Inestabilidad longitudinal del antebrazo. A propósito de un caso

28 septiembre 2025

 

AUTORES

  1. Gisèle Cano Rodríguez. FEA Cirugía Ortopédica y traumatología. Hospital Ernest Lluch. Zaragoza. España.
  2. Emma Casasampera Segarra. FEA Urgencias y Emergencias. Althaia. Barcelona. España.

 

RESUMEN

La estabilidad longitudinal del antebrazo depende de la integridad de tres articulaciones: radioulnar proximal (RUP), membrana interósea (IOM) y radioulnar distal (RUD). La inestabilidad crónica puede generar migración progresiva del radio, artrosis radiocapitellar y pinzamiento ulnocarpiano, limitando la función de muñeca, antebrazo y codo. Se presenta un caso tratado mediante sinostosis radioulnar proximal para crear un antebrazo de un solo hueso, logrando la consolidación ósea, resolución del dolor y conservación funcional de flexión-extensión, aunque con pérdida esperada de rotación.

PALABRAS CLAVE

Inestabilidad del antebrazo, sinostosis radioulnar proximal, pseudoartrosis, antebrazo de un solo hueso.

ABSTRACT

Longitudinal forearm stability depends on the integrity of three structures: proximal radioulnar joint (PRUJ), interosseous membrane (IOM), and distal radioulnar joint (DRUJ). Chronic instability can lead to progressive radial migration, radiocapitellar arthritis, and ulnocarpal impingement, resulting in functional limitations of the wrist, forearm, and elbow. We present a case treated with proximal radioulnar synostosis to create a one-bone forearm, achieving bony union, pain resolution, and preservation of flexion-extension function, although with the expected loss of forearm rotation.

KEY WORDS

Forearm instability, proximal radioulnar synostosis, nonunion, one-bone forearm.

INTRODUCCIÓN

La estabilidad longitudinal del antebrazo es un componente fundamental para la función normal del miembro superior, dependiente de la integridad de tres estructuras clave: la articulación radioulnar proximal (ARCP), la membrana interósea y la articulación radioulnar distal (ARCD)1-,6. La interacción coordinada de estas estructuras asegura la transmisión de cargas entre radio y cúbito, la congruencia articular en el codo y la muñeca, y la conservación de la rotación pronosupinadora necesaria para actividades de la vida diaria y tareas ocupacionales5,6.

La inestabilidad crónica del antebrazo puede surgir tras fracturas mal consolidadas, pseudoartrosis atróficas o sépticas, lesiones de la membrana interósea y degeneración articular progresiva, conduciendo a migración proximal o distal del radio, artrosis radiocapitellar y pinzamiento ulnocarpiano, comprometiendo la función de codo, muñeca y mano4,5,6.

El manejo de la inestabilidad crónica es especialmente desafiante en pacientes con historia de múltiples intervenciones previas y alteraciones óseas significativas. Las técnicas convencionales, como la reconstrucción de la cabeza radial, la ligamentoplastia o el acortamiento ulnar, ofrecen soluciones parciales y presentan limitaciones frente a defectos óseos extensos o degeneración de las tres articulaciones1,2,3,7.

En estos escenarios, la creación de un antebrazo de un solo hueso mediante sinostosis radioulnar proximal (SRUP) emerge como alternativa definitiva, capaz de proporcionar estabilidad inmediata, reducir el dolor y preservar la movilidad funcional de flexoextensión, a costa de la pérdida inevitable de rotación pronosupinadora8-11.

El presente caso clínico ilustra la aplicación de la SRUP en un paciente joven con pseudoartrosis atrófica de cúbito de larga evolución, con pérdida ósea significativa y degeneración articular asociada, mostrando la viabilidad de la técnica, los resultados funcionales y las consideraciones técnicas clave para maximizar la consolidación y minimizar complicaciones.

PRESENTACIÓN DEL CASO CLÍNICO

Paciente varón de 32 años con antecedente de neurofibromatosis de Von Recklinghausen y fractura diafisaria cubital izquierda 15 años antes, que evolucionó a pseudoartrosis atrófica tras múltiples intervenciones. La radiografía y el TC evidenciaron pérdida ósea de 12 cm en cubito con artrosis secundaria tanto en muñeca como codo. Dada la clínica de dolor, con inicio de pérdida de movilidad en muñeca y codo, se propuso la creación de antebrazo con hueso único, mejorando la estabilidad y fuerza, aunque sin lograr aumentar la movilidad.

Se realizó abordaje dorsal extendido (Kocher), bajo anestesia locorregional y manguito de isquemia, con énfasis en la preservación del nervio interóseo posterior. Se procedió a la decorticación de cúbito y radio y colocación de autoinjerto tricortical de cresta ilíaca de 5 cm en correcta posición, con estabilización y fijación con tornillos de compresión interfragmentario.

Se mantuvo la inmovilización 3 semanas con yeso braquiopalmar y 3 meses con ortesis articulada con progresión de la flexoextensión en función de los controles radiológicos. La consolidación se obtuvo a los 4 meses, con la retirada progresiva de la ortesis y la resolución progresiva del dolor, arco de flexión-extensión indoloro y sin complicaciones locales.

DISCUSIÓN

La inestabilidad longitudinal del antebrazo es un desafío clínico complejo debido a la interacción biomecánica entre ARCP, ARCD y membrana interósea4,6. La pérdida de integridad de estas estructuras genera cambios progresivos en la biomecánica del antebrazo: migración proximal o distal del radio, sobrecarga de la articulación radiocapitellar y pinzamiento ulnocarpiano, provocando dolor, limitación funcional y degeneración articular4,5.

La evaluación clínica incluye pruebas específicas de estabilidad radioulnar y análisis funcional de la supinación y pronación; sin embargo, la confirmación diagnóstica y la planificación quirúrgica requieren estudios de imagen avanzados, como radiografía, tomografía computarizada y resonancia magnética5,6.

Diversas estrategias quirúrgicas han sido descritas para restaurar la estabilidad del antebrazo. La reconstrucción de la cabeza radial mediante osteosíntesis o prótesis permite restaurar la congruencia proximal, mientras que las ligamentoplastias y sustituciones parciales de la membrana interósea buscan limitar la subluxación del radio1,2,3,7. El acortamiento ulnar y el uso de injertos óseo-tendinosos son alternativas válidas en defectos segmentarios moderados, pero su eficacia disminuye cuando coexisten degeneración articular avanzada y pérdida ósea extensa. En estos casos, los procedimientos convencionales presentan alto riesgo de fracaso, consolidación incompleta y recurrencia de inestabilidad1,2,3,7.

La sinostosis radioulnar proximal para creación de un antebrazo de un solo hueso ha sido reportada como solución eficaz en contextos de inestabilidad crónica con compromiso de las tres articulaciones8-11. La técnica consiste en la fusión controlada del cúbito y radio proximal, logrando estabilidad inmediata, erradicación del dolor y conservación de flexión-extensión funcional del codo y la muñeca, aunque con pérdida de la rotación del antebrazo8-11.

La selección adecuada de la zona de fusión y la preservación del nervio interóseo posterior son fundamentales para minimizar complicaciones neurovasculares y optimizar la superficie de contacto óseo, garantizando la consolidación8-11.

En nuestro caso, la consolidación ósea se obtuvo a los cuatro meses, acompañada de resolución progresiva del dolor y arco de flexión-extensión indoloro, sin complicaciones locales. La orientación neutra del antebrazo durante la fusión permitió mantener una pseudo-rotación de 10 20° a nivel del carpo, suficiente para realizar tareas básicas de prensión y manipulación de herramientas, resaltando la importancia de la planificación preoperatoria para optimizar la funcionalidad diaria del paciente8-11.

Los resultados funcionales de la sinostosis radiocubital proximal son consistentes, con baja incidencia de reintervención y complicaciones9-11, por lo que esta técnica debe considerarse como opción de primera línea en casos de pseudoartrosis atrófica, pérdida ósea significativa y degeneración articular generalizada, particularmente cuando el tratamiento convencional ha fracasado o resulta inviable9-11. La capacidad de erradicar dolor y restaurar movilidad funcional parcial la convierte en una herramienta esencial dentro del arsenal reconstructivo del antebrazo.

Además, el seguimiento postoperatorio mediante controles radiológicos seriados permite evaluar la consolidación y ajustar la rehabilitación de forma progresiva. La inmovilización inicial seguida de ortesis articulada facilita la recuperación controlada de la flexoextensión, asegurando consolidación ósea adecuada y mínima rigidez articular8 11.

La funcionalidad final depende de la correcta orientación del antebrazo y del mantenimiento de la congruencia radiocubital distal para preservar la movilidad de muñeca y codo. En términos biomecánicos, se transforma el antebrazo en un sistema de un solo hueso, redistribuyendo las fuerzas de carga entre radio y cúbito y eliminando la subluxación proximal y distal crónica8,9. Aunque la supinación-pronación se pierde, la conservación del arco de flexión-extensión permite al paciente realizar la mayoría de actividades de la vida diaria y laborales, lo que justifica la técnica en escenarios seleccionados8,11.

Finalmente, este caso resalta la importancia de la individualización terapéutica y de la planificación meticulosa en cirugía reconstructiva del antebrazo. La sinostosis no solo estabiliza antebrazos crónicamente inestables, sino que ofrece resultados reproducibles, previsibles y funcionalmente satisfactorios, consolidándose como alternativa definitiva cuando otras estrategias fracasan o son inapropiadas8-11.

CONCLUSIÓN

La creación de un antebrazo único en pacientes con inestabilidad del antebrazo mediante la cirugía de sinostosis radioulnar proximal permite estabilizar antebrazos crónicamente inestables, eliminar dolor y conservar movilidad funcional de flexión-extensión. Si bien se pierde la pronosupinación pura en sí misma, el paciente se adapta realizando movimientos de pseudorotación que permiten la funcionalidad correcta de mano y antebrazo, con buenos resultados.

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