AUTORES
- Maider Corroza Laviñeta, Residente de 3º año del Sector II Zaragoza, C.S.Torrero-La Paz, Zaragoza.
- Mónica Almarcegui Antón, Residente de 3º año del Sector II Zaragoza, CS Fuentes Norte, Zaragoza.
- María Murillo Blasco, Residente de 3º año del Sector II Zaragoza, C.S Rebolería, Zaragoza.
- Laura Miranda Mairal, Residente de 3º año del Sector II Zaragoza, C.S.Torrero-La Paz, Zaragoza.
- Laura Morales Blasco, Residente de 2º año del Sector II Zaragoza, C.S Torrero- La Paz, Zaragoza.
- Guillermo Cardiel Herranz, Residente de 3º año del Sector II Zaragoza, CS Almozara, Zaragoza.
RESUMEN
El paludismo, también conocido como malaria, es la enfermedad parasitaria más importante a nivel mundial, causada por protozoos del género Plasmodium. Se trata de una enfermedad potencialmente letal, y su vía de trasmisión más frecuente es a través de la picadura de la hembra del mosquito Anopheles.
Existen cinco especies dentro del género Plasmodium que pueden afectar al ser humano (P. vivax, P. ovale, P. malariae, P. knowlesi y P. falciparum) siendo esta última la más virulenta y responsable de la mayor parte de los casos letales. Las principales zonas de riesgo de infección por Paludismo se encuentran limitadas a los países que se sitúan en la zona de África tropical, en los cuales se producen el 85% de los sucesos. En España, la mayoría de casos son importados, siendo los casos autóctonos excepcionales2.
En este trabajo vamos a presentar el caso de una mujer de 31 años, natural de Ghana, que acude al Servicio de Urgencias con un cuadro de fiebre, mialgias y cefalea holocraneal que tras la realización de múltiples pruebas complementarias recibe el diagnóstico de infección por paludismo.
PALABRAS CLAVE
Malaria, Plasmodium Falciparum, Fiebre, Mialgias.
ABSTRACT
Malaria is the most important parasitic disease worldwide, caused by protozoa of the genus Plasmodium. It is a potentially lethal disease, and its most frequent route of transmission is through the bite of the female Anopheles mosquito.
There are five species within the genus Plasmodium that can affect humans (P. vivax, P. ovale, P. malarie, P. knowlesi and P. falciparum), the latter being the most virulent and responsible for the majority of mortality cases. The main risk areas for Malaria infection are limited to the countries located in the tropical Africa area, in which 85% of the events occur. In Spain, the majority of cases are imported, with indigenous cases being of exceptional cause.
In this work we are going to present the case of a 31-year-old woman, originally from Ghana, who goes to the Emergency Department with fever, myalgia and holocranial headache who, after performing multiple complementary tests, receives the diagnosis of malaria infection.
KEYWORDS
Malaria, Plasmodium Falciparum, Fever, Myalgias.
INTRODUCCIÓN
El paludismo o malaria es una enfermedad parasitaria potencialmente mortal, que reside principalmente en países de clima tropical. Es producida por protozoos del género Plasmodium y su transmisión principal es a través de la picadura de la hembra del mosquito Anopheles1. Sin embargo, debemos recordar que las transfusiones de sangre y la utilización de agujas contaminadas también pueden ser un método de trasmisión de la enfermedad2.
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) en el año 2022 se produjeron 249 millones de casos nuevos de malaria y 608 000 muertes, concentrándose el 93% de los casos en la región de África, seguidas por el Sudeste Asiático (4%) y el Mediterráneo Oriental (2%). España en 1964 fue declarada libre de paludismo y desde entonces la mayoría de casos son importados de países endémicos3. No obstante, en los últimos años, se ha detectado un pequeño porcentaje de casos esporádicos de transmisión por vector autóctono (An. Atroparvus), correspondientes a infecciones por P. vivax4. Por todo ello, podemos determinar el paludismo como una enfermedad endémica, suponiendo un problema para la salud pública y siendo responsable de elevadas tasas de morbimortalidad.
En cuanto a su manifestación clínica, la mayoría de veces la parasitación es asintomática, sobre todo en aquellos pacientes que habitan en zonas de alta prevalencia de la enfermedad y que han desarrollado un estado de seminmunidad5. El cuadro inicial típico se caracteriza por síntomas prodrómicos inespecíficos (fiebre, escalofríos, cefalea, mialgias generalizadas, vómitos y diarreas) que posteriormente se acompañan de accesos palúdicos clásicos, si no se trata de manera temprana la enfermedad. Estos últimos, se componen de una fiebre intermitente, escalofríos y diaforesis profusa a intervalos variables según la especie implicada: diariamente en el P. falciparum, días alternos en P.vivax y cada tres días en P. malariae6.
PRESENTACIÓN DEL CASO CLÍNICO
Los autores presentan un caso de una mujer de 31 años, natural de Ghana y residente en España desde hace cuatro años que acude al Servicio de Urgencias por presentar en los últimos tres días fiebre de 39ºC y cefalea holocraneal intensa, acompañado de náuseas, vómitos y artralgias generalizadas. Recientemente, había retornado de su país natal, pero ninguno de sus convivientes presentaba la misma sintomatología.
A la exploración física inicial, la paciente se encontraba consciente, orientada en tiempo y espacio, con ligera ictericia conjuntival. Mantenía lenguaje coherente, pero con leve bradilalia. Presentaba mialgias a la palpación de la musculatura paraesternal izquierda, dorsal y cervical, palpando simultáneamente varias adenopatías submandibulares y laterocervicales. Auscultación cardiopulmonar: Taquicardia, sin soplos y normoventilación. Abdomen: Blando y depresible, levemente doloroso a la palpación en hipocondrio derecho con ligera hepatoesplenomegalia. No se objetivaron lesiones mucocutáneas ni signos de irritación meníngea.
Los análisis sanguíneos mostraron una acidosis metabólica con anión gap elevado, una elevación de parámetros inflamatorios (proteína C reactiva 15 mg/L), (velocidad sedimentación globular 64 mm/hora), además de una alteración en las pruebas de función hepática (patrón de colestasis). El hemograma presentaba 4900 leucocitos, con 90% de segmentados y 8% linfocitos, hemoglobina 11,8 g/dL. Los niveles de coagulación eran normales. Se solicitaron serologías de VIH, Toxoplasma, CMV, VEB y hepatitis B y C siendo todas ellas negativas.
Los exámenes de gota gruesa y la extensión en capa fina de sangre teñida con Giemsa detectaron un porcentaje de parasitemia del 4.6%, donde se visualizaron trofozoitos del género Plasmodium falciparum, confirmándose así, la presencia de dicho parásito. El antígeno palúdico, realizado mediante técnica rápida de inmunocromatografía, también mostró un resultado positivo. Se completó estudio con una ecografía abdominal objetivándose una leve esplenomegalia de 13 cm homogénea sin otros hallazgos significativos.
Basándose en la clínica y los resultados de las diversas pruebas, se estableció el diagnóstico de malaria por Plasmodium falciparum sin criterios de gravedad (a excepción de elevada parasitemia). La paciente fue ingresada en la Unidad de Enfermedades Infecciosas donde se inició tratamiento con dihidroartemisina/priperaquina oral. Durante la estancia hospitalaria, la paciente permaneció estable, mostrando buena tolerancia a los fármacos antipalúdicos y una mejoría notoria de la sintomatología asociada.
Dado el buen control evolutivo y la ausencia de criterios de gravedad en las pruebas complementarias, la paciente fue dada de alta a domicilio tras la finalización del tratamiento. Un mes después, se solicitó una analítica de control, objetivándose una mejoría de la función hepática además de una negativización en las muestras de sangre periférica, logrando finalmente la resolución del cuadro infeccioso.
DISCUSIÓN Y CONCLUSIONES
El paludismo o malaria es una enfermedad infecciosa causada por protozoos del género Plasmodium y característica de climas tropicales. Su principal mecanismo de transmisión es vectorial, a través de la picadura de la hembra del mosquito Anopheles; sin embargo, existen otras vías de infección entre las que se encuentran la vía placentaria y las transfusiones sanguíneas1.
Cada año aproximadamente 230 millones de persones en el mundo son infectadas por malaria y se produce aproximadamente 600000 muertes anuales de los cuales el 65% son menores de edad, suponiendo esta enfermedad infecciosa un obstáculo para la salud pública tal y como se refleja en la serie Abruch DC et al1. En España, la mayoría de casos son importados, registrándose en los últimos años un aumento en el número de casos debido al incremento de viajeros a países donde la malaria es endémica2.
Entre las cinco especies del género Plasmodium que afectan al ser humano, P falciparum es el más virulento y el que causa más mortalidad, siendo la especie más prevalente en la región del África subsahariana3. Clínicamente se caracteriza por crisis recurrentes de fiebre, mialgias, cefalea y sudoración intensa. En ocasiones, si no se trata la enfermedad de manera temprana, se produce una destrucción de los hematíes dando lugar a trastornos circulatorios principalmente en cerebro y corazón4. Entre las complicaciones más graves se encuentran el paludismo cerebral (alteración del nivel de conciencia, convulsiones y coma), la hipoglucemia severa, la insuficiencia renal y el edema pulmonar no cardiogénico.
En cuanto al tratamiento, existen distintos esquemas terapéuticos según la especie involucrada. En el caso de P falciparum el tratamiento de primera línea es la terapia combinada de artemisina con piperaquina tal y como se administró en nuestra paciente. En infecciones por P. vivax y P. ovale, los merozoítos hepáticos pueden permanecer en estado latente (hipnozoítos), por lo que se debe asociar primaquina con el objetivo de evitar la aparición de recaídas y asegurar la efectividad del tratamiento4. En general, el tratamiento de elección es oral, reservándose la administración de antipalúdicos por vía intravenosa para los casos que cumplan criterios de gravedad. Se debe plantear el ingreso en Unidades de Cuidados Intensivos en aquellos pacientes que presenten complicaciones neurológicas, fracaso renal y detección de parasitemias superiores al 10% en los exámenes de laboratorio6.
En conclusión, la infección por malaria constituye una urgencia médica, considerándose una Enfermedad de Declaración Obligatoria. Debemos sospechar el diagnóstico de infección por paludismo ante todo paciente con presencia de fiebre que haya regresado recientemente de una zona endémica. Es importante estratificar el riesgo de estos pacientes mediante los criterios establecidos de gravedad, con el objetivo de evitar posibles complicaciones secundarias de vital importancia y, por ende, lograr una disminución en la propagación de la enfermedad infecciosa.
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