AUTORES
- Alba de Marco Romera. Enfermera en Hospital Royo Villanova, Zaragoza.
- Víctor Daniel Narváez Montenegro. Enfermero en Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa, Zaragoza.
- Carolina Cossié Esteban. Enfermera en Hospital Royo Villanova, Zaragoza.
- Laura Bambó Pilarcés. Enfermera en Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa, Zaragoza.
- Alicia Martín Blasco. Enfermera en Hospital Royo Villanova, Zaragoza.
- Julia Clemente Marcuello. Enfermera en Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa, Zaragoza.
RESUMEN
Paciente varón de 68 años que ingresa en unidad de hospitalización de traumatología por fractura de cadera intervenida con prótesis derecha. Se realiza valoración de enfermería al ingreso en la planta según las necesidades de Virginia Henderson. Se establecen diagnósticos de enfermería teniendo en cuenta el estado general actual del paciente y se establecen actividades enfocadas a proporcionar la mejor asistencia clínica durante su periodo de ingreso.
PALABRAS CLAVE
Fractura de cadera, diagnóstico de enfermería.
ABSTRACT
A 68-year-old male patient was admitted to the traumatology hospitalisation unit due to a hip fracture with a right hip prosthesis. Nursing assessment was carried out on admission to the ward according to the needs of Virginia Henderson. Nursing diagnoses are established taking into account the patient’s current general condition and activities are established focused on providing the best clinical care during the period of admission.
KEY WORDS
Hip fracture, nursing diagnosis.
INTRODUCCIÓN
La unión de la extremidad inferior a través del fémur con la cintura pélvica conforma la articulación de la cadera o coxofemoral. Las fracturas de cadera son lesiones óseas en las que se ve afectada la región proximal del fémur. Se clasifican según la localización de la fractura pudiendo ser trocantéreas, más común en personas mayores; o de cuello del fémur, en población joven con mejor pronóstico. Supone una afección común a muchas personas en todo el mundo, principalmente de la tercera edad, haciendo de estas un problema de salud pública1.
Su incidencia se encuentra en ascenso con respecto a los años 90 con previsiones al alza. La recuperación post trauma, principalmente postquirúrgica es complicada, prolongada en el tiempo y no siempre se logra recuperar el nivel de autonomía previo a la lesión2.
Si bien las intervenciones asistenciales han ido evolucionando con los años, la prevención como tratamiento primario, evaluando los factores de riesgo, es también una pieza clave para la reducción de la incidencia. Algunos de los factores protectores inherentemente ligados a esta prevención son la dieta saludable, aporte de vitaminas y nutrientes esenciales (magnesio, potasio, vitamina C, calcio, etc.) y realización de actividad física regular. Algunas medidas de prevención concretas incluyen la prevención de caídas que suponen el 87% de las causas de fractura de cadera, mediante instalación de apoyos e instrumentos de estabilidad (bastones, muletas, andadores) y evasión de superficies irregulares para caminar2.
El proceso de tratamiento en su conjunto es una cuestión importante, destacando no solo el abordaje quirúrgico sino la preparación prequirúrgica, los antecedentes médicos y factores asociados, así como las estrategias establecidas tras conocerse el diagnóstico de fractura3.
La evidencia científica ha encontrado una correlación directamente proporcional entre la edad de la persona afectada, el estado cognitivo y condición física previos a la intervención con respecto al nivel de recuperación de funcionalidad1.
PRESENTACIÓN CASO CLÍNICO
Varón de 68 años acude a urgencias tras sufrir una caída en su domicilio que resultó en una fractura de cadera. El paciente, que reside solo, pudo llamar a emergencias tras el accidente. Posteriormente, se realizan pruebas diagnósticas de imagen (radiografía y TAC) y se decide realizar intervención de urgencia para colocación de prótesis derecha. Es ingresado en planta de hospitalización traumatológica tras dicha intervención.
Antecedentes clínicos:
- Hipertenso.
- Fumador.
- Osteoartrosis.
- Obeso.
- Diabético.
VALORACIÓN DE VIRGINIA HENDERSON Y DIAGNÓSTICOS DE ENFERMERÍA POR TAXONOMÍA NANDA, NOC, NIC4-6
Se realiza valoración de las necesidades del paciente según Virginia Henderson al ingreso en la unidad de hospitalización de traumatología.
Constantes al ingreso en planta:
- Tensión arterial: 135/78 mmHg.
- Frecuencia cardíaca: 76 lpm.
- Frecuencia respiratoria: 13 rpm.
- Temperatura: 36,3ºC.
- Saturación de oxígeno: 99%
- Peso: 90 kg.
- Talla: 175cm.
Oxigenación:
Paciente sube de quirófano con gafas nasales a 2L. Se comprueba saturación a 99%.
Alimentación e hidratación:
Debe permanecer en ayunas durante 6 horas por anestesia general. Transcurridas esas horas y tras la primera micción espontánea, se inicia tolerancia a líquidos. Si no hay incidencias, se amplía a dieta blanda con precaución.
Al día siguiente se solicitará dieta basal baja en sal para diabéticos.
Eliminación:
Se comenta con el paciente la importancia de avisar cuando realice la primera micción postquirúrgica, para asegurarse que no ha generado una retención de orina y va eliminando correctamente la anestesia.
No precisa de sondaje vesical, avisará cuando tenga necesidad de orinar o hacer deposición para lo que se coloca una botella o una cuña.
Refiere tener dificultades habituales para ir al baño.
NANDA [00015]: Riesgo de estreñimiento.
Susceptible de evacuación infrecuente o difícil de heces, que puede comprometer la salud.
Dominio 3: eliminación e intercambio; Clase 2: función gastrointestinal; Necesidad 3: eliminación.
NOC (1902). Control del riesgo.
Indicadores:
190201. Reconoce los factores de riesgo personales.
190202. Controla los factores de riesgo ambientales.
190204. Desarrolla estrategias de control del riesgo efectivas.
NIC (6610). Identificación de riesgos.
Actividades:
Identificar los recursos del centro para ayudar a disminuir los factores de riesgo.
Determinar el cumplimiento de los tratamientos médicos y de enfermería.
Aplicar actividades de reducción del riesgo.
Movilidad y posturas adecuadas:
Paciente con movilidad reducida, parcialmente dependiente para actividades de la vida diaria. Habitualmente se ayuda en su domicilio de un bastón que le proporciona estabilidad.
Por el momento las movilizaciones se realizarán sobre el lado no afectado. Los primeros días estará encamado.
Se irán incorporando progresivamente la movilización para sentar en el sillón y comenzar la sedestación y pequeños paseos.
Descanso y sueño:
Habitualmente en casa descansa sin coadyuvantes por lo que no se pauta medicación para ayudar a conciliar sueño y se modificará el tratamiento en función de las necesidades de descanso del paciente.
Vestirse y desvestirse:
Se proporciona pijama de hospitalización limpio todos los días. Necesidad sin alteraciones.
Termorregulación:
Durante los próximos días es importante controlar por turno la temperatura del paciente, para descartar ninguna complicación.
Higiene e integridad de la piel:
Se cura la herida quirúrgica el día posterior a la intervención, utilizando el procedimiento de cura Mölndal para heridas traumatológicas.
Portador de un drenaje de tipo Jackson Pratt con vacío, de contenido serohemático y poco activo.
Evitar peligros del entorno:
Se trata la herida con la correcta regla de asepsia necesaria para evitar infecciones de la herida quirúrgica. El paciente no se encuentra demasiado colaborador por su estado de ánimo, pero se trata de hacerle partícipe de su estado físico y cómo puede contribuir en su cuidado.
NANDA [00266]: Riesgo de infección de la herida quirúrgica.
Susceptible de sufrir una invasión de organismos patógenos de la herida quirúrgica, que puede comprometer la salud.
Dominio 11: seguridad/protección; Clase 1: infección; Necesidad 9: Evitar peligros/seguridad.
NOC (1924). Control del riesgo: proceso infeccioso.
Indicadores:
192401. Reconoce los factores de riesgo personales de infección.
192405. Identifica signos y síntomas de infección.
192415. Practica la higiene de manos.
192416. Práctica estrategias de control de la infección.
NIC (6550). Protección contra las infecciones.
Actividades:
Asegurar una técnica de cuidado de heridas adecuada.
Usar guantes estériles, según corresponda.
Lavarse las manos antes y después de cada actividad de cuidados del paciente.
Instruir al paciente y a la familia acerca de los signos y síntomas de infección y cuando se deben notificar al cuidador.
NANDA [00246]: Riesgo de retraso en la recuperación quirúrgica.
Susceptible de requerir un aumento del número de días de postoperatorio necesarios para iniciar y realizar actividades para el mantenimiento de la vida, la salud y el bienestar, que puede comprometer la salud.
NOC (2303). Recuperación posterior al procedimiento.
Indicadores:
230315. Tolerancia de la deambulación.
230318. Defecación.
230327. Perfusión tisular de la herida.
NIC (3440). Cuidados del sitio de incisión.
Actividades:
Inspeccionar el sitio de incisión por si hubiera eritema, inflamación o signos de dehiscencia o evisceración.
Vigilar el proceso de curación en el sitio de la incisión.
Observar las características de cualquier drenaje.
Comunicación:
Paciente poco comunicativo y participativo.
Acompañado de familiares atentos a su cuidado que tratan de animar y ayudar en su cuidado.
Creencias y valores:
Creyente. Sin alteración en esta necesidad.
Actividades recreativas y ocupacionales:
Se encuentra bastante desanimado tras la caída sufrida y se encuentra con pocas ganas de avanzar en el proceso de recuperación de su estado de salud.
Aprendizaje, curiosidad y uso de recursos disponibles:
Se desconoce.
Autorrealización:
Jubilado.
CONCLUSIONES
La importancia de desarrollar un plan de cuidados que no solo se lleve a cabo durante la estancia en el hospital, sino que también permita una rehabilitación tras el alta será prioritario. La recuperación deberá integrarse dentro de las actividades permitiendo la participación activa del paciente durante el proceso mediante la educación para la salud. Incidir en la reducción de algunos hábitos como el tabaco o el sedentarismo para favorecer las mejores condiciones. La presencia de otros profesionales en los campos de fisioterapia, terapia ocupacional y psicología lograrán crear un abordaje que recoge de manera global y multidisciplinar las necesidades que tendrá el paciente tras su salida hospitalaria.
El paciente vive solo, por lo que la evaluación cuidadosa de su entorno doméstico o el apoyo que puede requerir tras la vuelta a la normalidad debe ser estudiada. La familia también juega un papel fundamental, ya que se muestra colaboradora y facilitará la readaptación a la vida que llevaba el paciente antes de la intervención.
BIBLIOGRAFÍA
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