Nº de DOI: 10.34896/RSI.2026.33.49.002
AUTORES
- Ronnie Xavier Neira López. Ministerio de Salud Pública. Ecuador.
- Sara Anahi Pumagualli Carrasco. Investigador independiente. Ecuador.
- Fernando Malo Sarmiento. Ministerio de Salud Pública. Ecuador.
- Hugo Carrillo Plaza. Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social. Ecuador.
- Cynthia Aurora Gómez Muñoz. Ministerio de Salud Pública. Ecuador.
RESUMEN
Introducción: La colecistitis aguda es una patología frecuente cuyo tratamiento definitivo suele ser la colecistectomía laparoscópica. En un subgrupo de pacientes, existen factores de riesgo como comorbilidades y la distorsión anatómica condicionan “colecistectomía difícil”, con mayor probabilidad de conversión hacia cirugía abierta, incremento del tiempo operatorio y eventos adversos. La literatura propone predictores preoperatorios y scores (clínicos, laboratorio e imagen) para anticipar estos escenarios y optimizar la planificación quirúrgica.
Objetivo: Sintetizar la evidencia disponible sobre factores preoperatorios asociados a colecistectomía laparoscópica difícil en colecistitis aguda, con énfasis en el aporte de scores y modelos predictivos.
Metodología: Revisión bibliográfica en PubMed/MEDLINE, SciELO, Scopus y BVS, con búsqueda estructurada de 2014 a marzo de 2026. Se incluyeron estudios en adultos con colecistitis aguda sometidos a colecistectomía laparoscópica que reportarán predictores preoperatorios, desempeño de scores y/o criterios de dificultad (conversión, tiempo prolongado, sangrado, visión crítica fallida, colecistectomía subtotal o escalas intraoperatorias).
Resultados: Se identificó consistencia en predictores clínicos (sexo masculino, mayor edad, obesidad, diabetes y cirugía abdominal previa), biomarcadores inflamatorios (p. ej., PCR elevada) y hallazgos de imagen (engrosamiento de pared y cambios perivesiculares). Los scores preoperatorios basados en variables clínicas-ecográficas mostraron rendimiento moderado a alto, y su precisión aumentó al complementarse con escalas intraoperatorias de severidad.
Conclusión: La predicción de colecistectomía laparoscópica difícil mejora al integrar clínica, laboratorio e imagen en scores validados. Persisten limitaciones por heterogeneidad en definiciones de “dificultad” y umbrales de biomarcadores, por lo que se requieren validaciones externas y estandarización de desenlaces.
PALABRAS CLAVE
Colecistitis aguda, colecistectomía laparoscópica, factores de riesgo, evaluación de riesgo, valor predictivo de las pruebas.
ABSTRACT
Introduction: Acute cholecystitis is a common condition for which the definitive treatment is typically laparoscopic cholecystectomy. In a subset of patients, risk factors such as comorbidities and inflammation-related anatomic distortion may lead to a “difficult cholecystectomy,” with a higher likelihood of conversion to open surgery, prolonged operative time, and adverse perioperative events. The literature has proposed preoperative predictors and scoring systems (clinical, laboratory, and imaging-based) to anticipate these scenarios and optimize surgical planning.
Objective: To synthesize the available evidence on preoperative factors associated with difficult laparoscopic cholecystectomy in acute cholecystitis, emphasizing the contribution of predictive scores and risk models.
Methods: A bibliographic review was conducted in PubMed/MEDLINE, SciELO, Scopus, and BVS, using a structured search from 2014 to March 2026. Studies were included if they involved adults with acute cholecystitis undergoing laparoscopic cholecystectomy and reported preoperative predictors, score performance, and/or objective difficulty criteria (conversion, prolonged operative time, significant bleeding, failure to achieve the critical view of safety, subtotal cholecystectomy, or intraoperative grading scales).
Results: Consistent associations were identified for clinical predictors (male sex, older age, obesity, diabetes, and prior abdominal surgery), inflammatory biomarkers (e.g., elevated C-reactive protein), and imaging findings (gallbladder wall thickening and pericholecystic changes). Preoperative scores incorporating clinical–ultrasound variables showed moderate to high performance, with improved accuracy when complemented by intraoperative severity grading systems.
Conclusion: Prediction of difficult laparoscopic cholecystectomy improves when validated scores integrate clinical, laboratory, and imaging information. Limitations persist due to heterogeneity in “difficulty” definitions and biomarker thresholds, underscoring the need for external validation and outcome standardization.
KEY WORDS
Cholecystitis, acute, cholecystectomy, laparoscopic, risk factors, risk assessment, predictive value of tests.
INTRODUCCIÓN
La colecistitis aguda representa una causa frecuente de urgencia quirúrgica y, en la mayoría de pacientes, la colecistectomía laparoscópica constituye el tratamiento de elección¹–³. Las guías internacionales recomiendan confirmar el diagnóstico y estratificar la gravedad con criterios clínicos, de laboratorio e imagen, lo que permite orientar la oportunidad del tratamiento definitivo, priorizar la seguridad quirúrgica y seleccionar estrategias alternativas cuando el riesgo operatorio es elevado¹–³.
A pesar de la estandarización técnica, la colecistectomía laparoscópica en colecistitis aguda puede tornarse compleja por edema, fibrosis, adherencias y distorsión anatómica del triángulo hepatocístico, incrementando el tiempo operatorio, el sangrado, la necesidad de procedimientos de rescate y la conversión a cirugía abierta⁴,⁵. En series contemporáneas, la dificultad se asocia además con mayor probabilidad de complicaciones biliares o vasculares, lo que refuerza la necesidad de identificar predictores preoperatorios que anticipen escenarios de alto riesgo⁴,⁵.
La noción de “colecistectomía laparoscópica difícil” no es uniforme en la literatura y se operacionaliza con desenlaces como conversión, tiempo quirúrgico prolongado, sangrado relevante, imposibilidad de obtener una visión crítica de seguridad o necesidad de colecistectomía subtotal⁴,⁶. Esta variabilidad metodológica ha motivado revisiones que sintetizan factores asociados a conversión y dificultad, señalando como predictores repetidos el sexo masculino, la edad avanzada, antecedentes de cirugía abdominal, colecistitis aguda, obesidad y diabetes, además de la evolución clínica prolongada y el antecedente de episodios previos⁶–⁸.
En relación de aspectos imagenológicos ciertos metaanálisis y estudios analíticos han descrito que el engrosamiento de pared vesicular (≈4–5 mm o más), la vesícula contraída, hallazgos inflamatorios pericolecísticos y determinados patrones en tomografía se relacionan con mayor complejidad y conversión⁴,⁵,⁸. Sin embargo, el rendimiento de predictores aislados suele ser insuficiente para la toma de decisiones individual, por lo que se ha propuesto integrar múltiples variables en modelos de predicción aplicables en la práctica clínica⁴,⁶.
En esa línea, se han desarrollado y validado scores preoperatorios que combinan datos clínicos y de imagen para estimar probabilidad de dificultad. El score preoperatorio propuesto por Nassar, construido sobre una escala objetiva intraoperatoria de dificultad, aportó una herramienta estructurada para anticipar complejidad antes de la cirugía⁹. Posteriormente, evaluaciones externas del desempeño del enfoque preoperatorio han informado buena capacidad discriminativa para predecir dificultad, con puntos de corte útiles para planificar recursos y anticipar conversión, colecistectomía subtotal o falla de visión crítica¹⁰. Asimismo, validaciones en colecistitis aguda calculosa han respaldado el valor de escalas clínicas-ecográficas como la de Randhawa, donde variables como episodios previos, cálculo impactado y mayor grosor de pared se asocian con mayor dificultad¹¹.
De forma complementaria, se han propuesto escalas intraoperatorias como la del grupo WSES la cual estableció un estudio prospectivo, basado en la web y éticamente aprobado, con un sistema de puntuación de 10 puntos con utilidad para predecir conversión hacia cirugía abierta, la cirugía de vesícula biliar se consideró no complicada si la puntuación G10 era < 2, moderada (2 ≦ 4), difícil (5 ≦ 7) y extrema (8 ≦ 10)¹².
En el componente inflamatorio, la evidencia ha mostrado que biomarcadores como proteína C reactiva se asocian con mayor dificultad en colecistitis aguda y en escenarios de urgencia biliar, sugiriendo valor como marcador de inflamación local y complejidad técnica¹³,¹⁴. Además, se han explorado marcadores compuestos, como la relación proteína C reactiva/albúmina, con modelos preoperatorios que integran variables clínicas y hallazgos tomográficos para mejorar la predicción¹⁵. De manera adicional, la procalcitonina ha sido evaluada como predictor en colecistitis aguda bajo criterios TG18, aportando otra aproximación basada en inflamación sistémica¹⁶.
En años recientes, estudios en distintos contextos han reforzado la necesidad de validar herramientas de predicción en escenarios con recursos variables y perfiles clínicos heterogéneos, incluyendo propuestas que combinan puntajes preoperatorios con escalas intraoperatorias modificadas, reportando buen desempeño diagnóstico¹⁷.
JUSTIFICACIÓN
La colecistitis aguda constituye una entidad prevalente y potencialmente complicada, existen factores que puedan conllevar que el procedimiento se convierta en una cirugía técnicamente compleja1,4. Esta realidad clínica justifica la necesidad de fortalecer la identificación temprana de riesgo quirúrgico, particularmente en contextos de urgencia, donde las decisiones deben tomarse con información limitada y bajo presión asistencial¹–³.
La predicción de “colecistectomía laparoscópica difícil” continúa enfrentando limitaciones metodológicas, principalmente por la falta de una definición homogénea, ya que los estudios emplean desenlaces distintos (conversión, sangrado, visión crítica fallida, colecistectomía subtotal), lo que reduce la comparabilidad y dificulta extrapolar resultados a la práctica diaria⁴–⁶. En este escenario, una revisión bibliográfica permite sintetizar criterios utilizados, identificar patrones consistentes y proponer enfoques interpretativos que favorezcan la estandarización y la toma de decisiones basada en evidencia⁶–⁸.
Adicionalmente, la evidencia muestra que los predictores aislados son insuficientes para la estratificación individual, por ello, se han desarrollado modelos y scores preoperatorios que integran factores clínicos y de imagen, con utilidad para anticipar casos complejos, organizar recursos, seleccionar el nivel de experiencia quirúrgica y optimizar el consentimiento informado9,11. Paralelamente, las escalas de severidad intraoperatoria han ganado relevancia al permitir una graduación estandarizada de la dificultad y respaldar decisiones oportunas de rescate o conversión temprana cuando la anatomía es incierta12. La integración crítica de estos instrumentos en una revisión bibliográfica resulta pertinente para identificar cuáles muestran mejor desempeño, cuáles son aplicables en colecistitis aguda y qué variables son imprescindibles para su utilización clínica9,12.
Por otra parte, biomarcadores inflamatorios como proteína C reactiva, procalcitonina y la relación proteína C reactiva/albúmina han mostrado asociación con mayor complejidad, sugiriendo valor pronóstico adicional para integrar a modelos predictivos, particularmente en el marco de los criterios de gravedad TG1813,17. Sin embargo, persiste heterogeneidad en puntos de corte, criterios diagnósticos y ventanas temporales de medición, lo que requiere síntesis crítica para orientar su uso13,17.
En consecuencia, la presente revisión bibliográfica se justifica por su contribución a: (a) consolidar los factores preoperatorios con evidencia consistente asociados a colecistectomía laparoscópica difícil en colecistitis aguda, (b) analizar comparativamente los principales scores preoperatorios y escalas de dificultad, y (c) aportar elementos prácticos para la planificación quirúrgica segura y la reducción de complicaciones, alineando la evidencia disponible con guías internacionales y criterios estandarizados de reporte6,12.
OBJETIVOS
Objetivo general:
Sintetizar la evidencia disponible sobre los factores preoperatorios asociados a colecistectomía laparoscópica difícil en pacientes con colecistitis aguda, incorporando el análisis de scores y modelos predictivos reportados en la literatura.
Objetivos específicos:
- Describir los factores clínicos y sociodemográficos preoperatorios más frecuentemente asociados a colecistectomía laparoscópica difícil en colecistitis aguda.
- Identificar los marcadores de laboratorio preoperatorios vinculados con mayor dificultad quirúrgica y/o conversión, destacando biomarcadores inflamatorios y sus puntos de corte cuando estén disponibles.
- Analizar los hallazgos de imagen preoperatorios (ecografía y/o tomografía) relacionados con dificultad operatoria, comparando su consistencia entre estudios.
- Examinar los principales scores preoperatorios (clínicos y clínico-ecográficos) utilizados para predecir colecistectomía laparoscópica difícil, incluyendo su desempeño diagnóstico.
- Revisar el rol de escalas intraoperatorias de dificultad (p. ej., G10 y sistemas afines) y su relación con conversión y decisiones de rescate, como complemento de la predicción preoperatoria.
METODOLOGÍA
Se elaboró una revisión bibliográfica con búsqueda estructurada y síntesis narrativa, orientada a identificar y analizar factores preoperatorios asociados a colecistectomía laparoscópica difícil en colecistitis aguda, con énfasis en el desempeño y aplicabilidad clínica de scores y modelos predictivos. La redacción y reporte metodológico se guio por criterios PRISMA 2020 para revisiones, con adaptación a un enfoque bibliográfico sin metaanálisis cuando no fue posible la homogeneización de desenlaces18.
Fuentes de información y estrategia de búsqueda:
La búsqueda se ejecutó en PubMed/MEDLINE, SciELO, Scopus y BVS, considerando artículos publicados entre 2014 y marzo de 2026, en español e inglés. Se usaron términos controlados y libres combinados con operadores booleanos: acute cholecystitis, laparoscopic cholecystectomy, difficult, conversion, predictor, risk factors, risk score, preoperative, además de equivalentes en español. Se aplicaron filtros para población de adultos y tipo de documento (estudios observacionales, validaciones de scores, revisiones sistemáticas y guías clínicas).
Criterios de elegibilidad:
Se incluyeron estudios que: (a) evaluaron pacientes con colecistitis aguda sometidos a colecistectomía laparoscópica, (b) reportaron predictores preoperatorios (clínicos, laboratorio y/o imagen) y/o scores, y (c) definieron “dificultad” mediante conversión, tiempo operatorio prolongado, sangrado relevante, fallo de visión crítica, colecistectomía subtotal o escalas intraoperatorias. Se excluyeron series pediátricas, colecistectomía electiva sin componente agudo, estudios no clínicos y reportes sin desenlaces de dificultad comparables.
Selección de estudios y extracción de datos:
La selección se realizó en dos fases: cribado por título/resumen y lectura a texto completo, documentando motivos de exclusión. La extracción se consolidó en una matriz con: autor/año/país, diseño, tamaño muestral, definición de “dificultad”, predictores evaluados, score utilizado, puntos de corte, métricas de desempeño y principales hallazgos.
RESULTADOS
La búsqueda identificó revisiones sistemáticas con metaanálisis sobre conversión y dificultad, estudios retrospectivos de predictores preoperatorios (laboratorio e imagen), y estudios de validación de escalas preoperatorias e intraoperatorias para anticipar colecistectomía laparoscópica difícil en colecistitis aguda o escenarios de urgencia biliar4,6,7,10,11,17. En conjunto, la evidencia mostró convergencia en tres dominios predictivos principales: características del paciente, magnitud del componente inflamatorio (laboratorio) y severidad local (imagen), con un aporte incremental al integrarse en scores o modelos multifactoriales4,6,10,11.
En un metaanálisis, la probabilidad de conversión aumentó en presencia de sexo masculino, edad mayor de 60 años, colecistitis aguda, diabetes, hipertensión, cardiopatía, obesidad y antecedente de cirugía abdominal superior, con tamaños de efecto relevantes (p. ej., OR para colecistitis aguda >5 y para edad >60 >4) ⁷. Hallazgos consistentes fueron señalados también en una revisión sistemática que agrupó múltiples estudios y describió la recurrencia de estos factores como predictores preoperatorios de conversión, además de antecedentes como CPRE previa y episodios previos de colecistitis aguda⁶. Los biomarcadores inflamatorios se asociaron de forma heterogénea con la dificultad, aunque con señales consistentes cuando se consideró el contexto clínico y el umbral empleado. En una serie caso-control enfocada en colecistectomía difícil en urgencias, se observó asociación significativa entre leucocitosis y fibrinógeno elevado con dificultad quirúrgica⁴. En paralelo, revisiones sistemáticas reportaron que la proteína C reactiva elevada puede discriminar mayor riesgo, destacándose umbrales como PCR >76 mg/L en estudios específicos, así como hipoalbuminemia y parámetros de coagulación prolongados en algunos modelos de conversión⁶.
Los hallazgos radiológicos de inflamación local mostraron asociación con dificultad técnica y conversión. En la evaluación tomográfica de pacientes con colecistitis aguda, se identificaron diferencias significativas para pared vesicular engrosada >4 mm, líquido perivesicular, hiperdensidad de la grasa adyacente, hidróps y pared irregular o ausente, variables más frecuentes en el grupo de cirugía difícil⁴. Esta consistencia respalda la utilidad de la imagen como componente central de los modelos predictivos, particularmente cuando se integra con laboratorio y factores clínicos en herramientas multivariables4,6.
La evidencia disponible respalda que los scores preoperatorios pueden aportar rendimiento clínicamente útil cuando se basan en variables accesibles y se contrastan con estándares operatorios. En un estudio prospectivo que aplicó el score de Randhawa en colecistitis aguda calculosa, se identificaron como componentes discriminantes los ataques previos, el cálculo impactado y el grosor de pared vesicular, con sensibilidad 82,6% y especificidad 63,5%, y una tasa de conversión de 6,9%¹¹.
En una validación diagnóstica de una escala preoperatoria contrastada frente a una escala intraoperatoria como referencia, se estimó un área bajo la curva de 0,88 y se identificó un punto de corte óptimo de 8, con sensibilidad 75,15% y especificidad 88,31%, observándose que a mayor categoría de dificultad preoperatoria se incrementaron conversión, colecistectomía subtotal, fallas de visión crítica de seguridad y complicaciones¹⁰.
Respecto a herramientas intraoperatorias, una revisión sistemática describió el score G10 y reportó que un punto de corte de 3 se asoció con predicción de conversión, además de resumir el modelo CLOC, donde valores >6 incrementaron el riesgo de conversión (aproximadamente 7,1% vs 1,2% según el estudio reportado)⁶. En un estudio reciente, la combinación de un score preoperatorio con una escala intraoperatoria modificada mostró métricas elevadas (AUC cercana a 0,95 y sensibilidad/especificidad >95% para la predicción en su cohorte), e identificó como predictores relevantes edad mayor, antecedente de hospitalización por colecistitis aguda, IMC elevado, vesícula palpable y cálculo impactado¹⁷.
En síntesis, la literatura respalda que la predicción mejora cuando se integra la información clínica (perfil del paciente y antecedentes), el componente inflamatorio (laboratorio) y la severidad local (imagen), priorizando modelos o scores con validación externa y métricas reportadas, lo que favorece la planificación quirúrgica y la anticipación de estrategias de rescate en casos de alto riesgo4,6,7,10,11,17.
DISCUSIÓN
La comparación entre los estudios analizados confirma que la “colecistectomía laparoscópica difícil” no es un desenlace uniforme, y esta heterogeneidad explica parte de las discrepancias entre autores. Mientras los trabajos de síntesis se centran en conversión como marcador de complejidad, los estudios primarios pueden incorporar definiciones compuestas que incluyen tiempo operatorio >2 horas, sangrado relevante, uso de hemostáticos, lesiones vasculobiliares o procedimientos adicionales, lo que amplía el espectro de “dificultad” y modifica el peso de los predictores.
En cuanto a los predictores clínicos, existe coincidencia consistente. El metaanálisis de Magnano San Lio et al. cuantifica el incremento de la probabilidad de conversión en presencia de sexo masculino, edad >60 años, colecistitis aguda, diabetes, obesidad y cirugía abdominal superior previa, con tamaños de efecto relevantes, reforzando que se trata de condiciones en gran medida no modificables pero decisivas para planificar el escenario quirúrgico.
En el mismo sentido, Chin et al. sintetizan múltiples series y añaden variables contextuales de urgencia, como duración de síntomas >72 horas e historia de colecistitis previa, además de resaltar herramientas específicas de conversión como el CLOC, cuyo constructo integra edad, sexo, indicación, ASA, pared vesicular engrosada y colédoco dilatado, y que discrimina mayor riesgo cuando supera 6 puntos.
En cuantos se contrastan los marcadores de laboratorio. Chin et al. reportan que la PCR elevada fue significativa en varios estudios y describen un punto de corte óptimo de 76 mg/L para predecir conversión en una cohorte específica, lo que sugiere utilidad como indicador de inflamación sistémica asociada a complejidad operatoria. Sin embargo, Di Buono et al. señalan un hallazgo diferente: en su serie, la PCR no discriminó dificultad, y los autores argumentan que, al incluir exclusivamente pacientes con colecistitis aguda, la elevación generalizada de índices inflamatorios puede reducir especificidad, por ello, orientan el énfasis hacia otros marcadores como leucocitos y fibrinógeno, que sí se asociaron de forma significativa con colecistectomía difícil en su análisis. Esta divergencia no implica contradicción, sino que refleja diferencias en población, criterios de inclusión y definición del desenlace, además de posibles variaciones en el momento de la cirugía.
En el dominio de imagen, la evidencia converge en que los signos de inflamación local son determinantes, aunque la modalidad y el umbral de interpretación influyen en el rendimiento. Di Buono et al. documentan que hallazgos tomográficos como pared irregular o ausente, líquido pericolecístico, hiperdensidad grasa, engrosamiento de pared >4 mm e hidropesía fueron significativamente más frecuentes en el grupo de colecistectomía difícil, y proponen la CT como apoyo para anticipar complejidad cuando el cuadro clínico ya sugiere colecistitis aguda. De manera complementaria, Paul et al. validan un score clínico-ecográfico y muestran que ataques previos, cálculo impactado y grosor de pared vesicular fueron variables discriminantes, con sensibilidad 82,6% y especificidad 63,5%, además de una conversión del 6,9%, lo que sugiere que la ecografía, cuando se integra en un modelo, puede aportar predicción operativamente útil sin requerir CT en todos los casos.
Respecto a los scores, se observan dos aportes clave y, a la vez, un punto crítico de interpretación. Primero, la validación de Ramírez-Giraldo et al. destaca un punto de corte 8 como el de mejor rendimiento (índice de Youden), con incremento progresivo de conversión, colecistectomía subtotal, fallo de visión crítica y complicaciones conforme aumenta la categoría de riesgo preoperatorio. Segundo, los autores subrayan que la proporción de casos difíciles en su entorno fue mayor que en el estudio índice, atribuyéndolo a menor proporción de procedimientos electivos, oportunidad quirúrgica más tardía y alta carga de colecistitis, lo que introduce un argumento esencial: los scores no sólo predicen biología de la enfermedad, también capturan “señales” del sistema de salud donde se aplican.
En una línea similar, Ahmed et al. reportan excelente discriminación para su puntaje preoperatorio (AUC ~0,96) y reiteran predictores prácticos (edad mayor, IMC elevado, vesícula palpable, cálculo impactado, antecedentes de admisión por colecistitis), aunque reconocen limitaciones por la posible subjetividad de algunos hallazgos y la necesidad de muestras más amplias.
Finalmente, la integración con escalas intraoperatorias aporta una ventaja metodológica: estandariza la “verdad operatoria” contra la cual se valida la predicción. Chin et al. detallan el G10 (10 puntos) y mencionan un punto de corte 3 como predictor de conversión, además de reforzar que identificar factores desfavorables permite decidir tempranamente cambios de técnica (p. ej., subtotal) o conversión oportuna.
En conjunto, la evidencia sugiere que el mejor enfoque no es “un predictor aislado”, sino un modelo escalonado: perfil clínico basal (sexo/edad/comorbilidad), carga inflamatoria (laboratorio) y severidad local (imagen), integrado en un score y “confirmado” por una gradación intraoperatoria cuando la anatomía es incierta.
CONCLUSIONES
La revisión bibliográfica permite sostener que la colecistectomía laparoscópica difícil en colecistitis aguda constituye un desenlace heterogéneo, cuya interpretación depende del criterio empleado para definir “dificultad”, ya sea conversión, tiempo operatorio prolongado o definiciones compuestas con eventos intraoperatorios. Esta variabilidad metodológica explica diferencias en el peso relativo de los predictores entre estudios y refuerza la necesidad de estandarizar desenlaces para mejorar comparabilidad y aplicabilidad clínica.
En el plano clínico, la evidencia converge en que sexo masculino, edad avanzada, obesidad, diabetes y antecedente de cirugía abdominal superior previa se asocian de manera consistente con mayor complejidad quirúrgica y probabilidad de conversión, por lo que estos elementos deberían considerarse en la estratificación inicial desde la admisión, especialmente cuando la intervención se realiza en contexto de urgencia.
Respecto a los marcadores inflamatorios, los hallazgos son parcialmente divergentes y sugieren dependencia del contexto clínico y del desenlace adoptado. Algunas síntesis describen utilidad de la proteína C reactiva y proponen umbrales específicos, como 76 mg/L, para predecir conversión en determinadas cohortes, mientras que estudios centrados en colecistitis aguda resaltan mayor asociación de la dificultad con leucocitos y fibrinógeno, lo que sugiere que la elevación generalizada de reactantes en poblaciones homogéneas puede reducir la especificidad de ciertos marcadores.
La evidencia imagenológica aporta consistencia en la identificación de inflamación local avanzada como determinante de disección compleja. En tomografía, hallazgos como engrosamiento de pared vesicular mayor de 4 mm, líquido pericolecístico, hiperdensidad grasa, hidropesía y pared irregular o ausente se asocian con mayor probabilidad de cirugía difícil, mientras que en ecografía variables como engrosamiento de pared y cálculo impactado han mostrado valor discriminante dentro de modelos preoperatorios.
En relación con el objetivo de analizar herramientas predictivas, la literatura respalda que los scores preoperatorios facilitan la traducción de predictores aislados hacia decisiones clínicas. La escala aplicada por Ramírez-Giraldo et al. identificó un punto de corte 8 con adecuada discriminación y un gradiente clínico coherente, reflejado en mayor conversión, colecistectomía subtotal, fallo de visión crítica de seguridad y complicaciones conforme aumenta la puntuación. De manera complementaria, la validación de un enfoque clínico-ecográfico tipo Randhawa en colecistitis aguda calculosa evidenció sensibilidad elevada con especificidad intermedia, lo que la convierte en una herramienta útil para tamizaje preoperatorio y planificación, especialmente en entornos donde no se dispone de tomografía de forma rutinaria.
Finalmente, la integración con escalas intraoperatorias estandarizadas aporta coherencia y seguridad. El uso de sistemas como el del grupo WSES permite objetivar la severidad operatoria, asociarse con la probabilidad de conversión mediante puntos de corte reportados y respaldar decisiones oportunas de “bailout”, como colecistectomía subtotal o conversión temprana, cuando la anatomía es insegura. En conjunto, el cumplimiento del propósito de esta revisión se evidencia al demostrar que la predicción de colecistectomía laparoscópica difícil mejora mediante un enfoque escalonado que integra perfil clínico basal, carga inflamatoria y severidad local por imagen, sintetizados en scores preoperatorios y complementados por gradación intraoperatoria, aunque persiste la necesidad de validar externamente modelos, homogeneizar umbrales de biomarcadores y estandarizar la definición de dificultad para potenciar su aplicabilidad clínica.
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