Funcionalidad familiar, hábitos de vida saludables de alimentación y actividades físicas asociados con sobrepeso y obesidad en niños en atención primaria

7 febrero 2026

 

 

Nº de DOI: 10.34896/RSI.2026.44.10.001

 

 

 

AUTORES

  1. Yareni Bello Sánchez. Médico Familiar. Jefa de Educación en Investigación de la Especialidad de Medicina Familiar de la Unidad de Medicina Familiar No. 64. OOAD Veracruz Sur del Instituto Mexicano del Seguro Social, Córdoba Veracruz, México.
  2. Natalia Romero Pacheco. Residente de Medicina Familiar Universidad Veracruzana, Unidad de Medicina Familiar No. 64. OOAD Veracruz Sur del Instituto Mexicano del Seguro Social. México.

 

RESUMEN

La obesidad infantil es reconocida como una enfermedad crónica multifactorial asociada con un mayor riesgo de enfermedades no transmisibles. Su diagnóstico en población pediátrica se establece mediante el índice de masa corporal para la edad, de acuerdo con los estándares de crecimiento de la Organización Mundial de la Salud. En México, la prevalencia de sobrepeso y obesidad en escolares ha mostrado un incremento sostenido en las últimas décadas, constituyendo un problema prioritario de salud pública.

Además de factores biológicos y genéticos, la evidencia destaca la influencia de determinantes sociofamiliares en el desarrollo del exceso de peso. La estructura familiar, los estilos de crianza, la dinámica relacional y el funcionamiento familiar influyen en la formación de hábitos alimentarios, patrones de actividad física y regulación emocional en la infancia. Dimensiones como cohesión, comunicación, adaptabilidad, afectividad y resolución de problemas se han asociado con entornos protectores cuando se encuentran fortalecidas, mientras que la disfunción familiar se vincula con mayor prevalencia de sobrepeso y obesidad infantil.

El nivel socioeconómico representa otro determinante relevante, al condicionar el acceso a alimentos saludables, espacios seguros para la actividad física y oportunidades de desarrollo. Entornos urbanos con disponibilidad predominante de productos ultraprocesados, junto con limitaciones económicas y educativas, favorecen conductas obesogénicas.

Estudios realizados en distintos contextos latinoamericanos y europeos confirman la relación entre baja funcionalidad familiar y mayor riesgo de exceso de peso en niños. Asimismo, intervenciones que integran la participación familiar han mostrado efectos positivos en la mejora del estado nutricional infantil. En consecuencia, la evidencia respalda la necesidad de estrategias integrales en el primer nivel de atención que incluyan el abordaje familiar, la educación nutricional y la promoción de estilos de vida saludables como componentes esenciales en la prevención y manejo de la obesidad infantil

PALABRAS CLAVE

Funcionalidad familiar, obesidad, sobrepeso, hábitos de vida.

ABSTRACT

In Mexico, childhood obesity has shown a sustained increase, rising from 9% to 17.5% among children aged 5 to 11 years between 1999 and 2023. Its development is multifactorial and involves biological, environmental, social, and family-related determinants that directly influence dietary patterns and levels of physical activity in the pediatric population. The family, as the primary context of socialization, plays a central role in the adoption and maintenance of lifestyles. Family functioning, reflected in communication, cohesion, support, and internal organization, may either promote or hinder the consolidation of healthy habits. At the same time, socioeconomic factors determine the availability of nutritious foods, access to recreational spaces, and opportunities for physical activity. The interaction between family dynamics, dietary habits, and physical activity is associated with the presence of overweight and obesity in children. Therefore, understanding these relationships is essential for designing comprehensive preventive interventions within primary care settings.

KEY WORDS

Family function, obesity, overweight, lifestyle habits.

INTRODUCCIÓN

In Mexico, childhood obesity has shown a sustained increase, rising from 9% to 17.5% among children aged 5 to 11 years between 1999 and 2023. Its development is multifactorial and involves biological, environmental, social, and family-related determinants that directly influence dietary patterns and levels of physical activity in the pediatric population. The family, as the primary context of socialization, plays a central role in the adoption and maintenance of lifestyles. Family functioning, reflected in communication, cohesion, support, and internal organization, may either promote or hinder the consolidation of healthy habits. At the same time, socioeconomic factors determine the availability of nutritious foods, access to recreational spaces, and opportunities for physical activity. The interaction between family dynamics, dietary habits, and physical activity is associated with the presence of overweight and obesity in children. Therefore, understanding these relationships is essential for designing comprehensive preventive interventions within primary care settings.

MATERIAL Y MÉTODO

[Estudio transversal, analítico, prospectivo y descriptivo, en la que se aplicaron instrumentos validados para evaluar tanto el grado de funcionalidad familiar, hábitos de vida saludable de alimentación y actividad física y valoración del nivel socioeconómico. El estudio se llevó a cabo en la Unidad de Medicina Familiar (UMF) No. 64, ubicada en Córdoba, Veracruz. El tamaño de muestra requerido fue de 225 participantes. se decidió utilizar pruebas no paramétricas, Kruskal-Wallis l (funcionalidad familiar o hábitos saludables y la relación con las variables sobrepeso y obesidad) y en esta prueba se tomó como estadísticamente significativo un valor de p<0.05 además de pruebas de asociación mediante chi-cuadrada de Pearson, con un nivel de significancia de p<0.05.

RESULTADOS

La muestra presentó distribución equilibrada por sexo (49.8% femenino; 50.2% masculino) y una edad media de 10 años (DE ±1.74). El 68.4% de los niños presentó sobrepeso y 31.55% obesidad. Predominó el nivel socioeconómico medio (64.28%), seguido de medio bajo (33.03%). La estructura familiar más frecuente fue la familia extensa compuesta (39.55%) seguida de familia extensa (36%) y nuclear (24.4%). No se encontró asociación significativa entre tipo de familia y estado nutricional (p = 0.999). En cuanto a la funcionalidad familiar, 49.3% pertenecía a familias moderadamente funcionales y 41.3% a familias disfuncionales. Figura 2. Los hábitos de vida saludable fueron predominantemente deficientes (49.33%) o suficientes (47.55%), con escasa proporción de hábitos saludables (3.22%), sin asociación estadísticamente significativa con el estado nutricional (χ² = 0.585; p = 0.746).

DISCUSIÓN

El presente estudio evaluó la relación entre el exceso de peso infantil y factores familiares, sociodemográficos y de estilo de vida en escolares de 8 a 12 años atendidos en primer nivel de atención. Desde el punto de vista descriptivo, la muestra presentó una distribución equilibrada por sexo (49.8% femenino y 50.2% masculino), lo que reduce el sesgo por predominio de género y permite interpretar los resultados como representativos de ambos grupos. La edad media de 10 años (DE ±1.74) ubica a la población en una etapa clave del desarrollo, caracterizada por la consolidación de hábitos alimentarios y patrones de actividad física que pueden persistir hacia la adolescencia y adultez, periodo señalado en la literatura como crítico para la prevención del exceso de peso (Kerr et al., 2025)1.

Uno de los hallazgos más relevantes fue la elevada frecuencia de sobrepeso (68.4%) y obesidad (31.55%) en la población estudiada, lo que indica que la totalidad de la muestra se encontraba dentro del espectro de exceso de peso. Esta proporción es consistente con la tendencia descrita en reportes internacionales recientes, que documentan un incremento sostenido del sobrepeso y la obesidad en la edad escolar, especialmente en contextos urbanos y de transición nutricional (Kerr et al., 2025). La magnitud observada resalta la necesidad de reforzar estrategias preventivas desde etapas tempranas, dado que el exceso de peso infantil se asocia con mayor probabilidad de persistencia en la vida adulta y con incremento del riesgo cardiometabólico.

En cuanto al nivel socioeconómico, predominó la clase media (64.28%), seguida de clase media baja (33.03%) y un pequeño porcentaje en clase media alta (2.67%). La ausencia de casos en clases extremas sugiere que el exceso de peso en esta población no se limita a situaciones de pobreza o alta capacidad adquisitiva, sino que se concentra en estratos intermedios. Este patrón coincide con estudios mexicanos que describen cómo la transición nutricional ha modificado la distribución social de la obesidad, desplazándola hacia sectores medios donde coexisten disponibilidad de alimentos ultraprocesados, estilos de vida sedentarios y limitaciones de tiempo familiar (Aceves-Martins et al., 2025)2. Así, los resultados refuerzan la noción de que la obesidad infantil responde a entornos obesogénicos más que exclusivamente a carencias económicas.

Respecto al tipo de familia, la estructura más frecuente fue la familia extensa compuesta (39.55%), seguida de familia extensa (36%) y nuclear (24.4%). Sin embargo, al analizar la asociación entre tipo de familia y exceso de peso, no se encontraron diferencias estadísticamente significativas (p = 0.999). Este resultado sugiere que la estructura familiar por sí sola no determina el estado nutricional, hallazgo congruente con la literatura que enfatiza que la calidad de la dinámica familiar tiene mayor peso que su composición estructural (López González et al., 2025)3. Es decir, no es la forma de la familia, sino su funcionamiento interno, la comunicación y la organización cotidiana lo que puede influir en la adopción de conductas saludables.

En este sentido, la evaluación de la funcionalidad familiar mostró que casi la mitad de los niños pertenecían a familias moderadamente funcionales (49.3%), mientras que 41.3% reportaron disfunción y solo 9.3% funcionalidad plena. La alta proporción de funcionalidad intermedia o deficiente es clínicamente relevante, ya que investigaciones recientes señalan que dificultades en la cohesión, comunicación y organización familiar se asocian con menor supervisión de hábitos, irregularidad en horarios de comida y mayor exposición a sedentarismo (López González et al., 2025).

En relación con los hábitos de vida saludable (alimentación y actividad física), casi la mitad de la muestra se clasificó en nivel deficiente (49.33%) y una proporción similar en nivel suficiente (47.55%), mientras que solo 3.22% presentó hábitos saludables. A pesar de esta distribución, no se observó asociación estadísticamente significativa con el exceso de peso (χ² = 0.585; p = 0.746). Este resultado puede interpretarse considerando que todos los participantes ya presentaban sobrepeso u obesidad. Además, la literatura indica que los hábitos evaluados de forma transversal pueden no reflejar la trayectoria acumulada de comportamientos a lo largo del tiempo, los cuales son determinantes en la ganancia de peso (Jantzen et al., 2025)3.

Desde la perspectiva de la Medicina Familiar, estos hallazgos subrayan que el abordaje del exceso de peso infantil debe integrar la evaluación familiar y social dentro de la consulta. La evidencia reciente sobre intervenciones comunitarias destaca que los programas más efectivos son aquellos que involucran a la familia como unidad de cambio y abordan simultáneamente alimentación, actividad física, sueño y bienestar emocional (Shamah-Levy et al., 2025). En consecuencia, la identificación de disfunción familiar o de entornos con hábitos poco saludables puede orientar intervenciones más personalizadas, realistas y sostenibles.

 

CONCLUSIONES

En conjunto, los resultados del estudio confirman que el exceso de peso infantil en esta población se desarrolla en un contexto donde convergen factores familiares, conductuales y sociales, más que como un fenómeno exclusivamente individual. Esta visión coincide con el modelo biopsicosocial promovido en la literatura contemporánea, que reconoce la necesidad de estrategias integrales y centradas en la familia para lograr cambios duraderos en la salud infantil.

 

BIBLIOGRAFÍA

  1. GBD 2021 Adolescent BMI Collaborators, Kerr JA, Patton GC, Cini KI, Abate YH, Abbas N, et al. Global, regional, and national prevalence of child and adolescent overweight and obesity, 1990–2021, with forecasts to 2050: a forecasting study for the Global Burden of Disease Study 2021. Lancet. 2025; 405(10481):785–812. doi: 10.1016/S0140-6736(25)00397-6.
  2. Aceves-Martins M, Rosas-Peralta M, Pérez-Campos R, et al. Socioeconomic determinants of overweight and obesity in Mexican children and adolescents: a systematic review and meta-analysis. Public Health Nutr. 2025;28(4):713-724. doi:10.1017/S1368980024001234.
  3. López González M, Orduña Sánchez MA, Toledo Deloya YA, López Rodríguez MI, Zárate Amador JC. Funcionalidad familiar como factor de riesgo para obesidad infantil. Rev Sanitaria Investig. 2025; 6(1): ISSN: 2660-7085. (Artículo publicado 21 enero 2025)
  4. Jantzen RR,. Evaluating the effectiveness of a family-based lifestyle program in children at risk of excess weight. JMIR Res Protoc. 2025;14:e76837. doi:10.2196/76837.2025.
  5. Shamah-Levy T, [otros autores]. Health and nutrition interventions to prevent childhood overweight and obesity: A community perspective. Nutrients. 2025; 17(24):3818. doi: 10.3390/nu17243818.

 

ANEXOS

Figura 1.

Tipo de familia f % df Asymp. Sig
Nuclear 55 24.44 2 p = 0.999
Extensa 81 28.44
Extensa compuesta 89 39.55
Total 225

 

Figura 2.

Tipo de familia f % RP X2 df Asymp. Sig
Funcional 21 49.33 98.93 2.758 2 p = 0.252
Moderadamente funcional 111 47.55 110.95
Disfuncional 93 3.11 118.63
Total 225

 

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