AUTORES
- Lorena Cano González. Enfermera. Hospital Royo Villanova. Zaragoza, España.
- Alba Bernad Notivol. Enfermera. Hospital Royo Villanova. Zaragoza, España.
- Clara Belenguer Pascual. Enfermera. Hospital Royo Villanova. Zaragoza, España.
- Cristina Georgiana Ungureanu Ungureanu. Enfermera. Hospital Royo Villanova. Zaragoza, España.
- Virginia Ortiz Castán. Enfermera. Clínica Viamed Montecanal, Zaragoza, España.
RESUMEN
La trombosis venosa superficial de los miembros inferiores es una enfermedad trombótica que, pese a su localización en el sistema venoso superficial, puede asociarse a extensión hacia el sistema venoso profundo y a embolia pulmonar. Se presenta una revisión monográfica basada en un caso atendido en un servicio de Urgencias: mujer de 67 años con empastamiento y aumento de volumen de la extremidad inferior izquierda, acompañado de molestias de unas 48 horas de evolución. La exploración mostró edema y signos clínicos sugestivos de enfermedad venosa, sin alteraciones hemodinámicas ni respiratorias. La analítica evidenció elevación del dímero D y la ecografía Doppler confirmó una trombosis venosa superficial extensa, superior a 5 cm y de al menos 10 cm, localizada en la cara lateral del tercio proximal de la pierna izquierda, sin trombosis venosa profunda y sin proximidad inferior a 3 cm al sistema venoso profundo. Se administró fondaparinux y vendaje, con alta domiciliaria, tratamiento anticoagulante y seguimiento ambulatorio. El caso permite revisar la relevancia de la ecografía, la estratificación del riesgo de progresión, el tratamiento anticoagulante y la educación sanitaria realizada por el personal de Enfermería.
PALABRAS CLAVE
Trombosis venosa superficial, tromboembolismo venoso, fondaparinux, ecografía doppler, urgencias, cuidados de enfermería.
INTRODUCCIÓN
La trombosis venosa superficial consiste en la formación de un trombo en una vena del sistema superficial, acompañado con frecuencia de inflamación local. Durante años se consideró un proceso fundamentalmente benigno; sin embargo, la evidencia ha demostrado que puede coexistir con trombosis venosa profunda o embolia pulmonar y que, en determinados perfiles, existe riesgo de progresión tromboembólica1,2. Una revisión sistemática y metaanálisis estimó una prevalencia de trombosis venosa profunda concomitante del 18,1 % y de embolia pulmonar del 6,9 % en personas con trombosis venosa superficial, lo que refuerza la necesidad de una valoración diagnóstica adecuada2.
La presentación habitual incluye dolor, eritema, induración o un cordón venoso palpable, aunque la expresión clínica puede variar. La ecografía dúplex constituye una herramienta fundamental porque permite confirmar la localización y extensión del trombo y, especialmente, descartar afectación del sistema venoso profundo. La longitud del segmento trombosado y su distancia respecto a las uniones con el sistema profundo influyen directamente en la elección terapéutica3,4.
En las trombosis superficiales de extremidades inferiores de 5 cm o más y alejadas al menos 3 cm de la unión con el sistema venoso profundo, las guías europeas respaldan la anticoagulación, siendo fondaparinux 2,5 mg una vez al día durante 45 días una de las estrategias con mayor respaldo científico3,5. El ensayo CALISTO demostró una reducción significativa de las complicaciones tromboembólicas con esta pauta, con una frecuencia muy baja de hemorragia mayor5.
OBJETIVOS
Objetivo general: analizar el abordaje clínico de una trombosis venosa superficial extensa de la extremidad inferior diagnosticada en Urgencias, integrando los hallazgos del caso con la evidencia científica disponible.
Objetivos específicos: describir los signos clínicos y las pruebas complementarias empleadas; valorar la importancia de la ecografía Doppler para descartar trombosis venosa profunda; revisar la indicación de fondaparinux en la trombosis venosa superficial extensa; identificar aspectos relevantes del seguimiento y de la educación sanitaria; y destacar la participación del personal de Enfermería en la administración segura del tratamiento y la detección precoz de complicaciones.
MÉTODO
Se realizó una revisión monográfica de carácter descriptivo a partir de un informe de alta de Urgencias de dos páginas, correspondiente a una persona adulta atendida por síntomas en la extremidad inferior izquierda. Para preservar la confidencialidad, no se incorporan al artículo datos identificativos. Se extrajeron antecedentes clínicos relevantes, motivo de consulta, exploración física, pruebas complementarias, evolución, diagnóstico y tratamiento.
La información clínica se contrastó con literatura científica sobre trombosis venosa superficial, priorizando guías de práctica clínica, ensayos clínicos y revisiones sistemáticas indexadas en PubMed. La redacción se realizó mediante síntesis propia, evitando la reproducción literal de las fuentes y empleando referencias numeradas según el estilo Vancouver.
RESULTADOS
La persona atendida, de 67 años, consultó por empastamiento general y aumento de volumen de la extremidad inferior izquierda, acompañado de una sensación descrita como molestia o quemazón de aproximadamente 48 horas de evolución. No se identificó antecedente traumático ni sobreesfuerzo previo. Entre los antecedentes recogidos figuraban tiroidectomía, hipertensión arterial, dislipemia, hipotiroidismo y migraña, además de alergia a diversos antiinflamatorios no esteroideos.
A su llegada se encontraba hemodinámicamente estable, con presión arterial de 138/86 mmHg, frecuencia cardiaca de 74 latidos por minuto, temperatura de 36,3 °C y saturación de oxígeno del 96 %. La exploración de la extremidad inferior izquierda mostró aumento de volumen respecto a la contralateral, sin hematoma, equimosis ni alteración de la integridad cutánea. Se describió empastamiento, signo de Olow positivo, signo de Homans positivo y un cordón venoso palpable en la región lateroexterna de aproximadamente 10 cm.
En la analítica destacaba un dímero D de 1106 ng/mL, con función renal conservada y proteína C reactiva discretamente elevada. La ecografía Doppler mostró una trombosis venosa superficial de más de 5 cm de extensión —al menos 10 cm— en la cara lateral del tercio proximal de la pierna izquierda, con extensión posterior hacia la vena de Giacomini. No se observó proximidad inferior a 3 cm al sistema venoso profundo ni signos de trombosis venosa profunda en los territorios explorados.
En Urgencias se administró la primera dosis de fondaparinux y se realizó vendaje. Se decidió el alta domiciliaria con fondaparinux 2,5 mg por vía subcutánea cada 24 horas durante 30 días, paracetamol durante siete días y control evolutivo por Atención Primaria. También se proporcionó información sobre signos y síntomas de alarma que justificarían una nueva valoración urgente.
DISCUSIÓN
El caso reúne varios elementos que justifican una valoración activa del riesgo tromboembólico. La extensión del trombo es clínicamente relevante: la literatura diferencia las trombosis superficiales pequeñas y alejadas del sistema profundo de aquellas de 5 cm o más, en las que la anticoagulación adquiere un papel central3,4. Además, el hecho de que la ecografía descartará trombosis venosa profunda concomitante y confirmara una distancia superior a 3 cm respecto al sistema profundo permitió orientar el tratamiento como trombosis venosa superficial extensa, sin necesidad de aplicar de entrada una pauta equivalente a la de una trombosis venosa profunda3.
La utilidad del dímero D debe interpretarse dentro del contexto clínico. Su elevación puede apoyar la sospecha de enfermedad tromboembólica, pero carece de especificidad suficiente para establecer por sí sola el diagnóstico. En este caso, el elemento decisivo fue la ecografía Doppler, que caracterizó la extensión y descartó afectación profunda. Esta precaución resulta especialmente pertinente porque la asociación entre trombosis venosa superficial, trombosis venosa profunda y embolia pulmonar está bien documentada2,6.
Respecto al tratamiento, fondaparinux cuenta con evidencia sólida. En el ensayo CALISTO, que incluyó 3002 pacientes con trombosis venosa superficial sintomática, la administración de 2,5 mg diarios durante 45 días redujo el resultado combinado de muerte, embolia pulmonar, trombosis venosa profunda, extensión o recurrencia sintomática desde el 5,9 % con placebo hasta el 0,9 % con fondaparinux, sin aumento relevante de hemorragia mayor5. Revisiones posteriores mantienen fondaparinux 2,5 mg al día durante 45 días como una opción de referencia para gran parte de las trombosis superficiales de miembros inferiores que requieren anticoagulación4,7.
Existe, no obstante, una diferencia entre la duración de 30 días prescrita en el informe y los 45 días utilizados en CALISTO y recomendados habitualmente para trombosis superficial de 5 cm o más situada a más de 3 cm del sistema venoso profundo3-5. Esta observación no permite juzgar una decisión clínica individual sin conocer todos los condicionantes de la paciente, pero sí constituye un aspecto pertinente para el seguimiento por Atención Primaria y la conciliación terapéutica.
El personal de Enfermería tiene un papel relevante durante todo el proceso. Además de colaborar en la valoración clínica y vigilar la evolución de la extremidad, resulta esencial comprobar la correcta administración subcutánea del anticoagulante, enseñar la técnica cuando el tratamiento continúa en domicilio, revisar posibles manifestaciones hemorrágicas y reforzar la adherencia. También debe ofrecerse educación sanitaria clara sobre signos de alarma, entre ellos aumento brusco del edema o dolor, progresión del eritema, disnea, dolor torácico, hemoptisis, síncope o sangrado anormal. El seguimiento coordinado facilita detectar tanto progresión trombótica como complicaciones derivadas del tratamiento.
Finalmente, la valoración debe individualizarse. La evidencia reciente señala que factores como antecedentes de tromboembolismo venoso, cáncer y determinadas características clínicas pueden relacionarse con mayor riesgo de propagación, aunque la capacidad predictiva aislada de cada factor sigue siendo limitada6). Por ello, la combinación de anamnesis, exploración, ecografía y seguimiento continúa siendo fundamental.
CONCLUSIONES
La trombosis venosa superficial extensa no debe considerarse un proceso trivial, ya que puede asociarse a trombosis venosa profunda y embolia pulmonar. En el caso analizado, la ecografía Doppler permitió confirmar una trombosis superficial de al menos 10 cm y excluir afectación del sistema venoso profundo, información determinante para orientar el tratamiento.
La anticoagulación con fondaparinux 2,5 mg diarios está respaldada por ensayos clínicos y guías para trombosis venosas superficiales extensas con características similares. La duración del tratamiento debe individualizarse y revisarse durante el seguimiento, teniendo en cuenta que gran parte de la evidencia disponible se basa en pautas de 45 días.
La atención no finaliza con el diagnóstico y el alta. La educación sanitaria, la enseñanza de la administración subcutánea, la vigilancia de sangrado y la identificación de síntomas compatibles con progresión tromboembólica son componentes esenciales. En este contexto, el personal de Enfermería contribuye de manera directa a la seguridad, continuidad asistencial y adherencia terapéutica.
BIBLIOGRAFÍA
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- Kakkos SK, Gohel M, Baekgaard N, Bauersachs R, Bellmunt-Montoya S, Black SA, et al. Editor’s Choice – European Society for Vascular Surgery (ESVS) 2021 Clinical Practice Guidelines on the Management of Venous Thrombosis. Eur J Vasc Endovasc Surg. 2021;61(1):9-82. doi:10.1016/j.ejvs.2020.09.023.
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- van Royen FSA, van Smeden M, van Doorn S, Rutten FH, Geersing GJ. Predictive factors of clot propagation in patients with superficial venous thrombosis towards deep venous thrombosis and pulmonary embolism: a systematic review and meta-analysis. BMJ Open. 2024;14(4):e074818. doi:10.1136/bmjopen-2023-074818.
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Notas extraídas del informe original
Se transcriben a continuación las notas clínicas relevantes de cada página. Se han omitido nombres, números de historia, documentos identificativos, domicilio, teléfono, número de Seguridad Social y otros datos personales.
Página 1
Servicio de Urgencias. Fecha de ingreso: 25/07/2026, 08:10. Mujer de 67 años que acude por problemas de extremidades sin especificar.
Antecedentes personales: tiroidectomía, hipertensión arterial, dislipemia, hipotiroidismo y migraña. Tratamiento habitual consignado en el informe: cetirizina, pravastatina/fenofibrato, Relert, Eutirox, hidroferol y paracetamol, entre otros. Alergia a antiinflamatorios no esteroideos, incluyendo salicilatos/pirazolonas y otros grupos especificados en el documento.
Enfermedad actual: empastamiento general y aumento de volumen de miembro inferior izquierdo, con “molestia o quemazón” de unas 48 horas de evolución. Sin antecedente traumático ni sobreesfuerzo. Refiere haber notado molestias similares previamente, aunque en menor medida. Había tomado paracetamol.
Exploración general: presión arterial 138/86 mmHg; frecuencia cardiaca 74 latidos/min; temperatura 36,30 °C; saturación de oxígeno 96 %. Buen estado general, consciente y orientada, eupneica y afebril.
Exploración de extremidad inferior izquierda: sin deformidades; aumento de volumen general respecto a la contralateral; sin hematoma ni equimosis; integridad cutánea conservada y sin aumento de temperatura. Empastamiento de la extremidad. Signo de Olow positivo y signo de Homans positivo. Cordón venoso en región lateroexterna de aproximadamente 10 cm.
Pruebas complementarias: glucosa 101 mg/dL; potasio 4,41 mEq/L; creatinina 0,736 mg/dL; sodio 142,8 mEq/L; filtrado glomerular estimado 84,651 mL/min/1,73 m²; urea 37,3 mg/dL; dímero D 1106 ng/mL; proteína C reactiva 0,56 mg/dL. Hemograma y resto sin alteraciones.
Ecografía Doppler: trombosis venosa superficial con extensión superior a 5 cm (al menos 10 cm).
Página 2
La trombosis se localiza en la cara lateral del tercio proximal de la pierna izquierda y se extiende posteriormente hacia la vena de Giacomini. No se aprecia proximidad inferior a 3 cm al sistema venoso profundo. No se observan signos de trombosis venosa profunda en los territorios estudiados, desde vena femoral común hasta troncos tibioperoneos. Cayados safenos mayor y menor permeables.
Conclusión ecográfica: trombosis venosa superficial de extensión superior a 5 cm (al menos 10 cm), sin signos de trombosis venosa profunda y sin proximidad inferior a 3 cm al sistema venoso profundo.
Tratamiento recibido en Urgencias: vendaje y primera dosis de Arixtra (fondaparinux).
Evolución: se informa a la paciente y se decide alta domiciliaria con control evolutivo por su profesional de Atención Primaria. Se explican signos y síntomas de alarma por los que debe volver a consultar.
Impresión diagnóstica: trombosis venosa; trombosis venosa superficial.
Tratamiento de alta: Arixtra 2,5 mg/0,5 mL, una jeringa precargada cada 24 horas durante 30 días a la misma hora; paracetamol 1 g por vía oral cada 8 horas durante 7 días; resto de tratamiento según receta electrónica. Si existe empeoramiento clínico o aparecen signos de alarma, reconsultar. Control por Atención Primaria.