Fiebre de Oroya

21 julio 2025

 

AUTORES

  1. Almudena Basallo Vea-Murguía. Grado de Enfermería. Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa (Zaragoza). España.
  2. María Inés Arbués Pascual. Grado de Enfermería. Centro de Salud de Ejea de los Caballeros. (Zaragoza). España.
  3. María Carmen Albiac Cubeles. Grado de Enfermería. Subdirección Provincial Salud Pública (Zaragoza). España.
  4. Rosana Gracia Marcén. Grado de Enfermería. Centro de Salud de Ejea de los Caballeros. (Zaragoza). España.
  5. Estefania Ndjou’ou Murillo. Grado de Enfermería. Centro de Salud de Ejea de los Caballeros. (Zaragoza). España.
  6. David Sancho Guillén. Grado de Enfermería. 061 Aragón (Zaragoza). España.

 

RESUMEN

La fiebre de Oroya, también conocida como verruga peruana, es una enfermedad infecciosa aguda y crónica que ha afectado históricamente a las regiones andinas de Perú, Ecuador y Colombia. Proviene de la bacteria gram-negativa Bartonella bacilliformis. Esta se transmite a los humanos a través de la picadura de flebótomos del género Lutzomyia. La enfermedad se ha manifestado en estas zonas desde tiempos precolombinos, pero su reconocimiento científico y estudios sistemáticos se han intensificado a finales del siglo XIX. El nombre de “Fiebre de Oroya”; se debe a un brote epidémico devastador que ocurrió en 1870 entre los trabajadores que construían el ferrocarril central de Perú, en la zona de Oroya¹.

Esta enfermedad ha presentado dos fases clínicas distintas: la fase aguda como Fiebre de Oroya propiamente dicha, que se caracteriza por un inicio súbito de fiebre alta, escalofríos, malestar general, dolor de cabeza, dolor muscular y articular, y una anemia hemolítica severa. Aquellos que sobreviven a la fase aguda entran en la fase crónica o eruptiva, conocida como verruga peruana; esta fase se caracteriza por aparición de lesiones cutáneas nodulares de color rojo o violáceo, de tamaño variable, que pueden ser dolorosas y sangrantes⁴.

A pesar de los avances, sigue siendo una enfermedad desatendida que requiere una aproximación integral sostenida para su control y eventual erradicación. La capacidad de delimitar con precisión las áreas endémicas y la carga real de la enfermedad, sumado al conocimiento detallado de los portadores asintomáticos, es fundamental para implementar estrategias de vigilancia epidemiológica mucho más efectivas y dirigidas.

PALABRAS CLAVE

Bartonella bacilliformis, era precolombina, brote epidémico, ferrocarril.

ABSTRACT

The Oroya Fever, also known as Peruvian wart, is an acute and chronic infectious disease that has historically affected the Andean regions of Peru, Ecuador, and Colombia. It is caused by the Gram-negative bacteria Bartonella bacilliformis. This bacterium is transmitted to humans through the bite of sandflies of the genus Lutzomyia. The disease has been present in these areas since pre-Columbian times, but its scientific recognition and systematic studies intensified in the late 19th century. The name «Oroya Fever» derives from a devastating epidemic that occurred in 1870 among workers constructing the Central Railway of Peru, in the Oroya area.

This disease presents two distinct clinical phases: the acute phase, known as Oroya Fever itself, which is characterized by a sudden onset of high fever, chills, general malaise, headache, muscle and joint pain, and severe hemolytic anemia. Those who survive the acute phase enter the chronic or eruptive phase, known as Peruvian wart; this phase is characterized by the appearance of nodular skin lesions that are red or violaceous in color, of variable size, which can be painful and bleeding.

Despite progress, it remains a neglected disease that requires a sustained, comprehensive approach for its control and eventual eradication. The ability to accurately delineate endemic areas and the true burden of the disease, coupled with detailed knowledge of asymptomatic carriers, is essential for implementing much more effective and targeted epidemiological surveillance strategies.

KEY WORDS

Bartonella bacilliformis, pre-columbian era, disease outbreak, railroads.

INTRODUCCIÓN

La fiebre de Oroya representa una amenaza persistente y grave para la salud pública en regiones endémicas en los Andes, particularmente en Perú. La investigación sobre esta enfermedad no es simplemente una cuestión académica, sino una necesidad imperante que subyace en varios pilares fundamentales de la salud y el bienestar social.

En primer lugar, la alta morbilidad y mortalidad asociados con la fiebre de La Oroya justifican plenamente la urgencia de su estudio. Sin un diagnóstico y tratamientos tempranos, la fase aguda de la enfermedad puede progresar rápidamente a una anemia hemolítica severa, inmunosupresión y una alta asociatividad a infecciones oportunistas, con trozos de letalidad que pueden superar el 90% en ausencia de atención médica.

Respecto a algunas de sus estadísticas basadas en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, Lima, Perú, se registraron 111 casos de bartonelosis, con promedio de edad de 15 años. El grupo etario más afectado fue el de dos a siete años con un 42% de pacientes y unos 54,9 pacientes fueron del género femenino².

Por otro lado, hay que tener en cuenta que el único reservorio conocido de Bartonella es el ser humano y esto significa que la enfermedad se mantiene en la población a través de la transmisión de persona a persona a través del vector, la mosca de la arena. Estas moscas suelen ser más activas desde el anochecer hasta el amanecer, lo que incrementa el riesgo de picaduras durante la noche. También se puede transmitir de forma placentaria de madre a hijo durante el embarazo.

MATERIAL Y MÉTODO

Se recolectaron datos de páginas como Pubmed, Scielo, la Universidad Nacional Mayor de San Carlos, medicoverhospitals.in y algunas otras páginas web. Además, destacan palabras clave como brote, precolombinos, ferrocarril y Bartonella bacilliformis. La información que se ha utilizado para la elaboración del proyecto abarca desde los años 1870 hasta la actualidad.

RESULTADOS

A nivel epidemiológico, se pueden delimitar con mayor precisión las áreas geográficas endémicas identificando factores ambientales y socioeconómicos que favorecen la transmisión, así como establecer tasas de incidencia y prevalencia más exactos en poblaciones específicas y grupos de riesgo. Otro resultado crucial sería la identificación y caracterización de los portadores asintomáticos, que actúan como reservorios humanos de Bartonella bacilliformis, y la comprensión de su papel en la persistencia de la enfermedad.

En el ámbito clínico y patogénico, la investigación puede desvelar los mecanismos moleculares exactos por los cuales la Bartonella Bacilliformis infecta y daña a las células humanas, particularmente eritrocitos y células endoteliales, explicando la patogenia de la anemia hemolítica severa y la formación de verrugas. Esto llevaría al descubrimiento de nuevos biomarcadores para el diagnóstico temprano, la predicción de la gravedad y el monitoreo de la respuesta al tratamiento.

En lo que concierne al diagnóstico y al tratamiento, los resultados de investigación incluirían el desarrollo de herramientas diagnósticas más sensibles y accesibles que superen las limitaciones de las técnicas actuales.

CONCLUSIONES

A pesar de los avances de esta patología, sigue siendo una enfermedad desatendida que requiere una aproximación integral sostenida para su control y eventual erradicación. La capacidad de delimitar con precisión las áreas endémicas y la carga real de la enfermedad, sumado al conocimiento detallado de los portadores asintomáticos, es fundamental para implementar estrategias de vigilancia epidemiológica mucho más efectivas y dirigidas.

BIBLIOGRAFÍA

  1. González RC, Maguiña CV, Heras MF, Conde-Salazar GL. Bartonelosis [Internet]. 2007 Dic [citado 20 jun 2025]; 53(209). Disponible en: https://scielo.isciii.es/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0465-546X2007000400006
  2. Guimarães MAF, Xavier LA, Silva AF, Iani FCM, Anjos CMM, Scarponi CFO. Diagnosis of Carrion’s disease: a systematic review in South American countries and meta-analysis. Enferm Infecc Microbiol Clin (Engl Ed). 2025;43(3):165–171. doi: 10.1016/j.eimce.2024.11.004
  3. Patrón-Ordóñez G, Cano-Cárdenas LA. Oroya fever and autoimmune hemolytic anemia: coexistence or complication? Med Clin (Barc). 2021; 156(3):147. doi:10.1016/j.medcli.2019.10.016
  4. Medicover Hospitals. Fiebre de Oroya: síntomas, causas y tratamientos [Internet]. [citado 18 jun 2025]. Disponible en: https://www.medicoverhospitals.in/es/diseases/oroya-fever/

 

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