Fisioterapia en la artroplastia de muñeca

25 junio 2025

AUTORES

  1. Mª Luisa Aldana Gallego. Fisioterapeuta. Aragón, España.
  2. Marta López Mellado. Fisioterapeuta. Aragón, España.
  3. Víctor Pascual Gracia Paracuellos. Fisioterapeuta. Aragón, España.
  4. Fernando Jesús Gerente Mas. Terapeuta Ocupacional y Fisioterapeuta. Aragón, España.
  5. Inés Ruiz Maqueda. Fisioterapeuta. Aragón, España.

 

RESUMEN

La artroplastia de muñeca es un procedimiento quirúrgico que se realiza para reemplazar total o parcialmente una articulación dañada por una prótesis artificial, especialmente en pacientes que sufren dolor crónico y limitación funcional debido a enfermedades como la artritis reumatoide, osteoartritis, traumatismos o afecciones reumáticas. Esta cirugía busca restaurar la movilidad, reducir el dolor y mejorar la calidad de vida, utilizando prótesis modernas que imitan la anatomía y biomecánica natural de la muñeca. Desde el punto de vista quirúrgico, la intervención puede realizarse bajo anestesia local o general, mediante una incisión dorsal o lateral, y permite implantar una prótesis fija o móvil, dependiendo del grado de afectación. En cuanto a la fisiopatología, el éxito de la prótesis depende de varios factores: el estado del cartílago y los ligamentos, la respuesta inflamatoria postoperatoria, el riesgo de infección y la calidad ósea, especialmente en pacientes con osteoporosis. Una evaluación fisioterapéutica integral es esencial, incluyendo la revisión de la historia clínica, el examen físico, la medición del rango articular y fuerza muscular, y el uso de escalas como el DASH para valorar el impacto funcional. La rehabilitación fisioterapéutica, por su parte, es fundamental en el proceso postoperatorio y se divide en fases: en la etapa inmediata se controla el dolor e inflamación; en la fase temprana se realizan movilizaciones pasivas y ejercicios isométricos; en la fase funcional se introduce fortalecimiento muscular y actividades de la vida diaria; y en la fase avanzada se trabajan la propiocepción, coordinación y retorno seguro a las tareas habituales. La artroplastia de muñeca requiere una adecuada selección del paciente, una cirugía precisa y un plan de fisioterapia bien estructurado, dentro de un enfoque multidisciplinar que garantice resultados óptimos y una recuperación completa.

PALABRAS CLAVE

Articulación de la muñeca, artroplastia, dolor, servicios de fisioterapia.

ABSTRACT

Wrist arthroplasty is a surgical procedure performed to replace all or part of a damaged joint with an artificial prosthesis, especially in patients suffering from chronic pain and functional limitation due to diseases such as rheumatoid arthritis, osteoarthritis, trauma or rheumatic conditions. This surgery seeks to restore mobility, reduce pain and improve quality of life, using modern prostheses that mimic the natural anatomy and biomechanics of the wrist. From the surgical point of view, the operation can be performed under local or general anesthesia, through a dorsal or lateral incision, and allows the implantation of a fixed or mobile prosthesis, depending on the degree of involvement. In terms of pathophysiology, the success of the prosthesis depends on several factors: the condition of the cartilage and ligaments, the postoperative inflammatory response, the risk of infection and bone quality, especially in patients with osteoporosis. A comprehensive physiotherapeutic evaluation is essential, including review of the medical history, physical examination, measurement of joint range and muscle strength, and the use of scales such as the DASH to assess functional impact. Physiotherapeutic rehabilitation, for its part, is fundamental in the postoperative process and is divided into phases: in the immediate stage, pain and inflammation are controlled; in the early phase, passive mobilization and isometric exercises are performed; in the functional phase, muscle strengthening and activities of daily living are introduced; and in the advanced phase, proprioception, coordination and safe return to normal tasks are worked on. Wrist arthroplasty requires proper patient selection, precise surgery and a well-structured physiotherapy plan within a multidisciplinary approach to ensure optimal results and complete recovery.

KEY WORDS

Wrist joint, arthroplasty, pain, physical therapy services.

INTRODUCCIÓN

La artroplastia de muñeca, comúnmente denominada prótesis de muñeca, constituye un procedimiento quirúrgico orientado al reemplazo de una articulación de la muñeca que ha sido afectada por patologías o traumatismos, mediante la implantación de una prótesis artificial. Esta intervención está indicada principalmente en pacientes que experimentan dolor crónico y limitaciones funcionales significativas como consecuencia de afecciones tales como la artritis degenerativa, fracturas complejas o enfermedades reumáticas. La muñeca representa una articulación anatómicamente compleja, cuya movilidad es esencial para la ejecución de múltiples funciones del brazo y la mano en las actividades de la vida diaria. Las prótesis de última generación se han diseñado para replicar con mayor fidelidad la anatomía y biomecánica de la articulación natural, con el objetivo de proporcionar estabilidad articular y amplitud de movimiento, al mismo tiempo que se minimiza la probabilidad de complicaciones postoperatorias. No obstante, a pesar de estos avances tecnológicos, la intervención quirúrgica conlleva ciertos riesgos y puede presentar dificultades en las fases de recuperación y rehabilitación funcional1.

Desde el punto de vista quirúrgico, la intervención puede realizarse bajo anestesia general o local, en función de las características del caso. El acceso a la articulación se efectúa mediante una incisión en la región dorsal o lateral de la muñeca. Posteriormente, se procede a la resección de los tejidos y estructuras óseas comprometidas, incluyendo cartílago articular dañado y tejido inflamatorio. La prótesis implantada puede ser total, reemplazando tanto el extremo distal del radio como los huesos del carpo o parcial, sustituyendo únicamente una de las estructuras afectadas. Asimismo, el diseño protésico puede ser fijo o móvil, según las necesidades clínicas del paciente. Finalmente, se realiza el cierre de los planos quirúrgicos mediante suturas o grapas, iniciándose posteriormente el protocolo de rehabilitación1. El objetivo terapéutico principal de la artroplastia de muñeca es reducir el dolor, restablecer la funcionalidad articular y, en consecuencia, mejorar la calidad de vida del paciente. Este procedimiento se complementa con un programa integral de rehabilitación postoperatoria que incluye un abordaje en fisioterapia dirigido a optimizar la recuperación funcional2.

FISIOPATOLOGÍA:

La fisiopatología asociada a la colocación de una prótesis de muñeca abarca diversos factores que pueden incidir en el éxito del procedimiento quirúrgico, así como en la recuperación funcional a corto y largo plazo. Entre los elementos fisiopatológicos más relevantes se encuentran las enfermedades articulares degenerativas, las alteraciones de los tejidos blandos, la respuesta inflamatoria postoperatoria, el riesgo de infección y la calidad del hueso receptor3.

En primer lugar, las patologías degenerativas como la artritis reumatoide y la osteoartritis representan causas comunes de deterioro estructural en la articulación de la muñeca. Estas enfermedades producen un desgaste progresivo del cartílago articular, lo que puede resultar en el contacto directo entre las superficies óseas, generando dolor crónico, rigidez articular y una marcada limitación del rango de movimiento. Este deterioro justifica, en muchos casos, la indicación de una artroplastia de muñeca como medida terapéutica. Además, el compromiso de los tejidos blandos, particularmente de los ligamentos colaterales, puede afectar significativamente la estabilidad articular. Lesiones o roturas ligamentosas pueden dificultar la correcta alineación de la prótesis y condicionar los resultados funcionales postoperatorios. Asimismo, las tendinopatías, como la de los músculos flexores o extensores, pueden interferir con la función motora de la muñeca y complicar la rehabilitación, prolongando el tiempo de recuperación y limitando los beneficios del procedimiento quirúrgico3.

La inflamación, como respuesta fisiológica del organismo frente a una agresión quirúrgica, también debe considerarse dentro de este contexto. Aunque se trata de un proceso esperado, una respuesta inflamatoria exagerada puede desencadenar complicaciones, como el síndrome de dolor regional complejo (SDRC). Esta condición se caracteriza por dolor persistente, alteraciones tróficas en la piel y disfunción autonómica, afectando de manera significativa la evolución postoperatoria. Otro riesgo inherente a cualquier intervención quirúrgica es la infección. En el caso específico de una prótesis de muñeca, una infección puede comprometer tanto el implante como los tejidos circundantes. La presencia de una infección no solo pone en riesgo la integridad del dispositivo, sino que puede requerir procedimientos quirúrgicos adicionales, como el retiro del implante o desbridamientos repetidos, además de una terapia antibiótica prolongada3.

Finalmente, la osteointegración, entendida como la integración estructural y funcional del implante con el hueso circundante, es un determinante clave del éxito a largo plazo de la prótesis. Factores como la calidad ósea, influida por condiciones como la osteoporosis o enfermedades metabólicas óseas pueden dificultar esta integración, aumentando el riesgo de aflojamiento del implante o fallo mecánico. Por tanto, una evaluación preoperatoria exhaustiva de la densidad y salud ósea es fundamental para minimizar complicaciones y optimizar los resultados quirúrgicos3.

EVALUACIÓN DE FISIOTERAPIA:

El proceso de evaluación se inicia con la obtención de una historia clínica detallada, en la cual se recogen datos sobre la duración e intensidad del dolor, la rigidez articular, la inflamación y las limitaciones funcionales asociadas a la muñeca. También se consideran antecedentes médicos relevantes, como diagnósticos previos de artritis reumatoide, lesiones traumáticas, procesos quirúrgicos en la región del miembro superior, así como enfermedades metabólicas que pudieran influir negativamente en la integridad articular y ósea. El examen físico constituye un pilar fundamental en la evaluación diagnóstica. Se realiza palpación de las estructuras óseas y de los tejidos blandos para identificar zonas de sensibilidad dolorosa, y se mide el rango de movimiento, tanto activo como pasivo, para valorar las restricciones articulares. Asimismo, se evalúa la fuerza muscular y la funcionalidad global de la muñeca y la mano, lo que permite estimar el impacto clínico del deterioro articular en la vida cotidiana del paciente4.

Para valorar de manera objetiva la funcionalidad de la muñeca y el impacto de la patología en la calidad de vida del paciente, es posible utilizar escalas estandarizadas, como el Disabilities of the Arm, Shoulder and Hand (DASH), o cuestionarios específicos sobre dolor y capacidad funcional. Finalmente, en algunos casos se recurre a una consulta multidisciplinar, que puede incluir especialistas en ortopedia, reumatología y fisioterapia, con el fin de garantizar un enfoque terapéutico integral y optimizar tanto el tratamiento quirúrgico como el proceso de rehabilitación4.

FISIOTERAPIA:

Durante y después de la implantación de la prótesis, resulta fundamental preservar o recuperar la funcionalidad de los músculos involucrados en la movilidad de la muñeca, con el fin de alcanzar un rango óptimo de movimiento. El proceso de rehabilitación suele incluir ejercicios específicos dirigidos al fortalecimiento de los músculos supinadores, así como a mejorar su coordinación con otros grupos musculares implicados en los movimientos de la muñeca y la mano. El tratamiento fisioterapéutico en pacientes sometidos a artroplastia de muñeca es fundamental en la recuperación postoperatoria, ya que favorece la restauración funcional, facilita la adaptación a la prótesis y optimiza los resultados a largo plazo. Este proceso se desarrolla en fases progresivas, cada una con objetivos terapéuticos específicos orientados a la reducción del dolor, el mantenimiento del rango articular, el fortalecimiento muscular y la readaptación funcional4.

En la fase postoperatoria inmediata, correspondiente a los primeros días tras la cirugía (días 1 a 2), el enfoque principal se centra en el control del dolor y la inflamación. Para ello, se emplean medidas como la aplicación de crioterapia, la elevación del miembro superior afectado y movilizaciones pasivas suaves, si están permitidas. Además, esta etapa incluye la educación del paciente sobre el cuidado de la herida quirúrgica y la importancia de evitar movimientos o esfuerzos que comprometan la estabilidad de la prótesis. Durante la fase de movilización temprana, que abarca aproximadamente desde la primera hasta la tercera semana postoperatoria, se introducen ejercicios de movilización pasiva que incluyen flexión, extensión, pronación y supinación de la muñeca, ejecutados por el fisioterapeuta sin provocar estrés en la articulación. También se incorporan ejercicios isométricos, diseñados para mantener el tono y la fuerza muscular sin movimiento articular, así como técnicas de relajación para reducir la tensión muscular. Gradualmente, se inicia la participación activa del paciente mediante movilizaciones activas asistidas, donde el paciente colabora con la ayuda de la mano contraria o dispositivos terapéuticos. La fase de recuperación funcional, que tiene lugar entre la cuarta y la sexta semana postoperatoria, se orienta al fortalecimiento progresivo y a la reintegración funcional del miembro. Se introducen ejercicios activos que buscan mejorar el rango de movimiento en todos los planos articulares, complementados con el uso de bandas elásticas o pesas ligeras para fortalecer los músculos que rodean a la muñeca. Asimismo, se inician actividades funcionales que simulan actividades de la vida diaria, tales como agarrar objetos, escribir o manipular utensilios, con el objetivo de mejorar la coordinación motora y la destreza manual. Finalmente, en la fase avanzada de rehabilitación, que comprende aproximadamente desde la sexta hasta la duodécima semana, se intensifican los ejercicios de fortalecimiento mediante el aumento progresivo de la resistencia y complejidad. En esta etapa también se emplea terapia manual, que incluye movilizaciones articulares específicas y técnicas de masaje suave para reducir la rigidez y mejorar la movilidad residual. Además, se introducen ejercicios de propiocepción y coordinación para afinar la percepción del movimiento y la estabilidad articular. Un aspecto clave de esta fase es la preparación del paciente para retomar sus actividades cotidianas de forma segura, mediante simulaciones de tareas funcionales4.

 

CONCLUSIONES

La artroplastia de muñeca representa una solución quirúrgica eficaz para pacientes que sufren dolor crónico y limitaciones funcionales severas derivadas de patologías degenerativas, traumáticas o reumáticas. Gracias al desarrollo de prótesis de nueva generación y técnicas quirúrgicas avanzadas, es posible restaurar parcialmente la movilidad y funcionalidad de esta compleja articulación, mejorando significativamente la calidad de vida de los pacientes. No obstante, el éxito del procedimiento depende de múltiples factores, incluyendo una adecuada selección del paciente, la correcta ejecución quirúrgica, la evaluación fisioterapéutica integral y un programa de rehabilitación bien estructurado. La fisioterapia desempeña un papel crucial durante todo el proceso postoperatorio, desde el control del dolor inicial hasta la recuperación funcional avanzada, siendo indispensable para lograr una reintegración efectiva a las actividades de la vida diaria y prevenir complicaciones. Por tanto, un enfoque multidisciplinar y personalizado es fundamental para optimizar los resultados de la artroplastia de muñeca.

 

BIBLIOGRAFÍA

  1. Eschweiler J, Li J, Quack V, Rath B, Baroncini A, Hildebrand F, Migliorini F. Anatomy, Biomechanics, and Loads of the Wrist Joint. Life (Basel). 2022 Jan 27;12(2):188.
  2. Herraiz-Gastesi I, Peña-Giménez A, García y García EL, Martínez-Villén G, Aguilar-Franco F. Artroplastia de muñeca y mano. Rehabilitacion. 2007;41(6):266-272.
  3. Adams BD. Total Wrist Arthroplasty. J Hand Surg (Am). 2001; 1:236-48.
  4. Mayoux-Benhamou MA, Revel M, Le Viet D. Reeducación y rehabilitación de la mano reumatoidea. Enciclopedia médico quirúrgica. Kinesiterapia. Medicina Física. París: Elsevier; 1997. 26-220-B-30. 12p.

 

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