AUTORES
- Rocío Pedrola Foz. Enfermera en Hospital de Día Oncología. Hospital Universitario Miguel Servet de Zaragoza. España.
- Milagros de la Caridad Horrutiner Cobos. TCAE en Hospital de Día Oncología. Hospital Universitario Miguel Servet de Zaragoza. España.
- Silvia Marina Sánchez Vergara. Enfermera en Hospital de Día Oncología. Hospital Universitario Miguel Servet de Zaragoza. España.
- Jairo Romero Ruiz. TCAE en Hospital de Día Oncología. Hospital Universitario Miguel Servet de Zaragoza. España.
- Natalia Huguet Gracia. TCAE en Hospital de Día Oncología. Hospital Universitario Miguel Servet de Zaragoza. España.
- Laura Mediel Cabeza. Enfermera en Hospital de Día Oncología. Hospital Universitario Miguel Servet de Zaragoza. España.
RESUMEN
El sueño es esencial para el bienestar físico y psicológico de las personas y su calidad, influye de forma significativa en su salud. El insomnio es el trastorno del sueño más frecuente y en los países occidentales la mala calidad del sueño se considera un problema de salud pública. Para su tratamiento se debe comenzar con medidas no farmacológicas, como la educación para la salud, la higiene del sueño e intervenciones psicológicas, pues han demostrado mejores resultados a largo plazo que la terapia farmacológica. Los profesionales de enfermería de Atención Primaria tienen un papel muy importante en la implementación de estas medidas y mejorar la calidad de vida de sus pacientes.
PALABRAS CLAVE
Insomnio, enfermería, promoción del sueño, intervención del sueño.
ABSTRACT
Sleep is essential for both the physical and psychological well-being of individuals, and its quality significantly affects their health. Insomnia is the most common sleep disorder and in western countries, poor sleep quality is considered a public health issue. Treatment should begin with non-pharmacological measures, such as health education, sleep hygiene, and psychological interventions, as these have shown better long-term outcomes than pharmacological therapy. Primary care nurses play a vital role in implementing these measures and improving their patients’ quality of life.
KEY WORDS
Insomnia, nursing, sleep promotion, sleep intervention.
INTRODUCCIÓN
Dormir es una actividad básica del organismo que ocupa un tercio de la vida del ser humano1,2. Durante la misma, se llevan a cabo una serie de funciones fisiológicas necesarias para el equilibrio físico y psíquico de los individuos tales como: restablecer el almacén de energía celular, restaurar la homeostasis del sistema nervioso central y de los demás tejidos y consolidar la memoria1,3,4.
El insomnio es la inconformidad personal en relación a la cantidad y calidad del sueño1. Se trata del trastorno del sueño más frecuente. Se estima que hasta el 10% de la población adulta padece insomnio de forma crónica y entre el 30-50% de la población lo padecerá en algún momento de su vida1,5. La Sociedad Española del Sueño señala que la prevalencia de somnolencia diurna excesiva global es del 5%6.
Entre las causas del insomnio encontramos:
- Factores predisponentes: edad, sexo, estado de salud y genéticos. Señalar que en el ámbito genético existen pocos estudios1-3.
- Factores precipitantes: relacionados con situaciones estresantes. Existen estudios que demuestran que un aumento de acontecimientos estresantes precede el inicio del insomnio crónico3.
- Factores perpetuantes: relacionado con creencias y conductas no adaptativas en relación con el sueño y que producen el desarrollo de hábitos erróneos3.
- Factores ambientales: como ruido, luz, temperatura o cambios de dormitorio3,6.
Encontramos tres clasificaciones del insomnio según varios autores:
- Según su etiología: primario o secundario/comórbido3.
- En función del momento de la noche que se produce: de mantenimiento, despertar precoz o de conciliación1-3.
- Según su duración: transitorio, agudo o crónico3.
El sueño es uno de los factores que más influyen en el bienestar de la persona y se trata de un indicador del estado de salud de la población. En los países occidentales la mala calidad del sueño se considera un problema de salud pública y es la causa principal de somnolencia diurna excesiva (SDE)6.
La falta de sueño produce alteraciones en el rendimiento laboral, social y de las actividades cotidianas1,5. Las personas que padecen insomnio suelen mostrar alteraciones cognitivas leves, especialmente en las tareas de atención compleja, alteraciones en ciertos componentes de las funciones ejecutivas y en los procesos de consolidación de la memoria durante el sueño7,8.
Además puede dar lugar a enfermedades crónicas, depresión grave y afectaciones somáticas como problemas respiratorios, gastrointestinales, dolor de cabeza o dolores inespecíficos1,2,5,6. Las personas que sufren insomnio hacen mayor uso de los recursos sanitarios, presentan más ausencias laborales y tienen más riesgo de sufrir accidentes5.
Según las Guías de Práctica Clínica el tratamiento del insomnio debe seguir un proceso paulatino escalonado comenzando con la educación para la salud y medidas no farmacológicas. Los fármacos deberían restringirse como segunda línea de tratamiento y únicamente estarían indicados durante cortos periodos de tiempo si las medidas no farmacológicas no surgen efecto y el problema interfiere con las actividades de la vida diaria1,2,9.
Los fármacos hipnóticos utilizados de forma crónica interfieren en el sueño profundo y provocan efectos adversos. Los fármacos más utilizados para tratar el insomnio son las benzodiacepinas cuyo uso prolongado genera dependencia. En España el consumo de benzodiacepinas por habitante es de los más altos a nivel mundial y un bajo porcentaje de pacientes reciben terapias no farmacológicas1-3.
Para el correcto manejo del problema resulta fundamental el conocimiento y aplicación de intervenciones no farmacológicas por parte de los profesionales sanitarios, que deben mantenerse a lo largo de todo el tratamiento, evitando el uso excesivo de fármacos hipnóticos y obteniendo mejores resultados a largo plazo1-3.
OBJETIVO
Realizar una revisión bibliográfica sobre el tratamiento no farmacológico en el manejo del insomnio, para que los profesionales de enfermería de Atención Primaria que atienden a estos pacientes ofrezcan cuidados de calidad, disminuyendo la dependencia a fármacos hipnóticos.
METODOLOGÍA
La búsqueda bibliográfica se ha realizado introduciendo las palabras clave en distintas bases de datos científicas como Scielo, Dialnet, ScienceDirect y PubMed. Además, se ha limitado la búsqueda filtrando las publicaciones de los últimos 10 años. Se han seleccionado los artículos más pertinentes, extraído y sintetizado la información más relevante.
RESULTADOS
Diagnóstico:
El Manual de Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM – 5) establece que el diagnóstico del insomnio se basa en la insatisfacción individual en relación a la cantidad o calidad del sueño, relacionada con la dificultad para conciliar o mantener el sueño, caracterizada por despertares frecuentes y problemas para volver a quedarse dormido después de despertar o tras un despertar precoz. La alteración del sueño causa malestar significativo o deterioro en las áreas laboral, académica, social, educativo, del comportamiento u otras áreas importantes del funcionamiento personal7.
Aunque algunos autores consideran que el diagnóstico es fundamentalmente clínico en función de los síntomas descritos por el paciente7, disponemos de cuestionarios útiles para detectar alteraciones del sueño como el insomnio, utilizados en investigación y en la práctica clínica, como el Índice de Calidad de Sueño de Pottsburgh (PSQI)4. Por otro lado, la actigrafía es una técnica no invasiva, similar a un reloj de pulsera, mediante la cual se registra la actividad y detecta los trastornos del sueño10.
Tratamiento no farmacológico:
Actualmente entre las medidas no farmacológicas utilizadas para el tratamiento del insomnio encontramos la higiene del sueño, la educación para la salud, intervenciones psicológicas y otras terapias alternativas1,5,8,10. A diferencia de los tratamientos farmacológicos, estas intervenciones no conllevan riesgo para la salud y han demostrado ser más efectivas a largo plazo1,5,10. Aplicar varias de estas estrategias de manera conjunta resulta más eficaz que emplear una sola por separado10.
A continuación, se presentan de forma más detallada las medidas no farmacológicas utilizadas para el tratamiento del insomnio y que los profesionales de enfermería deben conocer:
Educación para la salud:
Inicialmente se debe informar al paciente y a su entorno cercano sobre esta condición, de forma clara y precisa. Se debe explicar que es el insomnio, cuáles son sus factores desencadenantes y las opciones de tratamiento que existen. Conocer la naturaleza del insomnio puede ayudar al paciente a ganar control sobre la situación1,8.
Se debe tener en cuenta que la preocupación excesiva por la repercusión del insomnio durante el día puede agravar el problema, generando ansiedad y mayor dificultad para el descanso. Estos pensamientos deben ser corregir para evitar la frustración y los estados de alerta innecesarios1.
Por otro lado, muchas patologías o tratamiento de las mismas pueden generar insomnio, por lo que resulta fundamental tratar en primer lugar el problema desencadenante1.
Higiene del sueño:
Las recomendaciones relacionadas con la higiene del sueño son intervenciones poco invasivas, consistentes en una serie de hábitos y rutinas que promueven el inicio y la continuidad del sueño, favoreciendo el descanso adecuado 3. Se utilizan como coadyuvantes de otras intervenciones terapéuticas pues por si solas no suelen ser suficientes para resolver el problema1,6.
Hasta un 30% de personas con trastornos del sueño presentan problemas relacionados con la higiene del sueño1. Si bien una mala higiene del sueño rara vez es la causa principal del insomnio, sí puede dificultar su tratamiento e interferir negativamente en el cambio de otros comportamientos inadecuados relacionados con el sueño3.
Entre las medidas descritas en la literatura encontramos:
- Mantener un horario de sueño constante es fundamental para regular el ciclo sueño – vigilia1,3.
- Utilizar la cama solo para dormir y acudir a ella solo cuando se tenga sueño1,3.
- Crear un ambiente adecuado en el dormitorio: silencio, temperatura agradable, poca luz, telas agradables, apagar las pantallas que emiten luz azul1,10. El ruido blanco y el ruido rosa pueden ser útiles para algunas personas10.
- Evitar las siestas de más de 30 minutos. Dormir la siesta después de las 3 p.m. puede interferir en la conciliación del sueño por la noche10.
- Evitar la ingesta de alcohol al menos las tres horas previas a acostarse1.
- Evitar estimulantes como cafeína, teína o tabaco por la tarde. Los estimulantes activan las neuronas colinérgicas y pueden alterar el sueño1,10.
- Realizar ejercicio aeróbico de intensidad moderada puede mejorar la calidad del sueño. Evitar realizarlo tres horas antes de acostarse10.
- Evitar las cenas pesadas y acostarse mínimo dos horas después de cenar1,3.
- Practicar rutinas relajantes antes de dormir ayuda a regular el eje hipotalámico – hipofisario–adrenal, reduciendo la activación y mejorando el sueño10.
- Estar al aire libre y tomar el sol con precaución3.
Terapias Psicológicas:
Las intervenciones de psicoterapia han demostrado ser eficaces para tratar el insomnio, especialmente las terapias conductuales (TC) y las terapias cognitivo – conductuales (TCC)1,5,7.
Terapia Conductual:
La terapia conductual busca modificar conductas aprendidas y pensamientos que interfieren con la relajación necesaria para conciliar el sueño1. A continuación se describen las técnicas conductuales más utilizadas en el tratamiento del insomnio:
- Control de estímulos: con esta estrategia se pretende reducir la ansiedad asociada al dormitorio que puede sufrir el paciente con insomnio. Si no se logra conciliar el sueño en 30 minutos, se recomienda levantarse y realizar alguna actividad relajante. Solo se debe regresar a la cama cuando la persona vuelva a sentir sueño. También se aconseja mantener un horario regular para controlar el ciclo sueño – vigilia y seguir las pautas de higiene del sueño 1. Por otro lado, utilizar pruebas objetivas como la polisomnofrafía, la cual mide el tiempo de descanso, puede ayudar al paciente a disminuir la percepción negativa del descanso y mejorar la conciliación del sueño1,7.
- Restricción del sueño: muchas personas con insomnio prolongan el tiempo que pasan en la cama con la esperanza de recuperar las horas de sueño perdidas, lo que altera el ritmo sueño – vigilia y agrava el problema. El objetivo de esta técnica es mejorar la eficacia del sueño (tiempo dormido/tiempo en la cama)1,7.
- Si la eficacia es >85%, se incrementarán 15 – 20 minutos el tiempo en la cama.
- Si es <80% se reduce en 15 – 20 minutos.
- Si está entre 80 – 85% se mantiene el tiempo actual1.
- Técnicas de relajación: se utilizan para reducir la ansiedad en el momento previo al sueño. Entre ellas destacan la relajación muscular progresiva de Jacobson, la respiración diafragmática, la imaginación dirigida y el feedback o bioretroalimentación con imágenes relajantes1.
Terapia Cognitivo – Conductual:
En la actualidad la TCC está considerada como la primera línea de tratamiento del insomnio, especialmente en casos en los que el tratamiento farmacológico está contraindicado, como durante el embarazo, en ancianos o en personas con enfermedades renales, héticas o pulmonares1,4,7.
La TCC combina las técnicas conductuales con estrategias cognitivas para modificar pensamientos distorsionados y preocupaciones sobre el sueño. Las más utilizadas son:
- Restructuración cognitiva: busca eliminar creencias negativas o irracionales relacionadas con el sueño y disminuir la ansiedad que provocan. Practicar mindfulness y meditación han demostrado tener evidencia científica en su aplicación contra el insomnio1.
- Intención paradójica: consiste en pedirle al paciente que intente no quedarse dormido cuando tenga ansiedad y miedo a no dormir. Se trata de una forma de reducir la ansiedad y al cambiar el foco de atención, el paciente consigue quedarse dormido1.
Terapias Alternativas:
Además de las mencionadas anteriormente, existen otras intervenciones que deben considerarse como coadyuvantes al tratamiento principal, especialmente para los casos en los que se desea evitar el uso de fármacos 1. Estas son:
- Cronoterapia: consiste en retrasar progresivamente la hora de acostarse y despertarse hasta establecer el horario de sueño deseado1,8.
- Melatonina: administrar melatonina por la noche avanza el ritmo circadiano1,8.
- Fitoterapia: la valeriana posee nivel de evidencia científica 1b8.
- Fototerapia o terapia lumínica: asegurar la exposición a la luz brillante por la mañana y reducir la exposición por la noche ayuda a avanzar el ritmo circadiano y regular los niveles de melatonina1,8,10.
- Otras: la acupuntura, la aromaterapia, la musicoterapia, los baños de pies, el shiatsu, etc.1,3,8,10.
Tratamiento farmacológico:
En el caso de que no se logre controlar el insomnio con las intervenciones anteriores y éste interfiera de forma significativa en la vida diaria, se puede optar por el uso combinado del tratamiento farmacológico y no farmacológico, lográndose una mejoría más rápida. Los fármacos deben utilizarse por un tiempo limitado (no más de 4 semanas) y siempre con la mínima dosis efectiva1,3,5.
Tras instaurar el tratamiento es importante evaluar la evolución cada varias semanas o de forma mensual hasta que el insomnio se haya resuelto. Posteriormente sería interesante reevaluar cada seis meses debido a la alta tasa de recaída7.
CONCLUSIONES
- El insomnio es uno de los trastornos del sueño más frecuentes, el cual tiene repercusiones en la salud física, mental y social de los individuos que lo padecen.
Debido al alto volumen de personas afectadas por insomnio en España, resulta fundamental que el sistema sanitario aborde el problema de forma efectiva, priorizando el tratamiento no farmacológico.
Las intervenciones no farmacológicas deberían ser la primera opción en el tratamiento del insomnio, ya que han demostrado ser más efectivas a largo plazo y presentan menos riesgos para la salud.
Aunque las medidas farmacológicas pueden ser útiles para el tratamiento del insomnio cuando las intervenciones no farmacológicas no son suficientes, únicamente deben considerarse como segunda opción y utilizarse durante cortos periodos de tiempo debido a el riesgo de dependencia y efectos secundarios.
Dentro de las intervenciones no farmacológicas, destaca la terapia conductual y la terapia cognitivo – conductual, las cuales ayudan a modificar los pensamientos y comportamientos que interfieren con la calidad del sueño. La educación para la salud y la higiene del sueño se consideran esenciales y complementan a las técnicas psicológicas.
Los profesionales de enfermería de Atención Primaria están en contacto estrecho y frecuente con los pacientes, por lo que tienen un papel muy importante en la detección y aplicación de medidas no farmacológicas en el tratamiento contra el insomnio.
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