AUTORES
- Alba Pérez Millas. Médico Interno Residente de Anestesiología y Reanimación del Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa. Servicio Aragonés de Salud. Zaragoza. España.
- María Jiménez Trasobares. Médico Interno Residente de Anestesiología y Reanimación del Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa. Servicio Aragonés de Salud. Zaragoza. España.
- Sonia Delgado García. Médico Interno Residente de Anestesiología y Reanimación del Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa. Servicio Aragonés de Salud. Zaragoza. España.
- Sergio Lacámara Laborda. Médico Interno Residente de Anestesiología y Reanimación del Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa. Servicio Aragonés de Salud. Zaragoza. España.
- María Abadía Labena. Médico Interno Residente de Anestesiología y Reanimación del Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa. Servicio Aragonés de Salud. Zaragoza. España.
- Teresa Gorgojo Molinero. Médico Interno Residente de Anestesiología y Reanimación del Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa. Servicio Aragonés de Salud. Zaragoza. España.
RESUMEN
El trasplante hepático es una cirugía mayor que requiere un manejo anestésico y hemodinámico avanzado debido a los cambios fisiológicos que ocurren durante el procedimiento. En este contexto, el catéter de Swan-Ganz es una herramienta clave para la monitorización invasiva de la función cardiovascular.
Este estudio revisa el uso intraoperatorio del catéter de Swan-Ganz en pacientes sometidos a trasplante hepático, destacando su importancia en la evaluación de la presión venosa central, la presión de oclusión del capilar pulmonar y la presión arterial pulmonar. Se realizó una revisión sistemática de la literatura en bases de datos científicas y protocolos clínicos hospitalarios.
Los resultados muestran que el catéter de Swan-Ganz proporciona información hemodinámica precisa, permitiendo diferenciar estados de shock, manejar alteraciones en la precarga y optimizar la administración de fluidos y fármacos vasoactivos. Aunque su uso no está universalmente indicado, se considera fundamental en situaciones de inestabilidad hemodinámica en trasplantes hepáticos. Además, facilita la detección y manejo de complicaciones intraoperatorias, como el síndrome de reperfusión.
En conclusión, el catéter de Swan-Ganz sigue siendo una herramienta valiosa en el monitoreo hemodinámico durante el trasplante hepático, contribuyendo a una mejor toma de decisiones clínicas y a la optimización del estado cardiovascular del paciente.
PALABRAS CLAVE
Catéter de Swan-Ganz, monitorización hemodinámica, trasplante hepático, manejo cardiovascular, monitorización intraoperatoria.
ABSTRACT
Liver transplantation is a major surgery that requires advanced anesthetic and hemodynamic management due to the physiological changes occurring during the procedure. In this context, the Swan-Ganz catheter is a key tool for invasive cardiovascular monitoring.
This study reviews the intraoperative use of the Swan-Ganz catheter in liver transplant patients, highlighting its importance in assessing central venous pressure, pulmonary capillary wedge pressure, and pulmonary arterial pressure. A systematic review of the literature was conducted using scientific databases and hospital clinical protocols.
The results show that the Swan-Ganz catheter provides precise hemodynamic information, allowing differentiation of shock states, management of preload alterations, and optimization of fluid and vasoactive drug administration. Although its use is not universally indicated, it is considered essential in cases of hemodynamic instability in liver transplantation. Additionally, it facilitates the detection and management of intraoperative complications, such as reperfusion syndrome.
In conclusion, the Swan-Ganz catheter remains a valuable tool for hemodynamic monitoring during liver transplantation, contributing to improved clinical decision-making and optimization of the patient’s cardiovascular status.
KEY WORDS
Swan-Ganz catheter, hemodynamic monitoring, liver transplantation, cardiovascular management, intraoperative monitoring.
INTRODUCCIÓN
El primer trasplante hepático en España data de 1984, desde entonces se han realizado más de 23.7000 intervenciones, con más de 1000 operaciones anuales. Si tenemos en cuenta los hospitales capacitados para esta cirugía encontramos 24 centros para adultos y 5 para niños, lo que equivale a un equipo cada 2 millones de personas1.
Las causas más comunes de trasplante hepático son en principal lugar la cirrosis no biliar (60%), en especial relacionado con el alcohol y virus de la hepatitis C. Por otro lado, un 19% se relaciona con tumores, principalmente carcinoma hepatocelular1.
El trasplante hepático es una cirugía mayor compleja que requiere de un equipo interdisciplinar especializado de anestesiólogos, cirujanos y enfermeros, normalmente en cada centro hay un protocolo que facilita la actuación a los profesionales2.
La monitorización en los trasplantes de órgano sólido es estricta, debido a las características de estos pacientes así como por las características de la cirugía. Es de especial interés la monitorización hemodinámica que incluye un electrocardiograma básico y presión arterial invasiva doble. Debido a las alteraciones hemodinámicas que acontecen durante el trasplante es indispensable la evaluación continua de la función cardiaca, para ello se suele colocar un catéter Swan-Ganz en la arteria pulmonar. Este catéter nos informa de la presión venosa central y la presión de oclusión del capilar pulmonar. El uso más extendido de este monitor es para la valoración de la presión arterial pulmonar3.
Hay algunos parámetros como la variación de la presión de pulso (VPP) o la variación del volumen sistólico (VVS) pueden ser útiles en la valoración de la precarga, siempre que el paciente sea ventilado mecánicamente con un volumen mayor a 8 mL/kg. Biasis et al encontró que variaciones mayores del 10% en cirugía de trasplante hepático respondían positivamente a respondedores de volumen4.
La ecografía transesofágica (ETE) también ofrece una valoración global de la situación hemodinámica del paciente, permitiendo identificar alteraciones relacionadas con la volemia, actividad contráctil, complicaciones mecánicas o situaciones específicas del trasplante hepático5.
OBJETIVO
El objetivo de esta revisión consiste en el conocimiento del manejo anestésico intraoperatorio del catéter de Swan – Ganz durante el trasplante hepático.
METODOLOGÍA
Se ha realizado una revisión sistemática de artículos sobre el manejo anestésico intraoperatorio en el paciente trasplantado hepático monitorizado con el catéter de Swan – Ganz, realizando una búsqueda bibliográfica en las principales bases de datos: Pubmed, Medline y Google académico. Además, se han revisado protocolos y prácticas clínicas de diversos hospitales.
RESULTADOS
El catéter de Swan – Ganz (catéter de arteria pulmonar) es un dispositivo médico usado para el monitoreo hemodinámico invasivo avanzado. Se inserta generalmente a través de una vena central como la yugular, subclavia o femoral y se avanza hasta la arteria pulmonar, consta de varios sensores que nos permiten medir presiones en diferentes puntos del sistema cardiovascular.
No hay ninguna indicación universalmente aceptada para la colocación del catéter, la técnica está encaminada a aspectos hemodinámicos del paciente que no pueden ser valorados adecuadamente por la clínica o métodos no invasivos, como diferenciar tipos de shock o mecanismo de edema pulmonar, entre otros, Así como establecer adecuadamente el tratamiento inicial y actuar en el componente principal que genera la inestabilidad hemodinámica. Las contraindicaciones para su uso son la prótesis mecánica tricúspide, masa cardiaca derecha (trombo/tumor) y la endocarditis de válvula pulmonar o tricúspide6.
El catéter nos permite medir parámetros clave para evaluar varias medidas hemodinámicas importantes, nos permite medir directamente la presión en aurícula derecha, ventrículo derecho, arteria pulmonar y presión del capilar pulmonar enclavado. Por otro lado, nos permite medir indirectamente el gasto cardiaco, resistencia vascular sistémica, resistencia vascular pulmonar, presión de la aurícula y ventrículo izquierdo. Las curvas de presión encontradas en el monitor según el lugar donde nos encontremos son diferentes (Foto 1)7.
El catéter de Swan – Ganz de 4 lúmenes consta de:
- Vía proximal: mide presiones en la aurícula derecha, administración de fluidos (no drogas vasoactivas y/o inotrópicas) y permite la inyección de solución para gasto cardiaco por termodilución.
- Vía distal: mide presiones en la arteria pulmonar y la presión capilar enclavado, toma muestras de sangre venosa mixta.
- Vía para inflar el balón.
- Vía del termisor para medir el volumen minuto (gasto cardiaco)8.
DISCUSIÓN
El catéter de Swan – Ganz es una herramienta de monitorización hemodinámica muy útil en pacientes críticos, como los pacientes sometidos a trasplante hepático.
Durante el trasplante el catéter es esencial para monitorizar el estado hemodinámico, evaluando la función cardiovascular en tiempo real, permitiendo detectar y corregir desequilibrios hemodinámicos. Además, guía la administración de fluidos y fármacos vasoactivos, optimizando la perfusión tisular y función de órganos vitales. Evalúa de forma continua la función cardiaca y pulmonar, lo que nos permite prevenir complicaciones como el edema pulmonar o la disfunción ventricular, o diagnosticar la disfunción aguda durante el procedimiento quirúrgico9.
Gracias a esta técnica también podemos manejar diversas complicaciones como el síndrome de reperfusión, se define como una disminución del 30% en la presión arterial media durante los primeros cinco minutos después del desclampado vascular. El uso de fármacos vasoactivos puede prevenir o enmascarar su incidencia10.
Su uso en la cateterización de la vena hepática, aunque no es frecuente, permite la evaluación de la función hepática gracias a la medición de presiones venosas hepáticas y venografía hepática11.
Aunque es raro, el entrapamiento del catéter puede ocurrir durante la cirugía cardiaca abierta, lo que requiere intervención quirúrgica. Por ello, se deben considerar las posibles complicaciones para asegurar un uso seguro y efectivo12.
En conclusión, el catéter de Swan – Ganz es esencial para el monitoreo hemodinámico durante el trasplante hepático, permitiendo la evaluación precisa de parámetros críticos y ayudando en el manejo de complicaciones como el síndrome de reperfusión.
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FOTO 1. Curvas de presión en la pantalla del monitor, según localización del catéter de Swan – Ganz.
