Factores de vulnerabilidad en la depresión en adultos mayores de 55 años

12 agosto 2024

AUTORES

  1. Cristina Lacadena Martínez. Médico. Hospital de Tortosa Verge de la Cinta. Tortosa. Tarragona.
  2. Javier Nicolás Vicente Moreno. Enfermero. Atención Primaria. Huesca.
  3. Marina Cabrero López. Enfermera. Atención Primaria. Huesca.
  4. Monika Antonova Taushanska. Celador. Hospital San Jorge. Huesca.
  5. Violeta Muñoz Muñoz. Enfermera. Atención primaria. Huesca.
  6. Alba Betato Soler. TCAE. Hospital San Jorge. Huesca.

 

RESUMEN

La depresión es un trastorno mental frecuente caracterizado por síntomas como tristeza, pérdida de interés, cansancio y falta de concentración, según la OMS. Un estudio en una muestra de 1276 personas mostró que el 13.3% padecía depresión en el último año, siendo más prevalente en mujeres (18.7% frente al 6.4% en hombres). Se encontró que la depresión es más común en adultos mayores (75-85 años), y aumenta con la edad, pero disminuye en el grupo de ancianos (>85 años). Factores como el género, estado civil, nivel educativo e ingresos influyen en la prevalencia de la depresión. Es crucial abordar esta afección desde perspectivas multidisciplinarias y promover la concienciación para mejorar la atención y la calidad de vida de quienes la padecen.

PALABRAS CLAVE

Depresión en la edad adulta, factores de riesgo.

ABSTRACT

Depression is a common mental disorder characterized by symptoms such as sadness, loss of interest, tiredness and lack of concentration, according to the WHO. A study in a sample of 1276 people showed that 13.3% suffered from depression in the last year, being more prevalent in women (18.7% vs. 6.4% in men). Depression was found to be more common in older adults (75-85 years), and increases with age, but decreases in the elderly group (>85 years). Factors such as gender, marital status, educational level, and income influence the prevalence of depression. It is crucial to address this condition from multidisciplinary perspectives and promote awareness to improve care and quality of life for those who suffer from it.

KEY WORDS

Depression in adulthood, risk factors.

DESARROLLO DEL TEMA

El objetivo de este artículo monográfico es profundizar en el conocimiento de los factores de vulnerabilidad en la depresión en adultos mayores de 55 años.

La depresión, como trastorno mental, representa una carga significativa para la salud pública en todo el mundo. Su impacto no solo se limita al bienestar emocional y mental de las personas afectadas, sino que también se relaciona con una disminución en la calidad de vida y el funcionamiento general. La Organización Mundial de la Salud (OMS) destaca la importancia de abordar la depresión y otros problemas de salud mental para lograr un desarrollo sostenible y una sociedad más saludable1.

La prevalencia de la depresión, como se ha destacado en el estudio, es más elevada en mujeres que en hombres. Esta discrepancia de género en las tasas de depresión ha sido objeto de numerosas investigaciones y es un tema de interés crucial para entender las complejidades de esta condición. Factores biológicos, hormonales y genéticos pueden influir en las diferencias de género en la depresión, pero también se han identificado factores psicosociales y culturales que contribuyen a esta disparidad1.

Las mujeres pueden enfrentar más estrés debido a roles de género tradicionales, como responsabilidades familiares, tareas domésticas y cuidado de niños o personas mayores. Además, la discriminación de género y la desigualdad en el ámbito laboral y social pueden afectar negativamente la salud mental de las mujeres. Es esencial reconocer y abordar estos factores para ofrecer un apoyo adecuado a las mujeres que enfrentan depresión y para promover la igualdad de género en todos los ámbitos de la sociedad2.

En relación con la edad, el hallazgo de que la depresión es más prevalente en adultos mayores, especialmente en el grupo de 75 a 85 años, es un dato relevante para la planificación de políticas de salud dirigidas a esta población. El envejecimiento de la población es una realidad en muchas sociedades, y comprender las necesidades de salud mental de las personas mayores es esencial para brindar atención adecuada y mejorar su bienestar. Los cambios físicos, emocionales y sociales asociados con el envejecimiento pueden desempeñar un papel importante en el aumento de la depresión en este grupo de edad2,3.

Es interesante observar que la depresión tiende a disminuir en el grupo de ancianos mayores de 85 años. Esta tendencia puede estar relacionada con el proceso de adaptación que las personas mayores experimentan a lo largo de los años. Algunos estudios han sugerido que, con el tiempo, las personas mayores pueden desarrollar una mayor resiliencia emocional y una mayor aceptación de las circunstancias de la vida. Además, la presencia de apoyo social y la participación en actividades significativas pueden contribuir a un mejor bienestar psicológico en este grupo de edad3.

Los resultados que vinculan la depresión con factores socioeconómicos, como los niveles de ingresos y educación, son relevantes para entender las desigualdades en la salud mental. Las personas con menor nivel educativo y menores ingresos pueden enfrentar mayores desafíos en el acceso a recursos y oportunidades, lo que puede aumentar el estrés y la vulnerabilidad a la depresión. Por otro lado, aquellos con un mayor nivel educativo y un mejor estatus socioeconómico pueden tener más habilidades y recursos para afrontar el estrés y buscar apoyo adecuado3.

En este sentido, es fundamental que los sistemas de salud y las políticas públicas enfoquen sus esfuerzos en reducir las disparidades socioeconómicas y promover la equidad en el acceso a la atención médica y los servicios de salud mental. La prevención y el tratamiento temprano de la depresión son esenciales para mitigar su impacto en la vida de las personas y en la sociedad en general4,5.

Además, es importante destacar que la depresión puede ser un problema subestimado y estigmatizado en muchas comunidades. El estigma asociado con los trastornos mentales puede obstaculizar la búsqueda de ayuda y el acceso a servicios de salud mental. Por tanto, se necesita una mayor concienciación y educación sobre la depresión para promover la detección temprana y el tratamiento oportuno5.

La investigación sobre la depresión y su impacto en diferentes poblaciones es un campo en constante evolución. La comprensión de los factores de riesgo y los determinantes sociales, biológicos y psicológicos que contribuyen a la depresión es crucial para desarrollar intervenciones efectivas y políticas de salud mental. Además, es importante considerar enfoques multidisciplinarios que aborden la depresión desde diferentes perspectivas, incluyendo la psicología, la psiquiatría, la medicina, la salud pública y la promoción del bienestar6.

 

CONCLUSIONES

En conclusión, la depresión es un problema global que afecta a personas de todas las edades y géneros. Su alta prevalencia y su impacto en la calidad de vida de las personas subrayan la importancia de abordar esta afección de manera integral y comprensiva. La colaboración entre profesionales de la salud, responsables de políticas y comunidades es esencial para reducir la carga de la depresión y promover la salud mental en la sociedad. La sensibilización sobre la depresión y la promoción de un entorno de apoyo y comprensión pueden marcar la diferencia en la vida de quienes padecen esta afección y ayudar a construir una sociedad más sana y resiliente.

 

BIBLIOGRAFÍA

  1. Organización Mundial de la Salud (OMS). Depression: A Global Public Health Burden. Disponible en: https://www.who.int/mental_health/management/depression/en/
  2. M. Sarró-Maluquera, A. Ferrer-Feliub, Y. Rando-Matosa, F. Formigac, S. Rojas-Farreras. Depresión en ancianos: prevalencia y factores asociados. SEMERGEN – Medicina de Familia. 2013;39(7):354-360.
  3. Asociación Americana de Psiquiatría. Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (5ª ed.). Arlington, VA: American Psychiatric Publishing; 2013.
  4. Organización Mundial de la Salud. Décima Revisión de la Clasificación Internacional de Enfermedades. CIE-10. Trastornos mentales y del comportamiento. Madrid: Meditor; 1992.
  5. Organización Mundial de la Salud. Décima Revisión de la Clasificación Internacional de Enfermedades. CIE-10. Madrid: Meditor; 1992.
  6. Guía de práctica clínica de los trastornos depresivos. Subdirección General de Salud Mental y Subdirección General de Atención Primaria, Urgencias y Emergencias. Servicio Murciano de Salud. Disponible en: https://consaludmental.org/publicaciones/GPCtrastornosdepresivos.pdf

 

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