Fracturas en tallo verde. Artículo monográfico

1 febrero 2024

AUTORES

  1. Jorge Ederra Mampel. Fisioterapeuta en el Servicio Aragonés de Salud.
  2. Alba Yus Val. Fisioterapeuta en Hospital de Alcañiz (SALUD).
  3. Izaskun Zarraluqui Anciso. Fisioterapeuta en el Servicio Aragonés de Salud.
  4. María Serrano Lavilla. Fisioterapeuta Educativa en la Diputación General de Aragón.
  5. Clara Lorente Rodrigo. Fisioterapeuta en el Servicio Aragonés de Salud.
  6. Laura Alejos Telmo. Fisioterapeuta en el Hospital de Alcañiz.
  7. Ramiro Arbex Solanas. Fisioterapeuta en Residencia Pública.

 

RESUMEN

Las fracturas de tallo verde son lesiones óseas comunes en la infancia, afectando principalmente a los huesos largos del cuerpo. Aunque estas fracturas comparten similitudes con las fracturas en adultos, su presentación, diagnóstico y tratamiento requieren una consideración especial debido a las características únicas del esqueleto infantil.

Estas fracturas son más comunes en los huesos largos, como los huesos del antebrazo y la pierna. El tratamiento generalmente implica inmovilizar el hueso con un yeso o una férula para permitir la curación adecuada.

Las fracturas de tallo verde son lesiones ortopédicas comunes en la población pediátrica, destacando la importancia de un enfoque clínico y terapéutico específico. La comprensión de la etiología, la presentación clínica y las opciones de tratamiento es esencial para proporcionar atención médica efectiva y garantizar una recuperación exitosa en los niños afectados por este tipo de fracturas.

PALABRAS CLAVE

Fracturas óseas, diagnóstico, tratamiento.

ABSTRACT

Greenstick fractures are common bone injuries throughout childhood, primarily affecting the long bones of the body. Although these fractures share similarities with adult fractures, their presentation, diagnosis, and treatment require a special consideration due to the unique characteristics of the children’s skeleton.

These fractures are most common in long bones, such as the forearm and leg bones. Treatment generally involves immobilizing the bone with a cast or splint to allow for proper healing.

Greenstick fractures are common orthopedic injuries in the pediatric population, emphasizing the importance of a specific clinical and therapeutic approach. Understanding the etiology, clinical presentation, and treatment options is essential to provide effective medical care and to ensure successful recovery in children affected by this type of fracture.

KEY WORDS

Fractures, bone, diagnosis, orthotic device.

DESARROLLO DEL TEMA

Una fractura es una interrupción de la continuidad parcial o completa de un hueso o cartílago que puede conllevar el desplazamiento de alguno de los segmentos afectados. Estas lesiones óseas pueden ocurrir debido a traumatismos directos, a traumatismos indirectos, a fracturas patológicas (tumores, enfermedades metabólicas) o por fatiga y estrés del tejido (fracturas por estrés)1,2.

Con el objetivo de elaborar guías para su tratamiento, conocer el pronóstico y poder realizar estudios sobre ellas, se han descrito diferentes clasificaciones para las fracturas2:

Según su exposición:

  • Abiertas: El extremo óseo sale al medio externo.
  • Cerradas: Ningún fragmento toma contacto con el exterior.

 

Según el trazo de fracturas:

  • Transversal: Perpendicular al eje.
  • Oblicua: Diagonal al eje.
  • Espiroidea: Debido a fuerzas torsionales.
  • Conminuta: Se diferencian más de 3 fragmentos separados.
  • Segmentaria: Queda un segmento libre entre un extremo y otro de la fractura.
  • Por avulsión: El tendón o ligamento arranca el extremo óseo en el que se insertan.
  • Impactada: Debido a fuerzas compresivas un segmento queda comprimido en otro.
  • En rodete: El hueso se comba en un lateral. Más comunes en niños.
  • En tallo verde: Más común en niños, el lado que recibe la fuerza no se lesiona y el contrario se fractura. El hueso no sufre acortamiento, pero puede sufrir cambios en su eje en la línea de fractura.

 

Otros tipos de clasificaciones: Clasificación de Salter y Harris (cartílago de crecimiento), la clasificación de Gustilo y Anderson (fracturas abiertas), etc.

Las fracturas de tallo verde son más comunes en los niños que se encuentran en pleno crecimiento y desarrollo. A diferencia de los adultos, cuyos huesos tienden a romperse completamente, los huesos de los niños son más flexibles y propensos a doblarse. Este tipo de fractura ocurre cuando una fuerza aplicada al hueso es lo suficientemente fuerte como para causar una ruptura parcial, dejando una parte del hueso íntegra. Su nombre proviene de la similitud de esta lesión con la rotura del tallo verde de una planta: ambas se quiebran por la zona de la convexidad, pero el tejido de la concavidad permanece inalterado3,4.

Representan aproximadamente el 15-20% de todas las fracturas pediátricas, con una incidencia máxima entre los 5 y 10 años Los niños más pequeños tienden a experimentar fracturas supracondíleas del húmero, mientras que los adolescentes pueden sufrir fracturas de tallo verde en huesos largos, como la tibia y el fémur3,4.

Las fracturas de tallo verde generalmente ocurren como resultado de fuerzas traumáticas agudas, como caídas durante actividades recreativas o deportivas. La flexibilidad de los huesos en crecimiento cuyo contenido en colágeno es mayor hace que sean más propensos a doblarse antes de romperse por completo, caracterizando así este tipo de fracturas3,4.

Los factores de riesgo más destacables de este tipo de fracturas son2,4:

  • Edad: Son mucho más comunes en niños en etapa de desarrollo.
  • Actividad física y falta de aprendizaje: La suma de actividad física intensa y la falta de experiencia en la realización, aumentan las probabilidades de caídas y lesiones.
  • Falta de coordinación motora: Aumenta riesgo de caída y lesiones.
  • Desarrollo óseo: Los huesos en etapa de crecimiento son más propensos a sufrir fracturas en tallo verde.
  • Osteoporosis infantil: Una disminución de la mineralización ósea, es un factor de riesgo añadido.
  • Otros: Factores ambientales, genética, supervisión insuficiente.

 

La clínica de esta lesión ósea suele incluir: dolor localizado, hinchazón y, en algunos casos, deformidad leve en el área afectada. Los niños pueden presentar resistencia al movimiento del miembro lesionado debido al dolor. Es fundamental realizar una evaluación clínica exhaustiva para determinar la extensión y gravedad de la fractura3,4.

El diagnóstico de fracturas de tallo verde se basa en evaluaciones clínicas y confirmación radiográfica. Las radiografías revelarán la naturaleza parcial de la fractura, proporcionando información esencial para planificar el tratamiento. En algunos casos, las imágenes adicionales, como la resonancia magnética, pueden ser útiles para evaluar lesiones de tejidos blandos asociadas3,4.

El tratamiento principal es el conservador3,4,5,6:

  • En primera instancia se valorará si es necesaria una reducción de la fractura. Si la angulación no supera los 15º-20º se realiza la inmovilización sin reducción del hueso afectado para facilitar la curación. En determinadas ocasiones la reducción se debe realizar en el quirófano bajo anestesia general y control radioscópico. Esta maniobra es una combinación de tracción y corrección de angulación. En algunos casos será necesario romper la cortical que permanece intacta para realizar la reducción correcta.
  • Tratamiento ortopédico: Se utilizará una férula o un yeso para mantener la extremidad afectada en una posición que favorezca la alineación adecuada del hueso fracturado. La inmovilización ayuda a prevenir movimientos no deseados que pudieran interferir con el proceso de curación. El método dependerá de la ubicación y la gravedad de la fractura.
  • Tratamiento farmacológico: Se recetarán analgésico y antinflamatorios si es necesario para el control del dolor y la inflamación.
  • Reducción de carga: Durante el proceso de curación, se reducirá e incluso restringirá la carga de peso de la extremidad afectada para favorecer la curación y reducir el riesgo de recidiva.
  • Seguimiento de evolución: Se realizará mediante consultas médicas y depende de la decisión del profesional puede indicar la realización de radiografías para confirmar pronóstico.
  • Rehabilitación y fisioterapia: Una vez la fractura indique signos de curación compatibles con la actividad, se comenzará la rehabilitación con ejercicios de flexibilidad, ejercicios de movilidad, ejercicios de fortalecimiento muscular y sobrecarga progresiva del miembro para favorecer el correcto desarrollo y capacidad del tejido afectado y restaurar la funcionalidad adecuada.

 

En casos dónde el hueso se ha angulado excesivamente o el tratamiento conservador fracasa, se aplicará una reducción abierta mediante una fijación interna con osteosínteis6.

 

BIBLIOGRAFÍA

  1. Gutiérrez L. Clasificación de las fracturas. Redvet [internet]. 2012 [consultado 10 de diciembre de 2023]; 13(12). Disponible en: https://web.archive.org/web/20180412203713id_/http://www.veterinaria.org/revistas/redvet/n121212C/121202C.pdf
  2. López Olmedo J. Fracturas infantiles más frecuentes: esguinces y epifisiolisis. Pediatría integral. 2019; 23(4): 221.e1-221.e14.
  3. Weinstein SL, Davids JR. Lovell and Winter’s Pediatric Orthopaedics.6ª ed. Philadelphia: Lippincott Williams & Wilkins; 2005.
  4. Beaty JH, Kasser JR. Rockwood and Wilkins’ Fractures in Children. 9ªed. Philadelphia: Lippincott Williams & Wilkins; 2014.
  5. Olsen B, González G. Urgencias en traumatología: fracturas frecuentes en niños. Anales de Pediatría Continuada. 2009; 7(3): 177-181.
  6. Fitoussi F, Alves A, Bachy M. Fracturas diafisarias del antebrazo en los niños. EMC- Aparato locomotor. 2020; 53(1):1–12.

 

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