AUTORES
- María Cosculluela Mora. Enfermera. Centro de Salud de Barbastro (Huesca), España.
- Adrián Vaquero Piquer. Enfermero Especialista en Familiar y Comunitaria. Centro de Salud de Irurtzun (Pamplona), España.
- Adolfo Lanao Martín. Enfermero Especialista en Familiar y Comunitaria. Dirección de Atención Primaria Barbastro (Huesca), España.
- Virginia Felices Peralta. Enfermera. Centro de Salud de Barbastro (Huesca), España.
- Ángel Zaragoza Buj. Enfermero Especialista en Familiar y Comunitaria. Centro de Salud de Barbastro (Huesca), España.
- Iris Marín Gómez. Fisioterapeuta. Centro de Salud de Aínsa (Huesca), España.
RESUMEN
Introducción: El triaje en los servicios de urgencias es una herramienta fundamental para clasificar a los pacientes según la gravedad de su estado permitiendo así una atención prioritaria de aquellas patologías urgentes. Esta tarea, cada vez más asumida por profesionales de enfermería, requiere sistemas fiables y validados para garantizar una atención segura y eficiente.
Objetivo: Evaluar la eficacia de los sistemas de triaje realizados por enfermería en la correcta priorización de los pacientes en los servicios de urgencias.
Metodología: Se realizó una revisión sistemática de la bibliografía disponible y se analizaron trabajos que valoraban la fiabilidad, validez y el impacto asistencial de los sistemas de triaje aplicados por enfermería.
Resultados: Los estudios revisados muestran que los sistemas de triaje aplicados por personal de enfermería presentan una buena fiabilidad y permiten clasificar adecuadamente a los pacientes según su nivel de urgencia. Se observaron beneficios como la reducción del tiempo de espera, una mejor organización del flujo de pacientes y una atención más rápida para los casos prioritarios. Además, no se identificaron aumentos significativos en eventos adversos o errores clínicos relevantes.
Conclusiones: La evidencia disponible respalda el uso de sistemas de triaje por parte del personal de enfermería en servicios de urgencias. Estos sistemas son seguros, eficaces y contribuyen a mejorar la calidad de la atención. Se destaca la importancia de la formación continua y la experiencia clínica para optimizar su uso.
PALABRAS CLAVE
Triaje, enfermería, urgencias, clasificación de pacientes, atención sanitaria.
ABSTRACT
Introduction: Triage in emergency departments is a fundamental tool for classifying patients according to the severity of their condition, thus enabling priority care for urgent pathologies. This task, increasingly assumed by nursing professionals, requires reliable and validated systems to ensure safe and efficient care.
Objective: To evaluate the effectiveness of triage systems implemented by nurses in correctly prioritizing patients in emergency departments.
Methodology: A systematic review of the available literature was conducted, and studies assessing the reliability, validity, and impact of triage systems implemented by nurses were analyzed.
Results: The reviewed studies show that triage systems implemented by nurses are highly reliable and allow for appropriate classification of patients according to their level of urgency. Benefits such as reduced waiting times, better organization of patient flow, and faster care for priority cases were observed. Furthermore, no significant increases in adverse events or relevant clinical errors were identified.
Conclusions: The available evidence supports the use of triage systems by nursing staff in emergency departments. These systems are safe, effective, and contribute to improving the quality of care. The importance of ongoing training and clinical experience to optimize their use is highlighted.
KEY WORDS
Triage, nursing, emergency department, patient classification, healthcare.
INTRODUCCIÓN
El aumento progresivo de la demanda en los servicios de urgencias causado por el envejecimiento poblacional, la cronicidad de las enfermedades y la sobrecarga de otros niveles asistenciales, ha generado la necesidad de implementar estrategias organizativas que permitan gestionar adecuadamente los flujos de pacientes. Entre estas estrategias, el triaje se ha consolidado como una herramienta esencial para garantizar que los pacientes más graves reciban atención de manera prioritaria, mientras que aquellos con patologías menos urgentes son gestionados de forma segura y eficiente1,2.
El triaje consiste en una valoración clínica rápida y estructurada que permite asignar a cada paciente un nivel de prioridad basado en la gravedad de su estado de salud y la urgencia del tratamiento necesario. Para ello, se utilizan sistemas estandarizados, como el Sistema de Triaje de Manchester (MTS), el Canadian Triage and Acuity Scale (CTAS), el Emergency Severity Index (ESI), el Sistema Español de Triaje (SET), entre otros3,4,5. Estos sistemas clasifican a los pacientes en diferentes niveles de urgencia, permitiendo tomar decisiones clínicas acordes a su estado actual6.
En la mayoría de los sistemas sanitarios, especialmente en Europa y América Latina, el triaje es realizado por profesionales de enfermería, quienes actúan como primer punto de contacto clínico. Este rol requiere una exigente formación, experiencia clínica y la capacidad de tomar decisiones bajo presión en un entorno dinámico y, a menudo, saturado3,7. La seguridad y eficacia del triaje enfermero han sido objeto de estudio en numerosos trabajos que analizan su validez, fiabilidad y el impacto que tiene en la calidad asistencial4,6.
La adecuada priorización por parte de enfermería no solo incide en la seguridad del paciente, sino también en la eficiencia del sistema sanitario, al reducir tiempos de espera, mejorar la distribución de recursos y disminuir el riesgo de complicaciones derivadas de demoras en la atención1,2. Sin embargo, aún persisten interrogantes sobre la variabilidad en la aplicación de los sistemas de triaje, el grado de concordancia entre profesionales y los factores que influyen en la precisión de la evaluación enfermera.
En este contexto, se considera relevante y oportuno realizar una revisión sistemática que recopile y analice la evidencia científica disponible sobre la eficacia del triaje realizado por enfermería, con el fin de valorar su capacidad para asignar correctamente la prioridad clínica de los pacientes y contribuir a una atención sanitaria de calidad.
OBJETIVOS
-OBJETIVO GENERAL:
Evaluar la eficacia del triaje realizado por profesionales de enfermería en la priorización adecuada de los pacientes en los servicios de urgencias, considerando aspectos como la fiabilidad, validez y su impacto en la atención sanitaria.
-OBJETIVOS ESPECÍFICOS:
- Analizar la precisión y concordancia del triaje realizado por enfermería en comparación con otros profesionales o estándares establecidos.
- Identificar los principales sistemas de triaje utilizados por enfermería y su grado de validez en la clasificación de la urgencia clínica.
- Evaluar el impacto del triaje enfermero en la gestión del flujo asistencial y los tiempos de atención en los servicios de urgencias.
- Examinar los factores que influyen en la eficacia del triaje enfermero, como la formación, experiencia o el uso de protocolos estandarizados.
METODOLOGÍA
Esta revisión sistemática se realizó con el objetivo de sintetizar la evidencia científica sobre la eficacia del triaje realizado por enfermería en los servicios de urgencias siguiendo las directrices PRISMA 2020 para garantizar el rigor y la transparencia en cada fase del proceso.
Se realizó una búsqueda bibliográfica en bases de datos como PubMed, Scopus, SciELO y CINAHL, para ello se utilizarón términos de búsqueda específicos como “triaje”, “enfermería”, “urgencias hospitalarias”, “clasificación de pacientes” y “eficacia clínica” junto con los descriptores en salud (DeCS y MeSH), lo que permitió identificar estudios que abordaran la fiabilidad, validez o impacto organizativo del triaje realizado por profesionales de enfermería.
Se establecieron criterios de inclusión que contemplaban estudios cuantitativos, observacionales o ensayos que evaluaran de forma directa la práctica del triaje por parte del personal de enfermería en servicios de urgencias generales o especializados. Se excluyeron artículos que trataban exclusivamente triaje prehospitalario, pediátrico sin enfoque profesional o realizados por médicos sin participación enfermera.
RESULTADOS
Los estudios analizados muestran de forma consistente que el triaje realizado por profesionales de enfermería es eficaz y seguro para clasificar a los pacientes según la urgencia de su atención1,2,4. La mayoría de los trabajos coinciden en que la aplicación de sistemas estructurados de cinco niveles —como el Sistema de Triaje de Manchester, el ESI o el SET— permite a la enfermería establecer prioridades clínicas de manera precisa y coherente con los estándares establecidos3,6,7.
Uno de los principales hallazgos es que la formación específica en triaje y la experiencia profesional influyen de manera positiva en la exactitud de la clasificación.3,7 Las enfermeras/os con mayor trayectoria clínica y capacitación formal en el uso del sistema tienden a mostrar un juicio más uniforme y ajustado a los protocolos.
Los resultados también indican que la implementación del triaje enfermero contribuye a mejorar los flujos de atención en los servicios de urgencias1,2. En muchos casos, se reporta una disminución del tiempo de espera hasta la primera valoración médica y una organización más eficiente del acceso a pruebas diagnósticas. Asimismo, el triaje por enfermería se asocia con una mejor distribución de los recursos disponibles, lo cual es especialmente relevante en contextos de sobrecarga asistencial4.
Aunque algunos estudios evidencian cierta variabilidad entre profesionales o ante casos clínicos complejos, no se identifican consecuencias graves derivadas de errores de clasificación6,10. En general, las tasas de sobretriaje o subtriaje se mantienen en niveles aceptables y no se vinculan a un aumento en los eventos adversos ni en la mortalidad hospitalaria6.
CONCLUSIONES
La revisión de la literatura permite afirmar que el triaje realizado por profesionales de enfermería es una práctica consolidada, eficaz y alineada con los principios de una atención segura y centrada en el paciente1,2,4. Esta función, lejos de limitarse a una tarea administrativa o inicial, supone una intervención clínica de alta responsabilidad que influye directamente en el pronóstico del paciente y en la eficiencia del sistema sanitario.
Uno de los elementos clave que resalta de los estudios revisados es la capacidad de la enfermería para desempeñar esta función de forma autónoma y con criterio clínico3,7. A través de una formación adecuada y el uso de herramientas estandarizadas, las profesionales de enfermería son capaces de tomar decisiones rápidas, consistentes y ajustadas a la gravedad del paciente. Esto no solo optimiza los tiempos de atención, sino que contribuye a reducir el colapso de las urgencias y mejora la experiencia del usuario.
No obstante, es importante destacar la necesidad de fortalecer algunos aspectos, como la formación continua en triaje, la supervisión periódica de la práctica clínica mediante auditorías, y la adecuación de los sistemas utilizados a las características del entorno asistencial. La incorporación de nuevas tecnologías y herramientas digitales también podría representar una vía de mejora para garantizar una mayor precisión y reducir la variabilidad entre profesionales.
En conclusión, el triaje enfermero representa una pieza clave en el engranaje de los servicios de urgencias8,9. Su eficacia ha quedado respaldada por una amplia evidencia científica, tanto en términos de fiabilidad como de impacto organizativo1,2,4,6. Apostar por su desarrollo y consolidación implica avanzar hacia un modelo asistencial más ágil, seguro y adaptado a las necesidades actuales del sistema sanitario.
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