Higiene y aseo del paciente.

9 febrero 2024

AUTORES

  1. Ester Juberías Marco. Celador, Hospital Miguel Servet, Zaragoza.
  2. Ana Isabel Carbonel Millán. Auxiliar Administrativo, Hospital Miguel Servet, Zaragoza.
  3. Miguel Ángel Burilllo Vicente. Celador, Inocencio Giménez, Zaragoza, Zaragoza.
  4. Elena Pérez Merino. Celador, Hospital Miguel Servet, Zaragoza.
  5. Mónica Mora Simal. Celador, Hospital Miguel Servet, Zaragoza.
  6. Juan Manuel Omedas Ladislao. Celador Miguel Servet, Zaragoza.

 

RESUMEN

Una de las partes más importantes del cuidado y recuperación de un paciente, a parte de los cuidados relacionados con las patologías que pueda presentar, por las cuales haya que prestarle cuidados sanitarios, será el del aseo, ya que proporciona comodidad y protege la piel de posibles infecciones. Todo ello en conjunto son los cuidados Médicos y Enfermeros que ayudarán a la mejora del paciente.

PALABRAS CLAVE

Aseo, paciente, úlcera

ABSTRACT

One of the most important parts of a patient’s care and recovery, apart from the care related to the pathologies they may present, for which health care must be provided, will be cleanliness, since it provides comfort and protects the skin from possible infections. All of this together is the Medical and Nursing care that will help the patient improve.

KEY WORDS

Personal hygiene, patient, ulcer.

DESARROLLO DEL TEMA

Según las funciones del Celador recogidas en el Estatuto del Personal no Sanitario en el artículo 14.2.14 “Excepcionalmente, lavarán y asearán a los enfermos masculinos encamados o que no puedan realizarlo por sí mismos, atendiendo a las indicaciones de la Supervisora de Planta o servicio, o personas que la sustituya legalmente en su ausencia”1. Por tanto, el Celador vuelve a ser parte importante y directa en la actuación con los pacientes.

Se puede definir como higiene el conjunto de procesos para lograr una mejor defensa de la piel contra las enfermedades.

En el caso de que no se mantuviera una adecuada higiene en un paciente, las enfermedades resultarían más graves, ya que el organismo ejercería menos resistencia.

La labor de aseo de los pacientes, aunque corresponde al auxiliar de Enfermería, este suele ir acompañado del Celador, el cual realizará las movilizaciones para la correcta higiene de las zonas del cuerpo a asear2. Aunque como se ha comentado antes, según el art. 14.2.14 del estatuto del Personal No sanitario excepcionalmente también podría realizar la higiene del paciente él solo1.

Lo primero que deberemos conocer es la composición y partes de la piel y sus anexos que estará formada por: los anexos (faneras) que ayudan a las pieles con sus funciones y serán; pelo, uñas, glándulas sudoríparas y glándulas sebáceas y la piel que está formada por tres capas situadas de la parte más exterior a la parte más profunda serán: epidermis, dermis e hipodermis2.

Lo que se pretende conseguir con el correcto aseo de un paciente es:

  • Mantener el buen estado de la piel, eliminando suciedad y sudor al igual que el mal olor producido por el sudor y la suciedad. Con ello se activará el buen funcionamiento de la piel para mantenerla semi impermeable contra agresiones y abrasiones externas, ayudando pues a la defensa de esta.
  • Estimulará la circulación sanguínea, ya que cuando un paciente no tiene poca movilidad al mantenerse encamillado dificulta y empeora el retorno sanguíneo.
  • Reducirá la fiebre, ya que con el aseo se reduce la temperatura corporal en caso de Febrícula o Fiebre alta.
  • Refrescará al paciente dando a su vez sensación de confort y bienestar.

 

A la hora de realizar el aseo se debe tener en cuenta la intimidad del paciente, porque al encontrarse con personas ajenas, los profesionales, sentirá pudor (que es una reacción lógica) aún más al encontrarse en una situación de vulnerabilidad. Es por ello que se cubrirá al paciente con una sábana o toalla y sólo se descubrirá la zona que se esté aseando, así como usar biombos, cortinas2.

Las movilizaciones se realizarán con cuidado y sin brusquedad, de manera rápida y sin distracciones para disminuir el cansancio del paciente, se secará perfectamente cada parte que se haya lavado antes de empezar con la siguiente. Una vez concluido el proceso de aseo, se le colocará un pijama limpio y se realizará la cama estirando perfectamente las sábanas procurando que no queden arrugas para procurar la máxima comodidad y una vez realizado el proceso se tapará al paciente para asegurar su confort2.

Todo este proceso es de esencial necesidad, ya que en personas con baja movilidad por regla general, las necesidades biológicas como la micción y defecación la realizan en pañal, lo cual indica que son una zona (glúteos y genitales) de gran riesgo de posibles infecciones, al permanecer el continuo contacto con los residuos, de ahí que sea preciso el aseo de la zona en cada cambio de pañal (sobre todo en personas mayores que normalmente suelen tener una piel muy delicada y suelen ser propensas a úlceras)3.

Para realizar esta tarea se precisará de material de protección como:

  • Hule, sábana pequeña, manta de baño.
  • Elementos de lavado: toallas, guantes, esponjas (para la cara y cuerpo y otra para los genitales),palangana, agua caliente, jabón, crema hidratante.
  • Elementos de recambio: Ropa de enfermo (pijama, camisón) y cama.
  • Elementos de evacuación: Cuña, conejo, bolsa para la ropa sucia.

 

El aseo del cuerpo se realizará a diario, el del pelo una vez a la semana y se comprobará que haya la temperatura adecuada en la habitación y que no existan corrientes de aire3.

El procedimiento para realizar el aseo a un paciente encamado será el siguiente:

  • Cara, cuello, orejas: 1º los párpados con una torunda para cada ojo mojada con agua destilada u cogida con unas pinzas, se realizará de la zona interna a la externa, 2º el pabellón auricular, 3º el contorno de la boca y aletas de la nariz y seguidamente de la cara y cuello.

 

*En pacientes inconscientes para evitar úlceras en los ojos, después de realizar la higiene se aplicará una pomada o lubricante.

 

  • Hombros, brazos y manos: se colocará una toalla debajo y se realizará el aseo de arriba hacia abajo, lavando las manos en una palangana con agua caliente y cortando las uñas si fuera preciso. Muy importante el secado de axilas y pliegues.
  • Tórax y mamas: mantendremos descubierto el menor tiempo posible o incluso asear por debajo de la toalla prestando máximo cuidado en el pliegue submamario de secarlo bien principalmente en las mujeres.
  • Abdomen: se realizará de la misma manera que el resto.
  • Extremidades inferiores: se realizará como la extremidad superior de arriba hacia abajo metiendo el pie una palangana y cortando las uñas si fuera preciso. Se aseará muy bien con los pliegues interdigitales.
  • Espalda y Glúteos: se movilizará al paciente decúbito lateral y procederá de arriba hacia abajo. Secar e hidratar perfectamente.
  • Genitales externos: colocando una cuña debajo del perineo y las piernas separadas y flexionadas se realizará siempre en dirección de los geniales hacia la zona anal (nunca a la inversa) de esta manera se evita la transmisión de gérmenes de la zona anal hacia los genitales. Con una jarrita se verterá agua con un antiséptico no irritable (no se emplearán jabones).

 

Siempre el aseo vendrá acompañado de una buena hidratación y cambio de ropa tanto del paciente como de cama3.

 

CONCLUSIÓN

Para una vida saludable es imprescindible tanto la higiene personal como los hábitos encaminados a la buena salud y en el caso de personas enfermas sobre todo la higiene personal será una de las medidas más importantes en el cuidado del enfermo que favorecerá la sensación de bienestar y comodidad que suele ser bastante deficiente en pacientes encamados, y para ello se tendrá mayor cuidado en este sentido.

 

BIBLIOGRAFÍA

  1. Estatuto de personal no sanitario. Orden del 5 de julio de 1971, Boletín Oficial del Estado (5-07-1971).
  2. M.ª Jesús Sánchez Cordón, Antonio Jesús Niño Miralles, Antonio García Escobar. Atención a las necesidades humanas básicas. Formación continuada logoss, S.L. ISBN 978-84-940251-7-4. El celador en los servicios hospitalarios. Año 2012 p. 71-81.
  3. Manual del celador de instituciones sanitarias. (Editorial Mad ISBN: 978-84-909-3748-8. Primera edición febrero de 2016).

 

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