AUTORES
- Gemma Liria Fernández. Facultativo Especialista de Área en Oncología Radioterápica. Hospital Universitario Miguel Servet. Servicio Aragonés de Salud. Zaragoza (España).
- Ana Galán García. Médico Residente en Oncología Radioterápica. Hospital Universitario Miguel Servet. Servicio Aragonés de Salud. Zaragoza (España).
- Claudia Laborda Díaz. Médico Residente en Oncología Radioterápica. Hospital Universitario Miguel Servet. Servicio Aragonés de Salud. Zaragoza (España).
- Ana Aliaga Chueca. Facultativo Especialista de Área en Oncología Radioterápica. Hospital Universitario Miguel Servet. Servicio Aragonés de Salud. Zaragoza (España).
- Arancha Ayete Andreu. Facultativo Especialista de Área en Oncología Radioterápica. Hospital Universitario Miguel Servet. Servicio Aragonés de Salud. Zaragoza (España).
- Claudia Colom Pla. Médico Residente en Oncología Radioterápica. Hospital Universitario Miguel Servet. Servicio Aragonés de Salud. Zaragoza (España).
RESUMEN
La esofagitis es una complicación común y debilitante en pacientes con cáncer de pulmón tratados con quimiorradioterapia (QRT). Esta inflamación del esófago puede provocar dolor, disfagia, y, en casos más graves, desnutrición, afectando significativamente la calidad de vida del paciente. La aparición de esofagitis está relacionada con diversos factores, entre ellos los parámetros dosimétricos utilizados en la planificación del tratamiento. La radioterapia, al dirigirse a las áreas afectadas por el tumor pulmonar, puede irradiar inadvertidamente el esófago, aumentando el riesgo de esofagitis. La dosis total administrada, el volumen irradiado del esófago, y la distribución de la dosis son factores determinantes en la incidencia de esta complicación. Además, la técnica de planificación, como la radioterapia de intensidad modulada (IMRT), ha permitido mejorar la precisión en la distribución de dosis, lo que contribuye a minimizar la irradiación al esófago. Sin embargo, a pesar de estos avances, la combinación de quimioterapia y radioterapia sigue siendo un factor de riesgo importante para la aparición de esofagitis
PALABRAS CLAVE
esofagitis, parámetros dosimétricos, calidad de vida, IMRT.
ABSTRACT
Esophagitis is a common and debilitating complication in lung cancer patients treated with chemoradiotherapy (CRRT). This inflammation of the esophagus can cause pain, dysphagia, and, in more severe cases, malnutrition, significantly affecting the patient’s quality of life. The occurrence of esophagitis is related to several factors, including the dosimetric parameters used in treatment planning. Radiotherapy, by targeting the areas affected by the lung tumor, may inadvertently irradiate the esophagus, increasing the risk of esophagitis. The total dose administered, the volume of the esophagus irradiated, and the distribution of the dose are determining factors in the incidence of this complication. In addition, planning techniques, such as intensity-modulated radiation therapy (IMRT), have improved the accuracy of dose distribution, which helps to minimize esophageal irradiation. However, despite these advances, the combination of chemotherapy and radiotherapy remains a major risk factor for the development of esophagitis.
KEY WORDS
Esophagitis, dosimetric parameters, quality of life, IMRT.
DESARROLLO DEL TEMA
El cáncer de pulmón es uno de los tumores malignos más prevalentes y mortales a nivel global. El tratamiento, especialmente en casos irresecables o inoperables por características del paciente o por estadiaje tumoral, a menudo incluye quimiorradioterapia (QRT). Esta combinación de quimioterapia y radioterapia tiene como objetivo reducir el tamaño tumoral y controlar la diseminación locorregional de la enfermedad, pero también genera varios efectos adversos, entre ellos la esofagitis, que supone uno de los más comunes y debilitantes.
La inflamación y daño al esófago se producen debido a la dosis de radiación administrada por la proximidad del órgano a la zona de tratamiento1,2. La severidad de esta complicación puede variar, y su incidencia depende de diversos factores, incluidos los parámetros dosimétricos de la planificación radioterápica, la técnica utilizada y la combinación con quimioterapia1-3,6. Además, la esofagitis puede afectar la nutrición, la calidad de vida, e incluso la continuidad del tratamiento, lo que subraya la necesidad de una planificación de tratamiento precisa.
La esofagitis es una de las toxicidades más comunes en pacientes con cáncer de pulmón que reciben radioterapia como parte de su tratamiento8. Se define como una inflamación del esófago que puede generar síntomas como dolor al tragar (odinofagia), dificultad para tragar (disfagia), y en casos graves, úlceras y hemorragias esofágicas2,5.
Entre los factores que influyen en la aparición de esofagitis se incluyen variables dosimétricas, características del tumor, el uso combinado de quimioterapia, y la técnica de planificación radioterápica8. A continuación, se abordan con mayor detalle1-4,6,10:
- Dosis total administrada al esófago: La relación entre la dosis total de radioterapia recibida por el esófago y la aparición de esofagitis es uno de los factores más relevantes. Un estudio realizado por Patel et al. (2016) mostró que los pacientes cuya dosis máxima al esófago supera los 40 Gy presentan una mayor probabilidad de desarrollar esofagitis severa, teniendo en consideración que la dosis de radiación es directamente proporcional al daño tisular7.
- Volumen irradiado del esófago: El volumen del esófago que recibe una dosis significativa de radiación también es un factor determinante. Se ha encontrado que el riesgo de esofagitis aumenta cuando más del 20% del esófago recibe una dosis mayor a 30 Gy9. En pacientes con mayor volumen total de esófago o con tumores cercanos a este órgano, la planificación radioterápica debe ser especialmente precisa1,3.
- Técnicas de planificación radioterápica: Las técnicas utilizadas, como la radioterapia de intensidad modulada (IMRT), han demostrado ser efectivas para reducir la irradiación de tejidos normales circundantes, como el esófago9. Según un estudio de Green et al. (2017), la implementación de IMRT resulta exitosa en cuanto a la reducción del volumen irradiado del esófago, lo que se traduce en una disminución en la incidencia de esofagitis comparado con técnicas convencionales4.
- Uso de quimioterapia: La combinación de quimioterapia con radioterapia aumenta el riesgo de esofagitis debido a la mayor sensibilidad del esófago y otros tejidos normales al daño inducido por la radiación. En particular, la quimioterapia basada en platino incrementa la toxicidad en los tejidos irradiados, lo que contribuye a la aparición de esta complicación. Además, la quimioterapia puede reducir la capacidad del esófago para repararse a sí mismo después de la exposición a la radiación, lo que agrava los efectos7.
Manejo de la esofagitis en la práctica clínica diaria:
El manejo de la esofagitis es un desafío que requiere un enfoque multidisciplinario. A continuación, se describen las estrategias clínicas más efectivas para su manejo5.
- Prevención: Los oncólogos radioterápicos deben optimizar los parámetros dosimétricos y utilizar técnicas avanzadas como IMRT para reducir la dosis de radiación al esófago. Además, los pacientes deben ser evaluados durante todo el tratamiento, especialmente en las primeras semanas cuando los síntomas de esofagitis pueden comenzar a manifestarse.
- Manejo farmacológico: Los medicamentos antiinflamatorios, como los corticoides, pueden ser útiles en los casos más leves. En los casos de esofagitis más graves, se pueden utilizar analgésicos, incluidos opioides, para controlar el dolor. Además, los antiácidos y los inhibidores de la bomba de protones (IBP) son recomendados para reducir la acidez gástrica, que puede agravar los síntomas de la esofagitis. Los antibióticos pueden ser necesarios en casos de infecciones secundarias o úlceras esofágicas.
- Soporte nutricional: Dado que la esofagitis puede dificultar la deglución con el consiguiente riesgo de desnutrición, es esencial ofrecer soporte nutricional adecuado. Los pacientes pueden beneficiarse de dietas líquidas, purés o alimentación enteral si la deglución se ve gravemente afectada. La intervención de un nutricionista clínico es clave para garantizar que los pacientes reciban una nutrición adecuada5.
DISCUSIÓN Y CONCLUSIONES
El tratamiento de cáncer de pulmón con quimiorradioterapia es efectivo, pero la esofagitis sigue siendo una complicación importante que afecta a muchos pacientes y puede llevar a interrupción del tratamiento en los casos más graves8. La identificación y manejo de los factores de riesgo asociados con la esofagitis son fundamentales para mejorar los resultados del tratamiento5,9. El uso de quimioterapia basada en platino, el volumen irradiado y las características individuales del paciente juegan un papel importante en la aparición de la esofagitis2.
Es esencial que los profesionales de la salud responsables utilicen técnicas avanzadas y controlen estrictamente los parámetros dosimétricos relacionados con la dosis que recibe el esófago1,4,9. La educación y el seguimiento estrecho de los pacientes tratados con QRT también son cruciales para detectar y tratar esta complicación en etapas tempranas. La atención multidisciplinaria es fundamental para manejar esta complicación y mejorar la calidad de vida del paciente5.
BIBLIOGRAFÍA
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