- Rocío del Carmen Gavilanes Escobar. Técnico en Cuidados Auxiliares de Enfermería (TCAE). TCAE en Hospital Universitario Miguel Servet de Zaragoza. Aragón, España.
- Sergio Marcuello Guallar. Celador. Aragón, España.
- Elena Lacueva Zapater. Técnico en Cuidados Auxiliares de Enfermería (TCAE). TCAE en Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.
- Juan Carlos Sáez Moreno. Celador. Celador en Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.
- Carmen Candela Medina Blasco. Técnico en Cuidados Auxiliares de Enfermería (TCAE). TCAE en Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.
- Jennifer Bomati Quintana. Técnico en Cuidados Auxiliares de Enfermería (TCAE). TCAE en Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.
RESUMEN
La ictiosis arlequín es una genodermatosis extremadamente rara, causada por mutaciones en el gen ABCA12, que afecta la formación de lípidos en la epidermis. Se manifiesta desde el nacimiento con placas gruesas de queratina en forma de rombos, fisuras profundas y retracción facial, lo que compromete funciones vitales como la respiración, alimentación y termorregulación. La piel rígida limita el movimiento y puede provocar eversión de párpados y labios. Es potencialmente mortal en neonatos, aunque los avances terapéuticos, como el uso de retinoides sistémicos y cuidados intensivos dermatológicos, han mejorado el pronóstico. El manejo requiere un enfoque multidisciplinar y seguimiento continuo. La visibilidad de esta enfermedad es clave para fomentar la investigación y mejorar la calidad de vida de los afectados.
PALABRAS CLAVE
Enfermedades raras, genética médica, enfermedades de la piel, neonatología, calidad de vida.
ABSTRACT
Harlequin ichthyosis is an extremely rare genodermatosis caused by mutations in the ABCA12 gene, which affects lipid formation in the epidermis. It manifests from birth with thick, rhomboidal keratin plaques, deep fissures, and facial retraction, compromising vital functions such as breathing, feeding, and thermoregulation. Skin rigidity limits movement and can cause eversion of the eyelids and lips. It is potentially fatal in newborns, although therapeutic advances, such as the use of systemic retinoids and intensive dermatological care, have improved the prognosis. Its management requires a multidisciplinary approach and ongoing monitoring. Raising awareness of this disease is key to promoting research and improving the quality of life of those affected.
KEY WORDS
Rare diseases, genetics, medical, skin diseases, neonatology, quality of life.
DESARROLLO DEL TEMA
La ictiosis arlequín (IA) es una enfermedad genética extremadamente rara, incluida dentro del grupo de las ictiosis congénitas autosómicas recesivas (ICAR). Se caracteriza por una alteración grave en la queratinización de la piel, que se manifiesta desde el nacimiento con placas gruesas, fisuradas y rígidas que comprometen funciones vitales como la respiración, la alimentación y la termorregulación. Su prevalencia se estima en 1 por cada 300.000 nacimientos, aunque puede variar según regiones y consanguinidad parental1.
La IA está causada por mutaciones en el gen ABCA12, localizado en el cromosoma 2q34. Este gen codifica una proteína transportadora de ATP implicada en el transporte de lípidos hacia los gránulos lamelares de los queratinocitos2. La disfunción de esta proteína impide la formación adecuada de la barrera lipídica epidérmica, lo que provoca pérdida de agua, hiperqueratosis y descamación extrema3.
La herencia es autosómica recesiva, por lo que ambos progenitores deben ser portadores de la mutación para que el hijo la manifieste. En algunos casos, como en familias con consanguinidad, el riesgo se incrementa significativamente4. El diagnóstico genético prenatal es posible mediante técnicas de secuenciación si existe sospecha familiar2.
Los neonatos con IA presentan una piel recubierta por placas de queratina de gran grosor, con fisuras profundas que dan lugar a un patrón geométrico característico, de ahí el nombre “arlequín”. Estas placas limitan la movilidad y pueden provocar ectropión (eversión de los párpados), eclabium (eversión de los labios), hipoplasia nasal y auricular, contracturas digitales y dificultad respiratoria por rigidez torácica5. Además, la piel no cumple adecuadamente su función de barrera, lo que favorece la pérdida de líquidos, alteraciones electrolíticas y dificultad para mantener la temperatura corporal6.
La evolución clínica puede incluir alopecia, alteraciones ungueales, y en algunos casos, retraso en el crecimiento y desarrollo psicomotor7. La afectación ocular por ectropión puede derivar en queratitis o úlceras corneales si no se trata adecuadamente8.
El diagnóstico suele realizarse en el periodo neonatal por la apariencia clínica evidente5. En algunos casos, puede sospecharse prenatalmente mediante ecografía de alta resolución o análisis genético si hay antecedentes familiares4. El estudio molecular del gen ABCA12 permite confirmar la mutación y establecer el diagnóstico definitivo2.
Es fundamental realizar un abordaje multidisciplinar desde el nacimiento, que incluya dermatología, neonatología, genética, oftalmología, fisioterapia y apoyo nutriciona7. La monitorización continua de parámetros vitales y el control de infecciones son esenciales en las primeras semanas de vida9.
No existe cura para la IA, pero el tratamiento sintomático ha mejorado significativamente el pronóstico en las últimas décadas 10. Las principales medidas terapéuticas incluyen:
- Retinoides sistémicos: La acitretina, que reduce la hiperqueratosis y favorece la descamación.
- Cuidados dermatológicos intensivos: Aplicación frecuente de emolientes, vaselina estéril, cremas barrera y vendajes húmedos.
- Prevención de infecciones: Antibióticos tópicos o sistémicos según evolución.
- Hidratación y control térmico: Incubadoras con humedad controlada.
- Soporte nutricional: Alimentación por sonda si hay dificultad para succionar.
- Tratamiento oftalmológico: Para evitar lesiones corneales por ectropión6-10.
El seguimiento debe ser continuo, adaptado al crecimiento y evolución del paciente. En algunos casos, la piel evoluciona hacia formas menos graves como la eritrodermia ictiosiforme congénita7.
Históricamente, la IA se consideraba letal en el periodo neonatal10. Sin embargo, gracias a los avances en cuidados intensivos y el uso de retinoides, algunos pacientes sobreviven y alcanzan la edad adulta8. El pronóstico depende de la gravedad de las complicaciones iniciales, el acceso a tratamiento especializado y el entorno familiar11.
Los pacientes que sobreviven pueden presentar secuelas como sordera, alteraciones visuales, retraso del crecimiento y limitaciones funcionales10. La calidad de vida mejora con el apoyo psicosocial, la educación sanitaria y la integración en redes de pacientes12.
La IA tiene un fuerte impacto emocional en las familias, especialmente en el momento del diagnóstico. La invisibilidad de la enfermedad, el estigma social y la necesidad de cuidados constantes pueden generar ansiedad, aislamiento y sobrecarga. Es fundamental ofrecer apoyo psicológico, orientación genética y recursos comunitarios.
Las asociaciones de pacientes, como la Fundación Española de Ictiosis (ASIC), desempeñan un papel clave en la difusión, el acompañamiento y la defensa de derechos. La inclusión educativa, el acceso a ayudas técnicas y la coordinación con servicios sociales son elementos clave para garantizar una vida digna y autónoma12.
La investigación actual se centra en terapias génicas, edición genética mediante CRISPR-Cas9, y el desarrollo de fármacos tópicos que modulen la expresión de ABCA122. También se exploran biomarcadores para el seguimiento clínico y la respuesta al tratamiento11.
La colaboración entre centros de referencia, asociaciones de pacientes y plataformas de enfermedades raras como Orphanet o EURORDIS es esencial para avanzar en el conocimiento, la atención y la visibilidad de esta patología12.
La ictiosis arlequín representa uno de los desafíos más complejos en dermatología pediátrica. Su baja prevalencia, gravedad clínica y carga emocional requieren un enfoque integral, centrado en el paciente y su entorno. La investigación genética, el desarrollo de terapias dirigidas y la mejora de los cuidados multidisciplinares son esenciales para avanzar en el manejo de esta enfermedad rara2,9.
La visibilidad científica y social de la IA no solo favorece el diagnóstico precoz, sino que también contribuye a la inclusión y al reconocimiento de quienes conviven con ella12.
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- Fundación Española de Ictiosis (ASIC). Disponible en: https://www.ictiosis.org