Nº de DOI: 10.34896/RSI.2026.77.56.001
AUTORES
- Juan David Rios Moreno. Médico Residente de Geriatría. Adscrito al Hospital General Regional No. 66, Cd. Juárez, Chihuahua, México. https://orcid.org/0009-0007-0655-6981
- Juan Armando Quiroz Uribe. Médico Especialista en Geriatría. Adscrito al Hospital General Regional No. 66, Cd. Juárez, Chihuahua, México. https://orcid.org/0009-0003-4607-3774
- Miguel Solís Barraza. Maestro en Ciencias de la Salud Pública. Nutriólogo Clínico Especializado. Adscrito al Hospital General Regional No. 66. Cd. Juárez, Chihuahua, México. https://orcid.org/0000-0003-3214-5151
- Jorge Adrián Hernández Velázquez. Médico Residente de Geriatría. Adscrito al Hospital General Regional No. 66, Cd. Juárez, Chihuahua, México. https://orcid.org/0009-0005-6446-0561
- Víctor Manuel Hormigo Matos. Médico Residente de Geriatría. Adscrito al Hospital General Regional No. 66, Cd. Juárez, Chihuahua, México. https://orcid.org/0009-0005-8716-4896
- Marín Edgardo Fimbres Herrera. Médico Especialista en Geriatría. Adscrito al Hospital General Regional No. 02, Cd. Juárez, Chihuahua, México. https://orcid.org/0009-0005-4773-0769
RESUMEN
Introducción: La fragilidad representa un síndrome geriátrico sumamente frecuente entre los pacientes que padecen enfermedad renal crónica terminal, y se ha vinculado con complicaciones graves como la hospitalización y la muerte. Sin embargo, su utilidad como herramienta pronóstica en la población mexicana sometida a hemodiálisis aún no se ha definido por completo, lo que motiva la realización de investigaciones adicionales en este campo.
Objetivo: Evaluar la fragilidad como predictor de mortalidad a 6 meses en pacientes mayores de 60 años en hemodiálisis en el Hospital General Regional número 66, Ciudad Juárez, Chihuahua.
Material y Métodos: Se llevó a cabo una cohorte prospectiva que incluyó a 36 pacientes de más de 60 años tratados entre marzo y septiembre de 2025. La fragilidad se evaluó mediante la escala FRAIL y el estado cognitivo se midió con la prueba Mini-Cog. Se realizó un seguimiento durante seis meses para documentar la mortalidad, y el procesamiento estadístico se efectuó con el programa Stata 18.
Resultados: Los hallazgos revelaron una edad promedio de 66.9 años en los participantes, con una prevalencia de fragilidad del 94.4%. La mortalidad a seis meses fue del 52.8%, y todos los pacientes que fallecieron presentaban fragilidad. Además, se observó que el uso de catéter Mahurkar (100% en fallecidos frente al 64.7% en sobrevivientes, p=0.006) y un menor tiempo en diálisis (3 meses en fallecidos frente a 12 meses en sobrevivientes, p=0.038) estuvieron significativamente relacionados con mayor riesgo de muerte.
Conclusiones: Aunque no se logró establecer la fragilidad como predictor estadístico independiente de mortalidad, la alta frecuencia de este síndrome en los pacientes fallecidos y la identificación de factores de riesgo modificables, como el tipo de acceso vascular, resaltan la importancia clínica de su detección oportuna. Por lo tanto, se sugiere implementar la evaluación rutinaria de fragilidad y promover la optimización en la creación de fístulas arteriovenosas para mejorar el pronóstico de los pacientes mayores en hemodiálisis.
PALABRAS CLAVE
Fragilidad, diálisis renal, mortalidad, anciano.
ABSTRACT
Background: Frailty is a highly prevalent geriatric syndrome among patients with end-stage chronic kidney disease and has been linked to serious complications such as hospitalization and death. However, its usefulness as a prognostic tool in the Mexican population undergoing hemodialysis has not yet been fully defined, prompting further research in this area.
Objective: To evaluate frailty as a predictor of 6-month mortality in patients over 60 years of age undergoing hemodialysis at the General Regional Hospital No. 66 in Ciudad Juárez, Chihuahua.
Material and Method: A prospective cohort study was conducted, including 36 patients over 60 years old treated between March and September 2025. Frailty was assessed using the FRAIL scale, and cognitive status was measured with the Mini-Cog test. A six-month follow-up was performed to document mortality, and statistical analysis was conducted using Stata 18 software.
Results: The findings revealed an average participant age of 66.9 years, with a frailty prevalence rate of 94.4%. Six-month mortality was 52.8%, and all patients who died were frail. Additionally, it was observed that the use of a Mahurkar catheter (100% among deceased versus 64.7% among survivors, p=0.006) and a shorter duration on dialysis (3 months among deceased versus 12 months among survivors, p=0.038) were significantly associated with a higher risk of death.
Conclusions: Although frailty could not be established as an independent statistical predictor of mortality, the high frequency of this syndrome among deceased patients and the identification of modifiable risk factors, such as the type of vascular access, underscore the clinical importance of timely detection. Therefore, it is recommended to implement routine frailty assessments and to promote optimization in the creation of arteriovenous fistulas to improve the prognosis of older hemodialysis patients.
KEY WORDS
Frailty, renal dialysis, mortality, aged.
La fragilidad es un proceso biológico dinámico caracterizado por la disminución de múltiples dominios fisiológicos, lo que reduce la capacidad de respuesta frente a factores estresantes1,2. En el contexto de la enfermedad renal crónica (ERC), se reconocen dos modelos principales: el Fenotipo de Fried, centrado en criterios físicos como pérdida de peso involuntaria, agotamiento, debilidad, lentitud al caminar y baja actividad; y el Índice de Fragilidad, de enfoque holístico, que incorpora comorbilidades y aspectos psicológicos2,3,4.
La fragilidad es altamente prevalente en pacientes con ERC 5. Mientras que en la población general mayor de 65 años alcanza el 11%, en pacientes en prediálisis asciende al 43% y en diálisis al 73%5. Su frecuencia aumenta conforme disminuye la tasa de filtración glomerular, reflejando un envejecimiento biológico acelerado1. La patogénesis es multifactorial: la ingesta reducida, la inflamación crónica, el deterioro cognitivo y la inactividad física favorecen la sarcopenia6. A nivel molecular, la elevación de citoquinas proinflamatorias (IL-6, TNF-α), la acidosis metabólica y la alteración en la señalización anabólica (insulina, IGF-1) generan un estado catabólico7. Otros factores como la deficiencia de vitamina D, la senescencia celular y la disfunción mitocondrial contribuyen a este proceso8.
La evaluación de la fragilidad es esencial, pues predice desenlaces adversos independientemente del método utilizado9. Entre las herramientas más validadas se encuentran:
- Fenotipo de Fried, el más citado en ERC5.
- SPPB, que evalúa equilibrio, marcha y fuerza10.
- Índice de Fragilidad, basado en acumulación de déficits11.
- Escala de Fragilidad Clínica (CFS), práctica y subjetiva, útil en prediálisis y diálisis12.
- Escala FRAIL, cuestionario breve de cinco ítems13.
Todas ellas permiten clasificar a los pacientes como robustos, prefrágiles o frágiles, facilitando la estratificación del riesgo14.
La fragilidad tiene un impacto directo en la evolución de los pacientes en hemodiálisis15,16. Se asocia con un riesgo 2.6 veces mayor de mortalidad y con un incremento en hospitalizaciones17. La gravedad de la fragilidad, medida por la CFS, es un predictor pronóstico relevante18,19. En casos de fragilidad severa, los nefrólogos pueden optar por estrategias menos invasivas, como la diálisis incremental o incluso el manejo conservador20,21. Estudios muestran que iniciar la terapia de sustitución renal en pacientes frágiles se relaciona con un aumento del 24% en el riesgo de muerte por cada incremento en la TFGe al inicio del tratamiento20,22,23.
El objetivo de este estudio fue evaluar la fragilidad como predictor de mortalidad a 6 meses en pacientes mayores de 60 años en hemodiálisis en el Hospital General Regional número 66, Ciudad Juárez, Chihuahua.
MATERIAL Y MÉTODO
El presente trabajo se realizó como un estudio de cohorte prospectivo, permitiendo el seguimiento de los participantes a lo largo del tiempo para analizar los desenlaces relacionados con la fragilidad y la mortalidad en una muestra de pacientes mayores de 60 años en hemodiálisis del Hospital General Regional número 66, Cd. Juárez Chihuahua.
La investigación se realizó conforme a la Ley General de Salud en Materia de Investigación en seres humanos y a la Declaración de Helsinki, clasificándose como de riesgo mínimo al emplear únicamente procedimientos comunes en exámenes físicos y sin exponer a los pacientes a daños adicionales; contó con consentimiento institucional, dictamen favorable de los Comités Locales de Investigación y Ética en Salud “802” y “8028” con el número de registro institucional: R-2024-802-155, y fue conducida por profesionales de la salud bajo vigilancia de autoridades competentes. Se protegió la confidencialidad de los participantes mediante iniciales y uso autorizado de resultados, y se concluyó que los beneficios, principalmente la identificación de la fragilidad, fueron mayores que los riesgos asumidos. No hubo ningún financiamiento externo para fines del estudio, todos los recursos necesarios fueron previstos por el hospital y los investigadores.
El estudio se llevó a cabo en el periodo de seis meses, comprendido del 1° de marzo del 2025 a 30 de septiembre del 2025. Inicialmente se estimó un tamaño mínimo de muestra de 50 pacientes mayores de 60 años en hemodiálisis en el Hospital General Regional (HGR) No. 66 de Ciudad Juárez, Chihuahua, considerando una mortalidad esperada del 24%; sin embargo, solo se recolectaron 36 debido a cambios de sede (por creación de una nueva unidad hospitalaria de segundo nivel de atención en la ciudad), defunciones y exclusiones por no cumplir criterios. El muestreo fue no probabilístico con propósito definido (purposive sampling). Se incluyeron pacientes mayores de 60 años con ERC estadio V en hemodiálisis, excluyendo aquellos con déficit de movilidad en brazos o deterioro cognitivo (Mini-Cog ≤2), y se eliminaron quienes no pudieron ser seguidos o retiraron consentimiento. La variable dependiente fue la mortalidad, la independiente la fragilidad, y como variables intervinientes se consideraron sexo, edad, tiempo en hemodiálisis, tipo de acceso venoso central e índice de masa corporal.
Se obtuvo consentimiento informado y se aplicaron mediciones de peso y talla, además de pruebas cognitivas (Mini-Cog) para excluir candidatos con deterioro y el cuestionario FRAIL para diagnosticar fragilidad. Se efectuó un seguimiento semanal desde la jefatura de enfermería para registrar abandonos del programa por cambio de domicilio, pérdida de vigencia o fallecimiento, considerando estas causas como datos censurados en el análisis de riesgos.
El tamaño de muestra para una proporción en poblaciones finitas, estimando una mortalidad del 24% en pacientes mayores de 60 años en hemodiálisis en el HGR No. 66, lo que arrojó un mínimo necesario de 50 sujetos. El marco muestral fue de 60 pacientes y se aplicaron los parámetros: Zα=0.05, P=0.24, 1-P=0.76 y precisión de 0.05 (±2.5%). El muestreo fue no probabilístico con propósito definido (purposive sampling), dirigido a pacientes mayores de 60 años en terapia de sustitución renal tipo hemodiálisis en el hospital mencionado.
Se obtuvo la información mediante el instrumento de recolección de datos con las variables de interés, posteriormente se capturaron en una hoja de cálculo del programa Excel, posteriormente se utilizó el paquete Stata 18 MP (StataCorp, College Station, Tx) para llevar a cabo un análisis de limpieza para identificación de valores faltantes, folios repetidos, valores fuera de rango, datos aberrantes y errores de captura.
Para el análisis descriptivo se estimaron frecuencias y proporciones para variables cualitativas. Se aplicó la prueba de Shapiro-Wilk para determinar si las variables cuantitativas tenían distribución normal; para variables con distribución normal se estimaron las medias y desviaciones estándar y las medianas con rango intercuartílico para las variables con distribución no normal.
En el análisis inferencial, para la comparación por fragilidad y por mortalidad entre las variables cuantitativas con distribución normal se utilizó la prueba t de Student para muestras independientes; y en variables con distribución no normal se utilizó la prueba de Mann-Whitney. Para las variables categóricas se utilizó la Prueba χ2 o Exacta de Fisher según correspondiera. Para estimar riesgos se calcularon Odds Ratios mediante regresiones logísticas. Para evaluar la supervivencia general y por fragilidad de los pacientes a 180 días se presentan gráficas con el método de Kaplan – Meier. Se consideró una diferencia estadísticamente significativa cuando el valor de p observado fue menor que 0.05.
RESULTADOS
Como se muestra en el Cuadro 1, se incluyeron en el estudio un total de 36 pacientes con una edad promedio de 66.9±4.7 años. La mediana de peso corporal fue de 60 kg (RIC 55 – 68.5) y la mediana de tiempo en tratamiento con hemodiálisis fue de 5.5 meses (RIC 1.5 – 12). El acceso venoso más frecuente fue el catéter Mahurkar (83.33%), seguido de Permacath o fístula arteriovenosa (16.67%). En la evaluación cognitiva con Mini-Cog, la mayoría obtuvo puntajes de 3 (55.56%), mientras que 16.67% alcanzó 4 y 27.78% obtuvo 5. La fragilidad fue altamente prevalente (94.44%), con predominio de puntajes FRAIL de 3 (50%) y 5 (33.33%). Durante el seguimiento de 6 meses se registró una mortalidad del 52.78% (19 pacientes).
Al comparar pacientes con y sin fragilidad (cuadro 2), no hubo diferencias significativas en edad, peso corporal, tiempo en hemodiálisis ni tipo de acceso venoso; sin embargo, sí se observó diferencia en las proporciones observadas en el Mini-Cog (p=0.024), sin embargo, no encontramos asociación estadísticamente significativa (OR=0.69, p=0.647), con puntajes más bajos en los frágiles. Aunque la mortalidad fue mayor en el grupo frágil (55.88% vs. 0%), esta diferencia no alcanzó significancia estadística por falta de observaciones (p=0.216). El análisis de regresión logística para evaluar los factores asociados a la fragilidad no mostró una asociación significativa para ninguna de las variables clínicas analizadas, incluyendo edad (OR 0.97, p=0.863), peso corporal (OR 1.19, p=0.220), meses en hemodiálisis (OR 0.98, p=0.572), tipo de acceso venoso Mahurkar (OR 5.8, p=0.240) o resultado del Mini-Cog (OR 0.69, p=0.647).
Al comparar las características clínicas por mortalidad (cuadro 3), mostró que no hubo diferencias significativas en edad ni peso entre pacientes fallecidos y supervivientes; sin embargo, los sobrevivientes tuvieron un mayor tiempo en hemodiálisis (12 vs. 3 meses; p=0.0380) y el uso de catéter Mahurkar fue más frecuente en los fallecidos (100% vs. 64.71%; p=0.006). No se encontraron diferencias en los puntajes del Mini-Cog ni en la prevalencia de fragilidad (p=0.216), aunque se observó una tendencia a mayor severidad en el puntaje FRAIL en el grupo que falleció, sin alcanzar significancia estadística. El modelo de regresión logística no identificó como predictores significativos de mortalidad a la edad, peso, tiempo en hemodiálisis ni puntaje miniCOG; sin embargo, el uso de catéter Mahurkar y la presencia de fragilidad mostraron una asociación tan fuerte con el desenlace que predijo perfectamente la mortalidad, lo que impidió calcular un Odds Ratio válido por falta de un tamaño de muestra suficiente, pero confirma su relevancia clínica.
La curva de Kaplan-Meier mostró una disminución progresiva de la supervivencia en la cohorte (n=36), con una probabilidad final inferior al 50% a los 180 días (figura 1, panel A); en los pacientes frágiles, la caída fue constante, reflejando una mayor mortalidad en este subgrupo (figura 1, panel B).
El presente estudio se propuso determinar si el síndrome de fragilidad podría identificar a los pacientes con mayor riesgo de fallecer en el corto plazo dentro de nuestra población local. Los resultados obtenidos muestran una realidad compleja: si bien la fragilidad fue una condición casi universal en los pacientes que fallecieron, las limitaciones estadísticas impidieron establecerla como un predictor independiente. En cambio, el análisis reveló que factores como el tipo de acceso vascular y el tiempo en terapia de reemplazo renal fueron los predictores más robustos de mortalidad en esta cohorte específica.
El hallazgo central del estudio es la extraordinaria prevalencia de fragilidad (94.44%) y la alarmante tasa de mortalidad a 6 meses (52.78%) entre los pacientes del HGR No. 66. Esta cifra de mortalidad es considerablemente alta y refleja la extrema vulnerabilidad de la población estudiada. El objetivo principal era validar la fragilidad como herramienta pronóstica. Sin embargo, en el análisis estadístico, la fragilidad no se asoció significativamente con la mortalidad (p=0.216). Esta aparente contradicción se explica, en gran medida, por el diseño del estudio y las características de la muestra. Con solo dos pacientes clasificados como «no frágiles», el poder estadístico para detectar una diferencia real fue insuficiente. En la cohorte alemana de Kolbrink et al., la mortalidad al primer año tras iniciar diálisis fue del 33.8% (3492 de 10,328 pacientes). La mortalidad fue especialmente alta en los primeros meses y en pacientes de mayor edad (hasta 56% en mayores de 90 años). El riesgo de muerte fue 8.6 veces mayor que en la población general, y el riesgo relativo fue aún más alto en pacientes jóvenes24.
A pesar de la falta de significancia estadística, la evidencia clínica sugiere fuertemente que la fragilidad es un factor determinante. Es crucial señalar que el 100% de los pacientes que fallecieron durante el seguimiento eran frágiles. Más aún, el análisis de supervivencia de Kaplan-Meier (Figura 1) demuestra una clara y dramática divergencia en los desenlaces: mientras que los pacientes no frágiles mantuvieron una supervivencia del 100%, la supervivencia del grupo frágil descendió progresivamente hasta situarse por debajo del 50% al final del seguimiento. Esta representación visual indica que, en la práctica clínica dentro del HGR No. 66, un diagnóstico de fragilidad sí se asocia con un peor pronóstico, aunque este estudio no haya podido cuantificarlo con un Odds Ratio debido a que la variable «predecía perfectamente», los resultados del modelo de regresión presentan retos en la comparación directa con la literatura previa debido a las características de nuestra muestra. Al respecto, Kolbrink et al. Reportaron que el 27.1% de los pacientes desarrolló deterioro funcional durante el seguimiento; una cifra que contrasta con la marcada tendencia de mortalidad observada en nuestro grupo de pacientes frágiles24.
Por otro lado, el tipo de acceso vascular fue el predictor de mortalidad más importante en el estudio. El hecho de que el 100% de los pacientes fallecidos portara un catéter Mahurkar, en comparación con el 64.71% de los supervivientes (p=0.006), es un hallazgo de máxima relevancia clínica para nuestro hospital. Esto es consistente con la literatura médica que documenta tasas más altas de bacteriemia, disfunción y hospitalización asociadas a catéteres venosos centrales no tunelizados, lo que se traduce directamente en una mayor mortalidad25,26.
Adicionalmente, se encontró que un menor tiempo en hemodiálisis se asoció a un mayor riesgo de muerte (mediana de 3 meses en fallecidos vs. 12 meses en supervivientes; p=0.0380). Este hallazgo, observado en la población del HGR No. 66, podría indicar que el periodo de transición a la terapia de reemplazo renal es una ventana de vulnerabilidad crítica, posiblemente por un inicio tardío de la diálisis en condiciones de mayor inestabilidad clínica y urgencia.
La principal fortaleza de este trabajo es que constituye uno de los primeros esfuerzos por caracterizar y cuantificar sistemáticamente la fragilidad y sus desenlaces en la población geriátrica en hemodiálisis del Hospital General Regional No. 66. Proporciona datos locales valiosos que pueden guiar la práctica clínica y la gestión de recursos.
La limitación más significativa, como ya se ha mencionado, es el tamaño reducido de la muestra, lo que impidió confirmar estadísticamente la hipótesis central del estudio. La naturaleza unicéntrica del estudio implica que los resultados reflejan la realidad del HGR No. 66, pero deben ser generalizados con cautela a otras instituciones. Futuros estudios deberían incluir variables nutricionales (albúmina) e inflamatorias (PCR) para un análisis más completo.
Aunque la fragilidad no pudo ser validada como un predictor estadístico independiente en este estudio, los hallazgos demandan su incorporación en la práctica clínica diaria del servicio de nefrología del HGR No. 66. La evaluación de la fragilidad debe ser una herramienta estándar para identificar a los pacientes más vulnerables que requieren un manejo geriátrico integral y una planificación de cuidados más individualizada.
La conclusión más contundente y accionable del estudio es la necesidad urgente de optimizar la estrategia de acceso vascular en el hospital. Se deben fortalecer los protocolos para la creación temprana de accesos vasculares permanentes (fístulas arteriovenosas) antes del inicio de la hemodiálisis, para así reducir la dependencia de catéteres Mahurkar, que, según nuestros datos, están directamente asociados con un desenlace fatal. Según el estudio de Kolbrink, et.al., el 71% de los pacientes inició diálisis en el hospital y solo el 21% tenía una fístula AV o injerto antes de iniciar y concluyen que la preparación para la transición a diálisis es insuficiente y que esto impacta negativamente en los resultados24.
CONCLUSIONES
Este estudio no logró demostrar con significancia estadística que la fragilidad sea un predictor de mortalidad independiente a 6 meses en la población del HGR No. 66, debido a limitaciones metodológicas como la distribución asimétrica de la muestra, con un número reducido de pacientes sin fragilidad, lo que limita el poder estadístico de detectar diferencias significativas en algunas comparaciones y restringe el cálculo de ciertos estimadores de riesgo. Sin embargo, la investigación sí logró su objetivo implícito al revelar la extrema vulnerabilidad de esta cohorte, caracterizada por una carga abrumadora de fragilidad y una mortalidad elevada. Más importante aún, identificó factores de riesgo modificables y contundentes, como el tipo de acceso vascular, cuya atención prioritaria podría impactar directamente en la supervivencia de los pacientes mayores de 60 años que reciben tratamiento de hemodiálisis en nuestro hospital en Ciudad Juárez.
CONFLICTO DE INTERESES
Los autores declaran no tener ningún conflicto de intereses.
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ANEXOS
| Cuadro 1. Características clínicas y mortalidad a 6 meses (n=36). | |
|---|---|
| n=36 | |
| Edad, años, ±DE | 66.9±4.7 |
| Peso corporal, kg, md (RIC) | 60 (55 – 68.5) |
| Meses en hemodiálisis, md (RIC) | 5.5 (1.5 – 12) |
| Tipo de acceso venoso, n (%) | |
| Mahurkar | 30 (83.33) |
| Otros‡ | 6 (16.67) |
| Mini-Cog, n (%) | |
| 3 | 20 (55.56) |
| 4 | 6 (16.67) |
| 5 | 10 (27.78) |
| Fragilidad, n (%) | 34 (94.44) |
| Puntaje FRAIL, n (%) | |
| 1 | 2 (5.56) |
| 2 | 0 (0) |
| 3 | 18 (50) |
| 4 | 4 (11.11) |
| 5 | 12 (33.33) |
| Mortalidad a 6 meses, n(%) | 19 (52.78) |
| : media; DE: desviación estándar; md: mediana; RIC: rango intercuartílico.
‡ Incluye catéter Permacath y Fístula arterio-venosa (4 y 2, respectivamente). |
|
| Cuadro 2. Comparación de características clínicas y mortalidad a 6 meses por presencia de fragilidad y Odds Ratios para fragilidad por variable de interés (n=36). | |||||
|---|---|---|---|---|---|
| Fragilidad | |||||
| No
n=2 |
Sí
n=34 |
OR | IC 95% | p | |
| Edad, años, ±DE | 67.5±2.12 | 66.9±4.8 | 0.97 | 0.72 – 1.30 | 0.863 |
| Peso corporal, kg, md (RIC) | 52.5 (50 – 55) | 60 (55 – 70) | 1.19 | 0.89 – 1.58 | 0.220 |
| Meses en hemodiálisis, md (RIC) | 24 (12 – 36) | 5 (1 – 12) | 0.98 | 0.09 – 1.03 | 0.572 |
| Tipo de acceso venoso, n (%) | |||||
| Mahurkar | 1 (50) | 29 (85.29) | 5.8 | 0.30 – 108 | 0.240 |
| Otros‡ | 1 (50) | 5 (14.71) | |||
| Mini-Cog, n (%) | 0.69 | 0.14 – 3.34 | 0.647 | ||
| 3 | 0 (0) | 20 (58.82) | |||
| 4 | 2 (100) | 4 (11.76) | |||
| 5 | 0 (0) | 10 (29.41) | |||
| Mortalidad a 6 meses, n(%) | 0 (0) | 19 (55.88) | |||
| : media; DE: desviación estándar; md: mediana; RIC: rango intercuartílico.
‡ Incluye catéter Permacath y Fístula arterio-venosa. |
|||||
| Cuadro 3. Comparación de características clínicas por mortalidad y Odds Ratios para mortalidad por variable de interés (n=36). | |||||
|---|---|---|---|---|---|
| Mortalidad | |||||
| No
n=17 |
Sí
n=19 |
OR | IC 95% | p | |
| Edad, años, ±DE | 66.5±3.2 | 67.2±5.8 | 1.03 | 0.89 – 1.18 | 0.666 |
| Peso corporal, kg, md (RIC) | 60 (55 – 73) | 55 (55 – 65) | 0.96 | 0.91 – 1.02 | 0.264 |
| Meses en hemodiálisis, md (RIC) | 12 (5 – 36) | 3 (1 – 6) | 0.99 | 0.96 – 1.02 | 0.689 |
| Tipo de acceso venoso, n (%) | |||||
| Mahurkar £ | 11 (64.71) | 19 (100) | |||
| Otros‡ | 6 (35.29) | 0 (0) | |||
| Mini-Cog, n (%) | 1.20 | 0.56 – 2.58 | 0.624 | ||
| 3 | 10 (58.82) | 10 (52.63) | Referencia | ||
| 4 | 3 (17.65) | 3 (15.79) | 1 | 0.16 – 6.20 | 1.000 |
| 5 | 4 (23.53) | 6 (31.58) | 1.5 | 0.32 – 6.99 | 0.606 |
| Fragilidad, n (%)£ | 15 (88.24) | 19 (100) | |||
| Puntaje FRAIL, n (%) | |||||
| 1 | 2 (11.76) | 0 (0) | |||
| 2 | 0 (0) | 0 (0) | |||
| 3 | 5 (29.41) | 13 (68.42) | |||
| 4 | 2 (11.76) | 2 (10.53) | |||
| 5 | 8 (47.06) | 4 (21.05) | |||
| : media; DE: desviación estándar; md: mediana; RIC: rango intercuartílico.
£ Odds Ratio omitido por predecir perfectamente la muerte ‡ Incluye catéter Permacath y Fístula arterio-venosa. |
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Figura 1. Supervivencia general (Panel A) y por fragilidad (Panel B) de pacientes a 180 días de seguimiento con método de Kaplan – Meier (n=36)



