AUTORES
- Jorge Miguel Robles Basanta. Diplomado en Enfermería. Enfermero en Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.
- Rocío del Carmen Gavilanes Escobar. Técnico en Cuidados Auxiliares de Enfermería (TCAE). Tcae en Hospital Universitario Miguel Servet de Zaragoza. España.
- Nuria Pérez Tella. en Cuidados Auxiliares de Enfermería (TCAE). Aragón, España.
- Elena Lacueva Zapater. Formación Profesional en Técnico en Cuidados Auxiliares de Enfermería (TCAE). TCAE en Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.
- Juan Carlos Sáez Moreno. Celador. Celador en Servicio Aragonés de Salud. España.
- Sergio Marcuello Guallar. Celador. España.
RESUMEN
La hepatitis B es una enfermedad viral causada por el virus de la hepatitis B (VHB), que afecta principalmente al hígado y puede evolucionar a formas agudas o crónicas. Los síntomas pueden incluir ictericia, fatiga, náuseas y dolor abdominal, aunque muchas veces es asintomática. La infección crónica puede llevar a cirrosis, cáncer hepático y fallo hepático.
Es una patología conocida entre la sociedad, aunque no tanto sus distintos tipos de genotipos, por lo que son los profesionales del ámbito de los sistemas de salud quienes deben conocer esta enfermedad para poder implantar una adecuada prevención de esta patología y un tratamiento adecuado según la etapa clínica de la enfermedad.
PALABRAS CLAVE
Virus de la hepatitis B, hígado, hepatitis crónica, vacunación, antivirales.
ABSTRACT
Hepatitis B is a viral disease caused by the hepatitis B virus (HBV). It primarily affects the liver and can progress to acute or chronic forms. Symptoms can include jaundice, fatigue, nausea, and abdominal pain, although they are often asymptomatic. Chronic infection can cause cirrhosis, liver cancer, and liver failure.
It is a well-known disease in society, although its different genotypes are less so. Therefore, healthcare professionals must be familiar with this disease in order to implement appropriate prevention measures and appropriate treatment based on the clinical stage of the disease.
KEY WORDS
Hepatitis B virus, liver, chronic hepatitis, vaccination, antivirals.
DESARROLLO DEL TEMA
La hepatitis B es una infección del hígado causada por el virus de la hepatitis B. Dicha infección puede ser aguda (corta y grave) o crónica (a largo plazo). La hepatitis B es un problema de salud mundial considerable. Las regiones de la OMS que soportan la mayor carga de infección crónica son el Pacífico Occidental y África, donde afecta a 97 y 65 millones de personas, respectivamente. A continuación, cabe mencionar las regiones de la OMS de Asia Sudoriental, que cuenta con 61 millones de personas infectadas, el Mediterráneo Oriental, con 15 millones, Europa, con 11 millones, y las Américas, con 5 millones1.
Existen distintos tipos de transmisión, exponiendo a continuación los datos más relevantes de cada uno de ellos:
- Transmisión perinatal:
La tasa de infección en recién nacidos de madres HbeAg (+) alcanza el 90%5. El contagio puede ocurrir intraútero, durante el parto o después del nacimiento. Sin embargo, la eficacia protectora de la vacunación neonatal es tan alta (95%) que obliga a pensar que el contagio ocurre, sobre todo, durante el parto o después del nacimiento.
- Transmisión horizontal:
El VHB es capaz de sobrevivir fuera del cuerpo humano durante períodos de tiempo prolongados. Como consecuencia, se puede transmitir a través de diversos artículos del hogar, como cepillos de dientes, cuchillas de afeitar o, incluso, juguetes. Por tanto, los niños pueden contagiarse por el VHB a través de pequeñas heridas en la piel o de las mucosas o por contacto corporal estrecho con otros niños. No puede descartarse que el VHB se transmita a través de los fluidos corporales, ya que se ha detectado DNA del virus en diversas secreciones corporales de los pacientes infectados (saliva, semen, secreciones vaginales y, en menor medida, sudor, leche materna, lágrimas y orina).
- Transmisión sexual:
Ésta es la principal forma de transmisión en los países desarrollados. En los EEUU, por ejemplo, se ha calculado que más del 50% de los casos de hepatitis aguda por VHB se contagian por vía sexual
- Transmisión percutánea:
Normalmente sólo ocurre en UDVP que comparten jeringuillas o agujas. Sin embargo, como se ha indicado anteriormente, el VHB se puede transmitir en el hogar si se comparten maquinillas de afeitar o cepillos de dientes. Otras formas de transmisión incluyen la acupuntura, los tatuajes o la colocación de piercings en condiciones higiénico-sanitarias deficientes2.
Los síntomas de la hepatitis B aguda varían de leves a graves. Por lo general, los síntomas comienzan aproximadamente de 1 a 4 meses después de la infección con el virus de la hepatitis B. Sin embargo, podrían percibirse incluso dos semanas después de infectarte. Algunas personas con hepatitis B aguda o crónica pueden no tener síntomas, en especial los niños pequeños.
Los síntomas de la hepatitis B pueden incluir los siguientes:
- Dolor en la zona del estómago o abdomen.
- Orina oscura.
- Fiebre.
- Dolor en las articulaciones.
- Pérdida del apetito.
- Malestar estomacal y vómitos.
- Debilidad y cansancio extremo.
- Ictericia, que es la coloración amarillenta de la piel y el blanco de los ojos. Según el color de piel, este cambio puede ser más difícil o más fácil de notar3.
El período de incubación de la infección por el VHB tiene una duración de 4-10 semanas. En la fase final de esta etapa se comienza a detectar en suero el HBsAg. Cuando éste aparece, la viremia está bien establecida y se detectan títulos muy elevados de virus en sangre, frecuentemente de 109 a 1010 viriones/ml. Una o dos semanas después comienza el período prodrómico, que se caracteriza por la aparición de síntomas antes de que el paciente presente ictericia. Por lo general esta fase tiene una duración menor de 5 días, pero puede durar varias semanas o incluso no manifestarse clínicamente. Se produce la positivización de anticuerpos contra el antígeno del core de tipo inmunoglobulina (Ig) M (HBcAc) y la activación de la respuesta inmunitaria del huésped, junto con síntomas como astenia, anorexia, náuseas, vómitos e intolerancia a las grasas, entre otros. Los HBcAc de tipo IgM permanecen en sangre aproximadamente 6 meses, luego desaparecerán y darán paso a los de tipo IgG, que estarán presentes durante toda la vida. Debido a la activación de la respuesta inmunitaria se produce daño hepático, el cual se manifiesta con una alteración variable de las transaminasas y una disminución de la cantidad de virus en la sangre y en los hepatocitos. En este intervalo puede producirse la positivización del HBeAg.
El período de convalecencia se inicia con la desaparición de la ictericia. Si la infección evoluciona favorablemente, al cabo de uno o dos meses de la positivización del HBsAg se produce su aclaramiento y, posteriormente, el del HBeAg. El HBcAg no se detecta en ningún momento en el plasma de las personas infectadas, debido a que se encuentra enclaustrado en el interior de la cubierta del core. Tras un período ventana de una a 2 semanas, aparece en sangre el anticuerpo contra el antígeno de superficie (HBsAc), que persistirá indefinidamente. En esta fase, en la que tanto el HBsAg como el HBsAc son negativos, la presencia de anticuerpos de tipo IgG frente al antígeno del core será fundamental para demostrar la presencia de infección.
En resumen, en las hepatitis agudas autolimitadas el HBsAg y el resto de los marcadores antigénicos terminan desapareciendo y se produce su seroconversión. Pequeñas cantidades de ADN vírico pueden persistir en sangre durante años o durante toda la vida; sin embargo, no han demostrado ser infectivas.
Cuando el HBsAg se aísla en el suero de los pacientes afectados durante más de 6 meses, probablemente persista ya durante toda la vida y la infección se cronifique. En estos casos continúa la producción vírica de forma permanente, aunque los valores de viremia en general se mantienen más bajos que en la infección aguda. Aunque el HBsAg persista, los títulos de ADN vírico tienden a disminuir, el HBeAg tiende a aclararse y a producirse su seroconversión. Este hecho suele acompañarse de un aumento de las cifras de alanino-aminotransferasa (ALT) por destrucción inmunitaria de las células hepáticas infectadas. La antigua creencia de que el ADN vírico circulante desaparece cuando lo hace el HBeAg y aparece el anticuerpo contra el antígeno e (HBeAc) es incorrecta. En la actualidad, con el método de reacción en cadena de la polimerasa se ha conseguido cuantificar cantidades más pequeñas de ADN vírico. Con este método se ha demostrado que al menos el 70-85% de estos pacientes presenta una carga vírica de entre a 103 y 105/ml, y a veces superior. Estas cantidades de ADN vírico únicamente se mantienen si persiste la replicación vírica, por lo que el término «hepatitis crónica replicativa» está hoy en desuso. Los pacientes con HBeAg negativo y HBeAc positivo que presentan valores bajos de ALT y de ADN vírico circulante tienen un mejor pronóstico de la infección y se les denomina «portadores asintomáticos1-4
Existe una prueba de sangre sencilla para diagnosticar la hepatitis B. Son 3 las pruebas que conforman la serie de pruebas de sangre. A veces el facultativo puede pedir realizarse otro análisis de sangre, seis meses después de la primera consulta, para confirmar el estado de su hepatitis B. La serie de pruebas de sangre de la hepatitis B requiere solo una muestra de sangre, pero incluye tres pruebas necesarias para obtener un diagnóstico final:
- HBsAg (antígeno de superficie del virus de la hepatitis B).
- HBsAb o anti-HBs (anticuerpo de superficie del virus de la hepatitis B).
- HBcAb o anti-HBc (anticuerpo del núcleo del virus de la hepatitis B)5.
No hay ningún tratamiento específico contra la hepatitis B aguda. La hepatitis B crónica, por su parte, puede tratarse con medicamentos. En el caso de la hepatitis B aguda, los cuidados deben centrarse en lograr que los pacientes controlen los síntomas. Los pacientes deben mantener una alimentación sana y beber mucho líquido para prevenir la deshidratación por vómitos y diarrea.
La infección crónica por el virus de la hepatitis B se puede tratar con medicamentos administrados por vía oral, como el tenofovir o el entecavir.
El tratamiento puede:
- Retrasar el avance de la cirrosis.
- Reducir el número de casos de cáncer de hígado.
- Mejorar la supervivencia a largo plazo.
La mayoría de las personas que inician el tratamiento contra la enfermedad deben seguirlo de por vida.
A tenor de las directrices actualizadas sobre la hepatitis B, se estima que más del 50% de los infectados crónicos por el VHB necesitarán tratamiento en función del entorno y de los requisitos de acceso al tratamiento.
En los entornos de ingresos bajos, la mayoría de las personas con cáncer de hígado no son conscientes de su estado de salud hasta que la enfermedad ya está avanzada y fallecen pocos meses después del diagnóstico. En los países de ingresos altos, los pacientes acuden al hospital en la fase más temprana de la enfermedad y tienen acceso a intervenciones quirúrgicas y quimioterapia, lo que puede prolongar sus vidas de varios meses a unos años. En los países tecnológicamente avanzados, se recurre en ocasiones a los trasplantes en el caso de pacientes con cirrosis o cáncer de hígado, con resultados diversos6.
BIBLIOGRAFÍA
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- Análisis de sangre para detectar la hepatitis B [Internet]. Hepb.org. [citado el 27 de julio de 2025]. Disponible en: https://www.hepb.org/languages/spanish/bloodtests/
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