Guía práctica para la prevención de úlceras por presión: cuidado integral del paciente

10 mayo 2024

 

AUTORES

  1. Vanessa Val Díaz. Graduada en Enfermería. Hospital Royo Villanova, Zaragoza.
  2. Ana Belén Araiz Marín. Graduada en Enfermería. Hospital Royo Villanova, Zaragoza.
  3. Luna Oliva Lafarga. Graduada en Enfermería. Hospital Royo Villanova, Zaragoza.
  4. Verónica Faura Cruz. Graduada en Enfermería. Enfermera C.S Épila, Zaragoza.
  5. Isabel Colás Elvira. Diplomada en Enfermería. Hospital Royo Villanova, Zaragoza.
  6. Rebeca Gonzalvo Bastardo. Graduada en Enfermería. Hospital Royo Villanova, Zaragoza.

 

RESUMEN

Las úlceras por presión (UPP) representan un desafío significativo en el cuidado de los pacientes, especialmente aquellos con movilidad limitada o que pasan largos períodos en cama. Estas lesiones pueden causar un considerable deterioro en la calidad de vida y aumentar la morbimortalidad. La prevención adecuada de las UPP es fundamental para garantizar un cuidado integral y de calidad para los pacientes.

El cuidado integral del paciente va más allá del tratamiento de la enfermedad subyacente; implica abordar sus necesidades físicas, emocionales y sociales. En el contexto de la prevención de UPP, esto implica no solo la aplicación de medidas específicas para prevenir la aparición de lesiones, sino también considerar factores como la movilización adecuada, la nutrición, el control del dolor y la educación del paciente y del personal de enfermería.

La enfermería desempeña un papel fundamental en la prevención de UPP, ya que están en la primera línea de atención al paciente. Su función incluye la evaluación del riesgo de UPP, la implementación de medidas preventivas y el monitoreo continuo de la piel del paciente.

La prevención de úlceras por presión es un aspecto vital del cuidado integral del paciente. Al abordar las necesidades físicas, emocionales y sociales del paciente, junto con la implementación de estrategias específicas de prevención, se puede reducir significativamente el riesgo de UPP y mejorar la calidad de vida. El papel activo del personal de enfermería es fundamental en este proceso, destacando la importancia de una colaboración interdisciplinaria en el cuidado del paciente.

PALABRAS CLAVE

Úlcera por presión, heridas y lesiones, prevención de enfermedades.

ABSTRACT

Pressure ulcers (PUs) represent a significant challenge in the care of patients, especially those with limited mobility or who spend long periods in bed. These injuries can cause considerable impairment in quality of life and increase morbidity and mortality. Adequate prevention of PUs is critical to ensure comprehensive, quality patient care.

Comprehensive patient care goes beyond treating the underlying disease; it involves addressing their physical, emotional and social needs. In the context of PU prevention, this involves not only implementing specific measures to prevent the occurrence of injury, but also considering factors such as proper mobilization, nutrition, pain control, and patient and nursing education.

Nurses play a key role in the prevention of PUs, as they are on the front line of patient care. Their role includes assessing PU risk, implementing preventive measures, and continuous monitoring of the patient’s skin.

Pressure ulcer prevention is a vital aspect of comprehensive patient care. By addressing the patient’s physical, emotional and social needs, along with the implementation of specific prevention strategies, the risk of PUs can be significantly reduced and quality of life improved. The active role of the nursing staff is critical in this process, highlighting the importance of interdisciplinary collaboration in patient care.

KEY WORDS

Pressure ulcer, wounds and injuries, disease prevention.

INTRODUCCIÓN

Las úlceras por presión (UPP), también conocidas como úlceras de decúbito o úlceras de cama, son lesiones cutáneas localizadas que suelen desarrollarse en áreas del cuerpo sometidas a presión prolongada, como las prominencias óseas. Estas lesiones son el resultado de la combinación de presión, fricción y cizallamiento por lo que pueden causar dolor, sufrimiento y complicaciones graves para los pacientes, lo que subraya la importancia de la prevención y el manejo adecuados por parte de los profesionales de la salud, especialmente enfermería1.

Estas lesiones cutáneas no solo generan dolor y malestar para los pacientes, sino que también aumentan el riesgo de complicaciones graves, incluyendo infecciones y deterioro de la calidad de vida1,2.

Existen varios tipos de úlceras por presión, clasificadas según su gravedad y profundidad3,4,5,9:

  • Categoría I: Piel intacta con eritema no blanqueante de un área localizada, generalmente sobre una prominencia ósea. Cambio de color en la piel, calor, edemas, endurecimientos o dolor son algunos de los síntomas presentes en esta categoría. Las pieles oscuras pueden no presentar palidez visible.
  • Categoría II: Se caracteriza por la pérdida parcial del grosor de la piel, se presenta como una úlcera abierta poco profunda con un lecho de la herida que va desde rosado a rojizo, no presenta esfacelos. La úlcera puede aparecer como una abrasión, ampolla o úlcera superficial.
  • Categoría III: Pérdida completa del grosor de la piel, pérdida de tejido. Pueden existir esfacelos, cavitaciones y tunelizaciones. Puede haber tejido subcutáneo necrótico visible, pero no se exponen músculos, tendones o huesos.
  • Categoría IV: Es la etapa más grave, en la que la úlcera afecta a todas las capas de la piel y puede extenderse hasta los músculos, tendones e incluso los huesos. Pueden aparecer esfacelos o escaras. Incluye a menudo cavitaciones y tunelizaciones.  La lesión puede estar cubierta de tejido necrótico y es más propensa a infecciones profundas y complicaciones sistémicas.

 

Además de estas etapas, existe una categoría llamada «Lesión por Presión de Profundidad Desconocida», que se refiere a una úlcera cubierta por tejido necrótico en la que la profundidad no se puede determinar.

La base de la úlcera está completamente cubierta por esfacelos y/o escaras en el lecho de la herida2.

La prevención de UPP emerge como un pilar fundamental en el cuidado integral del paciente, no solo para evitar el sufrimiento y la morbilidad asociada, sino también para optimizar los resultados del tratamiento y promover la recuperación. Destacar la importancia de un enfoque integral en el cuidado del paciente, que no solo se centre en la prevención y tratamiento de las lesiones, sino que también promueva la participación activa del paciente y sus cuidadores en el autocuidado y la vigilancia continua.

OBJETIVOS

  • Informar sobre la importancia de la prevención de úlceras por presión (UPP): Destacar la relevancia de la prevención como una parte esencial del cuidado integral del paciente para evitar el desarrollo de UPP y mejorar la calidad de vida.
  • Presentar estrategias prácticas de prevención de UPP: Proporcionar una guía práctica y accesible para profesionales de la salud sobre las estrategias efectivas de prevención de UPP, incluyendo medidas de movilización, cuidado de la piel, uso de dispositivos de alivio de presión y educación del paciente y cuidadores.
  • Promover la implementación de un enfoque integral en el cuidado del paciente: Destacar la importancia de un enfoque multidisciplinario y coordinado en la prevención de UPP, involucrando a todo el equipo de atención médica y fomentando la colaboración interprofesional para garantizar una atención integral y efectiva.
  • Proporcionar recomendaciones para el seguimiento y la evaluación de la efectividad de las intervenciones: Ofrecer pautas claras sobre cómo monitorear y evaluar la efectividad de las estrategias de prevención de UPP, incluyendo la identificación temprana de signos de deterioro de la piel y la evaluación de la respuesta del paciente a las intervenciones implementadas.

 

METODOLOGÍA

Se ha realizado una revisión bibliográfica sobre las úlceras de presión principalmente sobre la prevención y cuidado en el paciente. Las bases de datos consultadas en la búsqueda fueron Dialnet, Google Académico, Cuiden. Se seleccionaron aquellos artículos publicados en español que tuvieran acceso a texto completo y en un rango de búsqueda de los últimos 15 años.

Se utilizaron los siguientes descriptores de Ciencias de la Salud en español: « úlceras por presión´´, «heridas y lesiones´´, «prevención enfermedades´´ utilizando el operador booleano «AND´´ o «OR´´.

 

RESULTADOS

La prevención efectiva de úlceras por presión (UPP) requiere un enfoque integral y multidisciplinario que aborde los factores de riesgo, promueva la movilidad y la salud de la piel, y proporcione a los pacientes y cuidadores una enseñanza para una participación activa en su autocuidado.

EVALUACIÓN DEL RIESGO:

La primera etapa en la prevención de úlceras por presión (UPP) es la evaluación sistemática del riesgo en cada paciente. Enfermería utiliza herramientas validadas para identificar los factores de riesgo individuales, en los que vamos a incluir la movilidad reducida, la incontinencia, la malnutrición, la perfusión tisular comprometida y la edad avanzada, entre otros. Esta evaluación integral permite una evaluación del riesgo y facilita la personalización de las intervenciones preventivas para cada paciente.

Podemos identificar el riesgo de los pacientes para desarrollo de UPP mediante la utilización de escalas de valoración de riesgo específicas. El profesional de enfermería realizará al ingreso estas valoraciones, para ello utilizará la escala de Norton, Waterlow, Braden, EMINA y Cubbin- Jackson. Además de estas escalas se utilizan otras escalas como el Mini Nutritional Assessment (MNA) que valora el estado nutricional2,11.

Escala de Norton. Se valora el estado físico, mental, movilidad, actividad e incontinencia. Según la puntuación que obtiene el paciente menor o igual a 16 tiene riesgo moderado de desarrollo de UPP y, menor o igual a 12 tiene un riesgo alto de desarrollo de UPP11.

Escala Waterlow. Se evalúa el aspecto de la piel, la movilidad, continencia, sexo/edad, apetito y factores especiales (problemas neurológicos, malnutrición, cirugía reciente, medicación). Si el paciente obtiene una puntuación mayor o igual a 10 tiene riesgo de desarrollo de UPP2.

Escala Braden. Se evalúa mediante 6 parámetros de riesgo: percepción sensorial, exposición de la piel a la humedad, actividad física, movilidad, nutrición, roce y peligro de lesiones. Según la puntuación obtenida clasificaremos el riesgo: riesgo alto (si la puntuación es menor que 12), riesgo moderado (entre 13-14) y se considera riesgo bajo (entre 15-16 en paciente menor de 75años y entre 15-18 en paciente mayor a 75 años)2.

Escala EMINA. Evalúa 5 factores de riesgo: el estado mental, movilidad, humedad relacionada con incontinencia, nutrición y la actividad. Una puntuación entre 1-3 significa riesgo bajo, entre 4-7 riesgo médico y entre 8-15 significa un riesgo alto de padecer UPP11.

Escala de Cubbin-Jackson. Se tiene en cuenta varios factores: la edad, el peso, estado de la piel, estado mental, movilidad, estado hemodinámico, respiración, nutrición, incontinencia e higiene. Una puntuación obtenida menor o igual a 24 indica que existe un riesgo de desarrollar UPP2.

Escala MNA. Valoración nutricional en la que podemos identificar a los pacientes que tienen riesgo de desnutrición o la sufren a través de la realización del cuestionario en el que se incluyen preguntas sobre la alimentación y hábitos nutricionales. Se valoran también otros parámetros como el IMC, índice tobillo- brazo. Una puntuación inferior a 17 puntos se relaciona con malnutrición, un contaje entre 17 y 23,5 puntos indica un riesgo potencial de malnutrición y una puntuación de 24 puntos o superior se relaciona con un estado nutricional satisfactorio13.

Se ha de ir reevaluando periódicamente el riesgo de aparición de UPP, especialmente en aquellos pacientes que existen cambios importantes en el estado clínico.

 

ESTRATEGIAS DE PREVENCIÓN:

Una vez identificados los pacientes en riesgo, se deben implementar estrategias preventivas específicas para reducir la incidencia de úlceras por presión. Esto puede incluir la redistribución regular de la presión mediante cambios posturales frecuentes, el uso de superficies de soporte de presión alternante, como colchones de aire o colchones de espuma de alta densidad, y el mantenimiento de una adecuada hidratación y nutrición. Además, es fundamental prestar una atención especial a la higiene de la piel, utilizando productos suaves y evitando la fricción excesiva durante la limpieza6,7,10,12.

Manejo de la presión. Movilización y cambios posturales regulares, con una frecuencia mínima de cada dos horas para redistribuir la presión y prevenir la isquemia tisular en áreas de riesgo. Los cambios de posición son esenciales para reducir la presión sobre áreas vulnerables del cuerpo. Se recomienda realizar cambios de posición cada 2 horas en pacientes encamados y cada hora en pacientes en silla de ruedas. Los cambios posturales deben realizarse de manera suave y cuidadosa para evitar lesiones adicionales en la piel11.

Superficies especiales de manejo de la presión (SEMP). Utilizar colchones de aire, colchones de espuma de alta densidad o almohadas especiales para redistribuir la presión sobre las áreas de riesgo. Estas superficies ayudan a aliviar la presión en los puntos de contacto críticos y a mantener una adecuada circulación sanguínea, reduciendo así el riesgo de UPP11.

Protección local ante la presión. En zonas de especial riesgo para el desarrollo de UPP como son talones, sacro, codos, etc., se deben utilizar sistemas de protección local ante la presión. Deben de facilitar la inspección de la piel al menos una vez al día, poder compatibilizar con otras medidas de protección y no lesionar esa zona al retirarlos. Se pueden utilizar apósitos con capacidad de reducción de la presión (apósitos de espuma de poliuretano), vendajes almohadillados, etc11.

Cuidado de la piel integral. Es de vital importancia mantener el estado de la piel limpio y seco, y mantener un buen estado de hidratación. Ante casos de enrojecimiento de la piel la aplicación de Ácidos Grasos hiperoxigenados (AGHO) ayuda a mejorar la circulación capilar previniendo así la lesión en la piel. Controlar la humedad de la piel mediante apósitos u otros productos no alcohólicos también es otro punto importante para la prevención de UPP11.

Nutrición. Una dieta equilibrada y adecuada en nutrientes, especialmente proteínas, vitaminas y minerales, es crucial para promover la cicatrización de la piel y la salud tisular. Además, mantener una hidratación adecuada ayuda a mantener la piel flexible y resistente al daño13.

Control de la incontinencia. La exposición prolongada a la humedad debido a la incontinencia puede aumentar el riesgo de UPP. Es importante mantener la piel limpia y seca, utilizando productos suaves para la higiene y aplicando cremas tipo barrera o protectores cutáneos para prevenir la irritación y la maceración de la piel.

Educación del paciente y del personal de Enfermería. Educar al paciente y a los cuidadores sobre la importancia de seguir las medidas preventivas, como los cambios posturales, el cuidado de la piel y la nutrición adecuada. Además, proporcionar capacitación al personal de enfermería sobre la evaluación del riesgo de UPP y las intervenciones preventivas adecuadas.

Colaboración interdisciplinaria. Trabajar en equipo con otros profesionales de la salud, como médicos, fisioterapeutas, dietistas y especialistas en cuidados de la piel, para garantizar un enfoque integral en la prevención de úlceras por presión y el manejo de pacientes con riesgo. La comunicación efectiva y la colaboración interdisciplinaria son fundamentales para proporcionar un cuidado óptimo y prevenir complicaciones.

 

MANEJO DE ÚLCERAS POR PRESIÓN:

A pesar de las medidas preventivas, algunas personas pueden desarrollar úlceras por presión. En tales casos, es esencial un enfoque multidisciplinario para el manejo de la herida. El manejo de las úlceras por presión (UPP) por parte de enfermería implica una atención integral que abarca desde la evaluación inicial hasta la implementación de intervenciones específicas para promover la cicatrización de la herida6,7,8,10,12.

Evaluación inicial. Comienza con una evaluación detallada de la UPP, que incluye la localización, tamaño, profundidad y características. Esto se realiza utilizando herramientas estandarizadas, como escala de clasificación de heridas, para determinar la gravedad de la UPP y guiar la actuación para mantener el cuidado.

Limpieza de la herida. Es fundamental para la prevención de la infección y promover su cicatrización. Se debe utilizar una solución salina estéril o un limpiador suave para irrigar la herida y poder eliminar los tejidos necróticos o fibrinosos. Esto debe realizarse con especial cuidado para no producir un daño en los tejidos sanos circundantes5.

Desbridamiento. En el caso de las UPP con tejido necrótico, será necesario realizar un desbridamiento para eliminar ese tejido muerto y promover la cicatrización. El desbridamiento puede ser mecánico, autolítico, quirúrgico o enzimático, dependiendo de la gravedad y el tamaño de la úlcera.

Aplicación de apósitos. Una vez tenemos la herida limpia, se aplica un apósito adecuado para la protección de la UPP y así mantener un ambiente óptimo para la cicatrización. Puede incluir apósitos de espuma, hidrocoloides, hidrogeles, alginatos o películas transparentes, según las características de la zona a tratar y necesidades del paciente12.

Manejo del dolor. Es una parte importante en el cuidado de las UPP. Se deben utilizar analgésicos según necesidad para controlar el dolor que va asociado a la lesión y que busque mejorar el confort del paciente durante el proceso de cicatrización.

Prevención de complicaciones. Es importante prevenir la aparición de complicaciones como infecciones secundarias, celulitis u osteomielitis. Debemos mantener la piel circundante limpia y seca, controlar la continencia, optimizar la nutrición y promover la movilización y actividad física según posibilidad del paciente14.

Seguimiento y reevaluación. Es fundamental llevar un seguimiento regular de la UPP para evaluar la progresión del tratamiento y ajustar el plan de cuidados según sea necesario. Puede derivar en cambios en apósitos, ajustes en la terapia de dolor o la modificación de las intervenciones preventivas14.

Educación del paciente y los cuidadores. Es importante educar al paciente y a los cuidadores sobre la importancia del cuidado de la piel, la prevención de lesiones y el manejo de las UPP. Proporcionar una guía de señales de advertencia de complicaciones y cómo actuar en caso de producirse lesiones14.

El manejo de las úlceras por presión requiere un enfoque integral y multidisciplinario, con la enfermería desempeñando un papel central en la evaluación, tratamiento y seguimiento de estas lesiones. La colaboración interdisciplinaria y una atención centrada en el paciente son fundamentales para lograr resultados óptimos en el manejo de UPP.

 

CONCLUSIONES

La prevención y el manejo de úlceras por presión son elementos fundamentales del cuidado enfermero. Realizar un enfoque integral del cuidado del paciente, que incluye la evaluación del riesgo, la implementación de estrategias preventivas y el manejo efectivo de las úlceras existentes, es fundamental para proporcionar una atención de alta calidad y prevenir complicaciones.

La prevención de úlceras por presión es fundamental para evitar el sufrimiento y las complicaciones asociadas con estas lesiones cutáneas. La implementación de medidas preventivas adecuadas es clave para reducir la incidencia de UPP y mejorar la calidad de vida de los pacientes.

La educación del paciente, los cuidadores y el personal de enfermería es esencial para promover la prevención de UPP y garantizar un manejo efectivo de las úlceras existentes. La colaboración interdisciplinaria entre diferentes profesionales de la salud también es clave para proporcionar un cuidado integral y coordinado.

El seguimiento regular y la reevaluación de las estrategias de prevención y el manejo de UPP son fundamentales para garantizar la eficacia y ajustar el plan de cuidados según sea necesario. Esto incluye realizar cambios en los enfoques de tratamiento según la respuesta del paciente y las condiciones cambiantes.

En resumen, una guía práctica para la prevención de úlceras por presión y el cuidado integral del paciente proporciona un marco importante para la atención de calidad en pacientes con riesgo de desarrollar estas lesiones. Al implementar medidas preventivas y estrategias de manejo efectivas, los profesionales de la salud pueden mejorar significativamente los resultados para los pacientes y promover su bienestar general.

 

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