AUTORES
- Olga Morales Berges. Matrona. Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa, Zaragoza.
- Irene Ridruejo Martínez. Matrona. Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa, Zaragoza.
- Yaiza Motrel Ferreruela. Matrona. Hospital General San Jorge, Huesca.
- Fernando Borniquel Agudo Matrona. Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa, Zaragoza.
- Mercedes Aso de Guzmán. Matrona. Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa, Zaragoza.
- Laura Ibarra Mingote. Matrona. Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa, Zaragoza.
RESUMEN
El ejercicio físico proporciona múltiples beneficios a lo largo de toda la vida, pero durante el embarazo existe una falsa creencia sobre posibles riesgos o peligros.
El objetivo de este artículo es mostrar los numerosos beneficios que puede proporcionar durante el embarazo sobre la calidad de vida y diferentes patologías, a modo preventivo o de tratamiento, y los riesgos que deben tenerse en cuenta durante la gestación.
PALABRAS CLAVE
Ejercicio físico, embarazo, calidad de vida.
ABSTRACT
Physical exercise provides multiple benefits throughout life, but there is a false belief about possible risks or dangers during pregnancy.
The objective of this article is to show the numerous benefits that can be provided during pregnancy for the quality of life and different pathologies, including preventive or treatment strategies, as well as the risks that must be taken into account during pregnancy.
KEY WORDS
Exercise, pregnancy, quality of life.
DESARROLLO DEL TEMA
Durante muchos años ha habido un gran desconocimiento acerca del ejercicio físico durante el embarazo, tanto por parte de los profesionales sanitarios como por las mujeres embarazadas. Se creía que el ejercicio se podía asociar con riesgos perinatales negativos, sin aportar beneficios a la salud del binomio madre-hijo; lo que conllevaba un abandono de la actividad física realizada anteriormente y a la negativa de las madres para dejar la vida sedentaria durante la gestación.
Tanto el embarazo como el parto, a pesar de ser procesos biológicos y fisiológicos, conllevan modificaciones en la vida materna que pueden disminuir su calidad de vida conforme avanza el embarazo.
Gracias a los estudios que han ido surgiendo en las últimas décadas se puede confirmar que el ejercicio físico en las mujeres embarazadas proporciona múltiples beneficios y mejora la calidad de vida futura y presente de la mujer cómo del bebé.
Se considera ejercicio físico toda aquella actividad física planificada y estructurada que se realiza para mejorar diferentes componentes de la aptitud física1.
Tipo de ejercicio físico recomendado:
Los eventos ocurridos durante el embarazo influyen en la salud materna y del feto durante la gestación y tras el parto. Debido a la gran importancia que tiene la salud materna, el Colegio Americano de Obstetras y Ginecólogos (ACOG) recomienda, al menos, 30 minutos de ejercicio moderado la mayoría de los días para mujeres sin riesgos médicos u obstétricos2,3.
Un programa adecuado de ejercicios debe seguir unas pautas y precauciones, así como vigilar signos de alarma en las mujeres que lo realizan. Una recomendación sería seguir los estándares de la ACOG y realizar estas siete secciones: calentamiento gradual, ejercicios aeróbicos, fortalecimiento muscular ligero, ejercicios de coordinación y equilibrio, ejercicios de estiramiento, fortalecimiento del suelo pélvico y, finalmente, relajación3,4.
En las Recomendaciones prácticas sobre ejercicio físico durante el embarazo basadas en las principales guías de práctica clínica de 2023 se recomienda la realización de mínimo 150 minutos a la semana de actividad física (intensidad moderada) y al menos 3 días a la semana (con un mínimo de actividad diaria, evitando el sedentarismo). Las actividades propuestas son: resistencia aeróbica, fuerza muscular, equilibrio y coordinación, flexibilidad y trabajo del suelo pélvico4.
Beneficios y riesgos:
En estas recomendaciones prácticas de 2023 se asocia la realización de ejercicio físico moderado (en mujeres gestantes sin contraindicaciones médicas) con múltiples beneficios, cómo: reducción riesgo de aumento de peso excesivo, diabetes mellitus gestacional, hipertensión arterial gestacional, complicaciones del parto, cesárea, parto instrumental, parto prematuro, complicaciones del recién nacido, incontinencia urinaria, depresión posparto y dolor lumbopélvico. Además, se descarta la asociación con: aborto espontáneo, muerte fetal, rotura prematura de membranas (rotura de bolsa amniótica), hipoglucemia en el recién nacido, bajo peso al nacer, defectos de nacimiento e inducción del parto4-6.
En general, más actividad física/ejercicio (una mayor frecuencia, duración y/o volumen) se asocia a mayores beneficios.
Lo primero que debe tenerse en cuenta son las indicaciones médicas, ya que si existe recomendación de reposo por algún riesgo del embarazo no podrá realizarse ejercicio físico. En aquellas mujeres sanas que no tengan contraindicado el ejercicio deben evitarse aquellas actividades que puedan suponer un alto riesgo de caída, contacto o traumatismo abdominal, la actividad física en condiciones de calor excesivo y con mucha humedad, y el buceo4.
A continuación se detallan algunos de los beneficios anteriormente comentados.
Mejora de la calidad de vida:
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) se define la calidad de vida como “la percepción que tiene un individuo de su posición en la vida en el contexto de la cultura y los sistemas de valores en los que vive y en relación con sus metas, expectativas, estándares e inquietudes. Es un concepto amplio afectado de manera compleja por la salud física, el estado psicológico, las creencias personales, las relaciones sociales y su relación con las características destacadas de su entorno de la persona”7.
El ejercicio físico puede reducir el riesgo de mortalidad prematura y mejoras algunas enfermedades crónicas en al menos un 20%-30%8.
En el estudio de Rodríguez et al se realizó un seguimiento a un grupo de mujeres embarazadas que hacían ejercicio físico según las pautas SWEP. Estas pautas se basan en un programa de ejercicio físico moderado y acuático durante el embarazo (entre las semanas 20 y 37 de gestación), con ejercicios de fuerza y resistencia realizados desde el agua. El estudió mostró mayores beneficios en aquellas mujeres que anteriormente eran sedentarias, aunque también mostraron una leve mejoría aquellas mujeres que realizaban actividad física previa al embarazo; disminuyendo a su vez el riesgo de depresión postparto en todas ellas8.
Mejor control en mujeres con diabetes mellitus gestacional:
La diabetes mellitus gestacional (DMG) se define como una hiperglucemia materna que aparece por primera vez durante el embarazo y que se resuelve después del nacimiento9.
La DMG está asociada a un aumento de morbilidad y mortalidad materno-fetal, sumado al aumento de su prevalencia los últimos años en los países occidentales, hace que se necesitan nuevas estrategias sanitarias para su prevención y tratamiento2,5.
Además, tras el parto, aproximadamente el 50% de las mujeres que han padecido DMG padecerán diabetes mellitus tipo II en los cinco años posteriores2,5.
En el embarazo se produce resistencia a la insulina. La vida sedentaria es un factor de riesgo modificable, por lo que el cambio de hábitos con la implementación de ejercicio físico moderado en la vida diaria puede mejorar esta resistencia. En el estudio de Keating et al observaron los beneficios de la realización de ejercicio aeróbico y de resistencia al tener diferentes efectos metabólicos. Ambos mostraron tener un papel importante en el tratamiento de la resistencia a la insulina en las mujeres con DMG5.
El beneficio consiste en un mejor control glucémico al aumentar la masa muscular con ejercicios de resistencia, ya que el músculo esquelético es el tejido de mayor tamaño sensible a la insulina. Por otro lado, el ejercicio aeróbico mejora la sensibilidad a la insulina al reducir la obesidad visceral5. Parece que emplear el ejercicio como método preventivo es más eficaz, frente a que sea parte del tratamiento una vez instaurada la patología, pero quizás se deba a que los estudios presentan una baja adherencia al tratamiento por parte de las mujeres embarazadas2,3.
Existen otros estudios que incluso respaldan la reducción de tasa de partos por cesárea10,11.
Disminuye el riesgo de aumento de peso excesivo gestacional:
El aumento excesivo de peso gestacional se puede relacionar con patologías y otros eventos adversos durante el embarazo. En los últimos años se ha observado que la prevalencia de obesidad en mujeres embarazadas o en edad fértil está aumentando2,5.
El ejercicio aeróbico es más beneficioso en estas mujeres frente al ejercicio de resistencia, ya que además de modular la resistencia a la insulina, modula las citoquinas inflamatorias en pacientes obesos5.
La combinación de ejercicios proporciona beneficios en múltiples aspectos, por lo que se recomienda alternar en su realización priorizando los ejercicios aeróbicos. Las recomendaciones para una madre con obesidad o para prevenir un aumento excesivo de peso durante la gestación serían: resistencia ligera, tonificación, danza aeróbica, coordinación, estiramiento y entrenamiento de los músculos del piso pélvico2,10,11.
Prevención de la depresión postparto:
Un dato muy importante a favor de la realización del ejercicio físico es su papel en la prevención de la depresión, ya que reduce el riesgo de padecerla independientemente de la edad. Sin embargo, los estudios perinatales que investigan sobre la prevención de la depresión postparto mediante ejercicio físico escasean. A pesar de la poca evidencia disponible, los datos apuntan al ejercicio físico como un factor protector en las madres gestantes, sobre todo en aquellas con vida sedentaria previamente12.
El mecanismo sugerido por el que actúa el ejercicio es por los efectos antidepresivos neurobiológicos que inducen respuestas agudas y crónicas, reduciendo el riesgo de síntomas depresivos prenatales12.
Disminución del riesgo de macrosomía neonatal:
Otro aspecto que se estudia es el efecto del ejercicio físico materno en el recién nacido. Parece que puede prevenir la acumulación excesiva de peso durante el desarrollo fetal, disminuyendo las tasas de macrosomía (peso fetal estimado mayor de cuatros kilos en el nacimiento) y las posibles complicaciones derivadas de ello2.
CONCLUSIONES
La evidencia científica disponible en la actualidad defiende los beneficios de la realización de ejercicio físico en las mujeres embarazadas, considerando el embarazo un buen momento para iniciar la actividad o continuarla.
Para poder obtener beneficios las mujeres deben adherirse a los programas o recomendaciones oportunas, así como acudir a las sesiones indicadas (adherencia al tratamiento) y realizando los ejercicios específicos.
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