El virus del papiloma humano en la adolescencia y su vacunación.

5 diciembre 2021

AUTORES

  1. Sandra Peña de Buen. Matrona en el Hospital Universitario Miguel Servet.
  2. Alejandra-Inés Franco Villalba. Matrona en el Hospital Universitario Miguel Servet.
  3. Judith Macía Lapuente. Matrona en el Centro de Salud de Tauste.
  4. María Rodríguez Sánchez. Matrona en el Hospital Universitario Miguel Servet.
  5. Marta Doñate Cuartero. Matrona en el Hospital Universitario Miguel Servet.
  6. Alba García Castillo. Matrona en el Hospital Universitario Miguel Servet.

 

RESUMEN

Objetivo principal: conocer evidencia científica reciente acerca del Virus del Papiloma Humano (VPH) en la etapa de la adolescencia y la vacunación frente al mismo.

Metodología: se realizó una búsqueda bibliográfica en las siguientes bases de datos: Pubmed, Scielo y Cocrhane.

Resultados principales: El Virus del Papiloma Humano (VPH) es un virus de la familia Papillomaviridae y existen múltiples tipos del mismo que se clasifican en alto o bajo riesgo oncogénico. Se trata de la Infección de Transmisión Sexual (ITS) más frecuente en ambos sexos. Su mayor incidencia se produce entre los 15 y 25 años, edades que incluyen la adolescencia. Es una etapa de la vida en la que se suelen iniciar las relaciones sexuales y que se caracteriza por la experimentación, maduración e infravaloración del riesgo.

La infección de VPH conlleva una serie de lesiones como verrugas genitales e hiperplasias a nivel oral, así como otras patologías más graves como cáncer de cérvix, genital, anal, de cabeza y cuello. Se ha demostrado que la vacunación es la forma más adecuada y eficiente para conseguir reducir las consecuencias de la infección, siendo el momento óptimo antes del inicio de las relaciones sexuales. Existen tres tipos de vacunas, cada una de las cuales protege frente a un tipo de VPH. Sus efectos secundarios en la mayoría de los casos son leves y su protección es duradera. A pesar de la vacunación completa es necesario continuar con el cribado de cáncer de cérvix.

Conclusión: La información clara por parte de los profesionales sanitarios acerca de la prevención de la infección por VPH y su vacunación juega un papel imprescindible para la protección de las adolescentes.

 

PALABRAS CLAVE

Infecciones, papillomavirus, vacunas, adolescente, relaciones profesional-paciente, sexualidad.

 

ABSTRACT

Objective: create research on recent scientific evidence about Human Papillomavirus (HPV) in adolescence and vaccination against it.

Methodology: a bibliographic search was carried out in the following databases: Pubmed, Sciencedirect, Scielo and Cocrhane.

Main results: HPV is a virus of the Papillomaviridae family and there are multiple types of it that have been classified as with high or low oncogenic risk. It is the most common Sexually Transmitted Infection (STI) in both sexes. Its highest incidence occurs between 15 and 25 years old, a period included in adolescence. It is a stage of life in which sexual relations usually begin and which is characterized by experimentation, maturation and underestimation of risk.

HPV infection leads to a series of lesions such as genital warts and hyperplasia at the oral level, as well as other more serious pathologies such as cervical, genital, anal, head and neck cancer. Vaccination has been shown to be the most appropriate and efficient way to reduce the consequences of infection, being the time before the start of sexual intercourse the optimal moment to do it. There are three types of vaccines, each of which protects against one type of HPV. Its side effects in most cases are mild and its protection is long-lasting. Despite full vaccination, it is necessary to continue cervical cancer screening.

Conclusion: Clear information from health professionals about the prevention of HPV infection and its vaccination plays an essential role for the protection of adolescents.

 

KEY WORDS

Infections, papillomavirus, vaccines, adolescent, professional-patient relationships, sexuality.

INTRODUCCIÓN

La adolescencia es un periodo de la vida en el que se producen grandes cambios en todas las esferas del ser humano; biológica, psicológica y social 1. Se trata de una etapa de experimentación y, a su vez, de maduración, donde se deben afrontar nuevas responsabilidades entre las que destaca la relacionada con las conductas sexuales 1. La vivencia de conductas de riesgo es algo característico de la adolescencia; se trata de acciones que, voluntarias o no, pueden ocasionar efectos dañinos 1. Es en esta etapa cuando se suelen iniciar las relaciones sexuales y el consumo de sustancias tóxicas. Asimismo, existe una infravaloración del riesgo y una falta de habilidad para poder valorar las consecuencias tanto a corto como a largo plazo 1.

En 2019, la Sociedad Española de Contracepción (SEC) realizó la “Encuesta Nacional sobre sexualidad y anticoncepción entre los jóvenes españoles de 16-25 años” 2. Los resultados muestran que el 73.4% de los jóvenes han mantenido relaciones sexuales coitales y que la edad media de inicio de las mismas es de 16.4 años. En cuanto al uso de los métodos anticonceptivos, en primer lugar, el más utilizado es el preservativo (52%), seguido de la píldora (22.8%) y del coitus interruptus (4.2%) 2. Se debe hacer hincapié en que el preservativo es el único método que protege frente a Infecciones de Transmisión Sexual (ITS) como es el Virus del Papiloma Humano (VPH). Además, haciendo referencia a la infravaloración del riesgo y a la vivencia de conductas de riesgo, la encuesta muestra que un 23.6% de los jóvenes no utiliza métodos anticonceptivos en todas las ocasiones 2. Las razones que dan para no utilizarlos son: práctica de sexo oral (59.1%), confianza (37.9%), conocimiento de la otra persona (31%) o creencia de que no hay peligro (29.1%) 2.

En relación con lo comentado respecto a las conductas sexuales de riesgo, la infección viral de transmisión sexual más frecuente en ambos sexos es el VPH 3,4.

 

OBJETIVO

El objetivo del presente artículo es realizar una revisión de la última evidencia científica sobre el Virus del Papiloma Humano (VPH) y su contagio en un grupo vulnerable como es la adolescencia. Además, queremos conocer las recomendaciones sobre su vacunación para poder prevenir su contagio y posterior patología.

 

METODOLOGÍA

Para la realización del artículo se realizó una búsqueda bibliográfica en las siguientes bases de datos: Pubmed, Scielo y Cochrane. Para la búsqueda se utilizaron los siguientes Descriptores en Ciencias de la Salud (DeCS): Infecciones por Papillomavirus, vacunas contra Papillomavirus, adolescente, Relaciones Profesional-Paciente, Sexualidad.

 

RESULTADOS

El VPH es un virus de la familia Papillomaviridae formado por una doble cadena de ADN circular 3,4. Se estima que la mayoría de la población sexualmente activa tendrá un contagio de VPH al menos una vez durante toda su vida 3. Su prevalencia es mayor en mujeres menores de 25 años 4.

Las primeras investigaciones que se realizaron acerca del VPH y la afectación que podía tener, asociaron el VPH únicamente al cáncer de cérvix 4. En la actualidad, se ha relacionado con otros tipos de cáncer como el genital, anal, de cabeza y cuello. Se han descrito más de 200 tipos de VPH y se han clasificado según la capacidad de producir afectación maligna en: bajo riesgo oncogénico y alto riesgo oncogénico 3,4. Los de bajo riesgo, son principalmente los tipos 6 y 11: producen verrugas genitales e hiperplasias a nivel oral. Los más frecuentes del grupo de alto riesgo, son el 16 y 18 3,4. Estos se relacionan con diversos cánceres como cérvix, anal, genital y oral 3,4. La transmisión del VPH se produce por contacto directo ya sea piel o mucosas 3,4.

Tanto hombres como mujeres pueden ser portadores asintomáticos y transmitir la infección. Se estima que el 80% de las mujeres habrá tenido la infección por VPH al menos una vez en su vida 3-5. El contagio se produce principalmente por contacto genital-genital o genital-anal. Ambos tipos de relaciones sexuales son un factor de riesgo para la contagio de esta ITS 3-5. Si bien es cierto, no es necesario un coito con penetración para poder adquirir la infección. Por ello, el uso del preservativo no evita la infección en un 100% de los casos, ya que un uso inadecuado o el contacto con zonas genitales no cubiertas con el mismo puede hacer que se adquiera la infección 5. Mantener una relación sexual sin protección con una persona infectada supone un riesgo de entre un 40 y 80% de poder adquirir la infección 5.

La evolución de la infección es muy variada; puede desaparecer espontáneamente, mantenerse latente o persistir en el tiempo y desarrollar lesiones malignas que pueden derivar en cáncer 3,4. En la mayoría de los casos es transitoria y desaparece a partir del primer – segundo año de la infección 5. Los factores de riesgo más importantes para adquirir una infección por VPH son el inicio precoz de las relaciones sexuales y el número de parejas sexuales 5.

Sánchez et. al realizaron un estudio en 2019 que muestra que la infección de VPH a nivel oral es algo temporal. Se relaciona sobre todo con relaciones sexuales entre personas del mismo sexo, sobre todo entre el sexo femenino 4.

La medida más adecuada y eficiente para conseguir reducir las consecuencias de la infección por VPH es la vacunación 5. De esta forma, se conseguiría reducir la incidencia de cáncer cérvix así como de otros cánceres asociados.

Con el avance científico en medicina se han desarrollado vacunas para prevenir la infección por VPH y la consiguiente patología que pueda ocasionar.

Actualmente existen tres tipos de vacunas combinadas víricas en el mercado para el VPH: Cervarix, Gardasil y Gardasil 9. La diferencia entre ellas radica en los tipos de VPH frente al que protegen. En el caso de Cervarix, protege frente al VPH 16 y 18 y Gardasil incluye además el VPH 6 y 11. La más completa de las tres es Gardasil 9 que incluye 9 tipos de VPH: 6, 11, 16, 18, 31, 33, 45, 52 y 58, por lo que es la más recomendable 6.

Además, se está investigando acerca de vacunas terapéuticas que provocan el retroceso de lesiones ocasionadas por el VPH. Hasta el momento estas vacunas se encuentran en investigación 7.

La vacunación de VPH produce un claro beneficio en las mujeres ya que las protege frente a los cánceres que puedan derivar de la infección. Las tres vacunas disponibles en el mercado previenen la infección del tipo 16 y 18, representantes del 70% de los cánceres de cérvix, del 90% de los cánceres anales y una proporción de los de vagina, vulva y orofaringe 5,6.

Drolet et al. evaluaron los beneficios de la vacunación del VPH. En su estudio se concluyó que en los lugares donde había una alta tasa de vacunación en mujeres existía una inmunidad colectiva en los hombres de edad similar, que pudo ser evidenciado ya que se observó una disminución de verrugas genitales 8.

La vacunación de VPH en el colectivo masculino proporciona el mismo beneficio que en el femenino 9-10. Los tipos 16 y 18 son los que causan el 90% de los cánceres anales y una proporción del de pene y orofaringe 10. Sí es cierto que la incidencia de cáncer asociado a VPH es mayor en las mujeres que en los hombres, pero aun así el beneficio general de vacunar a los varones supera los riesgos potenciales 9-10.

Diversos expertos recomiendan que en los países con recursos limitados, el primer grupo que se debe vacunar deben ser mujeres jóvenes, en las que se ha evidenciado un beneficio claro y una rentabilidad de la vacunación 9.

Según el Calendario Vacunal del Ministerio de Sanidad de España, se indica que la vacunación de VPH se realizará a los 12 años sólo en niñas, con 2 dosis separadas de al menos 5 o 6 meses según la vacuna que se utilice 11. Posteriormente y hasta los 18 años, se debe vacunar únicamente si no están vacunadas o si lo están parcialmente 11. En el caso de que se inicie la vacunación en mayores de 15 años se realizará con 3 dosis (0, 1-2, 6 meses) 11.

El momento óptimo para la vacunación es antes del inicio de las relaciones sexuales. Esto no quiere decir que las personas sexualmente activas o con una lesión y/o infección de VPH no deban vacunarse 12. Asimismo, se recomienda vacunar a las pacientes en caso de una patología preexistente asociada a VPH aunque no se trate del tipo de VPH que esté incluido en la vacuna. La razón para hacerlo es proteger frente a otros tipos de VPH que aún no se han adquirido 12,13.

Otro de los grupos que requiere una atención especial de la vacunación son los pacientes inmunodeprimidos. Es recomendable vacunar a este colectivo, sobre todo a receptores de trasplantes o pacientes infectados de VIH y con un recuento de CD4 menor a 200/mm3 14.

Durante la gestación, no está recomendada la vacunación contra el VPH debido a una falta de información sobre su seguridad 15. Sin embargo, si una mujer inicia la vacunación sin saber que está embarazada no hay evidencia que indique un aumento del riesgo durante el embarazo 15. Durante la lactancia materna es segura realizar la vacunación 15.

Además de toda la patología que va asociada a la infección por VPH y que podemos prevenir con su vacunación, la papilomatosis respiratoria recurrente en niños también podría reducirse con la vacuna 16. Se trata de una patología que produce el crecimiento de papilomas en el aparato respiratorio. Está causada por la infección de VPH, principalmente los tipos 6 y 11. Se cree que el niño puede contagiarse al atravesar el canal del parto de su madre infectada. En Australia, se realizó un estudio que valorarse la incidencia de papilomatosis respiratoria recurrente al introducir la vacuna tetravalente en el calendario vacunal femenino 16. Se observó que la incidencia se redujo de 0,16 a 0,02 casos por 100.000 niños de entre cinco y nueve años 16.

Las vacunas frente al VPH han demostrado una gran duración de la protección. Se han realizado estudios que muestran una protección durante al menos los 10 años siguientes a su vacunación 17,18. Sin embargo, actualmente no se conoce el nivel de anticuerpos que son necesarios para estar protegidos frente a la infección 17,18.

En lo que respecta a efectos adversos, los 3 tipos de vacunas coinciden en que lo más frecuente son las reacciones locales leves: dolor, hinchazón y eritema. Parece que podrían ser mayores en el caso de la nonavalente 19.

Hay estudios que hacen referencia al síncope post vacunación de la vacuna tetravalente, pero no hay evidencia clara sobre si es exclusivo de la vacuna frente al VPH 19. También, Slade B.A. et al, hacen referencia a un aumento de los episodios de tromboembolismo tras la vacunación, aunque la mayor parte de los casos tenían factores de riesgo como el consumo de pastillas anticonceptivas o antecedentes personales o familiares 20.

La vacunación frente al VPH no protege al 100% de la infección por lo que es necesario continuar con controles de cribado para la detección precoz del cáncer de cérvix 5. En España se trata de un cribado oportunista que ha permitido reducir la incidencia de cáncer de cérvix en un alto porcentaje 5.

Otro de los pilares que no debemos olvidar respecto al tema del VPH y su vacunación es la educación sanitaria por parte de los profesionales. González Cano-Caballero et al. realizó un estudio para poder conocer la opinión por parte de los profesionales sanitarios sobre el tema del VPH 21. Algunas de las dificultades que encuentran los profesionales sanitarios a la hora de educar a los adolescentes y sus progenitores es la falta de tiempo y el exceso de la carga asistencial 21. Además, también hacen referencia a la falta de conciencia del riesgo por parte de los adolescentes.

Los profesionales debemos tener la responsabilidad de estar formados continuamente con la última evidencia científica sobre el VPH, sus síntomas y efectos secundarios y sobre la vacunación frente al mismo. Un asesoramiento claro y adecuado sobre la vacunación por parte de los profesionales hace que exista una influencia positiva en los progenitores para tomar decisiones en salud adecuadas para sus hijos 21,22. Si la información que se presta no es adecuada y crea desconfianza, los progenitores buscan información externa a los sistemas de salud, lo que puede hacer llegar a tomar decisiones inadecuadas que defienden la no vacunación 21-23.

 

DISCUSIÓN-CONCLUSIONES

Durante el ciclo de la vida una de las etapas que suponen mayor cambio y evolución es la adolescencia 1. Se trata de un periodo de descubrimiento y experimentación en la que se suelen iniciar las relaciones sexuales 1. El VPH es la ITS más frecuente a nivel mundial con un pico máximo de prevalencia entre los 15 y 25 años de edad 1,4,5. La transmisión y posterior contagio de la infección se basa principalmente en un contagio genital/anal 3,5. Sin embargo, como bien han demostrado numerosos estudios, no es necesario un coito con penetración para que exista contagio 5. La vacunación frente al VPH ha sido uno de los avances científicos más importantes en este campo. Actualmente, son múltiples los estudios que han demostrado una disminución de la incidencia de la infección por VPH gracias a la vacunación 24-26.

Comenzar con la vacunación en el periodo de la adolescencia es clave. Los principales motivos que provocan esta necesidad son la falta de conciencia del riesgo y el inicio precoz de las relaciones sexuales con múltiples parejas.

Schuler C.L. et al. y Marlow L.A. et al. realizaron sus estudios para valorar la opinión de los padres de las menores vacunadas 27,28. Ambos coinciden en la preocupación por parte de los progenitores porque piensan que la vacunación provoca en sus hijas un cambio en cuanto al comportamiento sexual 27,28. Las encuestas muestran intranquilidad ante la posibilidad de que las adolescentes crean que la vacuna tiene una protección del 100% lo que lleve a una desinhibición sexual por su parte 27,28.

Sin embargo, hay estudios con evidencia científica que no muestran esta asociación 29,30.

Bednarczyk R.A. et al. realizaron un estudio retrospectivo de 1398 mujeres adolescentes en el que se comparó el número de pruebas de embarazo, de pruebas de ITS y de consultas de asesoramiento sobre anticoncepción en relación a la vacunación 30. Los resultados mostraron que, del total de participantes que no habían recibido ninguna dosis, las que consultaron o realizaron pruebas fueron 905 adolescentes frente a 493 adolescentes que habían recibido al menos una dosis de la vacuna 30.

La información concisa y clara tanto al adolescente como a sus progenitores es un pilar fundamental para poder trabajar en conjunto con las familias 21-23. Si los profesionales sanitarios nos formamos adecuadamente en el tema e invertimos el tiempo suficiente conseguiremos una adecuada protección frente al VPH en nuestros adolescentes.

 

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