Nº de DOI:10.34896/RSI.2025.58.78.001
AUTOR
- Lucía González Santos. Enfermera, Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa, Zaragoza, España.
RESUMEN
La cicatrización de heridas es un proceso complejo que puede verse afectado por infecciones y retrasos en la reparación de los tejidos. Actualmente, el uso de tratamientos de origen natural está volviendo a cobrar importancia, destacando la miel como un gran aliado terapéutico por sus propiedades antimicrobianas, antiinflamatorias y cicatrizantes. El fin de esta revisión sistemática es estudiar y comparar la evidencia existente acerca de la eficacia de la miel en el manejo de heridas agudas y crónicas. Para ello, se utilizaron bases de datos como PubMed, Scopus y CINAHL, incluyendo artículos publicados entre 2014 y 2024. La mayoría de ellos defienden que la miel, concretamente la de Manuka, acelera el proceso de cicatrización, disminuye considerablemente el dolor y es eficaz en cuanto a prevención de infecciones1–3. Aún así, son necesarias muchas más investigaciones y estudios para aclarar su efectividad en distintos tipos de heridas.
PALABRAS CLAVE
Miel, cicatrización de heridas, productos naturales, heridas e infecciones, terapias complementarias.
ABSTRACT
Wound healing is a complex process which often includes infections and delayed tissue regeneration. Natural therapies such as honey have attracted attention lately for their natural antibacterial, anti-inflammatory, and healing properties. This review analyzes evidence regarding the effectiveness of honey in treating acute and chronic wounds. Databases such as PubMed, Scopus, and CINAHL were used, focusing on studies from 2014 to 2024. Most results showed that honey, specially Manuka honey, speeds up healing, relieves pain, and prevents infections1–3. It is neccesary to do more research to confirm its benefits in different types of wounds.
KEY WORDS
Honey, wound healing, natural remedies, wound infection, topical administration.
INTRODUCCIÓN
La miel como tratamiento tópico en heridas tiene una historia que se remonta mucho tiempo atrás, incluso hasta civilizaciones antiguas. En la actualidad se ha ido incorporando cada vez más en la práctica clínica en diversos centros sanitarios donde se realizan curas (centros de salud, hospitales o residencias) por su capacidad antimicrobiana y su potencial para acelerar la cicatrización1,4. Además, posee compuestos bioactivos como el peróxido de hidrógeno, flavonoides y polifenoles que se encargan de manejar y disminuir la carga bacteriana y estimular la regeneración celular y de los tejidos2. Concretamente, la miel de Manuka, procedente de Nueva Zelanda, que se caracteriza por presentar un factor antibacteriano no peróxido (UMF) elevado, es la más estudiada al respecto3.
OBJETIVO
Evaluar la efectividad de la miel como tratamiento tópico en heridas agudas y crónicas, comparándola con otros métodos de curación convencionales.
METODOLOGÍA
Se realizó una búsqueda en PubMed, Scopus, CINAHL y Cochrane Library de artículos publicados entre enero de 2014 y abril de 2024. Se utilizaron los términos “Honey”, “Wound Healing”, “Wound Infection”, “Topical Treatment”. Se incluyeron estudios en inglés y español, revisiones sistemáticas, ensayos clínicos aleatorizados y estudios observacionales. Se excluyeron estudios en animales, artículos sin acceso completo y duplicados. Se seleccionaron 15 artículos relevantes para esta revisión.
RESULTADOS
Casi todos los artículos revisados indican resultados positivos cuando hablamos de comparar la miel con tratamientos tradicionales. En un ensayo clínico con pacientes con quemaduras de segundo grado, Al-Waili et al. Llegaron a la conclusión de que redujo el tiempo de curación en un 40% respecto al resto de curas que se hacían con normalidad1. Molan expone que la miel crea un entorno húmedo perfecto, con actividad antibacteriana pero respetuosa con el tejido sano4. Además, Jull et al. indican en su revisión que la miel puede ser especialmente eficaz en heridas que sean crónicas y que estén infectadas, como suelen ser por ejemplo las úlceras venosas2.
En otro artículo, Majtan concluyó que la miel afecta a la respuesta inmune local, favoreciendo la regeneración y cicatrización en este tipo de lesiones de difícil curación5. Vandamme et al. observaron que el uso de apósitos impregnados en miel disminuyó considerablemente el dolor y el exudado en comparación con apósitos estándar, lo que impacta también bastante en la calidad de vida del paciente afectado (6). Por su parte, McLoone et al. Se posicionan de acuerdo en cuanto a su acción como antimicrobiano tópico incluso ante bacterias resistentes7. En úlceras de pie diabético, Moghazy et al. demostraron una tasa de curación más rápida y menor necesidad de antibióticos sistémicos8.
DISCUSIÓN
La miel se comporta como barrera física, favorece un ambiente húmedo y el drenaje de exudados dado su efecto osmótico, todo lo cual mejora la cicatrización4. Su baja disponibilidad de agua y contenido en azúcares impiden el crecimiento bacteriano, y también estimulan los fibroblastos y la angiogénesis3,5. Aunque su uso ha demostrado ser seguro, algunos estudios mencionan complicaciones de menor importancia como irritación local o alergias, más comunes en pacientes sensibles al polen o a las abejas, aunque si esto se estudia de cada paciente previamente a aplicar el tratamiento con miel no debería ser un problema2,6.
La evidencia respalda el uso clínico de miel estéril y controlada, especialmente en lesiones infectadas o con tórpida evolución. Se debe estandarizar la calidad del producto, su aplicación (tipo, dosis, frecuencia) e individualizar el tratamiento según el tipo de herida a tratar y el perfil de cada paciente, para facilitar su integración en los protocolos clínicos de cada centro sanitario y especialmente del personal de enfermería.
CONCLUSIONES
La miel es un recurso terapéutico eficaz en la cura de heridas agudas y crónicas. Sus propiedades antibacterianas, cicatrizantes y antiinflamatorias la anteponen como una alternativa natural con menos secuelas que los tratamientos tradicionales. Sin embargo, se sigue necesitando más investigación para estandarizar los protocolos al respecto, definir sus indicaciones específicas y garantizar su seguridad si se requiere un uso prolongado.
BIBLIOGRAFÍA
- Al-Waili NS, Salom K, Al-Ghamdi AA. Honey for wound healing, ulcers, and burns; data supporting its use in clinical practice. ScientificWorldJournal. 2016;2016:1–7.
- Jull AB, Cullum N, Dumville JC, Westby MJ, Deshpande S, Walker N. Honey as a topical treatment for wounds. Cochrane Database Syst Rev. 2017;3(3):CD005083.
- Molan PC. The evidence supporting the use of honey as a wound dressing. Int J Low Extrem Wounds. 2014;13(4):263–276.
- Molan PC. The role of honey in the management of wounds. J Wound Care. 2009;18(8):415–8.
- Majtan J. Honey: an immunomodulator in wound healing. Wound Repair Regen. 2014;22(2):187–192.
- Vandamme L, Heyneman A, Hoeksema H, Verbelen J, Monstrey S. Honey in modern wound care: a systematic review. Burns. 2013;39(8):1514–1525.
- McLoone P, Warnock M, Fyfe L. Honey: a realistic antimicrobial for disorders of the skin. J Microbiol Immunol Infect. 2016;49(2):161–167.
- Moghazy AM, Shams ME, Adly OA, Abbas AH, El-Badawy MA, Elsakka DM. The clinical and cost effectiveness of honey in the treatment of diabetic foot ulcers. Diabetes Res Clin Pract. 2010;89(3):276–281.