Inicio de alimentación complementaria con el método Baby -Led Weaning. Artículo monográfico.

11 septiembre 2022

AUTORES

  1. Elena Cegoñino Giral. Enfermera Urgencias Hospital Royo Villanova. Zaragoza.
  2. Alejandro Candala Ramírez. Enfermero C.S. Romareda. Zaragoza.
  3. Sofía Arnaudas Sancho. Enfermera C.S La Bombarda. Zaragoza.
  4. Rubén Oriol Herrero. Enfermero C.S Romareda. Zaragoza.
  5. Sergio Bueno Meléndez. Enfermero Hospital Materno Infantil Miguel Servet. Zaragoza.
  6. Miriam Gracia Bueno. Enfermera Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa. Zaragoza.

 

RESUMEN

Una de las necesidades básicas del ser humano es la nutrición. Al inicio el recién nacido se alimenta únicamente de leche materna o artificial, pero llegado un tiempo tiene que empezar a tomar otros alimentos que le aporten más nutrientes. La enfermera en su consulta tiene el papel fundamental de informar a los padres del lactante como iniciar esta alimentación complementaria de manera adecuada. Para eso en este trabajo se ha recogido las partes más importantes para poder informar de cómo iniciar la alimentación complementaria de una manera correcta a través del método Baby-Led Weaning.

 

PALABRAS CLAVE

Alimentación complementaria, baby-led weaning, alimentación tradicional.

 

ABSTRACT

One of the basic human needs is nutrition. At the beginning, the newborn feeds only on breast milk or artificial milk, but after a while he has to start eating other foods that provide him with more nutrients. The nurse in her office has the fundamental role of informing the infant’s parents how to start this complementary feeding properly. For that, in this work the most important parts have been collected to be able to inform how to start complementary feeding in a correct way through the Baby-Led Weaning method.

 

KEY WORDS

Supplementary feeding, baby-led weaning, traditional diet.

 

DESARROLLO DEL TEMA

El inicio de la alimentación complementaria es el primer gran paso en la vida de un lactante hacia el crecimiento. Pues el bebé deja de alimentarse únicamente de leche materna o de fórmula, y comienza a introducir en su dieta alimentos sólidos o líquidos diferentes a la leche1,2.

La OMS aconseja que hasta los 6 meses la lactancia sea exclusivamente materna, pero según otros estudios dependiendo del desarrollo digestivo y neuronal del lactante se podría adelantar el inicio de la alimentación complementaria hasta los 4 meses3. Para iniciar la alimentación complementaria (AC) es necesario que el niño preste un interés activo por la comida, que desaparezca el reflejo de extrusión, sea capaz de coger alimentos y se los lleve a la boca; y pueda mantener una postura adecuada es decir sedestación con apoyo2. Pudiendo así evitar algunos de los problemas que se puede dar: como el rechazo de los alimentos, comportamiento disruptivo a la hora de la comida y falta de dominio de las habilidades para la autoalimentación de acuerdo con las habilidades de desarrollo del niño1.

La alimentación se puede ofrecer al bebé de forma líquida, semisólida o sólida. Este artículo se centra en iniciar la alimentación a través del método Baby-led Weaning (BLW). La traducción literal del BLW es “destete dirigido por el bebé”, de este modo se podría definir el Baby-Led Weaning como una alternativa a la alimentación complementaria habitual que se ejecuta por el adulto con cuchara y se sustituye en este tipo de alimentación por la incorporación de alimentos de consistencia sólida, que son seleccionados y manipulados únicamente por el lactante4.

El BLW tiene beneficios sobre el bebé y sus cuidadores. El lactante decide cuando comenzar las comidas, él es el que decide que va a comer entre las diferentes opciones saludables que le pone el cuidador en el plato, él decide la cantidad y el ritmo de la comida. Además, se crea un ambiente en el que interactúa toda la familia con el bebé, el método mejora el desarrollo oral, a través de la masticación, y la motricidad al coger los alimentos5.

Existen algunos inconvenientes respecto a este método debido a las preocupaciones que existen por parte de los sanitarios y cuidadores, algunos de ellos son: La cantidad de comida, el riesgo de asfixia, la ingesta de hierro y la alimentación poco variada que puede llevar el bebé2.

– Cantidad de alimento: La OMS recomienda seguir los principios de la alimentación perceptiva, sin forzar a comer 2. Hay que recordar que es una alimentación complementaria por lo que sigue teniendo como fuente principal la leche. Al inicio de la introducción de la alimentación la motivación del bebé será jugar con la comida, probar los diferentes sabores y texturas, por lo que en un principio sólo chupará y jugará con los alimentos al inicio, con el tiempo empezará a comérselos4. Según algunos estudios el probar una o varias frutas y verduras por día durante una semana aproximadamente aumenta la aceptabilidad del alimento expuesto, y además ayuda a generalizar alimentos dentro de la misma categoría6.

– Riesgo de asfixia: La asfixia puede ocurrir fácilmente en los bebés que están aprendiendo a comer, porque están moviendo los alimentos alrededor de la boca, masticando y mordiendo por primera vez; y algunos lactantes a los seis meses, es posible que no haya desarrollado las habilidades motoras orales necesarias para ingerir alimentos integrales de manera segura7. Cabe destacar que el atragantamiento puede confundirse con el reflejo nauseoso, el cual se encuentra en la región posterior de la boca. Y como tal la comida si es mal masticada regresa a la cavidad oral pudiendo ser escupida o masticada y tragada 5. Es importante que independientemente del método utilizado para iniciar la alimentación complementaria tienen que existir unas normas de seguridad: El bebé tiene que estar erguido y bien sentado, siempre debe comer con supervisión y no se debe ofrecer alimentos de riesgo de atragantamiento, por ejemplo: frutos secos, manzana cruda troceada, uvas enteras, salchichas cortadas transversalmente2.

– Ingesta de hierro: A partir de los seis meses, la lactancia materna no aporta al lactante el hierro suficiente para satisfacer los requerimientos; por lo tanto, se necesita una mayor cantidad de hierro de los alimentos complementarios7. En diferentes estudios se indica que los primeros alimentos más comunes que se introducen en los bebés, tales como las frutas y verduras, son bajos en hierro. Sin embargo, existen cereales infantiles fortificados con hierro que pueden ser una importante fuente de hierro para este grupo de edad. Además, los alimentos ricos en hierro, como la carne roja, se podrían servir en texturas que los niños pudieran coger fácilmente, por lo que serían alimentos útiles para una dieta desde el inicio de la alimentación complementaria y disminuiría el riesgo de déficit de hierro en bebés4,6,7.

– Alimentación poco variada: Alguna de las hipótesis que promueve el método BLW es la aceptación de una gama más amplia de alimentos como resultado del ofrecimiento de los diferentes sabores y texturas de los alimentos. Según un estudio, observó que los niños que habían iniciado la alimentación complementaria de manera tradicional, es decir, con cuchara, preferían los dulces; y los iniciados con el método BLW tenían preferencia por los carbohidratos. Pero, aun así, diferentes estudios muestran que la adecuación de una dieta equilibrada es independiente del método de inicio de la alimentación complementaria, depende del tipo de cocina y cultura que tenga la familia. Aunque con el BLW el beneficio es que puede comer lo mismo que el resto de la familia se tiene que tener en cuenta que su comida debería ser aliñada y cocinada de otro método, es decir con poco aceite y evitar sal y azúcar. Además, no se le debería ofrecer alimentos procesados. Por eso la enfermería debería informar a la familia de cómo es una alimentación adecuada, e indirectamente anime a la familia a que analice la dieta que llevan y la modifique para que sea más sana y saludable7.

La introducción no puede realizarse al azar y todos los alimentos a la vez en un corto espacio de tiempo porque puede generar alergias. Se recomienda introducir los alimentos de uno en uno, con intervalos de unos días, para observar la tolerancia y la aceptación y no añadirles sal, azúcar ni edulcorantes, para que el bebé se acostumbre a los sabores naturales de los alimentos4.

Según la fuente que se mire hay discrepancia sobre el orden de introducción de los alimentos. Según la asociación de pediatría recomienda empezar por uno de los grupos principales: Cereales, con gluten a partir de los 6 meses antes sin gluten; carne, pescado blanco o frutas. Siempre respetando el tiempo de introducción de un nuevo alimento. El yogur y queso a partir de los 7-8 meses, el huevo a partir de los 8-9 meses empezando por una parte de la yema cocida, las legumbres a partir de los 10 meses y comenzar por aquellas que no tienen piel, el pescado azul se recomienda al año. Se debe evitar la miel y que en el mismo día coman carne, pescado y huevo por el exceso de proteína. La leche de vaca no se inicia hasta el año de edad2.

Sin embargo, según el estudio de Romero Valverde et al., 2016 el orden de introducción más correcto sería: carnes, verduras, frutas y cereales, adicionados con hierro a partir de los 6-7 meses, legumbres a los 7-8 ocho meses, derivados de leche entre 8-12 meses, huevo y pescado a partir de los 8-12 meses y la incorporación de frutas cítricas y leche entera posterior a los 12 meses de edad. En este estudio se recomienda que se debe introducir carne como primer alimento por el alto valor biológico, y el contenido de hierro y zinc. Asimismo, se recomienda que los primeros alimentos sólidos se inicien en forma individual, cocidos, sin sal y sin edulcorantes o conservantes4.

Para el desarrollo de este artículo monográfico se ha realizado una búsqueda bibliográfica en buscadores como Google Academy y Pubmed, con una restricción temporal de los últimos 10 años. Además, se han recogido documentos referenciados en la asociación española de pediatría.

 

CONCLUSIÓN

Enfermería tiene un papel importante en el desarrollo del niño, ya que acompaña a los padres y al bebe desde el nacimiento, resolviendo dudas y evaluando el crecimiento correcto del niño. Es importante que enfermería esté actualizada sobre los últimos estudios del inicio de la alimentación complementaria, ya que es importante para el desarrollo del niño no solo en el inicio sino también en el futuro, porque llevar una alimentación saludable y equilibrada va a prevenir patologías en un futuro.

 

BIBLIOGRAFÍA

  1. Were FN, Carlos L. Complementary Feeding: Beyond Nutrition. Annals of Nutrition and Metabolism. 2018;73(1):20-5.
  2. Fernández-Vegue MG, Comité de Lactancia Materna y Comité de Nutrición de la Asociación Española de Pediatría. Recomendaciones de la asociación española de pediatría sobre la alimentación complementaria [Internet]. 2018 nov. Disponible en: https://www.aeped.es/sites/default/files/documentos/recomendaciones_aep_sobre_alimentacio_n_complementaria_nov2018_v3_final.pdf
  3. Castenmiller J, Stefaan de Henauw K-IH-E, Kearney J, Knutsen HK, Maciuk A, Mangelsdorf I, et al. Appropriate age range for introduction of complementary feeding into an infant’s diet. EFSA JOURNAL [Internet]. 12 de septiembre de 2019;17(9). Disponible en: https://efsa.onlinelibrary.wiley.com/doi/10.2903/j.efsa.2019.5780
  4. Garrido ML, Castilla AMM, Molina PM. Baby-Led Weaning frente a la alimentación tradicional. http://publicacionescientificas.es/wp-content/uploads/2021/09/3981-Mar%C3%ADa-L%C3%B3pez-Garrido.pdf: Acrédito Formación S.L; 2021.
  5. Arantes ALA, Neves FS, Campos AAL, Netto MP. The baby-led weaning method (blw) in the context of complementary feeding: a review. Revista Paulista de Pediatria. Julio – septiembre 2018;36(3):353-63.
  6. Stoody EE, Spahn JM, Casavale KO. The Pregnancy and Birth to 24 Months Project: a series of systematic reviews on diet and health. The American Journal of Clinical Nutrition. marzo de 2019;109(1):685S-697S.
  7. D´Auria E, Bergamini M, Staiano A, Banderali G, Pendezza É, Penagini F, et al. Baby-led weaning: what a systematic review of the literature adds on. Revista italiana de pediatría [Internet]. 3 de mayo de 2018;49(44). Disponible en: https://ijponline.biomedcentral.com/articles/10.1186/s13052-018-0487-8#citeas

 

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