yu J, Chiavaroli L, Blanco Mejia S, et al. Sugar-sweetened beverage consumption and weight gain in children and adults: a systematic review and meta-analysis of prospective cohort studies and randomized controlled trials. Am J Clin Nutr. 2023 Jan,117(1):160–174. doi: 10.1016/j.ajcnut.2022.11.008. PMID: 36789935.
- Scharf RJ, DeBoer MD. Sugar-Sweetened Beverages and Children’s Health. Annu Rev Public Health. 2016,37:273–293. doi: 10.1146/annurev-publhealth-032315-021528.
- Bleich SN, Vercammen KA. The negative impact of sugar-sweetened beverages on children’s health: an update of the literature. BMC Obes. 2018 Feb 20,5:6. doi: 10.1186/s40608-017-0178-9. PubMed Central PMCID: PMC5819237
- Kosova, E. C., Auinger, P., & Bremer, A. A. (2013). The relationships between sugar-sweetened beverage intake and cardiometabolic markers in young children. Journal of the Academy of Nutrition and Dietetics, 113(2), 219–227. https://doi.org/10.1016/j.jand.2012.10.020
- Leung, C. W., DiMatteo, S. G., Gosliner, W. A., & Ritchie, L. D. (2018). Sugar-Sweetened Beverage and Water Intake in Relation to Diet Quality in U.S. Children. American journal of preventive medicine, 54(3), 394–402. https://doi.org/10.1016/j.amepre.2017.11.005
- Bleich SN, Vercammen KA. The negative impact of sugar-sweetened beverages on children’s health: an update of the literature. BMC Obes. 2018,5:6. doi: 10.1186/s40608-017-0178-9. PubMed Central PMCID: PMC5819237.
- Acosta Romo MF, Montenegro Martínez G, Muñoz Contreras AM, Chamorro Lucero MA. Implicaciones del consumo de bebidas azucaradas en la salud de los adolescentes. Rev Esp Nutr Comunitaria. 2024,30(1):XX–XX. doi: 10.1234/rencrev.2024.XX.XX. Disponible en: https://www.renc.es/imagenes/auxiliar/files/RENC-D-23-0058._Final._Revision(2).pdf