AUTORES
- Laura María Fernández López. Servicio de Cirugía Ortopédica y Traumatología, Hospital Universitario Miguel Servet, Zaragoza. España.
- Amanda Avedillo Ruidiaz. Servicio de Neurocirugía, Hospital Universitario Miguel Servet, Zaragoza. España.
- Alba Puyuelo Benito. Servicio de Hematología, Hospital Universitario Vall d’Hebron, Barcelona. España.
- Marta Garín Alegre. Servicio de Medicina Física y Rehabilitación, Hospital General de la Defensa, Zaragoza. España.
RESUMEN
La embolia grasa es una complicación poco frecuente, pero potencialmente grave, de las fracturas de huesos largos. Presentamos el caso de una mujer de 60 años que desarrolló embolia grasa tras una fractura de húmero proximal no inmovilizada, tras una caída una semana antes. El cuadro clínico incluyó insuficiencia respiratoria progresiva y necesidad de ingreso en UCI con soporte respiratorio. Este caso destaca la importancia del diagnóstico precoz de las fracturas y la necesidad de considerar la embolia grasa en pacientes traumatizados con clínica respiratoria aguda.
PALABRAS CLAVE
Embolia grasa, fractura de húmero, fracturas de huesos largos, insuficiencia respiratoria, diagnóstico precoz.
ABSTRACT
Fat embolism is a rare but potentially serious complication of long bone fractures. We present the case of a 60-year-old woman who developed fat embolism following an unimmobilized proximal humerus fracture sustained after a fall one week earlier. The clinical course included progressive respiratory failure and the need for admission to the intensive care unit with respiratory support. This case highlights the importance of early fracture diagnosis and the need to consider fat embolism in trauma patients presenting with acute respiratory symptoms.
KEY WORDS
Fat embolism, humeral fracture, long bone fractures, respiratory failure, early diagnosis.
INTRODUCCIÓN
La embolia grasa (EG) y su forma más grave, el síndrome de embolia grasa (SEG), son complicaciones poco frecuentes de las fracturas de huesos largos y de la pelvis, aunque también pueden aparecer tras fracturas aisladas de húmero¹. La incidencia descrita en la literatura varía considerablemente según las series —oscilando desde tasas muy bajas en fracturas aisladas hasta varios puntos porcentuales en politraumatizados—, y en revisiones clásicas se estima que el SEG ocurre en aproximadamente 1–4% de pacientes con fracturas de huesos largos². La presentación clínica es variable: los síntomas pueden ir desde hipoxemia leve hasta insuficiencia respiratoria severa, con una mortalidad global que en series modernas se sitúa entre el 5% y el 10%, aunque aumenta de forma significativa en pacientes que requieren ventilación mecánica invasiva2,3.
El diagnóstico del SEG se basa sobre todo en la clínica y en la exclusión de otros procesos, clásicamente se considera la tríada de disnea, alteraciones neurológicas y exantema petequial, aunque la triada completa suele estar presente en una minoría de casos y la manifestación pulmonar es la más constante3,4. Las pruebas complementarias (gasometría, radiografía de tórax y, especialmente, tomografía computarizada torácica) pueden mostrar hallazgos sugestivos —por ejemplo, opacidades en vidrio deslustrado y nodularidad centrolobulillar — que apoyan el diagnóstico en el contexto clínico apropiado4,5. La detección de cuerpos grasos en orina o en sangre puede apoyar el diagnóstico, aunque su ausencia no lo descarta².
El manejo es primordialmente de soporte: oxigenoterapia, ventilación según necesidad, monitorización hemodinámica y estabilización o inmovilización temprana de la fractura para minimizar la liberación adicional de émbolos grasos2,3. El papel de intervenciones farmacológicas como los corticoides, la heparina o los agentes lipolíticos no está claramente establecido y la evidencia de beneficio es limitada o conflictiva, por lo que su uso no es universal ni consensuado³.
PRESENTACIÓN DEL CASO CLÍNICO
Mujer de 60 años, sin antecedentes médicos relevantes, que consultó en urgencias por dolor y tumefacción en el brazo derecho tras una caída una semana antes. Desde el inicio presentaba dolor intenso, impotencia funcional y hematoma en el hombro, en los días previos desarrolló disnea progresiva, dolor costal derecho y tos con expectoración blanquecina. En la exploración se encontraba consciente y orientada, taquipneica con disnea conversacional, la auscultación pulmonar mostraba roncus bilaterales, sibilancias espiratorias y crepitantes. Presentaba una leve taquicardia y saturación de O₂ de 85%, sin signos clínicos de trombosis venosa profunda.
Las pruebas complementarias mostraron leucocitosis con neutrofilia, LDH aumentada y PCR 14,10, con dímero D elevado (1105). PCR para SARS-CoV-2 negativa. La radiografía de tórax (IMAGEN 1) objetivó atelectasias subsegmentarias bibasales, sin consolidaciones ni derrame pleural, además de una fractura de húmero proximal derecho. La tomografía computarizada torácica (IMAGEN 2) identificó opacidades bilaterales en vidrio deslustrado compatibles con embolia grasa y pequeños defectos tromboembólicos periféricos. El sedimento urinario mostró cuerpos grasos aislados.
La paciente fue ingresada en la Unidad de Cuidados Intensivos y precisó oxigenoterapia de alto flujo, presentó mejoría progresiva hasta alcanzar saturaciones >92% con oxígeno por cánulas nasales, pudiendo ser trasladada a planta y posteriormente dada de alta ambulatoriamente con buena evolución clínica y resolución radiológica parcial.
DISCUSIÓN
Este caso es llamativo por tratarse de una embolia grasa secundaria a una fractura aislada de húmero, situación que es menos habitual que la asociación con fracturas de fémur o pelvis3,6. La ausencia de diagnóstico inicial de la fractura y, por tanto, la falta de inmovilización adecuada pudieron contribuir a la persistente movilización del foco y a la liberación continuada de material lipídico hacia la circulación, favoreciendo la aparición del SEG3,6.
La literatura describe que los síntomas respiratorios son casi universales en SEG, las alteraciones neurológicas aparecen con alta frecuencia y el exantema petequial es menos constante⁴. Las series y revisiones indican que el diagnóstico requiere un alto índice de sospecha y la interpretación combinada de datos clínicos, pruebas de laboratorio y, cada vez con más peso, imágenes por TC de tórax que documentan patrones de vidrio deslustrado y nódulos centrolobulillares representativos de microembolización grasa4,5. Además, existen casos publicados de SEG asociado a fracturas del húmero y procedimientos sobre el hombro, que refuerzan la posibilidad clínica descrita en nuestro paciente6,7.
Respecto al manejo, la inmovilización temprana de la fractura y la estabilización quirúrgica cuando está indicada son medidas preventivas recomendadas para reducir la liberación de émbolos grasos². El tratamiento farmacológico sigue siendo controvertido, revisiones recientes señalan ausencia de evidencia sólida para recomendar de forma rutinaria heparina o corticoides, aunque algunos estudios sugieren reducción de la incidencia con esteroides en series seleccionadas, hecho que necesita mayor confirmación³.
CONCLUSIONES
La embolia grasa puede presentarse tras fracturas aisladas de húmero, aunque es infrecuente, por lo que debe considerarse en el diagnóstico diferencial de pacientes con un antecedente traumático con clínica respiratoria aguda4.
El diagnóstico precoz de la fractura y la inmovilización o estabilización temprana son fundamentales para reducir el riesgo de SEG2,3.
En presencia de disnea progresiva tras traumatismo óseo, la realización de TC torácica, la búsqueda de cuerpos grasos en orina o sangre y la consideración de SEG facilitan la identificación y el manejo oportuno, lo que puede mejorar el pronóstico4,5.
CONFLICTO DE INTERESES
Todos los autores certifican que no tienen ninguna afiliación ni participación en ninguna organización o entidad con intereses financieros o no financieros en el tema o materiales tratados en este manuscrito.
DERECHO A LA PRIVACIDAD Y CONSENTIMIENTO INFORMADO
Los autores obtuvieron el consentimiento informado por escrito del paciente para la publicación de este caso clínico y las imágenes que lo acompañan. Se tomaron medidas para garantizar el anonimato completo, y no se utilizaron datos identificativos como el nombre, las iniciales o el número de historia clínica del paciente. Este documento está en posesión del autor de correspondencia y puede ser solicitado por el Comité Editorial de la revista.
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ANEXOS
IMAGEN 1: Radiografía de tórax realizada en Urgencias donde se observa una fractura de húmero proximal derecho.
IMAGEN 2: Tomografía computarizada realizada en urgencias donde se observan extensas areas homogéneas de aumento de atenuación en vidrio deslustrado bilaterales con predominio de la afectación periférica, que dada la sospecha clínica y el antecedente traumático sugieren embolismo graso.

