¿Existe relación entre la nutrición y la fertilidad en la mujer? Revisión bibliográfica

16 abril 2024

AUTORES

  1. Celia Sánchez Álvarez. Matrona Hospital Miguel Servet, Zaragoza.
  2. Adela Villarreal Pellegero. Matrona Hospital Miguel Servet, Zaragoza.
  3. Carlota Enguita Guinovart. Matrona Hospital Miguel Servet, Zaragoza.
  4. Ana María García-Belenguer Montón. Matrona Hospital Miguel Servet, Zaragoza.
  5. Sara Gimeno Sanjuan. Matrona Hospital Miguel Servet, Zaragoza.
  6. Ana Del Valle Rodríguez Delgado. Matrona Hospital Miguel Servet, Zaragoza.

 

RESUMEN

OBJETIVOS: El objetivo principal fue determinar la relación entre la dieta de las mujeres y su capacidad reproductiva.

METODOLOGÍA: Se realizó una búsqueda bibliográfica en la base de datos de PubMed de los que finalmente se escogieron un total de 21 artículos científicos.

CONCLUSIONES: La infertilidad es un problema médico que cada vez afecta a mayor parte de la población. En los países desarrollados se ve asociación a factores de estilo de vida. Un aporte correcto de proteínas, hidratos de carbono y grasa, unido a la realización de ejercicio físico de manera habitual y el abandono de hábitos tóxicos mejoran la salud reproductiva de la mujer. Por todo ello se recomienda el seguimiento de una dieta tipo mediterránea.Una dieta sin gluten no ha mostrado beneficios en mujeres sanas no celiacas.Se recomienda la suplementación de ácido fólico, yodo y vitamina D. Se debe evitar la exposición a pesticidas ya que alteran las funciones reproductivas.

PALABRAS CLAVE

Fertilidad femenina, MedDiet, pesticidas, nutrición, tratamiento fertilidad.

ABSTRACT

OBJECTIVES: The main objective was to determine the relationship between women’s diet and reproductive capacity.

METHODOLOGY: A bibliographic search was carried out in the PubMed database of which a total of 21 scientific articles were finally identified.

CONCLUSIONS: Female infertility is a medical problem that affects more than one population in each case. In developed countries there is a clear association with lifestyle factors. A correct intake of proteins, carbohydrates and fats, combined with regular physical exercise and the abandonment of toxic habits improve the reproductive health of women. For this reason, it is recommended to follow a Mediterranean-type diet. A gluten-free diet has shown no benefit in healthy women without celiac disease. Folic acid, yogurt and vitamin D supplementation is recommended. Exposure to pesticides should be avoided as these alter reproductive functions.

KEY WORDS

Female fertility, MedDiet, pesticides, nutrition, fertility treatment.

INTRODUCCIÓN

Según el glosario internacional sobre infertilidad y cuidado de la fertilidad1 se puede definir la fertilidad como la capacidad de establecer un embarazo clínico. La infertilidad se conoce como la incapacidad de lograr un embarazo después de un periodo de 12 meses en el que la pareja haya establecido relaciones sexuales de manera rutinaria y sin protección2.

La fertilidad humana está altamente influenciada por múltiples factores que pueden ser tanto referentes al sexo femenino como al masculino, pero además de ello pueden alterarla una serie de factores médicos; factores no modificables, como la genética o la edad; y aquellos que están relacionados con el estilo de vida, y que se consideran modificables3.

Los factores más influyentes en la infertilidad femenina son aquellos que están relacionados con trastornos de la ovulación como por ejemplo la reserva ovárica reducida, trastornos en el sistema reproductivo, o enfermedades crónicas2. Se relaciona no sólo con factores a nivel de los órganos reproductivos sino también influyen aquellos relacionados con el medio ambiente y el estilo de vida como, por ejemplo, trabajos que generen un alto nivel de estrés, una nutrición desequilibrada, y el seguimiento de una dieta poco saludable4. Se ha encontrado, en los últimos años, un aumento del interés respecto al estilo de vida, el estrés, factores socioeconómicos, la nutrición, el tabaquismo, el alcohol, la cafeína y el consumo de otro tipo de drogas. Por ello se están llevando a cabo varios estudios para determinar si los hábitos modificables del estilo de vida de la pareja y de la mujer pueden mejorar los resultados reproductivos a corto y largo plazo.

Según varios estudios se ha relacionado la nutrición y la composición de la dieta con algunos trastornos hormonales como pueden ser trastornos de la ovulación y endometriosis que pueden afectar de manera negativa a la fertilidad de la mujer4,5.

Podemos afirmar que el seguimiento de una dieta nutritiva y completa respecto a macronutrientes y micronutrientes, y la realización de ejercicio físico, ayudan al mantenimiento de un estilo de vida saludable, que ayuda a reducir el riesgo de aparición de enfermedades crónicas, al mantenimiento adecuado del peso corporal y a la mejora de las funciones reproductivas en la mujer3.

JUSTIFICACIÓN

La fertilidad y la preocupación por la misma en la sociedad actual, es un tema que afecta a gran parte de la población, se estima que alrededor de un 15% de las parejas a nivel mundial tienen problemas para conseguir embarazo según datos de diferentes estudios y de la OMS (2020) la infertilidad femenina puede llegar a afectar hasta 80 millones de mujeres en todo el mundo, causando importantes implicaciones psicológicas para la pareja y suponiendo un impacto en la calidad de vida de la misma2,4. Se debe de tener en cuenta que la infertilidad se debe solo en un 35% a causas exclusivamente femeninas2.

La influencia de estos problemas de fertilidad en la salud de las personas afectadas va más allá de los físicos y de la imposibilidad de conseguir embarazo, según los estudios estas personas presentan con mayor prevalencia síntomas asociados a la salud mental como estrés, ansiedad y mayor riesgo a desarrollar depresión6. Por ello se deben de poner en práctica hábitos de vida saludables que sirvan como factor protector ante este problema de salud.

Una serie de factores relacionados con la nutrición como la suplementación, el tipo de dieta, la composición corporal, la presencia de contaminantes en los alimentos, pueden tener un gran impacto en la fertilidad tanto femenina como masculina, influir en la salud del feto y en las generaciones futuras7.

OBJETIVOS

Por lo expuesto anteriormente nos planteamos los siguientes objetivos de estudio.

Objetivo general: Determinar la existencia de una relación entre la dieta de las mujeres y su capacidad reproductiva.

Objetivos específicos:

  • Estudiar la relación entre los trastornos nutricionales y la capacidad reproductiva en la mujer.
  • Conocer la asociación de los diferentes tipos de dietas con la fertilidad en la mujer.
  • Investigar la relación de los diferentes micronutrientes y macronutrientes con la fertilidad femenina.

 

MATERIAL Y MÉTODO

Para la realización de este trabajo de investigación, se ha realizado una revisión de trabajos de investigación dedicados a la nutrición y la fertilidad, varias revisiones sistemáticas y la página web de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

La búsqueda se llevó a cabo durante los meses de febrero y marzo de 2023. Se buscaron los estudios en diferentes bases de datos como PubMed y la Biblioteca Cochrane.

Se establecieron una serie de criterios de inclusión y exclusión para la selección de los artículos como, fecha límite de publicación no superior a 5 años, artículos en español, inglés y francés, y artículos de texto libre. Se analizaron así mismo las referencias de los artículos seleccionados para poder rescatar otros estudios relevantes. Finalmente, de todos los artículos revisados, se escogieron un total de 21 estudios para la realización del trabajo de investigación.

Las palabras clave en la búsqueda fueron las siguientes: fertilidad femenina, MedDiet, pesticidas, nutrición, tratamiento fertilidad. Se usaron mediante las siguientes ecuaciones de búsqueda: ‘Woman fertility’ AND ‘nutrition’; ‘Woman fertility’ AND ‘MedDiet’; ‘fertility treatment’ AND ‘nutrition’; ‘fertility’ AND ‘pesticides’.

DESARROLLO

La dieta influye de manera directa en los procesos de fertilidad de la mujer. Un aporte calórico desequilibrado que no ofrece los nutrientes ni las vitaminas suficientes y que se encuentre relacionado con la obesidad o la desnutrición conducirán a alteraciones de la función ovárica y consecuentemente de la fertilidad de la mujer. La evidencia entre la relación existente de la dieta y la fertilidad aumenta constantemente y determina que existe una fuerte correlación entre los hábitos poco saludables y la infertilidad tanto en la mujer como en el hombre. A pesar de ello, no existen pautas oficiales sobre el manejo nutricional de aquellas pacientes que buscan un embarazo8.

TRASTORNOS NUTRICIONALES:

Los trastornos nutricionales son aquellos en los que encontramos alteraciones en los modelos de alimentación. El índice de masa corporal (IMC) se usa para determinar la composición corporal de las personas. Un IMC mayor de 25 se relaciona con sobrepeso, más de 30 está relacionado con obesidad y uno menor de 18,5 con infra peso o estados de desnutrición.

Varios estudios relacionan el índice de masa corporal con el riesgo de infertilidad, por lo tanto, las mujeres en las que encontramos un bajo peso, como aquellas con sobrepeso se exponen a presentar mayor riesgo de infertilidad8.

Dentro de los trastornos de la nutrición, podemos encontrarnos situaciones por defecto y por exceso:

  • La desnutrición, relacionada con un IMC de menos de 18,5, se ha visto asociada a alteraciones del estado fisiológico del ciclo ovárico lo que puede llevar a infertilidad. Esto se debe a que el balance energético que está relacionado con la maduración ovulatoria, se vería disminuido, por lo que podríamos encontrar alteraciones hormonales e incluso anovulación4.
  • Por otro lado, la obesidad, relacionada con un IMC mayor a 30, se caracteriza por altos niveles de insulina y de andrógenos, que causan trastornos ovulatorios como la anovulación, y se ha visto estrechamente relacionada con un mayor riesgo de abortos e infertilidad4.

 

Además, se debe de tener en cuenta el medio en el que se vive y la genética, ya que influyen en la forma de absorción, metabolización y uso de los componentes de la dieta. Se debe de realizar un estudio personalizado de cada una de las mujeres para reconocer los déficits o excesos de la dieta y como ello está afectando a su salud reproductiva8.

TIPOS DE DIETA E INFLUENCIA EN LA FERTILIDAD FEMENINA:

DIETA MEDITERRÁNEA:

La dieta mediterránea o también conocida como MedDiet es la recomendada por muchos expertos y estudios actuales por la relación con la salud tanto física como mental en la población en general. Entendemos esta dieta mediterránea como un alto consumo de verduras, frutas, aceite de oliva, carbohidratos no refinados, lácteos, carnes blancas, pescado azul y bajo consumo de carnes rojas y de azúcares. Se ha visto asociada con cambios en la resistencia a la insulina, alteraciones del metabolismo y reducción del riesgo de obesidad2. Un metaanálisis realizado en 2017 en más de 12800000 sujetos demostró que la adherencia a la dieta mediterránea reducía el riesgo de enfermedades cardiovasculares y neurodegenerativas, el cáncer y la diabetes9.

Otro estudio realizado en pacientes con cáncer relacionó la dieta mediterránea y el consumo regular de aceite de oliva con la reducción de la probabilidad de cáncer y menor riesgo de muerte en estos pacientes4,10.

Respecto a la fertilidad en la mujer, el estudio realizado en 201811, en el que se incluyeron a un total de 22.786 participantes, encontró diversos beneficios para la salud humana y una asociación positiva entre la adherencia a la dieta mediterránea y la fertilidad. Otro estudio realizado en 2011 demostró que las mujeres con alta adherencia a una dieta mediterránea tenían menos probabilidades de sufrir problemas de fertilidad11.

Así mismo se encuentran otros dos estudios que asocian el consumo de una dieta mediterránea con los resultados obstétricos en casos de fecundación in vitro, donde mujeres con una buena adherencia a la dieta, tenían mayor probabilidad de embarazo a término sin complicaciones.

Por lo tanto, podemos determinar que una dieta de estilo mediterráneo con buen aporte de vitaminas y antioxidantes reduce el riesgo de infertilidad relacionada con los trastornos ovulatorios. Todo ello unido a control del peso corporal y actividad física regular, reduce en un 69% el riesgo de infertilidad ovulatoria4.

DIETA OCCIDENTAL:

La dieta occidental, caracterizada por encontrarse en países desarrollados como Estados Unidos (EE.UU.). Se puede definir como un consumo aumentado de carbohidratos refinados y simples, alto consumo de carnes rojas y procesados y bajo consumo de verduras, frutas y pescados. Se podría decir que conforma una dieta hipercalórica, alta en grasas saturadas con un alto índice glucémico y un bajo consumo de fibra y vitaminas, que ya se ha visto anteriormente que producen trastornos hormonales en las mujeres2.

Estudios han relacionado este tipo de dieta con alteraciones hormonales en el número de blastocistos y en general alargando el periodo de concepción12,13. Por lo tanto, se ha comprobado que una dieta alta en grasas saturadas y con un alto índice glucémico puede afectar de manera negativa a la fertilidad en la mujer, además de relacionarse con la aparición de ciertos cánceres y de enfermedades cardiovasculares.

DIETA SIN GLUTEN O CELIACA:

La enfermedad celíaca es una enfermedad inflamatoria crónica que afecta al 1% de la población a nivel mundial14. La ingesta de gluten desencadena la inflamación y la liberación de citoquinas y autoanticuerpos proinflamatorios8.

Según un estudio realizado en 201915, se encontró que las mujeres que experimentan trastornos de infertilidad tienen hasta tres veces más probabilidades de desarrollar la enfermedad celíaca. Se ha relacionado la enfermedad celíaca con disminución de ciertos micronutrientes en la dieta como hierro, zinc, calcio, vitamina D, B12 y B9 que pueden afectar a la fertilidad en la mujer. Según los estudios aquellas mujeres celíacas pero que estén realizando una dieta sin gluten tienen las mismas probabilidades de infertilidad que las mujeres sanas14. También se ha relacionado la enfermedad celíaca no tratada con periodos reproductivos más cortos, que se asocian a disminución de la hormona antimülleriana y por lo tanto una disminución de la reserva ovárica en comparación con mujeres sanas. A pesar de ello no se ha evidenciado que eliminar el gluten de la dieta mejore la reserva ovárica ni en mujeres que presenten la enfermedad ni en mujeres sanas14.

Actualmente han aumentado los casos de una condición conocida como sensibilidad al gluten no celíaca, que se caracteriza por presentar síntomas gastrointestinales con el consumo elevado de gluten, pero que no poseen los anticuerpos ni atrofia intestinal característica de la celiaquía. En mujeres que presentan esta condición son más probables las alteraciones menstruales y si se recomienda una moderación en el consumo de gluten, individualizando en cada mujer, sin llegar a eliminar el gluten por completo de la dieta8.

La dieta baja en gluten se ha visto relacionada con un consumo reducido de fibra, y un aumento del consumo de grasas saturadas y productos con índices glucémicos más altos, además se ha encontrado de manera generalizada disminución de algunos micronutrientes8.

Según los últimos estudios no se encuentran recomendaciones que indiquen beneficios de eliminar el gluten de la dieta en las mujeres no celiacas que experimentan infertilidad ya que los beneficios del seguimiento de una dieta sin gluten se ven enmascarados por el consumo de otros productos sustitutivos menos saludables2,14.

DIETA ANTIINFLAMATORIA:

La inflamación es un proceso corporal normal que se produce en respuesta a una infección. La inflamación conocida como aguda se caracteriza por un movimiento rápido de plasma y leucocitos hacia el tejido afectado. En cambio, la inflamación crónica de bajo grado presenta marcadores inflamatorios elevados, pero más bajos que en personas con una infección activa, pero mantenidos en el tiempo10.

Los procesos reproductivos dependen de vías inflamatorias, por lo tanto, la inflamación crónica de bajo grado se ha visto asociada a diferentes enfermedades relacionadas con la infertilidad, como el síndrome de ovario poliquístico (SOP) o la endometriosis8.

Como se exponía anteriormente, los procesos inflamatorios de bajo grado actúan de diferentes formas: afectación de la foliculogénesis por aumento del estrés oxidativo, afectan a la receptividad endometrial reduciendo las posibilidades de embarazo a término, alteran la coagulación8.

El índice inflamatorio dietético (DII) es un índice de calidad para estimar el potencial inflamatorio de una dieta 10. El índice nos proporciona unas puntuaciones sobre la dieta de la persona, cuanto más alta la puntuación se asocia con concentraciones plasmáticas más elevadas de citoquinas proinflamatorias.

Existe evidencia de que varios alimentos contienen compuestos reguladores de la inflamación aguda y crónica. El aumento de consumo de frutas y verduras, cereales integrales, legumbres, frutos secos y pescado se asocian a la disminución de la inflamación10. Al contrario, el consumo de carnes rojas procesadas, azúcar, hidratos de carbono refinados, grasas trans, y alimentos ultra procesados producen un aumento de la inflamación.

Los modificadores epigenéticos de la dieta se han asociado con inflamación, cáncer y fertilidad. Por lo tanto, una dieta encaminada a disminuir este problema con elementos nutricionales considerados antiinflamatorios podría disminuir el riesgo de infertilidad en estas mujeres.

Las dietas antinflamatorias más conocidas son: dieta de Okinawa, nórdica saludable, mediterránea, de la cual se ha hablado anteriormente. También se ha estudiado la dieta cetogénica por sus efectos antinflamatorios y antioxidantes, determinando mejora del patrón reproductivo femenino en mujeres con sobrepeso8,10.

La fitoterapia que es el uso de plantas para el tratamiento de diferentes enfermedades puede ayudar en este tipo de dieta. Las especias que más propiedades antioxidantes e inflamatorias han demostrado son la cúrcuma, el jengibre y el chile8.

Se han visto beneficios de este tipo de dieta en diferentes ámbitos relacionados con el sistema reproductivo10:

  • La menstruación. Se ha asociado a la regularización de los patrones menstruales, pero se deben de realizar más estudio que aportan más evidencia a esta correlación.
  • Endometriosis. Una dieta antiinflamatoria puede mejorar la inflamación y el estrés oxidativo, aliviando el dolor y los síntomas de la endometriosis.
  • Síndrome de ovario poliquístico. Los estudios actualmente son escasos pero la respuesta de una dieta antiinflamatoria con el SOP se relaciona con mejoras en el ciclo menstrual y el embarazo espontáneo.
  • Tratamientos de fertilidad. La evidencia actual es contradictoria.

 

ELEMENTOS NUTRICIONALES Y FERTILIDAD FEMENINA:

A continuación, se expondrán los siguientes macronutrientes y micronutrientes que se encuentran en la dieta, y la posible relación que tienen con los procesos de fertilidad en la mujer. Como macronutrientes se conocen las proteínas, los hidratos de carbono y los lípidos o grasas, y como micronutrientes se encuentran las vitaminas y minerales.

MACRONUTRIENTES:

Hidratos de Carbono:

Los hidratos de carbono son los azúcares que se encuentran en gran parte de los alimentos. A nivel químico encontramos una cadena de enlaces de carbono, oxígeno e hidrógeno. La función de los mismos es dar energía a través de la glucosa, necesaria para mantener las funciones corporales normales. De manera general podemos clasificarlos en monosacáridos, oligosacáridos y polisacáridos.

La insulina que es la encargada de regular el metabolismo de los hidratos de carbono puede también regular las funciones reproductivas mediante la modulación de la esteroidogénesis ovárica, y la secreción anormal de hormonas sexuales2.

No está totalmente clara su relación con la función ovulatoria y la fertilidad en la mujer. Se ha asociado la ingesta alta en carbohidratos con trastornos a nivel ovulatorio. Una nutrición con un mayor índice glucémico en la dieta se ha relacionado con altos niveles de glucosa en sangre, hiperinsulinemia, mayor liberación de factor de crecimiento-I (IGF-I) y andrógenos que generan alteraciones endocrinas y defectos en la maduración de los ovocitos2,4.

Se ha visto asociado el consumo de bebidas carbonatadas con alto índice glucémico y de hidratos de carbono simples, con alteración negativa de la fertilidad, disminución de posibilidades de éxito tras tratamiento de reproducción asistida y aumento de estradiol libre en suero2.

Se relaciona la galactosa con la insuficiencia ovárica prematura y con algunas enfermedades relacionadas con la esterilidad. Determina que posee un efecto tóxico en los ovarios y que puede inhibir la síntesis de estradiol y por lo tanto, provocar disminución de las reservas ováricas en la mujer.

Lípidos:

Los ácidos grasos son moléculas formadas por una cadena hidrocarbonada con un grupo carboxilo. Pueden clasificarse en ácidos grasos saturados (sólo poseen enlaces simples entre los átomos de carbono), y ácidos grasos insaturados (poseen uno o varios enlaces dobles).

  • Los ácidos grasos trans (AGT) que se consiguen de manera industrial por un proceso de hidrogenación de las grasas, y que según la OMS el aumento de su consumo se asocia a un aumento de riesgo de cardiopatía coronaria y muerte. Los AGT tienen propiedades proinflamatorias y pueden aumentar la resistencia a la insulina, lo que puede conllevar a aumentar el riesgo de desarrollar síndrome de ovario poliquístico y endometriosis2.
  • También se encuentran los ácidos grasos ricos en omega 3 que pueden afectar de manera positiva a la fertilidad, ya que influyen en la esteroidegénesis y al contrario que los AGT tienen propiedades antiinflamatorias2.

 

Según varios estudios, la ingesta total de ácidos grasos ricos en omega 3, no se asoció con niveles altos de testosterona sino con un aumento de la progesterona que produce un menor riesgo de anovulación, efecto beneficioso sobre el crecimiento y maduración de los ovocitos, y mejora de la morfología del embrión2,4.

Aunque no está del todo clara su relación con la fertilidad en la mujer, el estudio en 2017 determinó que una dieta rica en grasas puede asociarse con cambios en la función reproductiva, como la duración del ciclo menstrual, las concentraciones de hormonas sexuales y reproductivas y la calidad del embrión16.

A pesar de la evidencia encontrada son necesarios más estudios para determinar esta asociación. Además, según un estudio realizado en 2018 se comprobó la asociación de los ácidos grasos omega 3 con el retraso del envejecimiento ovárico17.

Proteínas:

Las proteínas son moléculas formadas por aminoácidos y unidas por enlaces peptídicos. Son importantes en la realización de muchos procesos biológicos. Los aminoácidos que encontramos en la dieta pueden clasificarse en:

  • Esenciales: el cuerpo no los puede producir por sí mismo por lo tanto necesita el aporte de los mismos a través de la dieta.
  • No esenciales: no es necesario el consumo a través de la dieta porque existen en el cuerpo humano.

 

Se recomienda el consumo de proteínas y su regulación según el nivel de actividad física de cada mujer, sobre todo aquellas que provengan de fuentes vegetales. La cantidad diaria recomendada de proteínas en la dieta para un adulto sano que no realice ejercicio físico es de 0,8g por Kg de peso corporal17.

La ingesta de proteínas animales se ha asociado a una reducción de la hiperinsulinemia, y a la desregulación de la esteroidogénesis en mujeres con SOP ya que se asocia a niveles más bajos de testosterona4. Sin embargo, no se asoció con las concentraciones de estradiol, progesterona, LH y FSH2.

Se relaciona la ingesta de proteínas, provenientes de productos como mariscos o huevos, con el inicio tardío de la menopausia y por lo tanto con la prolongación de la función reproductiva.

MICRONUTRIENTES:

Vitaminas:

Las vitaminas son una serie de sustancias, que se encuentran en los alimentos y mantienen las funciones fisiológicas del cuerpo humano. Se ha determinado que varias vitaminas del grupo B, C, D y E influyen en la salud reproductiva femenina18. A continuación se exponen aquellas que se han visto relacionadas con la fertilidad en la mujer.

Vitaminas del grupo B (B6, B9, B12):

Se recomienda la suplementación con ácido fólico (vitamina B9) previo a la concepción. Se ha asociado a disminución de los problemas del tubo neural en los embriones, mayor posibilidad de embarazo y menos riesgo de infertilidad ovulatoria4.

La ingesta de suplementos de ácido fólico sintético se ha relacionado con aumento de la progesterona y disminución del riesgo de anovulación. No se encontró asociación con la probabilidad de conseguir embarazo a través de fecundación in vitro2,17.

Se piensa que esta asociación es debida al metabolismo de la homocisteína. Se ha encontrado evidencia de que la hiperhomocisteinema en combinación con una baja concentración de B9, es un riesgo de aborto espontáneo recurrente, ya que induce la apoptosis del trofoblasto, es proinflamatoria, disminuye la gonadotropina coriónica, aumenta el estrés oxidativo y reduce las posibilidades de fecundación2,19.

Se encuentra un riesgo disminuido de presentar aborto espontáneo en mujeres que realizaron suplementación con ácido fólico a niveles más altos de los recomendados para la prevención de defetos del tubo neural, pero falta realizar más estudios que lo corroboren17.

Vitamina C:

Se ha encontrado que las mujeres con abortos espontáneos, causados por un defecto en la fase lútea, poseían niveles séricos de ácido ascórbico más bajos que en aquellas mujeres con mejores resultados reproductivos. La ingesta regular de ácido ascórbico se ha visto relacionada con la estimulación de la esteroidogénesis placentaria/trofoblástica. Existen estudios que respaldan la influencia de la ingesta de antioxidantes sobre la capacidad reproductiva4. Un consumo incorrecto o en exceso podría producir algunos efectos adversos.

Otro estudio relacionó la vitamina C con la excreción paracrina de varios factores de crecimiento como el de hepatocitos y el epidérmico18.

Vitamina D:

La vitamina D tiene diferentes efectos en el cuerpo humano, respecto a aquellos relacionados con la fertilidad en la mujer, tiene funciones inmunomoduladoras y antiinflamatorias. Los receptores de la vitamina D los podemos encontrar en diferentes tejidos, entre ellos, los órganos reproductores, ovarios, endometrio y placenta; en la hipófisis y el hipotálamo 17. Se relacionó la concentración en sangre de vitamina D y algunas patologías reproductivas como síndrome de ovario poliquístico o endometriosis20.

El déficit de vitamina D, entendido como niveles menores 25ng/ml, afecta al balance de calcio, aumenta la secreción de citoquinas inflamatorias, y estimula la secreción de insulina2, además se ha relacionado con alteraciones en la integridad de la barrera epitelial8. Estudios realizados en animales con una dieta deficiente en vitamina D e inactivación de los receptores, provocó disminución de la fertilidad en los sujetos del estudio; no se ha encontrado tanta asociación en los estudios realizados en humanos17.

Respecto a la suplementación de vitamina D según un estudio realizado en 201817, no se encuentran beneficios a nivel de fertilidad ni con la suplementación semanal de 50.000UI (mujeres con déficit de la vitamina) ni la megadosis de 300.000UI en el caso de trastornos reproductivos, aunque según otros estudios, se recomienda suplementación, de manera individualizada, en caso de déficit.

Vitamina E:

La vitamina E es un factor beneficioso para el sistema reproductivo femenino ya que aumenta el volumen ovárico y estimula la proliferación de folículos primarios18. Se puede encontrar en alimentos como aceites vegetales, como el aceite de oliva, girasol, maíz; o en frutos secos.

Minerales:

Los micronutrientes tienen funciones esenciales en la fertilidad y niveles inadecuados de ellos pueden tener un impacto en la fertilidad femenina, determinan la evidencia de suplementación de micronutrientes tanto en mujeres sanas como en aquellas con dificultades para conseguir embarazo. Los beneficios de esta suplementación parece que van encaminados a mejorar la calidad de los ovocitos y los embriones, reducir el tiempo hasta la concepción y aumentar las posibilidades de embarazo 21.

Yodo:

Actualmente en el sistema sanitario español se recomienda la suplementación de yodo, ya que ayuda a la regulación de la glándula tiroides, que es esencial para una fertilidad adecuada. La deficiencia de yodo es común, y puede provocar retraso en el embarazo y disminución de las probabilidades de concepción2.

La suplementación actual en España se realiza mediante al menos 200mcg/día de yoduro potásico y debe de iniciarse antes del embarazo y mantenerse durante el mismo y posteriormente hasta la finalización de la lactancia materna.

Zinc y Selenio:

Respecto a la relación del zinc y el selenio con la fertilidad, se asoció con un aumento en el periodo de búsqueda de embarazo y mayor riesgo de infertilidad.

El selenio interviene como antioxidante e influye en el crecimiento y maduración de los ovocitos. Los estudios son limitados, por lo que se necesita más investigación2.

PRODUCTOS LÁCTEOS:

Respecto a los productos lácteos y su contenido en grasa y la relación que tienen con la fertilidad, las conclusiones de los estudios son contradictorias. En estudios realizados en animales se relacionó la exposición a la galactosa con un impacto negativo en la fisiología ovárica de los ratones17.

La preocupación actual sobre el consumo de productos lácteos está relacionada con la contaminación por hormonas, factores de crecimiento, pesticidas y sustancias químicas, que pueden afectar a las funciones endocrinas en la mujer8.

Aunque de manera general no hace falta eliminar los productos lácteos de la dieta ya que no hay estudios suficientes que demuestren un efecto negativo en la fertilidad, en los casos de intolerancia a la lactosa, el consumo de este tipo de alimentos puede producir un estado proinflamatorio en el intestino que altere de manera negativa la fertilidad, por lo que se recomienda reducir el consumo de lácteos o la suplementación con lactasa8.

FITOESTRÓGENOS:

La evidencia dice que ciertos fitoestrógenos pueden afectar a los procesos endocrinos, sin embargo, los resultados de los estudios han analizado la relación de los fitoestrógenos con la fertilidad en la mujer sin obtener datos estadísticamente significativos17. Tampoco se ha encontrado asociación entre las isoflavonas de soja y la edad a la que se produce la menopausia.

En el caso de las mujeres sometidas a tratamientos de fertilidad se ha encontrado que la suplementación de isoflavonas de soja mejoró los resultados reproductivos17.

CAFEÍNA:

El consumo de cafeína puede alterar la implantación del embrión y disminuir la tasa de nacidos vivos en casos de embarazo espontáneo o fecundación in vitro.

Existe escasa evidencia de efectos negativos ante un consumo leve- moderado, por lo que actualmente la recomendación para embarazadas o mujeres en busca de embarazo,según la OMS y la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria, es limitar la ingesta de cafeína a 200mg/día8.

ALCOHOL:

El consumo de alcohol está relacionado con consecuencias negativas en la fertilidad, como tasas de fecundidad reducidas, más riesgo de aborto espontáneo, parto prematuro, bajo peso al nacimiento, alteración de los niveles de estrógeno y progesterona lo que causa anovulación.

Los resultados de los estudios son poco concluyentes en mujeres con un consumo leve-moderado, estableciendo que no existe relación entre este consumo y la fertilidad 22. Tiene también un índice calórico alto sin valor nutricional, lo que lo hace inadecuado para el control del mantenimiento del peso corporal normal.

El alcohol y sus metabolitos producen inflamación intestinal, alterando la composición y la función de la microbiota intestinal normal8.

Se necesita la realización de más estudios, pero en la actualidad la recomendación es evitarlo durante el embarazo y en el periodo preconcepcional8.

INFLUENCIA DE PESTICIDAS TÓXICOS EN LA FERTILIDAD FEMENINA:

Según un estudio realizado por Blake et al. (2022) tanto los compuestos naturales como sintéticos tienen la capacidad de afectar a la salud reproductiva de la mujer. Entendemos por disruptores endocrinos un grupo de compuestos químicos que se liberan en el medioambiente y pueden alterar la función del sistema endocrino, limitando y bloqueando las acciones de las hormonas23.

Los tipos de disruptores que podemos encontrar en la vida diaria son pesticidas, metales pesados, dietilestilbestrol, plastificantes (ftlato y bisfenol A), etc. En la alimentación podemos encontrar los plaguicidas o pesticidas, que son agentes usados en los alimentos como insecticidas, fungicidas, herbicidas y rodenticidas. Según la composición química se dividen en 5 grupos23:

  • Organoclorados.
  • Organofosforados.
  • Carbamatos.
  • Piretroides.
  • Triazinas.

 

Debe reducirse la exposición a disruptores endocrinos como pesticidas, bisfenol A (BPA) y ftalatos ya que existe evidencia de que producen efectos negativos en la fertilidad y la salud en general tanto de hombres como mujeres. Existe evidencia suficiente para determinar que la exposición a pesticidas durante la edad adulta se asoció a una producción disminuida de hormonas sexuales, de la fertilidad, la aparición de menopausia temprana; la exposición a metales pesados afectó negativamente a la salud ovárica en la mujer, la fecundidad y los resultados del embarazo; la exposición a parabenos se asoció a disminución de los niveles séricos de hormonas sexuales y de la fecundidad23.

Se debe de tener en cuenta que son los diferentes países los que regulan la utilización de este tipo de disruptores endocrinos, en concreto aquellos relacionados con la dieta. La Unión Europea posee una legislación más estricta, que rige el uso de algunos pesticidas en productos alimenticios. Sin embargo, en Estados Unidos, se encuentran en la mayoría de las granjas, por lo que en esos países los beneficios del consumo de frutas y verduras puede verse contrarrestados por la abundancia de este tipo de pesticidas en los alimentos24.

 

CONCLUSIONES

La infertilidad femenina es un problema médico que cada vez afecta a mayor parte de la población y que puede estar causado por diferentes alteraciones fisiopatológicas. Muchas veces el proceso por el cual encontramos infertilidad no está bien definido, por lo que puede resultar difícil encontrar tratamientos adecuados para cada mujer. En los países desarrollados se ve clara asociación a factores de estilo de vida como la cantidad de ejercicio, el consumo de drogas o tabaco y la alimentación. En el caso de países en vías de desarrollo, se ha relacionado con escasa medidas preventivas y de educación poblacional sobre reproducción sexual.

Se puede determinar que un aporte correcto de proteínas, hidratos de carbono y grasa, unido a la realización de ejercicio físico de manera habitual y el abandono de tabaco alcohol y otras drogas, mejoran la salud reproductiva de la mujer, disminuyendo los tiempos de espera en la concepción y mejorando los resultados obstétricos a corto y largo plazo. Deben de realizarse más estudios con muestras significativas para determinar la relación entre los diferentes nutrientes y la fertilidad femenina.

Existe evidencia para determinar que una mayor ingesta de ácidos grasos ricos en omega 3 y la disminución de consumo de grasas trans, se relaciona con tiempos más cortos de concepción y mejores resultados en mujeres que se someten a tratamientos de fertilidad. El consumo de granos integrales, pescado, fruta, verdura, y consumo de aceite de oliva, mejora la salud en general y disminuye el riesgo de infertilidad. Por todo ello la dieta mediterránea se recomienda por englobar todas las recomendaciones a niveles de macronutrientes y micronutrientes y la evidencia de su relación con la buena salud sexual reproductiva en la mujer.

El seguimiento de una dieta baja o libre de gluten no ha demostrado un claro beneficio en la fertilidad femenina, y la evidencia declara que la sustitución del gluten suele estar asociada con otros alimentos de peores características nutricionales. Solo en casos de enfermedad celíaca o intolerancia al gluten no celíaca se debería de retirar o disminuir el gluten en la dieta.

Respecto a la suplementación de ciertos nutrientes, en nuestro entorno solo son necesarias la suplementación de ácido fólico, yodo, y vitamina D en caso de que hubiese insuficiencia. El resto de los micronutrientes se deberían de consumir con una dieta equilibrada. Lo adecuado sería realizar una monitorización de los micronutrientes y en caso de que hubiese insuficiencia de alguno de ellos se recomienda la suplementación.

El consumo de isoflavonas, no se ha relacionado negativamente con la fertilidad, y se relaciona con resultados positivos en casos de técnicas de fecundación in vitro.

Los disruptores endocrinos que se encuentran en algunos pesticidas y por lo tanto en los alimentos que consumimos, se han relacionado con empeoramiento en la salud sexual femenina, alteración de hormonas sexuales, disminución de la fecundidad, y peores resultados en el embarazo.

 

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