Nº de DOI: 10.34896/RSI.2025.68.68.001
AUTORES
- Arturo Ruiz Jurado. Instituto Mexicano del Seguro Social, Jefe de Educación e Investigación en Salud, Unidad de Medicina Familiar No. 1 Orizaba, Veracruz, México. https://orcid.org/0000-0002-6592-8745.
- Yazmin Sarai Anaya Beristainz. Instituto Mexicano del Seguro Social, Residente de tercer año de Medicina Familiar, Unidad de Medicina Familiar No. 1 Orizaba, Veracruz, México. https://orcid.org/0009-0003-9024-0648.
- Diana Isabel Díaz Díaz. Instituto Mexicano del Seguro Social, Médico Familiar. Unidad de Medicina Familiar No. 1, Orizaba, Veracruz, México. https://orcid.org/ 0009-0006-2031-3188.
RESUMEN
Los estudiantes de medicina son especialmente vulnerables al riesgo de conducta suicida. En 2023, un estudio en Sonora, México, con 112 estudiantes de medicina (edad promedio 27 años) encontró que 58.9 % presentaba riesgo bajo, 30.4 % riesgo moderado y 10.7 % riesgo alto de suicidio.
Objetivo: Analizar la asociación entre factores psicológicos y sociodemográficos a conducta suicida en universitarios del área médica.
Material y método: Investigación de tipo prospectivo, transversal, observacional y analítico realizada en la Facultad de Medicina de Ciudad Mendoza, Veracruz, México a 375 alumnos de 18 a 25 años, a los cuales se les aplicó las escalas PHQ-9 para depresión, escala de Beck para ansiedad, escala de Rosenberg para autoestima y por último la escala de Plutchik para el riesgo de conducta suicida.
Resultados: La asociación entre las escalas de depresión, ansiedad y autoestima con la conducta suicida, determinó que 41 estudiantes 10.93% tenían depresión severa, de estos 31 (8.27%) presentaron riesgo alto de conducta suicida. Hablando de ansiedad, 48 universitarios (12.8%) obtuvo un puntaje de ansiedad severa, de estos 33 (8.8%) mostraron un riesgo alto de conducta suicida. Por último, la autoestima elevada de 24 estudiantes (6.40%) presentaron riesgo alto de conducta suicida. Se realizó la prueba estadística con X2 se obtuvo una p < 0.0001 entre el riesgo de conducta suicida con la depresión, ansiedad y el nivel de autoestima.
Conclusiones: El número de estudiantes que presentaron riesgo suicida (17.87%) es alarmante. Se encontró que trabajar mientras se estudia se asocia significativamente con niveles elevados de ansiedad y depresión, aumentando el riesgo de conducta suicida. Además, se observó que algunos estudiantes con autoestima elevada también presentaron riesgo, lo que indica que la autoestima elevada no siempre actúa como factor protector frente a la conducta suicida.
PALABRAS CLAVE
Depresión, ansiedad, autoestima, riesgo de conducta suicida.
ABSTRACT
Background: Medical students are especially vulnerable to the risk of suicidal behavior. In 2023, a study in Sonora, Mexico, with 112 medical students (average age 27 years) found that 58.9% had low risk, 30.4% moderate risk, and 10.7% high risk of suicide.
Objective: To analyze the association between psychological and sociodemographic factors and suicidal behavior in university students in the medical field.
Materials and method: A prospective, cross-sectional, observational, and analytical study conducted at the Faculty of Medicine of Ciudad Mendoza, Veracruz, Mexico, involving 375 students aged 18 to 25 years. The PHQ-9 scale for depression, the Beck scale for anxiety, the Rosenberg scale for self-esteem, and the Plutchik scale for suicidal behavior risk were applied.
Results: The association between depression, anxiety, and self-esteem scales with suicidal behavior determined that 41 students (10.93%) had severe depression; of these, 31 (8.27%) presented a high risk of suicidal behavior. Regarding anxiety, 48 university students (12.8%) obtained a severe anxiety score; of these, 33 (8.8%) showed a high risk of suicidal behavior. Finally, 24 students (6.40%) with high self-esteem presented a high risk of suicidal behavior. The statistical test using chi-square showed a p < 0.0001 between the risk of suicidal behavior and depression, anxiety, and level of self-esteem.
Conclusions: The number of students who presented suicidal risk (17.87%) is alarming. It was found that working while studying is significantly associated with higher levels of anxiety and depression, increasing the risk of suicidal behavior. In addition, it was observed that some students with high self-esteem also presented risk, indicating that high self-esteem does not always act as a protective factor against suicidal behavior.
KEY WORDS
Depression, anxiety, self-esteem, risk of suicidal behavior.
INTRODUCCIÓN
En 1974 surge el concepto de riesgo de suicidio por Beck y Weissman, entendiendo que todo acto que esté encaminado a infligir daño a uno mismo, independientemente de la letalidad, pero incluyendo conductas auto lesivas, ideaciones y el intento previo del suicidio se considera personas en riesgo1. La conducta suicida es un problema social y sanitario de primera orden se encuentra en las principales causas de muerte en personas de 15 a 19 años y que a nivel mundial más de 700,000 personas mueren anualmente por suicidio (Organización Mundial de la Salud 2021). La adolescencia es una etapa fundamental que fortifican las bases de la vida adulta, así como el futuro de una sociedad saludable. Se debe recordar el principio del artículo 4 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos la cual reconoce el derecho de toda persona a la protección de la salud por medio de la salud pública la cual debe de tutelar y organizar a través de medidas preventivas, así como la ley deberá definir las bases de las prestaciones y servicios necesarios1,2.
La tasa de suicidio en médicos es mayor que en la población general, la formación médica desde el pregrado se identifica con una prevalencia elevada de depresión, estrés y se encuentra documentado en un metaanálisis del autor Rotenstein el cual muestra evidencia de una prevalencia del 27.2%, con un rango de 9,3% a 55,9%, lo que significa que, es entre 2 a 5 veces mayor el riesgo de depresión en los médicos que en la población general. Existe también evidencia en Canadá por Laramée en el 2019 el cual identificó una tasa alta de ideación suicida y agotamiento entre los residentes canadienses de medicina familiar. En Holanda se demostró que el 12% de residentes manifestaron pensamientos suicidas, al menos una vez durante su formación y únicamente el 1% de ellos presentó estos pensamientos múltiples veces3.
Cuidar de otras personas genera estrés en los cuidadores, la incertidumbre clínica y el temor al fracaso son rasgos culturales que se destacan de la profesión médica. Existe una creencia errónea de los médicos lo tienen todo: una profesión, un trabajo estimulante, prestigio, éxito, inteligencia y sobre todo dinero y apariencias. El médico precisa de habilidades complejas como las que se requieren para la entrevista clínica, mantenimiento de la competencia profesional, hablando de competencias científico-técnicas como psicosociales. El médico puede llegar a estar incapacitado para el cuidado de sí mismo y para el desarrollo de sus funciones asistenciales asociado a un trastorno mental grave o por la afección de sus capacidades cognitivas, afectivas y conductuales. La depresión es uno de los trastornos mentales que prevalecen en todo el mundo, entre los síntomas frecuentes se encuentra la tristeza, anhedonia, inutilidad, ideación suicida con una duración de estos síntomas igual o superior a dos semanas4,5.
La depresión en los estudiantes médicos durante el periodo académico tiene repercusión a largo plazo pues existe riesgo de que la asistencia médica futura sea deficiente a los pacientes. “Felipe Trigo (1865-1916) médico y escritor en su novela médico rural (1912) describe vivencias sobre la ansiedad que vive el joven por la escasa preparación profesional, la desesperanza y la importancia ante la muerte del enfermo y la aparición de la ideación suicida como solución. En 1916, Trigo disparó un tiro en la sien. Los estudiantes de medicina experimentan una mayor comorbilidad psicológica, consecuencia de la gran carga lectiva y la duración de sus estudios. La etiopatogenia de este trastorno es multidimensional, pues en ella entran factores biológicos, psicológicos y sociales entre los cuales destacan el sexo femenino, relación con otros compañeros, el rendimiento académico, acontecer experiencias vitales mayores, el padecimiento de otras enfermedades crónicas o un nivel socioeconómico bajo6.
México ha realizado diversas encuestas nacionales reportando prevalencias de ideación suicida de 11.48 %, y de intento de suicidio de 4.26 %. Se reportaron prevalencias de ideación e intento de suicidio en población adolescente de 3.25 y 1.35 %, respectivamente. El INEGI y CONAPO en 2020 aportan datos estadísticos que evidencian el aumento de la mortalidad por suicido en jóvenes mexicanos. En 2024 ocurrieron y se registraron 8,856 defunciones en personas mayores de 10 años por suicidio en el país representando un total de 6.8 por cada 100,000 habitantes. La tasa de suicidios fue de 206 por cada 100,000 mujeres y 11.2 por cada 100,000 hombres, presentando el grupo de edad de mayor prevalencia el de 30 a 44 años seguido por el grupo de 15 a 29 años. Estos valores superan los reportados en los años 2014 a 2019, cuando las tasas fueron de 5.1 y 5.6 respectivamente. Las tasas más elevadas se registraron en Chihuahua, Yucatán y Aguascalientes, las tasas más bajas de suicidio se reportaron en Guerrero, Chiapas, Baja California y Veracruz. Respecto a la ocupación desempeñada de los fallecidos mayores de 15 años todos realizaban una actividad económica al momento que fallecieron en un 73.1%, ahora bien, los fallecidos que no trabajaban fueron de 26.9%. Por otra parte, el nivel de escolaridad de la población de los que se suicidaron mayores de 15 años correspondió a personas con secundaria completa en un 29.4%, bachillerato al 22.5%, en última instancia las tasas más bajas ocurrieron en fallecidos sin escolaridad7,8.
En un estudio realizado en 2021 Valdez Santiago analiza el marco legan en salud mental y suicidio en México evidenciando de esta manera los avances y vacíos normativos, esto con el fin de fortalecer la respuesta institucional y garantizar el acceso a servicios de salud9.
Los trastornos mentales tienen una baja prioridad dentro del sistema de salud en la mayoría de los países de ingresos medios y bajos, existe una pobre inversión presupuestal para las políticas en salud mental, así como barreras económicas, sociales y culturales para su acceso. De las 32 entidades federativas que componen a México, sólo Campeche y Yucatán cuentan con una Ley de Salud Mental conformada por dos capítulos que abordan la problemática de conducta suicida además de la creación de un programa específico para su prevención y atención. Lievanos-Ruiz propone un modelo de factores proximales para explicar y entender la ideación suicida. Dentro de las variables sociodemográficas, ser mujer está reportado como factor de riesgo directamente relacionado con el aumento de la conducta suicida, mientras que los problemas económicos aumentan el riesgo cuatro veces más. La disfuncionalidad familiar severa, sentirse poco apoyado o no tener buenas relaciones con los padres y poco apoyo social fueron reportados como factores sociales que aumentaban a más de 10 veces el riesgo, así mismo las formas de violencia como el maltrato psicológico o el abuso sexual. Dentro de los trastornos mentales la depresión y la ansiedad son los que se encuentran más directamente relacionados. Estudios realizados como los de Hernández. Bello y el de Benavides Mora revelan una alta prevalencia de ideación e intento suicida sobre todo en grupos de adolescentes, con variaciones según el contexto sociocultural, sobre todo en grupos latinoamericanos10.
Para el tamizaje de depresión tenemos pruebas como la escala PHQ-9, la cual es un cuestionario autoadministrado de 9 Ítems, basado en criterios diagnósticos del DSM-IV para el trastorno depresivo mayor. Este evalúa la frecuencia de los síntomas depresivos durante las últimas dos semanas, puntuando cada ítem del 0 al 3, siendo 0 nunca, 1 varios días, 2 más de la mitad de los días, 3 casi todos los días, en este se evalúan preguntas que integran el ánimo deprimido, la anhedonia, los trastornos del sueño, la fatiga, los cambios en el apetito, los sentimientos de inutilidad o culpa, la dificultad para concentrarse, la lentitud o agitación psicomotora, y los pensamientos de muerte o suicido. Una vez realizada se puntúa del 0 al 4 un grado de depresión mínimo o nulo, de 5 a 9 depresión leve, 10 a 14 depresión moderada, 15 a 19 moderadamente grave, y finalmente de 20 a 27 un grado de depresión grave. Este instrumento nos es de utilidad para el cribado inicial en consulta de medicina familiar, así como para el monitoreo de la evolución durante y al término del tratamiento farmacológico o psicoterapéutico, de igual manera nos da una idea si existe ideación suicida, además de que facilita o apertura los canales de comunicación entre los pacientes y profesionales de salud11.
En diversos estudios se muestra una relación positiva entre ansiedad e ideación suicida en adolescentes, la mayoría de ellos señala o subraya la necesidad de programas o contextos educativos y comunitarios preventivos, tal como lo describe el artículo publicado en 2024 por Olovacha-Chipantiza y Santamaria Guisamana, donde utilizaron el inventario de Beck para ansiedad, este es un instrumento validado con una alfa de Cronbach de 0.81-0.95 siendo esta modificable debido a la habilidad del aplicador. En el inventario de Beck es una herramienta psicológica estandarizada y diseñada para medir la severidad de síntomas de ansiedad en adolescentes y adultos. Fue diseñada por Aaron T. Beck en 1988, este es un cuestionario autoadministrado de 21 ítems, con una duración de 5 a 10 minutos, las respuestas se puntúan en una escala de 0 a 3, siendo 0 nada en absoluto, 1 leve, 2 moderado y 3 grave. En este inventario se evalúan síntomas somáticos y fisiológicos de la ansiedad como palpitaciones, mareos, tensión muscular, sensación de ahogo, sudoración, temblor, y miedo a perder el control. Una vez aplicado se puntúa de 0 a 7 puntos es un nivel de ansiedad mínimo o nulo, de 8 a 15 puntos un nivel de ansiedad leve, de 16 a 25 puntos un nivel moderado, y finalmente de 26 o más un nivel de ansiedad grave. Esta es una herramienta confiable y de aplicación rápida y eficaz para los médicos de primer nivel, con la cual podemos no solo realizar un cribado inicial sino un monitoreo de la evolución del paciente12,13.
La resiliencia y la autoestima son dos pilares fundamentales al hablar de salud mental, y desarrollo personal, es por esto por lo que actúan como factores protectores para la prevención o disminución del riesgo de suicidio sobre todo en adolescentes. La autoestima es la percepción y valoración que tiene una persona sobre sí misma, esta nos orienta o nos lleva a decidir cómo enfrentaremos los desafíos, que decisiones tomamos, y cómo nos relacionamos con la sociedad en general. Se habla de que una autoestima saludable, lleva a un mayor bienestar emocional, una menor vulnerabilidad ante el rechazo o la crítica y un mejor desempeño académico, laboral y/o social. De igual manera esta misma como ya se mencionó es un factor protector para la ideación suicida. Por otra parte, la resiliencia es la habilidad que tiene el ser humano para adaptarse positivamente frente a la adversidad, frente a los traumas o en situaciones de alto estrés. Esta habilidad no significa el no sentir, o evitar el sufrimiento, sino la capacidad de aprender de este mismo y crecer con ello. En 2022 los autores Yepes Sandoval y Rubio Gaitán, realizaron un estudio en Colombia, en 100 jóvenes entre los 14 y 24 años, a estos se les aplicó la escala de autoestima de Rosenberg, en este estudio se observó una correlación negativa entre resiliencia e ideación suicida, actuando la resiliencia como factor protector, de igual manera se observó que a mayor autoestima menor riesgo de suicido. Es aquí donde la escala de autoestima de Rosenberg cobra importancia ya que en la consulta de primer nivel nos ayuda a conocer de primera instancia la autoaceptación, la autovaloración y los sentimientos de respeto que presenta el paciente hacia el mismo. Esta escala se centra en la dimensión emocional de la autoestima, más que en el autoconcepto cognitivo. Esta consta de 10 ítems, que son afirmaciones, se responde con escala tipo Likert de 4 puntos, siendo 1 muy en desacuerdo, 2 en desacuerdo, 3 de acuerdo y 4 muy de acuerdo. Se considera ítems positivos por ejemplo aquellos que dicen “Siento que soy una persona valiosa, al menos igual que los demás” y se considera ítems negativos por ejemplo a aquellos “A veces pienso que no soy bueno en nada” los ítems negativos se invierten en la puntuación para evitar sesgos. Una vez realizada esta se interpreta de la siguiente manera de 30 a 40 puntos presentan una autoestima alta, de 20 a 29 puntos una autoestima media y de 10 a 19 puntos una autoestima baja14,15.
La conducta suicida abarca un espectro que incluye la ideación, el intento y el suicidio consumado. En 2022 los autores Rangel Villafaña y Jurado Cárdenas proponen una revisión conceptual la cual distingue entre pensamientos suicidas, planificación e intentos subrayando la necesidad de presión terminológica para una intervención eficaz, esto para analizar como la ambigüedad en las definiciones afectan la investigación, la detección clínica y la intervención necesaria por parte de los médicos de primer contacto o nivel. El riesgo suicida se interpreta como la posibilidad que tiene una persona de intentar quitarse la vida. Este se evaluará a través de factores epidemiológicos, antecedentes personales y el estado mental del individuo. Actualmente existen múltiples herramientas o instrumentos validados que nos permiten valorar este mismo. La escala de riesgo suicida de Plutchik es un instrumento clínico diseñado para detectar el riesgo suicida tanto en adolescentes como adultos, esto mediante una serie de preguntas sencillas, de respuesta dicotómica (Si/ No). Esta escala se basa en la idea de que el suicidio es una conducta multifactorial influida por variables emocionales, sociales y cognitivas. Es un instrumento que consta de 15 preguntas cerradas, es un formato autoadministrable o para ser aplicado por un evaluador. En este se realizan preguntas como ¿Tiene dificultades para conciliar el sueño?, ¿Ve su futuro sin ninguna esperanza?, ¿Se ha sentido alguna vez tan fracasado/a que solo quería abandonarlo todo?, ¿Ha pensado en quitarse la vida?, donde cada respuesta afirmativa suma 1 punto. Una vez contestado los 15 ítems se puntúan de la siguiente manera: 0 a 5 puntos no presenta riesgo de conducta suicida, 6 o más puntos existe riesgo de conducta suicida. Una variable de este instrumento puntúa de la siguiente manera de 0 a 5 puntos un riesgo bajo, de 6 a 9 puntos un riesgo moderado y 10 o más puntos un riesgo alto de conducta suicida16,17.
Esta escala fue utilizada en un estudio en Ciudad obregón en el estado de Sonora en México en el año de 2023 por los autores Lugo Machado y Morales Escobar, donde se aplicó a 112 médicos residentes con una edad promedio de 27 años, donde 58.9% obtuvo un riesgo de suicidio bajo, 30.4% un riesgo moderado, y 10.7% un riesgo alto de suicidio. Es por esto mismo que surgen las necesidades de la creación de nuevas estrategias para la prevención y el tratamiento oportuno de factores de riesgo psicosociales y socio demográficos en pacientes que presenten riesgo de suicidio. Tal como propone Olivas Ugarte en 2024 donde propone un modelo explicativo para el riesgo suicida, donde menciona la utilidad de diseñar intervenciones institucionales. Por otra parte, autores como Espandian en 2021 sugieren enfoques específicos para poblaciones con consumo de sustancias18,19.
OBJETIVO
Analizar la asociación entre factores psicológicos y sociodemográficos a conducta suicida en universitarios del área médica.
MATERIAL Y MÉTODO
Diseño del estudio: prospectivo, transversal, observacional y analítico realizado en la Facultad de Medicina de Ciudad Mendoza, Veracruz, México. Durante el periodo comprendido de junio 2024 a enero 2025 a un universo de trabajo de 375 universitarios que aceptaron participar previo consentimiento informado.
Cálculo del tamaño de la muestra: Aplicación de la fórmula para muestras finitas en una población de 869 estudiantes, con intervalo de confianza del 95 %, error esperado del 5% se obtienen un total de 375 alumnos.
Descripción general del estudio. Se aplicó una encuesta compuesta por 55 preguntas y una ficha de identificación con los rubros de sexo, edad, semestre, si trabajaba y estudiaba conjuntamente, los universitarios respondieron a diferentes ítems, ellos evaluaron los ítems que se relacionan con la conducta suicida por medio de la escala de Plutchick, la cual determina a mayor puntuación mayor riesgo de conducta suicida, tomando como punto de corte una puntuación igual o mayor a 6 puntos, la depresión se midió por la escala PHQ-9 que está conformada por nueve preguntas que cuestionan con qué frecuencia se han molestado por diversos problemas en las últimas dos semanas, las preguntas hacen referencia al sueño, la energía, el apetito y otros posibles síntomas de depresión; las puntuaciones se calculan en función de la frecuencia con la que una persona experimenta esos sentimientos, el valor de la suma de estas respuestas dará una puntuación con rangos de 1 a 4 donde se considerará depresión mínima, de 5 a 9 depresión leve, en el rango de 10 a 14 se considera depresión moderada, de 15-19 como depresión moderadamente severa para finalizar con puntuación de 20 a 27 como depresión severa. Por otra parte, la ansiedad fue medible por la escala de Beck la cual asignó puntajes de 0 a 21: Ansiedad muy baja, 22 a 35 ansiedad moderada y de más de 36 puntos ansiedad severa.
La autoestima evaluada por el instrumento de Rosenberg donde se tomó de 30 a 40 puntos como autoestima elevada (normal), de 26 a 29 puntos autoestima media y de menos de 25 puntos como autoestima baja. Para el análisis de resultados, se empleó el programa estadístico GraphPad-Prism.
Estadística descriptiva: Las variables categóricas se expresaron en frecuencias y porcentajes; las variables continuas se expresaron con media aritmética. Para establecer la asociación estadística entre la satisfacción del paciente y el turno se aplicó X2 de Pearson, estableciendo significancia con un valor de p ≤ de 0.05. Posteriormente se expuso la obtención de resultados en tablas y graficas; así como la discusión y conclusión del presente estudio de investigación. Muestreo de tipo no probabilístico por cuotas.
Criterios de exclusión: Negarse a participar en la investigación, cualquier tipo de alteración que limite la capacidad de comunicación del usuario, usuarios que presentaron alguna discapacidad que les hizo imposible responder la encuesta.
Criterios de eliminación: Estudiantes que decidieron abandonar el estudio, encuestas incompletas o ilegibles.
RESULTADOS
A una muestra de 375 estudiantes (n=375), se obtuvo que de 18 años fueron 44 (11.73%) estudiantes, con 19 años fueron 39 (10.4%) estudiantes, con 20 años participaron 82 (21.87%), con 21 años 102 (27.2%), de 22 años fueron 69 (18.4%), teniendo 23 años fueron 28 (7.47%) estudiantes, con 24 años 6 (1.6%) y finalmente de 25 años participaron solamente 5 (1.33%) estudiantes. La media obtenida fue de 20.65 años, la mediana de la edad fue 21, siendo 102 (27.2%) los que tienen esta edad.Con relación al sexo de los 375 estudiantes encuestados se encontraron 222 (59.2%) del sexo femenino y 153 (40.8%) pertenecen al sexo masculino.
En cuanto al semestre que se estaba cursando, se consideró desde inicio de la carrera hasta el décimo semestre, obteniendo que 21 (5.6%) de los encuestados se encontraba cursando el 1er semestre, 66 (17.6%) el 2do semestre, en el tercer semestre se encontraron a 21 (5.6%), la mayor parte de los encuestados se encontraban en el 4to semestre es decir 88 (23.47%) 84 (22.4%) se encontraban en quinto semestre, 45 (12%) se encontraron en sexto semestre, 14 (3.73%) cursan el séptimo semestre, 14 (3.73%) el octavo semestre, 8 (2.13%) de los encuestados se encontraron en noveno semestre y solamente 5 (1.33%) se encontraban cursando el décimo semestre.
Respecto a la ocupación, se cuestionó, si el estudiante laboraba al mismo tiempo que cursaba la licenciatura o no, obteniendo los siguientes resultados. De los 375 estudiantes encuestados 28 (7.46%) refieren estudiar y laborar conjuntamente, mientras que 347 (92.53%) refieren dedicarse exclusivamente a sus estudios.
Se catalogó el nivel de depresión en los estudiantes obteniendo que de los 375 estudiantes 83 (22.13%) obtuvo un puntaje mínimo, 136 (36.26%) obtuvo un puntaje leve, 29 (7.73%) obtuvieron una puntuación moderada, 86 (22.93%) obtuvieron una puntuación moderadamente severa, y finalmente 41 (10.93%) obtuvo una puntuación severa. Se clasificó por medio de la escala de Beck el nivel de ansiedad en los estudiantes en tres categorías, 210 (56%) estudiantes obtuvieron una puntuación muy baja, 117 (31.2%) obtuvo una puntuación moderada y solamente 48 (12.8%) obtuvo una puntuación severa.
La escala de Rosenberg determinó el grado de autoestima en los estudiantes, clasificándose en tres categorías, de los 375 estudiantes, 160 (42.67%) obtuvieron una puntuación baja, 144 (38.4%) una puntuación normal y únicamente 71 (18.93%) una puntuación elevada.
Por último, se clasificó con la escala de Plutchick a estudiantes con riesgo de conducta suicida, siendo el punto de corte igual o mayor a 6 puntos, para considerarlo como riesgo alto de conducta suicida. Se obtuvo que, de los 375 estudiantes, 308 (82.13%) obtuvieron un puntaje menor de 5, y 67 (17.87%) obtuvieron un puntaje mayor de 6 puntos.
Para el análisis estadístico se asoció mediante la prueba de X2 el riesgo de conducta suicida con los factores de riesgo sociodemográficos, la primera asociación fue con el sexo de los estudiantes, se encontró que existe una asociación significativa con un valor de p de 0.0002, en donde el sexo femenino triplica el riesgo alto de conducta suicida en comparativa con el sexo opuesto. En cuanto a la edad, se encontró una p de 0.1612 encontrando una asociación no significativa entre las variables. (Ver tabla 1)
Al asociar el riesgo de conducta suicida con el semestre mediante la prueba de X2 no se halló una asociación estadísticamente significativa entre las variables. Por último, de los estudiantes que laboran y estudian simultáneamente se encontró una p de 0.0001 mostrando relevancia estadística, ya que los estudiantes que laboran y estudian, presentan en su totalidad un riesgo alto de conducta suicida. (Ver tabla 2)
Al realizarse la asociación mediante la prueba de X2 entre las escalas depresión, ansiedad y autoestima con la conducta suicida, se encontró que de los estudiantes con depresión presentan una p de 0.0001 mostrando una significancia estadística, ya que pacientes con grados de depresión moderadamente severa y severa, presentan un riesgo alto de conducta suicida. Por otra parte, hablando de ansiedad se encontró una p menor de 0.0001 ya que los estudiantes con ansiedad severa presentan predominantemente riesgo alto de conducta suicida. Por último, para la autoestima al realizar la prueba de X2 se encontró una asociación significativa entre las variables al obtener una p de 0.0001 encontrando que aquellos estudiantes con autoestima alta predominan con riesgo alto de conducta suicida. (Ver tabla 3).
DISCUSIÓN
El presente estudio tuvo como objetivo identificar los factores de riesgo psicológicos asociados a la conducta suicida en estudiantes universitarios del área médica. Con una muestra de 375 participantes, que representa el 46.9% del universo total de estudiantes de la Facultad de Medicina Campus Ciudad Mendoza, se logró una base sólida para el análisis estadístico y la comparación con estudios previos.
Uno de los hallazgos más relevantes fue la asociación significativa entre el hecho de laborar mientras se estudia y la presencia de síntomas depresivos, ansiosos y de riesgo suicida. El 100% de los estudiantes que laboraban y estudiaban simultáneamente presentaron un riesgo alto de conducta suicida. Este resultado coincide con lo reportado por Mundo Lozano et al. en su estudio “Ideación suicida y su relación con síntomas depresivos, desgaste laboral y consumo de sustancias en médicos residentes” realizado en el instituto de Salud mental de Jalisco México en el año 2022, quienes documentaron que el desgaste laboral en médicos residentes se asocia con ideación suicida en el 95% de los casos, ellos obtuvieron una p < 0.001. Esto coincide con nuestros resultados encontrados en donde al realizar el análisis estadístico de X2 entre las variables de ansiedad y riesgo de conducta suicida, encontramos una p < 0.001 encontrando que a grados más severos de ansiedad aumenta el riesgo de presentar conducta suicida. Estos hallazgos refuerzan que el estrés académico y laboral, incluso en etapas formativas, constituye un factor crítico para la salud mental.
En el estudio “Prevención del suicidio y la conducta suicida” realizado en 2021 en la Universidad Nacional de México, encontraron una relación entre la ideación suicida y el sexo femenino con una p menor de 0.001, esto concuerda con los resultados obtenidos donde encontramos una asociación positiva entre las variables de riesgo de conducta suicida y el sexo femenino p <0.0001 demostrando que las mujeres tienden a tener mayor riesgo de presentar conducta suicida.
Se identificó una asociación significativa con la depresión y el riesgo de conducta suicida (p < 0.0001). Este hallazgo es congruente con lo reportado por Tabares A. et al. En su estudio “Riesgo e ideación suicida y su relación con la impulsividad y la depresión en adolescentes escolares” en 2020, quienes reportaron que los adolescentes con depresión moderadamente severa y severa presentaban un mayor riesgo de conducta suicida, así como de ideación suicida, obteniendo una p = 0.001. De igual manera encontraron una asociación positiva entre las variables de riesgo de conducta suicida y sexo, encontrando que las mujeres presentaron mayormente riesgo alto de conducta suicida.
Por otra parte respecto a la autoestima, evaluada con la escala de Rosenberg, se encontró una asociación altamente significativa con la variable de conducta suicida (p <0.0001) encontrando que estudiantes con autoestima elevada presentaron riesgo alto de conducta suicida, esto se contrapone con lo descrito por Obi Arianze et al, en su artículo “El impacto de la autoestima en la ideación suicida entre estudiantes universitarios de pregrado en el estado de Delta: el papel moderador del estrés académico y el sexo”, realizado en Nigeria en 2024, donde encontraron una asociación significativa (p<0.05) entre el nivel de autoestima y riesgo de conducta suicida e ideación suicida, proponiendo que un autoestima baja está directamente asociada con el incremento del riesgo de conducta suicida.
En conjunto, los resultados de esta investigación confirman la relevancia de los factores psicológicos en el riesgo de la conducta suicida y aportan evidencia local que puede orientar estrategias institucionales de prevención, detección temprana y acompañamiento emocional en estudiantes del área médica.
Los resultados de este estudio confirman que los factores psicológicos como la depresión y la ansiedad están significativamente asociados a la conducta suicida en estudiantes universitarios del área médica.
El número de estudiantes que presentaron riesgo de conducta suicida (17.87%) es alarmante y refuerza la necesidad de intervenciones preventivas específicas en este grupo poblacional. La asociación estadísticamente significativa entre el riesgo de conducta suicida y la condición de laborar mientras se estudia, la ansiedad y depresión severa, sugiere que la sobrecarga académica y laboral es un factor de vulnerabilidad clave.
Estos hallazgos respaldan la hipótesis alterna de que la depresión, la ansiedad son factores con mayor asociación a la conducta suicida, El uso de herramientas validadas como PHQ-9, la escala de Beck, junto con una muestra representativa de 375 estudiantes, otorgan solidez metodológica a los resultados. Un hallazgo relevante de este estudio fue la identificación de un grupo de estudiantes con autoestima elevada que, sin embargo, presentaban alto riesgo de conducta suicida. Este resultado evidencia que, aunque la autoestima suele considerarse un factor protector frente a la conducta suicida, no siempre cumple esta función de manera efectiva. Este fenómeno puede explicarse a través del concepto de autoestima enmascarada, en el cual la persona aparenta tener una autoestima alta, pero en realidad oculta vulnerabilidad emocional o disimula aspectos de su identidad mediante comportamientos diseñados para adaptarse a expectativas sociales, evitar conflictos, discriminación o rechazo. Este hallazgo resalta la importancia de evaluar la calidad y estabilidad de la autoestima, más allá de su apariencia superficial, como un factor relevante en la prevención de conductas suicidas en estudiantes universitarios.
Con estos resultados, se llegó a la conclusión de que es necesaria la implementación de nuevos programas de detección temprana de síntomas depresivos, ansiosos, y de baja autoestima en estudiantes de medicina, especialmente en los primeros semestres y en quienes laboran mientras estudian. Así como el monitoreo periódico de la salud mental estudiantil mediante encuestas anónimas y confidenciales, integrando los resultados en la planeación institucional.
De igual manera se deben establecer redes de apoyo psicoeducativo dentro de las facultades con acceso a psicólogos clínicos, grupos de contención emocional y talleres de manejo del estrés y frustración, así como la capacitación al personal docente y administrativo en los primeros auxilios psicológicos y señales de alerta suicida, promoviendo una cultura de acompañamiento y escucha activa.
Este estudio abre la puerta para la realización de nuevos estudios longitudinales que permitan observar la evolución o el cambio del riesgo de conducta suicida a lo largo de la carrera médica, identificando momentos críticos de mayor vulnerabilidad. De igual manera abre la oportunidad para la realización de estudios multicéntricos donde las mismas escalas se apliquen dentro de diferentes instituciones, o diferentes campus de la facultad de medicina en México. Considerando las variables contextuales como el acceso a los servicios de salud mental, carga académica y el entorno familiar.
De igual manera el estudio abre una ventana de oportunidad para la exploración de variables adicionales como la impulsividad, resiliencia, consumo de sustancias, redes de apoyo, espiritualidad, etc.; que podrían actuar como factores protectores o de riesgo.
De manera institucional se podrían realizar brigadas de salud mental en conjunto o con apoyo de otras instituciones de salud, integradas por estudiantes, docentes, profesionales con función de detección, canalización y acompañamiento en crisis. Todo esto con el fin de la creación de un protocolo de intervención en crisis suicida que contemple rutas claras de atención, confidencialidad y seguimiento, así como la vinculación con servicios externos. Con esto podríamos evaluar y valorar la mejora continua, así como buscar medir el impacto de las intervenciones mediante indicadores como disminución de síntomas, aumento en la búsqueda de ayuda y reducción del riesgo suicida.
FUENTE DE FINANCIAMIENTO
La presente investigación estuvo financiada por los autores.
CONFLICTO DE INTERÉS
Declaramos no tener conflicto de interés.
BIBLIOGRAFÍA
- Vázquez López P, Armero Pedreira P, Martínez-Sánchez L., García Cruz JM, Bonet de Luna, C., Notario Herrero F, Sánchez Vázquez AR, Rodríguez Hernández, PJ, Díez Suárez A, Autolesiones y conducta suicida en niños y adolescentes. Lo que la pandemia nos ha desvelado. Anales de pediatría (Barcelona, España: 2023). Disponible en: https://doi.org/10.1016/j.anpedi.2022.11.006
- Villalobos Galvis F, Ceballos Mora Ana K, Luna-Tascón Edwin Gerardo, Araujo Rosero L, Muñoz Muñoz DF, Solarte Tobar MC. Prevención de la conducta suicida en contextos escolares. Una revisión de los tipos de intervención. Rev. Asoc. Esp. Neuropsiq. 2023. Disponible en https://dx.doi.org/10.4321/s0211-57352023000100012.
- Buelga S., Cava, Moreno Ruiz, Ortega-Barón, J. (2022). Cyberbullying y conducta suicida en alumnado adolescente: Una revisión sistemática. Revista de educación. Disponible en: https://doi.org/10.4438/1988-592X-RE-2022-397-539.
- Rangel Villafaña JN, Jurado Cárdenas S, Definición de suicidio y de los pensamientos y conductas relacionadas con el mismo: una revisión, Psicología y Salud Universidad 3004, Col. Copilco-Universidad, Coyoacán, 04510, Ciudad de México, vol. 32, Núm. 1: 39-48: 2022.
- Lugo Machado JA, Morales Escobar M, Gutiérrez Pérez ML, Medina Valentón E, García Ramírez PE, Escobar Morales AL. Pensamiento suicida en médicos residentes con la escala de Plutchik en dos instituciones de salud en Ciudad Obregón, Sonora, México. Horiz. Med. 2023. Disponible en: http://www.scielo.org.pe/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1727-58X2023000400004&lng=es. Epub 18-Dic-2023. http://dx.doi.org/10.24265/horizmed.2023.v23n4.03.
- Valdez Santiago R, Villalobos Hernández A, Arenas-Monreal L, Benjet C, Vázquez García A. Conducta suicida en México: análisis comparativo entre población adolescente y adulta. Salud Publica Mex. 2023. Disponible en: https://saludpublica.mx/index.php/spm/article/view/14815
- Valdez Santiago R, Marín Mendoza E, Torres Falcón M, Análisis comparativo del marco legal en salud mental y suicidio en México. Salud Publica Mex. 63:554-564; 2021.
- Hernández Bello L, Hueso Montoro C, Gómez Urquiza JL y Cogollo Milanés Z, Prevalencia y factores asociados a la ideación e intento de suicidio en adolescentes: Revisión sistemática, Rev Esp Salud Pública. 2020; Vol. 94: 2020.
- Soria A, depresión y suicidio, documento estratégico para la promoción de la salud mental, sociedad española de psiquiatría, España: 2022.
- Guevara Tirado A, Síntomas depresivos del cuestionario PHQ-9 asociados a ideación suicida mediante algoritmos de aprendizaje automático en la población peruana. Vertex Revista Argentina De Psiquiatría Volumen 36, Argentina 2025.Disponible en: https://doi.org/10.53680/vertex.v36i167.797.
- Olovacha Chipantiza S, Santamaria Guisamana S. Relación entre ansiedad e ideación suicida en los adolescentes de la fundación proyecto Don Bosco. Psico 2024 Disponible en: https://ojs.unemi.edu.ec/index.php/faso-unemi/article/view/1813.
- Dávila Cervantes C, Luna Contreras M, Intento de suicidio en adolescentes: factores asociados, Rev Chil Pediatr 2019.
- Yepes Sandoval AC, Rubio Gaitán N, Vinaccia Alpi S, Bernal Guerrero S. Relación entre los niveles de autoestima, resiliencia, ideación y riego suicidas en jóvenes indígenas zenúes de Córdoba, Colombia. Psic y Sal 2022; Disponible en: http://dx.doi.org/10.25009/pys.v32i2.2750.
- Olivas Ugarte LO, Universidad César Vallejo, Nicho Almonacid TL, Melendrez-Ugarte DS, Universidad César Vallejo, Universidad César Vallejo. Modelo explicativo de riesgo suicida en estudiantes universitarios de Lima Metropolitana. Lib Rev Peru Psicol 2024. Disponible en: http://dx.doi.org/10.24265/liberabit.2024.v30n1.743.
- Espandian A, Flórez Gerardo, Peleteiro L, Tajes M, Saiz Pilar A. Estrategias de intervención en la prevención de comportamiento suicida en pacientes con trastorno por consumo de sustancias en tiempos de COVID-19, adicciones vol.33, núm. 3: 2021.
- Pedreira Massa JL, Conductas suicidas en la adolescencia: Una guía práctica para la intervención y la prevención, Revista de Psicopatología y Psicología Clínica, 24, 217-237: 2019.
- Azúa Fuentes E, Rojas Carvallo P, Ruiz Poblete S, Acoso escolar (bullying), Rev Chil Pediatr 2020.
- Londoño Muriel V; Cañón Buitrago, Sandra Constanza, Factores de riesgo para conducta suicida en adolescentes escolarizados: revisión de tema, Archivos de Medicina (Col), vol. 20, Núm. 2, 2020.
- Hernández-Quintero IR, Santana-Campas MA. Life skills, sociodemographic variables and suicide risk in college students. 2024. Disponible en: http://dx.doi.org/10.29057/jbapr.v6i11.13172
ANEXOS
Tabla 1. Riesgo de conducta suicida asociada a sexo y edad.
| Riesgo de conducta suicida | p | |||
|---|---|---|---|---|
| Riesgo alto | Riesgo bajo | Total | ||
| Sexo | f (%) | f (%) | f (%) | |
| Femenino | 53(14.13%) | 169(45.07%) | 222(59.20%) | 0.0002* |
| Masculino | 14(3.73%) | 139(37.07%) | 153(40.80%) | |
| Total | 67(17.87%) | 308(82.13%) | 375(100%) | |
| Edad | ||||
| 18 | 3(0.80%) | 41(10.93%) | 44(11.73%) | 0.1612 |
| 19 | 6(1.60%) | 33(8.80%) | 39(10.40%) | |
| 20 | 19(5.07%) | 63(16.80%) | 82(21.87%) | |
| 21 | 13(3.47%) | 89(23.73%) | 102(27.20%) | |
| 22 | 16(4.27%) | 53(14.13%) | 69(18.40%) | |
| 23 | 7(1.87%) | 21(5.60%) | 28(7.47%) | |
| 24 | 2(0.53%) | 4(1.07%) | 6(1.60%) | |
| 25 | 1(0.27%) | 4(1.07%) | 5(1.33%) | |
| Total | 67(17.87%) | 308(82.13%) | 375(100%) | |
Tabla 2. Conducta suicida asociada a semestre y si es trabajador.
Tabla 3. Asociación entre factores psicológicos y Conducta suicida.
| Riesgo bajo de Conducta suicida | Riesgo alto de Conducta suicida | Total | p | |
|---|---|---|---|---|
| Depresión | f (%) | f (%) | f (%) | |
| Mínima | 81(21.60%) | 2(0.53%) | 83(22.13%) | 0.0001* |
| Leve | 123(32.80%) | 13(3.47% | 136(36.27%) | |
| Moderada | 25(6.67%) | 4(1.07%) | 29(7.73%) | |
| Mod. severa | 69(18.40%) | 17(4.53%) | 86(22.93%) | |
| Severa | 10(2.67%) | 31(8.27%) | 41(10.93%) | |
| Total | 308(82.13%) | 67(17.87%) | 375(100.00%) | |
| Ansiedad | 0.0001* | |||
| Muy baja | 196(52.27%) | 14(3.73%) | 210(56.00%) | |
| Moderada | 97(25.87%) | 20(5.33%) | 117(31.20%) | |
| Severa | 15(4.00%) | 33(8.80%) | 48(12.80%) | |
| Total | 308(82.13%) | 67(17.87%) | 375(100.00%) | |
| Autoestima | 0.0001* | |||
| Baja | 139(37.07%) | 21(5.60%) | 160(42.67%) | |
| Normal | 122(32.53%) | 22(5.87%) | 144(38.40%) | |
| Elevada | 47(12.53%) | 24(6.40%) | 71(18.93%) | |
| Total | 308(82.13%) | 67(17.87%) | 375(100.00%) | |