AUTOR
- Oscar López Miguel. Médico Especialista en Medicina Familiar y Comunitaria. Centro de Atención Primaria Marià Fortuny. Reus, Tarragona, España.
RESUMEN
La infección tuberculosa latente (ITBL) representa un desafío clínico y epidemiológico, especialmente en individuos jóvenes procedentes de regiones endémicas o con antecedentes de contacto estrecho con pacientes bacilíferos¹,³. Además de su elevada prevalencia mundial, la ITBL constituye el principal reservorio para futuros casos de tuberculosis activa, lo que la convierte en un objetivo prioritario de las estrategias de control y eliminación de la enfermedad¹,⁸. Presentamos el caso de una mujer de 20 años, fumadora habitual, con antecedente de contacto estrecho con un familiar diagnosticado de tuberculosis pulmonar activa. A pesar de una radiografía de tórax sin hallazgos patológicos y una baciloscopia negativa, la prueba de tuberculina (PPD) mostró una induración de 10 mm, compatible con infección latente⁵. La evaluación clínica descartó síntomas constitucionales como fiebre prolongada, sudoración nocturna o pérdida ponderal significativa, lo que apoyó la ausencia de enfermedad activa. Se instauró tratamiento postexposición con isoniazida y rifampicina, sin efectos adversos significativos⁶ y con adecuada adherencia terapéutica durante el seguimiento.
Este caso pone de manifiesto la importancia del diagnóstico y tratamiento precoz de la infección tuberculosa latente, especialmente en poblaciones de riesgo, como estrategia clave para prevenir el desarrollo de enfermedad activa¹,⁸. Asimismo, resalta la necesidad de fortalecer los programas de cribado en contactos y migrantes recientes, así como de promover intervenciones educativas dirigidas a reducir factores modificables como el tabaquismo⁷, que pueden incrementar el riesgo de progresión a tuberculosis activa.
PALABRAS CLAVE
Tuberculosis, infección latente, PPD, contacto estrecho, fumador, quimioprofilaxis.
ABSTRACT
Latent tuberculosis infection (LTBI) presents a clinical and epidemiological challenge, especially in young individuals from endemic regions or with a history of close contact with sputum-positive patients¹,³. In addition to its high global prevalence, LTBI is the main reservoir for future cases of active tuberculosis, making it a priority target for disease control and elimination strategies¹,⁸. We present the case of a 20-year-old woman, a regular smoker, with a history of close contact with a relative diagnosed with active pulmonary tuberculosis. Despite a chest X-ray without pathological findings and a negative sputum smear, the tuberculin skin test (PPD) showed a 10 mm induration, consistent with latent infection⁵. Clinical evaluation ruled out constitutional symptoms such as prolonged fever, night sweats, or significant weight loss, supporting the absence of active disease. Post-exposure prophylaxis with isoniazid and rifampicin was initiated, without significant adverse effects⁶ and with good adherence to treatment during follow-up.
This case highlights the importance of early diagnosis and treatment of latent tuberculosis infection, especially in at-risk populations, as a key strategy for preventing the development of active disease¹,⁸. It also underscores the need to strengthen screening programs for contacts and recent migrants, as well as to promote educational interventions aimed at reducing modifiable factors such as smoking⁷, which can increase the risk of progression to active tuberculosis.
KEY WORDS
Tuberculosis, latent infection, PPD, close contact, smoker, chemoprophylaxis.
INTRODUCCIÓN
La tuberculosis (TB) continúa siendo uno de los principales problemas de salud pública a nivel mundial, con una estimación de 10,6 millones de nuevos casos y 1,3 millones de muertes en 2023 según la Organización Mundial de la Salud (OMS)¹.
La infección tuberculosa latente (ITBL) se define como la presencia del bacilo Mycobacterium tuberculosis en el organismo sin manifestaciones clínicas ni radiológicas de enfermedad activa⁴. Aproximadamente un 25% de la población mundial está infectada de forma latente³, y un 5–10% de estos individuos desarrollará enfermedad activa a lo largo de su vida⁴, especialmente durante los primeros años tras la exposición o ante factores de riesgo como el tabaquismo, la inmunosupresión o la desnutrición⁷.
El diagnóstico de ITBL se basa fundamentalmente en pruebas inmunológicas (tuberculina o interferón gamma release assays –IGRA–)⁵ y en la exclusión de enfermedad activa mediante la evaluación clínica y radiográfica⁵. El tratamiento preventivo reduce de forma significativa el riesgo de progresión a tuberculosis activa⁶,⁸.
PRESENTACIÓN DEL CASO CLÍNICO
Mujer de 20 años, fumadora habitual (5 cigarrillos/día desde hace 4 años), natural de Colombia y residente en España desde hace un año. Acude a consulta por tos seca persistente de un año de evolución, no presenta fiebre ni pérdida ponderal. Refiere expectoración ocasional matutina de coloración más oscura.
Durante la anamnesis, comenta contacto estrecho con su tío diagnosticado de tuberculosis pulmonar bacilífera hace 8 meses en su país de origen.
En la exploración física, la paciente se encuentra afebril, eupneica, con auscultación pulmonar sin ruidos patológicos añadidos.
Se solicita radiografía de tórax, informada como normal.
La prueba de la tuberculina (PPD) resultó positiva con induración de 10 mm a las 48–72 horas.
Se realizaron baciloscopias seriadas y cultivo en medio Löwenstein–Jensen, que fueron negativos para Mycobacterium tuberculosis.
Con estos resultados se diagnostica de infección tuberculosa latente (ITBL) y se instaura tratamiento preventivo con isoniazida (300 mg/día) y rifampicina (600 mg/día) durante 3 meses (régimen 3HR), con buena tolerancia y seguimiento clínico mensual. No se reportaron efectos adversos relevantes.
DISCUSIÓN
El caso descrito representa una situación frecuente en la práctica clínica: un contacto joven de paciente bacilífero con PPD positiva y sin evidencia radiológica ni microbiológica de enfermedad activa⁵.
La interpretación del PPD depende del contexto clínico⁵. En individuos sanos procedentes de regiones endémicas, una induración ≥10 mm se considera indicativa de infección tuberculosa²,⁵. En este caso, el antecedente de contacto estrecho y la positividad de la PPD justifican el diagnóstico de ITBL⁵.
El tabaquismo es un factor de riesgo reconocido para el desarrollo de tuberculosis activa, ya que altera la función del epitelio respiratorio y la respuesta inmunitaria⁷. Esto refuerza la indicación de tratamiento preventivo en esta paciente.
Las guías actuales recomiendan diversas pautas terapéuticas para la ITBL²,⁶,⁸:
- 3HR: Isoniazida + rifampicina durante 3 meses.
- 3HP: Isoniazida + rifapentina durante 3 meses.
- 6H o 9H: Isoniazida sola durante 6 o 9 meses.
- 4R: Rifampicina sola durante 4 meses.
El tratamiento elegido (3HR) ofrece una excelente relación eficacia-seguridad y mejor adherencia, especialmente en población joven⁶.
El diagnóstico diferencial incluyó bronquitis crónica del fumador, asma, infecciones virales respiratorias y tuberculosis pulmonar activa, que fueron descartadas por la ausencia de síntomas constitucionales y hallazgos radiológicos o microbiológicos⁵.
CONCLUSIONES
La infección tuberculosa latente continúa siendo una entidad de gran relevancia epidemiológica, especialmente en migrantes procedentes de áreas endémicas y contactos recientes de casos activos¹,³.
Este caso subraya la importancia de realizar una historia clínica detallada, aplicar pruebas diagnósticas adecuadas (PPD o IGRA)⁵ y descartar enfermedad activa antes de iniciar tratamiento preventivo⁶.
El manejo precoz de la ITBL constituye una estrategia esencial para reducir la incidencia de tuberculosis activa y romper la cadena de transmisión¹,⁸, especialmente en pacientes jóvenes con factores de riesgo como el tabaquismo⁷.
BIBLIOGRAFÍA
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