Fisura anal: artículo monográfico

12 septiembre 2024

 

AUTOR

  1. Javier Monge Martínez. Graduado en Enfermería. Instituto Aragonés de Servicios Sociales. Residencia Personas Mayores «Ciudad de Huesca”.

 

RESUMEN

La fisura anal es una lesión en la región anal que se produce desde la línea pectinea hasta el margen anal. Tiende a manifestarse como una dolorosa úlcera lineal, que disminuye significativamente la calidad de vida de la persona que la padece. Las fisuras las clasificaremos según su evolución en agudas o crónicas, siendo crónicas si la evolución es mayor a seis u ocho semanas. Afecta de manera prácticamente igual a ambos sexos, teniendo más incidencia en personas de mediana edad, sin estar muy clara su causa.

Ante su aparición para su abordaje inicialmente descartamos la presencia de otros procesos patológicos y posteriormente según la evolución y sus características se valora individualmente si se elige un tratamiento quirúrgico o uno conservador mediante medidas higiénico-dietéticas1.

PALABRAS CLAVE

Fisura anal, tratamiento.

ABSTRACT

Anal fissure is an injury in the anal region that occurs from the pectineal line to the anal margin. It tends to manifest as a painful linear ulcer, which significantly reduces the quality of life of the person who suffers from it. We will classify fissures according to their evolution as acute or chronic, being chronic if the evolution is greater than six or eight weeks. It affects both sexes practically equally, having a greater incidence in

middle-aged people, although its cause is not very clear.

Given its appearance, for its approach we will initially rule out the presence of other pathological processes and subsequently, depending on the evolution and its characteristics, it is individually assessed whether a surgical treatment or a conservative one using hygienic-dietary measures is chosen1.

KEY WORDS

Anal fissure, treatment.

DESARROLLO DEL TEMA

La fisura anal es un desgarro de la piel del ano en su zona más externa. Aparece por igual en hombres que en mujeres y generalmente se localiza en la línea posterior del ano (2).

Son la causa más frecuente del dolor anal y sangrado tras la defecación. Se presentan como laceraciones o ulceraciones cortas (< 1 cm) de la dermis, entre el orificio anal y la línea dentada. También las podemos definir como pequeñas grietas o lesiones ulcerosas de morfología elíptica o lineal y de naturaleza benigna que aparecen en la porción más distal del canal anal. La mayoría de ellas ocurren en la línea media-posterior, pero también pueden aparecer en la línea media anterior.

Cuando las fisuras tienen pocos días de evolución se denominan agudas, mientras que cuando tienen 6 o más semanas se consideran crónicas. La aguda es superficial y los bordes son finos y limpios. En la fase crónica la fisura es profunda y los bordes están engrosados y duros. Las fisuras agudas poseen una gran tendencia a curarse espontáneamente, aquella que no lo hace, tiende a cronificarse.

Afecta habitualmente a jóvenes y adultos de mediana edad. Alrededor de medio millón de casos se diagnostican anualmente en Europa3.

Posibles causas:

Su patogenia continúa sin esclarecer totalmente. Más del 85% de las mismas se presentan en la región posterior de la línea media. La presencia de fisuras fuera de esta localización obliga a descartar una enfermedad inflamatoria intestinal, entre otras3.

Las fisuras anales son comunes en bebés, pero pueden aparecer a cualquier edad. En adultos, las fisuras pueden ser causadas por el paso de heces grandes y duras o por diarrea prolongada, que es considerado un factor predisponente. Otros factores pueden incluir:

  • Disminución del flujo sanguíneo en la zona.
  • Demasiada tensión en los músculos del esfínter que controlan el ano.
  • En mujeres después del parto4.
  • En personas con enfermedad inflamatoria intestinal (colitis ulcerosa, enfermedad de Crohn).
  • En personas con patología infecciosa (sífilis, tuberculosis).
  • Tras toxicidad por fármacos (quimioterapia)2.

 

La patogenia de las fisuras crónicas está determinada por la hipertonía del esfínter interno e isquemia regional. La hipertonía genera una alta presión que junto a la pobre vascularización de esta zona produce un índice de perfusión bajo, lo que genera lesión e impide la curación3.

Manifestaciones3:

  • Dolor intenso y desproporcionado durante la defecación o después de la misma, que dura desde minutos a algunas horas.
  • Dolor intenso durante la defecación, alivio breve y pasajero post defecación y, de nuevo, dolor-ardor.
  • Sangrado con sangre fresca «roja viva» no mezclada con las heces que mancha el papel higiénico.
  • Pus y prurito.
  • Tratamiento y cuidado:

 

Ante una sintomatología atípica se deben descartar otros procesos y realizar las pruebas complementarias correspondientes (colonoscopia, biopsia, etc.) antes de iniciar tratamiento. Una vez diagnosticada, las opciones terapéuticas a valorar son varias. La mayoría de las fisuras anales agudas (50-70%) ceden con medidas generales para corregir el estreñimiento y

el dolor. Por medidas generales entendemos:

-Evitar la ingesta de alcohol, picantes y especias.

-Aumentar el consumo de fibra.

-Baños de asiento con agua tibia o caliente.

-Aplicación de pomadas anestésicas o con corticoides, para disminuir el dolor y picor. No se deben usar más de una semana y se aplican minutos antes de la defecación.

-Uso de analgésicos orales.

-Uso de laxantes si precisa.

Si las medidas generales no terminan de ser suficientes se complementa con el tratamiento específico.

Se puede iniciar tratamiento con pomadas que disminuyen la presión relajando el esfínter anal interno. La más usada es la de nitroglicerina. Debe administrarse con guantes para evitar que se absorba en el dedo. El efecto secundario más frecuente es la cefalea (hasta en un 60%), que en ocasiones hace suspender o

que el paciente abandone el tratamiento. No se deben usar en pacientes con

hipotensión, insuficiencia cardíaca, alergia a nitritos o anemia importante. Si no se tolera, no es eficaz o está contraindicada, se puede evaluar el tratamiento con toxina botulínica o la cirugía. La cirugía es el tratamiento más eficaz para la fisura anal crónica, pero como en algunos pacientes produce incontinencia

anal, se recomienda intentar agotar al máximo el tratamiento médico (2). En las fisuras crónicas el tratamiento suele ser quirúrgico, porque no responden a las medidas conservadoras.

La cirugía va encaminada a vencer el espasmo esfinteriano. Consiste en la sección de la parte baja del esfínter anal interno, produciendo una disminución de la fuerza de cierre del ano en un centímetro de su longitud, aproximadamente. Esto no suele causar incontinencia en una persona con un canal anal íntegro. Pero en mujeres que se lesiona durante el parto el esfínter anal externo (que rodea el esfínter interno), si que puede causar incontinencia. Lo mismo ocurre en pacientes que ya hayan sido intervenidos del canal anal. El esfínter anal interno que se corta durante una cirugía, no se puede volver a unir por lo que este la lesión sería considerada como irreversible.

 

CONCLUSIÓN

La fisura anal es uno de los denominados trastornos anorrectales más comunes. Se caracteriza por una lesión superficial que provoca dolor e incapacidad a la persona que la padece. Puede darse en cualquier momento de la vida, aunque más en edades tempranas que tardías. Su tratamiento quirúrgico es eficaz, pero en determinados pacientes puede provocar una incontinencia fecal irreversible, en estos casos se busca exprimir el tratamiento conservado. Por tanto, en este trastorno es muy importante realizar una valoración individual de cada caso. Tanto en el tratamiento conservador tenemos que hacerle entender al paciente cómo se lleva a cabo y en el quirúrgico informar de las ventajas y desventajas.

 

BIBLIOGRAFÍA

  1. Arroyo A, Montes E, Calderón T, Blesa I, Elía M, Salgado G el al. Tratamiento de la fisura anal: algoritmo de actuación. Documento de consenso de la Asociación Española de Coloproctología y la Sección de Coloproctología de la Asociación Española de Cirujanos. Els [Internet]. 2018 [Acceso el 25 de agosto de 2024]; 96(5): 260-267. Disponible en: https://www.elsevier.es/es-revista-cirugia-espanola-36-articulo-tratamiento-fisura-anal-algoritmo-actuacion–S 0009739X18300629
  2. Moreira VF, López San Román A. Fisura anal. Scielo [Internet] 2007 [Acceso el 27 de agosto 2024]; 99 (10). Disponible en: http://scielo.isciii.es/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1130-01082007001000011
  3. E. Martinena Padial, J. Pozuelos Estrada, J. Fernández Díaz, L. Marín Lencero. Las fisuras anales. Elsevier [Internet] 2001 [Acceso el 26 de agosto de 2024]; vol. 37 (4): páginas 170-191. Disponible en: https://www.elsevier.es/es-revista-medicina-integral-63-pdf-10021659
  4. Fisura anal. MedlinePlus en español [Internet]. Bethesda (MD): Biblioteca Nacional de Medicina (EE.UU.); [actualizado 17 mayo 2020; acceso el 27 de agosto de 2024]. Disponible en: https://medlineplus.gov/spanish/ency/article/001130.htm

 

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