Ictus isquémico: cuidados de enfermería en la unidad de Ictus

6 julio 2024

 

AUTORES

  1. Irene Mahía Moros (Servicio de Neurología y Unidad de Ictus. Hospital Clínico Lozano Blesa. Servicio Aragonés de Salud).
  2. Lara Lacasta Puyuelo (Servicio de Urgencias. Hospital Universitario Miguel Servet. Servicio Aragonés de Salud).
  3. Cristina Gracia Iñiguez (Servicio de Neurocirugía. Hospital Universitario Miguel Servet. Servicio Aragonés de Salud).
  4. Laura Pina Valeg (UCI post-cardiaca. Hospital Universitario Miguel Servet. Servicio Aragonés de Salud).
  5. Laura Sangüesa Ortin (Servicio de Urgencias. Hospital Universitario Miguel Servet. Servicio Aragonés de Salud).
  6. Andrea Mainar Crespo (Servicio quirúrgico. Hospital Infantil Miguel Servet. Servicio Aragonés de Salud).

 

RESUMEN

El ictus es una interrupción del flujo sanguíneo cerebral que causa muerte neuronal y secuelas graves, siendo crucial una pronta intervención. Representa la segunda mayor causa de muerte y la principal causa de discapacidad en adultos en Occidente. Existen dos tipos principales: isquémico, por oclusión arterial, y hemorrágico, por ruptura vascular. Factores como hipertensión, diabetes, y estilo de vida incrementan el riesgo. Los síntomas varían según la región cerebral afectada e incluyen dolores de cabeza, déficits neurológicos, y alteraciones en la conciencia y comunicación. La activación del Código Ictus y herramientas como la escala Cincinnati son vitales para la detección y tratamiento oportunos, con la tomografía computarizada facilitando el diagnóstico. Las Unidades de Ictus, con atención especializada, son fundamentales en la recuperación post-tratamiento.

PALABRAS CLAVE

Ictus isquémico; enfermería; cuidados; unidad de Ictus.

ABSTRACT

A stroke occurs when there is an interruption in blood flow to a part of the brain, leading to neuronal death and severe sequelae, making prompt intervention crucial. It stands as the second leading cause of death and the primary cause of disability in adults in the West. There are two main types: ischemic, due to arterial occlusion, and hemorrhagic, due to vascular rupture. Factors such as hypertension, diabetes, and lifestyle increase the risk. Symptoms vary depending on the affected brain region and include headaches, neurological deficits, and changes in consciousness and communication. The activation of the Stroke Code and tools like the Cincinnati scale are essential for timely detection and treatment, with computed tomography facilitating diagnosis. Stroke Units, offering specialized care, play a key role in post-treatment recovery.

KEY WORDS

Ischemic stroke, nursing, care, stroke unit.

INTRODUCCIÓN

Un ictus se produce cuando hay una interrupción en el flujo sanguíneo hacia una parte del cerebro. Esta interrupción priva a las neuronas de oxígeno y nutrientes, lo que lleva a su muerte y la formación de una zona lesionada1. Así pues, una respuesta rápida y efectiva puede disminuir las posibles secuelas a largo plazo.Esta enfermedad representa la segunda causa de muerte en el mundo occidental, y es la primera en producir discapacidad permanente en la edad adulta2.

Existen dos tipos principales de ictus: el isquémico, que ocurre cuando una arteria se obstruye por un coágulo (representando aproximadamente el 80% de los casos), y el hemorrágico, que resulta de la ruptura de un vaso sanguíneo debido a diversos factores como traumatismos, malformaciones vasculares, aumento de la presión arterial o tumores3.

Varios factores de riesgo pueden influir en la aparición de un ictus. La presión arterial alta es el principal, seguido de la diabetes, niveles altos de colesterol, obesidad, arritmias cardíacas como la fibrilación auricular, falta de actividad física, tabaquismo, género masculino, etnia, edad (con mayor riesgo en personas menores de 55 años) y antecedentes previos de accidente cerebrovascular o accidente isquémico transitorio (episodios breves de interrupción del flujo sanguíneo cerebral)4.

Los síntomas del ictus pueden variar dependiendo de la región del cerebro afectada por la lesión. Generalmente, se manifiestan de manera súbita con intensos dolores de cabeza, disminución del nivel de conciencia y la aparición de déficits neurológicos. Estos pueden incluir debilidad o parálisis en las extremidades, dificultad para tragar, incapacidad para comprender o comunicarse, problemas en el habla, mutismo y alteraciones visuales1.

Es muy importante identificar de manera rápida la aparición de la clínica para poder activar el Código Ictus2. Este protocolo busca garantizar un acceso rápido del paciente al tratamiento (si se pudiera) de reperfusión, ya que el tiempo es un factor crítico en estos casos.

Existen diversas herramientas validadas para facilitar la detección temprana del ictus, como la escala Cincinnati, que evalúa la asimetría facial, la fuerza en los brazos y el lenguaje del paciente. Una vez que el paciente está en el hospital, la rapidez en la atención es crucial para maximizar el tiempo disponible. A través de una tomografía computarizada (TC), se puede diagnosticar rápidamente si se trata de una hemorragia cerebral o un ictus isquémico, lo que permite tomar decisiones inmediatas sobre la aplicación de medidas de reperfusión, como la trombolisis intravenosa o la trombectomía mecánica5.

Después de recibir los tratamientos necesarios, si son aplicables, el paciente será trasladado a la Unidad de Ictus. Allí, recibirá monitorización continua no invasiva y será atendido por personal especializado. Estas unidades se distinguen de las plantas convencionales por tener un ratio enfermera-paciente más bajo, lo que permite proporcionar cuidados más personalizados y activos según las necesidades individuales de cada

paciente5.

OBJETIVO

Explicar los cuidados que realiza el personal de enfermería en una unidad de ictus.

METODOLOGÍA

Se ha realizado una revisión bibliográfica en diferentes bases de datos como Google Académico, Scielo, ScienceDirect, así como en la página oficial de la Sociedad Española de Neurología. También se ha consultado el Plan de Atención al Ictus en Aragón.

RESULTADOS

Cuando un paciente llega a la Unidad de Ictus, es fundamental comenzar por brindarle una comprensión clara de su entorno y situación. Explicar dónde se encuentra y por qué, ayuda a reducir la ansiedad que pueda experimentar debido a esta nueva situación. Posteriormente, es importante detallar los procedimientos que se llevarán a cabo, proporcionándole al paciente una visión clara de lo que puede esperar.

Cuidados importantes en la unidad de ictus:

-Manejo de la tensión arterial (TA): La TA es el factor de riesgo más crítico asociado a los accidentes cerebrovasculares. Un protocolo de seguimiento sugerido incluiría mediciones cada 15 minutos durante las primeras dos horas; luego cada 30 minutos durante las siguientes cuatro horas, seguido de mediciones cada hora a partir de la séptima hora después del inicio del accidente cerebrovascular hasta completar las 24 horas. Para los accidentes cerebrovasculares isquémicos, se debería intervenir en casos de PA >220/120 mmHg sin tratamiento de reperfusión, o PA >185/110 mmHg con tratamiento de reperfusión. Ante valores superiores, se recomienda el uso de antihipertensivos IV, como labetalol o urapidilo. Es crucial evitar la hipotensión para no incrementar la zona de isquemia.

-Regulación de la temperatura: Se aconseja el uso de antipiréticos o medios físicos si la temperatura excede los 37,5ºC. Identificar la fuente de fiebre es fundamental mediante la extracción de hemocultivos y cultivos de orina.

-Control de niveles de glucosa en sangre.

-Detección de disfagia: Es un problema común cuya identificación temprana previene complicaciones como la

broncoaspiración. Se emplea el método de exploración clínica volumen-viscosidad (MECV-V) tras las primeras 6 horas del inicio del accidente cerebrovascular.

Cuidados adicionales:

-Monitorización de la función cardiaca para detectar arritmias que puedan causar trombos, como la fibrilación auricular, y otras arritmias graves que requieren atención inmediata.

-Monitorización de la función respiratoria con la pulsioximetría. El objetivo es mantener una saturación >94%. -Control de la diuresis y sondaje vesical en caso de retención urinaria.

-Movilización y cambios posturales, especialmente en pacientes con movilidad reducida para prevenir la aparición de UPP. Si a partir de las 24 horas no ha habido incidencias y el paciente está estable hemodinámicamente se inicia la sedestación.

No nos debemos olvidar de realizar una evaluación neurológica, utilizando escalas como la Canadiense o la National Institute of Health Stroke Scale (NIHSS) que nos permitan detectar empeoramientos o mejoras en los déficits neurológicos previos. También se suelen acompañar de la escala de Coma de Glasgow, sobre todo en pacientes con bajo nivel de conciencia.

La nutrición adecuada es clave, adaptada a cada paciente y sus capacidades de deglución. En casos de disfagia severa, se recomienda comenzar la nutrición enteral mediante sonda nasogástrica (SNG) lo antes posible. Finalmente, es crucial atender el estado anímico del paciente, ya que es común que surjan episodios de depresión post-ictus, los cuales no favorecen una pronta recuperación.

CONCLUSIONES

La función del personal de enfermería es crucial en la unidad de ictus. Una adecuada aplicación de los protocolos establecidos en cada unidad contribuye a un eficaz seguimiento del paciente, permitiendo así identificar rápidamente cualquier complicación emergente y manejar situaciones adversas. Además, al ser unidades con un ratio de enfermera-paciente menor, se facilita la personalización de la atención, elevando la calidad del cuidado proporcionado y, consecuentemente, mejorando significativamente el pronóstico para el paciente.

BIBLIOGRAFÍA

  1. MedlinePlus. Accidente cerebrovascular [Internet]. Bethesda (MD): Biblioteca Nacional de Medicina de EE. UU.; 2023 [citado 22 mayo 2024]. Disponible en: https://medlineplus.gov/spanish/ency/article/000726.htm
  2. Departamento de Sanidad del Gobierno de Aragón. Evaluación del Plan de Ictus Aragón 2021-2022. Zaragoza: Gobierno de Aragón; 2022. Disponible en: https://www.aragon.es/documents/d/guest/2021-2022-evaluacion-plan-de-ictus-aragon-cmbd
  3. Larracoechea I, Sánchez R, Fuentes B, Egido JA, Dávalos A, Díez-Tejedor E, et al. Guía oficial para el diagnóstico y tratamiento del ictus. Madrid: Sociedad Española de Neurología; 2006. Disponible en: https://www.sen.es/pdf/guias/Guia_oficial_para_el_diagnostico_y_tratamiento_del_ictus_2006.pdf
  4. Ortiz-Galeano I, Fernández Balmaceda NE, Flores A. Factores de riesgo cardiovascular en pacientes con accidente cerebrovascular. Rev virtual Soc Parag Med Int. 2020;7(1):50-55. Disponible en: https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=8659051
  5. Sanjuan E, Pancorbo O, Santana K, Miñarro O, Sala V, Muchada M, et al. Manejo del ictus agudo. Tratamientos y cuidados específicos de enfermería en la Unidad de Ictus. Neurología. 2023 Jul-Aug;38(6):419-426. doi: 10.1016/j.nrl.2020.07.025. Disponible en: Elsevier.

 

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